Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

La hora de comer


Domingo, mayo 7th, 2017

La hora de comer

(Autora: Itzíar Rodríguez Franco – 2º ESO)


Capítulo 1. Inseguridad.

( 11:00 )

Todo comienza una mañana en la que…No, no, que va. No es que te levantes una mañana y ocurra. Porque no. Las cosas no son así. No es de golpe. Es poco a poco.

En verdad siempre está ahí, no viene de repente. Porque no, nadie es completamente seguro, nadie. Todos tenemos inseguridades y somos conscientes de ello, porque, aunque no lo demostremos, lo sabemos.

Hay personas que se las dan de duras, pero a veces se comportan de esa forma para así esconder sus complejos, no los culpo, me parece normal, no bueno, pero normal.

Aún así todos sabemos en nuestro interior que a lo mejor no nos gustan nuestras piernas porque nos parecen demasiado cortas o por el contrario, muy largas; puede ser que lo que no nos guste sea el color de nuestro pelo o igual es algo tan simple y tan complicado como que no nos convenza nuestra nariz. ¿Me equivoco? Seguramente no. Y ya está, no pasa nada.

Ahora bien, todo esto es muy común y más aún en adolescentes, o eso dicen; pero, una cosa es que seamos inseguros y otra que esto nos cree un problema. Problema. ¿Qué problema? A pues no sé. A cada uno le afecta como le afecte. Pero no voy a hablar del tipo: “Me da vergüenza que me miren de perfil porque no me gusta mi nariz”. Que si. Que también. Pero, no es eso de lo que yo quiero hablar, de lo que yo quiero opinar. Yo voy a hablar de mi opinión, opinión sacada de experiencias ya sean propias o gente que he conocido.

Capítulo 2. Influencia.

( 11:30 )

Bueno, a lo que estamos. De lo que quiero es hablar del físico. Pero no de algo concreto, sino de lo más sencillo y, como no, lo más común sobre todo en nosotras, las chicas: “Estar gorda”.
Para empezar, esto es algo subjetivo. Pero quieras o no, hay límites y además hay que tener en cuenta la salud ante todo.

¿De dónde viene este problema? Yo pienso, y como yo, muchos, que la culpa es de los ideales que nos transmite la publicidad, ideales que ha creado la sociedad. Actualmente además también es culpa de las redes sociales. En general la comunicación hoy en día se ve muy afectada por estos problemas y acaba siendo dañina para muchas personas. ¿Quién no ha visto a esa chica súper alta y delgada salir en el anuncio de un caro perfume con un chico guapísimo? Si estas por las redes sociales, por otro lado estarás más acostumbrada a ver fotos de chicas preciosas, con supuestas vidas perfectas. Pero la perfección no existe, solo existe la realidad. Y aún sabiéndolo seguimos con nuestros ideales. Porque esta influencia nos lava el cerebro, nos condiciona, nos crea complejo de gordas.

Puede que no sea solo eso, también influye tu entorno. Quiero decir, seguro que en tu clase o curso hay una, dos, tres o veinte chicas bastante delgadas y guapas que en tu cabeza se ven mucho mejor que tú. Y como siempre, esas suelen ser las populares y te hacen sentir menos.

Capítulo 3. Eres tú.

( 12:00 )

A lo mejor ni siquiera estás gorda. A lo mejor estás normal. A lo mejor es un problema de salud (de la tiroides). ¿Y qué? Cada uno es como es y por mucho que en nuestra sociedad y sobre todo en las chicas haya una gran presión con respecto al físico, déjame que te diga una cosa, o mejor, que te plantee unas preguntas: ¿Va a cambiar tu personalidad tu físico? De verdad, piénsalo, ¿pesando 3 kilos menos vas a ser mejor persona? Yo creo que no.

Esto deriva en la opinión de los demás, y ya lo sé, duele, créeme que lo sé.

Capítulo 4. Los demás.

( 12:30)

Son muchas las veces que nos lo dicen: “No dejes que te hagan daño con insultos o comentarios”, “no hagas caso a la gente que te quiere hacer daño”. Vale, todo esto queda muy bonito así dicho pero no es tan fácil y lo sabes. No es fácil ignorar un comentario del estilo: “Esa es una gorda” o “bueno, esa no es delgada precisamente…”. Directa o indirectamente esto hace daño y más si tu ya estás mal contigo misma.

Que a los ocho años un chico te diga que no quiere salir contigo duele. No porque no quiera salir contigo ya que eso es lo de menos, seamos realistas, ¡8 años! El problema está en que te haya dicho: “¡No, gorda!”. Realmente eso es lo que duele.

Que durante 9 años te sientas mal por ser la más gorda de tu clase duele.

Que la niña que te tiene asco en clase te decida hacerte daño llamándote gorda duele.

Que cuando empiezas a interesarte por la ropa como buena chica de 13 años te des cuenta de que usas una o dos tallas mas de pantalón que tus amigas duele.

Que haya muchas prendas que te gusten pero no te queden bien por tu cuerpo duele.

Que te mires al espejo y te des asco duele.

Que te sientas mal cada vez que comes algo duele.

Que te sientas culpable duele.

Que te pienses que eres menos por ser así (cuando en verdad es mentira) duele.

Y yo lo sé, en serio, se que duele, pero te pido por favor que no te fijes en eso. Seguro que en algún momento esto te ha hecho caer, igual te has levantado y ahora deambulas sin rumbo por ahí, perdida o igual te has quedado en el suelo, incapaz de moverte. En cualquier caso te pido lo mismo: levántate, ponte de pié, no te dejes tirar, sigue adelante, camina firme, crea un aura de seguridad a tu alrededor, y nunca dejes de creer en ti.

Capítulo 5. Soluciones.

( 13:15)

No estás sola en esto, no creas que lo puedes arreglar tu sola porque, seguramente no puedas con lo dañada que estas, con el dolor que te guardas.

Pensarás que es lo más sensato pero no. Yo también lo pensé en su momento y me alegro de haber dejado esa locura. No dejes de comer o no hagas muchísimo deporte y luego no comas nada pensando que cualquiera de las opciones es la más correcta. No es esa la solución. Existe un equilibrio.

No comer será peor, es malo para la salud de cualquier humano. Lo más importante es tu salud, no que parezcas un palo de escoba. Si de verdad te preocupa, ve a un médico, a un especialista, alguien que sabe perfectamente lo que debes hacer y que te va a ayudar. No te obsesiones con el peso, al final es solo un número y recuerda siempre que el músculo pesa más que la grasa.

No te hagas daño, no merece la pena. No merece la pena dañar tu salud. No merece la pena dejar que ganen esas personas que te hicieron daño. No merece la pena dejarte llevar por los ideales sociales. No merece la pena. No merece la pena que dejes de comer.

Capítulo 6. La hora de comer.

(14:00 )

Se acerca la hora de comer y te voy a pedir por favor que te comas la comida, no la tires. No te pido que te comas tres hamburguesas, te pido que no tires el pescado o las verduras. Son necesarios para crecer y estar sano, te proporcionan la energía necesaria para tu cuerpo y para saber esto no hace falta tener una carrera en nutrición. Comer bien y a la vez sano no es difícil y lo puedes hacer. Yo sé que tu puedes.

Quiero que vayas a la mesa, te sientes y comas. Y tú también tienes que quererlo. Y yo se que en lo más profundo de ti quieres. Entones, ¿a qué esperas? Hazlo, y hazlo por ti.

Capítulo 7. Quererte.

(17:15)

Pues sí que se ha hecho tarde, yo solo espero que hayas comprendido lo que te he querido transmitir. Lo hago porque yo me he sentido así y creo que nadie debería hacerlo. Debes quererte. Quererte por quién eres. Quererte por lo que haces y por lo que no haces. Y todo sin importar la opinión de los demás.
Aprende a ser feliz sin importar lo demás, porque para ser feliz no te hace falta ser un palo de escoba, te lo digo de verdad.

Ama por lo que hay dentro y no por lo que hay fuera

Fin

 

 

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