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- 30. Mayo 2010: LA PAVOTECA - "Explorando tu mundo"
- 30. Mayo 2010: La escalera
- 29. Mayo 2010: Danzando en el círculo de las hadas
- 18. Abril 2010: El día del libro
- 26. Marzo 2010: Una flor en primavera
- 21. Marzo 2010: ¡Qué sabrán las chicas!
- 10. Marzo 2010: Soy
- 8. Marzo 2010: La cueva del senet
- 3. Marzo 2010: La isla del tesoro
- 21. Febrero 2010: Mariposas en el corazón
Capítulo 22
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Me gustaría ser como él |
Ya hemos comentado en otras ocasiones (Capítulos 2 y 16) el papel que tienen los límites del adolescente como frontera para poder explorar el mundo adulto bajo la atenta mirada de los mayores. Sin embargo, esa búsqueda no sólo se dirige a descubrir esa sociedad que está esperando ahí fuera, sino que realmente se trata de una inmersión en la propia personalidad, una aventura para conocerse a sí mismo a través del ensayo y del error. A veces, en el mundo supuestamente maduro, asociamos la palabra error a fracaso o a falta de competencia, sin recordar que el aprendizaje a veces nace a partir de él. Cuando en mis clases de matemáticas corregimos una actividad en la pizarra suelo preguntar a mis alumnos cuántos de ellos la han resuelto correctamente, pero también les pido que digan en público los errores cometidos, porque así los tendrán presentes en el futuro.
A veces, cuando el joven se adentra en esa búsqueda personal y no le agrada lo que ve, o percibe que tras la imagen del espejo se encuentra una espesura difícil de atravesar, busca modelos conocidos que le parezcan más seguros que ponerse a prueba. Dichas personas son como un disfraz que usa para sentirse más cómodo y realizar el viaje en compañía de ellas. Si esos modelos de comportamiento tienen éxito social y parecen dirigir su vida con maestría, la experiencia de seguir sus pasos será similar a encontrar el mapa de un oasis en medio del desierto.
Durante estas semanas en “La Pavoteca”, diversas personalidades procedentes del mundo de la cultura, el deporte o los medios de comunicación, nos han contado con sencillez su experiencia en la adolescencia para que fuera de utilidad a mis alumnos. El objetivo de esta experiencia es demostrarles, a los que se miran en ellos, que esos rostros conocidos tuvieron una edad del pavo con todas sus letras y similar a la de cualquier adolescente. Si ellos han logrado gran parte de sus sueños publicando en periódicos o editoriales, bailando en los grandes escenarios o cantando ante miles de personas, es señal de que, aunque la imagen del espejo nos parezca distorsionada en el abandono de la infancia, al final la historia puede acabar bien si perseveramos en nuestras ilusiones con una gran dosis de esfuerzo. Ese es el gran regalo que Forges, Miguel Ríos, Rosa Montero, Luís del Val, Mercedes Milá, José Manuel Calderón, Javier Urra, José Luís Alonso de Santos, Guillermo Fesser, Ángel Nieto, Marwan, Pablo Motos, José Andrea, Victorio&Lucchino, Víctor Ullate, Rosa Regás, Manuel Toharia, Joaquín Leguina, Tamara Rojo, José Ramón Lucas, Manel Fontdevila o Natalia Verbeke (hay más invitados esperando para futuros capítulos) me han hecho para este blog. A todos ellos les reconozco una enorme inteligencia emocional para comprender su papel en esta historia y, por supuesto, una gran disponibilidad y generosidad para asomarse a este pequeño proyecto.

Las personas en las que se busca una identificación pueden ser más o menos célebres, pero también pueden proceder del entorno próximo, como un pariente mayor, un profesor o un compañero de un curso superior. No importa que a esas edades se huya de los adultos como regla, si la persona admirada es un reflejo de lo que se quiere llegar a ser. Por eso los profesores o cualquier adulto que trabaja con jóvenes, necesitamos ser extremadamente cuidadosos con los tesoros que a menudo nos dejan en forma de depósito esos corazones que buscan referencias para guiarse. Secretos, anhelos, preocupaciones, tristezas o esperanzas, pasan a nuestro lado de forma casi temblorosa, y debemos darles cobijo con responsabilidad y coherencia, aunque seamos estaciones de paso en el camino de huida de la familia que finalmente lleva de regreso al punto de partida en un hermoso círculo: Papá, mamá me alejo de vosotros para encontraros de nuevo.

En estos días de Navidad vemos en el noticiario como esas mismas personas que contaban su adolescencia en este espacio, firman autógrafos con paciencia infinita, visitan hospitales o dan muestra pública de su solidaridad, quizás sin imaginarse que están actuando como educadores y que forman parte de ese círculo de iniciación que comentaba antes.
A veces el adolescente sólo se fija en ellos para cogerles prestado el papel de ganador, porque en su día a día los estudios van mal, hay problemas personales o en casa y en el sorteo de la vida lleva pocas papeletas. ¡Hemos ganado la Copa de Europa! Pero si tú no jugabas… Ya, pero es mi equipo. En ese caso los rasgos humanos de la persona admirada pueden pasar a un segundo plano. Por eso se agradece tanto que los deportistas que triunfan minimicen su hazaña en comparación a los valores como el esfuerzo, la generosidad, el espíritu de equipo.
También es importante que todos los adultos del entorno de estos jóvenes, profesores y familias incluidos, prediquemos con el ejemplo llevando a la práctica nuestras palabras. No fumes, no bebas, trabaja, sé tolerante, haz deporte, lee más, no seas materialista. Ser padre, madre, educador u orientador nos obliga a chequear nuestra personalidad y comportamiento casi a diario, porque debemos ser un ejemplo de coherencia para que nuestra labor dé sus frutos.
Decía el cantautor Marwan en su “Examen de La Pavoteca“, que al llegar a los 16 o 17 años “comencé a darle una gran importancia a los valores sociales, al compañerismo, a la solidaridad, a la empatía. A mi alrededor veía mucha falta de compañerismo, de amistad verdadera y a mi me afectaba mucho y se empezó a forjar en mi esa búsqueda“. Así que ahora me hago una pregunta. Si el adolescente se encuentra sumergido en esa maravillosa búsqueda que recordaba Marwan, recorriendo un círculo que le llevará de vuelta a casa con las alforjas bien repletas, ¿no somos los adultos los que a veces necesitamos seguir el modelo del adolescente para refrescar nuestra acomodada existencia?
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Yousara
Amanece pronto en el sur de Marruecos, antes en las chabolas donde es difícil entablar relación con el sueño, ya que la incomodidad y el olor a salitre y basura lo inunda todo.
Yousara aún no abre los ojos, intenta seguir con el sueño inconsciente de una niña de 12 años. Sueña ser una artista, cantante atractiva que fascina por su voz y sale en esa tele tan inalcanzable. Sueña comer en bonitos restaurantes, bañarse todos los días y resaltar sus huesos con fastuosos sharis o vestidos occidentales.
Es la noche cuando vive intensamente lo anhelado y el espíritu se esfuerza por revitalizar lo que la mente mantiene alejado.
Cerca ,una mano áspera y oscura penetra debajo de la tela mugrienta que hace las veces de sábana en dirección a la pierna de Yousara.
Es la mano de su padrastro, gran holgazán patriarca de la casa, que vive al amparo de su segunda mujer y cinco hijos.
Yousara despierta y aterriza sus ojos en el techo de hojalata gris, mientras aguanta como tantas mañanas el peso de ser la hermana mayor.
Levanta el alba y comienza la guerra. Lucha por hacer olvidar lo que el espíritu demanda.
Son las seis y media y ya se oye bullicio fuera. Yousara salta por encima de sus hermanos pequeños, todavía inconscientes sobre las mantas en un amasijo de brazos y piernas delgadas y secas.
Su madre mantiene la mirada perdida mientras hace el té recalentado y planea cocer unos puñados de arroz para comer.Utopía del poco arroz para cada día. Del sueño de justicia e igualdad.
Yousara se viste con ropa heredada, licra en desuso que cae insulsa en un cuerpo lánguido y reseco. Toma un té y después de besar a su madre sale a la calle a buscarse la vida.
Pasa la cuesta de barro, saluda a sus amigas que aún van al colegio. Pronto sale al paseo, se limpia las chanclas con un trozo de plástico, de los muchos que abundan por las aceras.
Al pasar, mira por encima del pañuelo que le cubre la cara a ese balcón de la casa de Mimoun , tan bonita a sus ojos, aunque sufre como una tortura el desaliento de ser invisible para un hombre con posibles, que se casará con alguna niña de buena familia del pueblo.
Camina deprisa como si se salvase así de su propio destino. Mientras, las gaviotas asolan la playa, llena de basura y algunos jóvenes recibiendo la ducha diaria. Ella mira el paisaje apreciando la belleza del color entre las bolsas de basura.
Llega a la plaza del pescado .Los marineros han llegado de faenar con sus pequeños barcos parcheados de grasa y miseria.
Los pescados descansan en cajones, en plásticos o en el mismo suelo en puestos improvisados, con charcos de sangre y mugre.
Yousara busca trabajar para las extranjeras turistas ayudando a llevar su compra.
Pronto llega una camioneta. Sale un hombre y una mujer con tacones. Yousara les sigue hasta el mercado sin poder quitar sus ojos de unos zapatos tan fascinantes para ella.
El olor a perfume la embriaga y siente una honda envidia mientras cierra sus ojos un momento para paladear una sensación tan onírica.
La pareja hace las compras. Dejan las bolsas sobre el suelo. Pronto aparecen varios niños a ofrecer sus servicios. Yousara trata de adelantarse y se avalanza para hablarles. La señora la mira y ella se estremece por su olor y su bonito vestido.
Reacciona y pide llevarles las bolsas. El hombre accede y la carga con varias bolsas en cada mano.
Les sigue hasta la camioneta, mirando al suelo, tal y como la han enseñado, sin poder remediar seguir mirando los zapatos de la señora.
Al llegar, ayuda a cargarlas en la parte trasera y el hombre le da 10 dirham, mientras habla por un móvil.
Yousara mira a la mujer, buscando despedirse de sus zapatos, pero ella ya se ha montado.
Pronto arrancan y se alejan dejando una nube de humo en la cara de Yousara.
La mañana ha empezado bien. Yousara piensa en desayunar pescado frito, y llevarles también a sus hermanos.
Después de comer un poco regresa al mercado y casi sin pensar trabaja como una autómata cargando bolsas en coches a varios turistas.
Después, al medio día ,acude al callejón del barrio viejo. Allí se encuentra con Mohamed y sus compañeros,fieles amigos de la vida relajada que surge del uso de la marihuana y el pegamento.
Pasan el día observando cómo pasa la vida, buscando el momento o la persona q les ayude a lanzarse al vacío de encontrar una vida vendida como mejor, pero con la pasividad propia de la resignación.
Sin casi hablar Yousara recibe su ración de invitada. Sus amigos tirados en el suelo mantienen su sonrisa inconsciente y Yousara se acurruca entre ellos y se siente liberada de la consciencia.
Pasan las horas sin darse cuenta y al atardecer Yousara se incorpora de su somnolencia. Decide volver a casa, ya que es tarde para intentar comer en el centro de beneficencia.
Sin despedirse de sus amigos se aleja vagando por el barrio viejo.
Llaman a la oración. Los hombres acuden a las Mezquitas. El sonido de la llamada la acuna mientras se mueve entre el gentío y los turistas.
Vaga su alma por las calles que la inocente naturaleza le dio para vivir. Se siente volátil como una pluma y fuerte como un hombre.
Acude Mimoun a su mente como una imagen sagrada del mismo Alá. Se recrea en él como quien encuentra consuelo en un icono irreal al que no llegará nunca.
Llega a la casa y da el dinero a su madre, guardando unas monedas en una lata para cuando decida dar el paso.
Sus hermanos la zarandean y ella se deja caer en una manta mientras ellos la besan y juegan.
Se queda adormecida mientras ve a su padrastro arrodillado rezando en la habitación de al lado.
Oye a lo lejos la recriminación de su madre por no haber llevado a sus hermanos a los baños públicos o no haber ayudado a lavar la ropa en los calderos.
Se va a la cama y se abraza a la almohada dando paso de nuevo a los sueños conscientes de lo inalcanzable.
Al día siguiente volverá a sobrevivir en fangos, intentando sacar la cabeza para poder decir: hoy mereció la pena.
Ana Raquel Álvarez de Castro
(Raquel es profesora de educación infantil y estuvo en el verano de 2008 trabajando como voluntaria en África. Su relato es fruto de aquella experiencia)
Meninos da rua
Naciste sobre un sucio trapo en tu casa, una favela de Brasil
Naciste con la cruz del pobre a la espalda, con un cartón como cojín
Naciste y te bautizaron con hambre y te apellidaron miseria
Naciste y estrenaste vida sin padre, naciste esa fue tu sentencia
Creciste viviendo la droga en la plaza, el pegamento no dio tregua
Creciste descalzo aunque era en el alma donde te salían las durezas
Creciste sin más profesor que la calle, sin más ley que la de la fuerza
Creciste y te quedó tres tallas grande lo que sucedía en la acera
Tus sueños tenían forma de balón
Vigila tus pasos pues vendrá el escuadrón
Niño vagabundo es carne de cañón, Meninos da rua
Tus sueños tenían forma de balón
Vigila tus pasos pues vendrá el escuadrón
Niño vagabundo es carne de cañón, Meninos da rua
Meninos da rua
Viviste teniendo sólo una alegría, el mundial que ganó Brasil
Viviste creyendo que el destino en la vida sólo consistía en morir
Viviste con la palabra precintada, no te fiabas ni de ti
Viviste no dejando que te pisaran, golpeaste por no recibir
Tus sueños tenían forma de balón
Vigila tus pasos pues vendrá el escuadrón
Niño vagabundo es carne de cañón, Meninos da rua
Tus sueños tenían forma de balón
Vigila tus pasos pues vendrá el escuadrón
Niño vagabundo es carne de cañón, Meninos da rua
Meninos da rua
Moriste a esa hora en que los gallos hacían de despertador
Moriste y en el suelo dejaste un charco de sangre que a nadie importó
Moriste como un niño viejo que andaba jugando a nada y perdió
Moriste y nadie te echó en falta porque otro menino nació
Tus sueños tenían forma de balón
Pero se pincho el día en que llegó el escuadrón
Niño vagabundo fue carne de cañón, Meninos da rua
Tus sueños tenían forma de balón
Pero se pincho el día en que llegó el escuadrón
Niño vagabundo fue carne de cañón, Meninos da rua
Meninos da rua
Naceu em um pano sujo na sua casa numa favela do Brasil
Naceu com a cruz dos pobres nas costas, com um papelâo como berço
Naceu e te batizarâo com fome e teu sobre nome miseria
Naceu e estranhou uma vida sem pai, naceu essa foi sua sentença
Teus sonhos tinhamde forma de balâo.
Mais furo o dia que chegou o escadrao.
Menino vagabundo foi carne de pistola, meninos de rua
Tus sueños tenían forma de balón
Pero se pincho el día en que llegó el escuadrón
Niño vagabundo fue carne de cañón, Meninos da rua
Marwan
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
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La Pavoteca examina a… |
Natalia Verbeke
Biografía: Wikipedia
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Creo que fue a los 11 años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Fue una época muy rara para mí ya que cambié de país, de Argentina a España, y a pesar de hablar el mismo idioma la gente era distinta, sobre todo bajo la mirada triste de una niña que había tenido que dejar todos sus afectos a 14000 kilometros. Pero había un poco de todo, gente con dinero, sin dinero, buenos, malos…
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Era, y soy, una apasionada de la lectura, ¡devoro los libros! ¡Me encanta leer! También hacía ballet, tres horas al día, cuando salía de clase.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Muy buena la verdad, con mis padres he podido hablar siempre de todo lo que me preocupaba, además, debido al ballet, siempre me he movido en un mundo de adultos.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Lo normal, siempre he sido muy coqueta y me encantaba maquillarme y hacerme peinados divertidos, ahora no tanto porque forma parte de mi trabajo y a veces se convierte en una obligación.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
¡Un cuadro! Siempre me ha gustado mucho la moda, así que me ponía aquello que se llevaba aunque estuviera un poco ridícula, ¡la verdad! Esos Levi´s blancos con un polo eran un despropósito. Luego pasé a mi etapa gótica y más tarde al “neo-hippie”.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
No es que se sentaran y me explicaran absolutamente todo pero, como he comentado antes, ningún tema ha sido tabú en mi casa por lo tanto cualquier pregunta era sabiamente contestada.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
El grupo que ha marcado mi vida ha sido U2 y por supuesto que ¡sigo siendo fan! Madonna también ha estado ahí y sigue, también escuchaba mucho jazz, ¡me encanta!
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Muchísimas veces, es algo natural en la adolescencia.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Tengo una mentalidad mucho más abierta que antes y no juzgo tanto las cosas. Soy mucho más tolerante.
¡Muchas gracias, Natalia!
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Libro: Carta a un adolescente
El objetivo de este libro del psiquiatra italiano Vittorino Andreoli es servir de ayuda para afrontar los problemas que pueden aparecer en la adolescencia. Según él mismo dice “Es una carta para adolescentes que los padres y madres no pueden dejar de leer, porque de este modo descubrirán cuáles son las verdaderas necesidades de esta edad, que a menudo no comprenden o interpretan de manera errónea”.
En el libro se habla de las emociones y sentimientos como “antídoto a todas las inseguridades y miedos de la adolescencia”, el vínculo emocional entre padres e hijos, la autonomía, el cuerpo y las drogas.
Como en cualquier carta, siempre encontraremos pasajes más impregnados por las creencias del autor. A mí personalmente me ha gustado mucho el concepto del tiempo para el adolescente, su papel en la sociedad, la importancia del grupo y la llegada del amor.
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