Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

Viviré de mi mujer


Jueves, junio 16th, 2016

Viviré de mi mujer

Sí, ya sé que el título puede resultar algo inquietante, especialmente para la gente que me conoce, pero todo tiene su explicación.

Resulta que en los últimos años vengo observando que algunos de mis alumnos están viviendo en una burbuja de grafeno (material resistente, transparente y con muchas aplicaciones en las TIC) cuidada pacientemente por sus padres. La burbuja, que actúa como escudo protector, tiene unas propiedades fabulosas y estoy convencido de que, en breve, estará a disposición de las familias en la tienda de Amazon

Si la burbuja no se adapta al colegio esta puede ser reinstalada en otro centro educativo. De hecho, en los últimos años, cientos de burbujas pululan por las calles de Madrid buscando un proyecto docente a medida de sastre.

En caso de que el alumno precise de un esfuerzo a largo plazo, para lograr sus objetivos, la burbuja emite un pitido de alarma, llamado “Defcon 4”. Si se produce un suspenso la burbuja activará el protocolo “Defcon 3”. Si este no se soluciona en junio o septiembre, la burbuja pasa a “Defcon 2” y “Defcon 1”. La repetición de curso no se contempla, porque puede provocar una explosión en la burbuja y la empresa fabricante no se haría responsable (uso inadecuado del producto).

Sobre el tema de deberes, como profesor, considero que un alumno que pasa seis horas en el colegio tiene que irse a casa trabajado y estudiado. Hasta ahí estamos de acuerdo en que hoy en día hay exceso de deberes. El problema es que en la actualidad hay alumnos que se llevan la burbuja puesta a clase (dentro de ella se tocan las gónadas a dos manos), por lo que no se enteran de casi nada y llegan a casa en blanco. ¿Qué sucede entonces? Pues que en lugar de trabajar en el colegio y disfrutar en casa, lo están haciendo al revés. La burbuja no tiene programado ese escenario, por lo que todavía debe ser mejorada para futuras versiones.

Que levanten la mano las personas que consideren que no sufren ningún problema psicológico. ¡Todos lo sufrimos en menor o mayor medida! La burbuja lo sabe y por eso lo usa como fuente de energía. El inconveniente es que un informe del psicólogo te sirve en el colegio, pero no en la vida real, porque si le tiro una bola de papel al entrevistador simplemente no te selecciona para el puesto de trabajo.

La burbuja admite un complemento en forma de nuevas tecnologías. La Tablet viene de serie. El móvil se coloca en la burbuja a los diez años con el objetivo de evitar la frustración social y personal. Aviso del fabricante: decir “NO” puede provocar fugas en la burbuja y que esta pierda sus propiedades.

bur

Conclusión: dentro de diez años los niños de ahora saldrán al mundo real y descubrirán que son minusválidos en materia emocional, incapaces de levantarse tras un bofetón de la vida y dependientes de sus adultos de referencia. Entonces vendrán al colegio a pedir explicaciones y yo les diré que ya les avisé, y que ahora sólo puedo darles el teléfono de la consulta de mi mujer, que es psicóloga, y que les hará un descuento especial si la terapia es familiar. Tanto dinero va a ganar mi compañera de vida que a lo mejor hasta me puedo retirar. De ahí viene el título de esta reflexión.

El que alguien gaste dinero en una burbujita es muy respetable, pero como soy profesor vocacional no me voy a rendir. Así que a partir del curso que viene me llevaré una aguja gigante de hacer punto y voy a pasarme el mes de septiembre reventando burbujas por el pasillo. Eso sí, con mucho disimulo, no vaya a ser que me toque pagar los desperfectos.

Este texto está dedicado con admiración a aquellos padres que han decidido no usar burbuja con sus hijos. Sufren y dudan porque piensan que van contracorriente, pero tanto ellos como los profesores seguro que nos sentiremos muy orgullosos de sus hijos cuando estos sean adultos.

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