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Archivo de la Cuerpo categoría
La fiesta del semáforo (2ª parte)
25. Octubre 2011 por Antonio Javier Roldán.
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La fiesta del semáforo (2ª parte) |
Como ya adelanté en mi anterior reflexión, resulta muy cómodo culpar a los adolescentes por esa carrera en la que queman etapas a ritmo de semáforo quemando ruedas, cuando hemos sido los adultos los que hemos permitido esta sociedad del “todo vale”, sin pararnos a pensar sobre la educación afectiva y sexual que estamos inculcando a los más jóvenes, de forma explícita o implícita mediante la publicidad, la cultura del ocio y los medios de comunicación. El otro día, por ejemplo, buscaba con mi tutoría nombres de personas famosas que destacasen también por sus valores humanos y, curiosamente, entre los hombres sonaron más los deportistas (fuerza, competición, músculo, triunfo…) y entre las mujeres actrices y cantantes (belleza, atracción…). Ahí tenemos una primera pista. No hemos avanzado tanto como creemos y todavía hoy encontramos chicas que se valoran a sí mismas en función de la atracción provocada en sus compañeros, por lo que es frecuente que algunas de ellas empiecen a temprana edad a maquillarse y vestirse como sus hermanas mayores. Hoy, más que nunca, se fomentan la perfección del cuerpo y unos cánones de belleza imposibles, que incluso pueden derivar en trastornos de la alimentación.
Los adultos de referencia también usamos el semáforo cuando tratamos el tema de la afectividad y sexualidad, especialmente desde la familia, porque el vínculo es mucho más profundo que con los profesores. Por colores, se podrían identificar tres tipos de actitudes:
Color rojo:
- La sexualidad se afronta como un problema, considerándose algo prohibido y negativo, causando que algunos jóvenes se enfrenten a los cambios de su cuerpo en la pubertad de forma conflictiva.
- Se niega el placer, colocándolo en un segundo plano, como una consecuencia de la sexualidad, no como un fin. Como me explicó un día un sacerdote católico, en un curso para profesores, “Dios nos ha hecho seres capaces de sentir placer. Sin embargo, admitimos con naturalidad ese placer al contemplar una puesta de sol (vista), una sinfonía de Beethoven música (oído), el estallido de la primavera (olfato), el sabor de una manzana (gusto) o la suavidad de un tejido (tacto), pero nos parece negativo armonizarlos todos en las relaciones sexuales“.
- Los genitales pasan a ser una parte vergonzosa, que no debe ser expuesta salvo en tratados de medicina. Recuerdo que mi compañera de vida me contó alguna vez que en su colegio les obligaban a pegar las hojas de los temas de reproducción en los libros de ciencias .
- Se argumenta con leyendas e información sesgada, que refuerce el rechazo o el miedo por parte del adolescente.
Color verde:
- Tu cuerpo es tuyo y puedes hacer con él lo que quieras, y cuando quieras, siempre y cuando exista mutuo acuerdo.
- No existe un proceso ni se armoniza la relación sexual con un mínimo de proyecto de pareja. Se saltan etapas muy deprisa y suele caerse en la rutina y el hastío.
- “Mi hijo ya es mayor. Le daré un preservativo y un libro para que esté informado“. Si es niña, “ten cuidado y no te quedes embarazada, que existe la píldora del día después“. Esto es equivalente a entregarle las llaves del coche y un manual de autoescuela para que se lo estudie en los ratos libres.
- Vive lo que yo no pude vivir. ¡Qué suerte, con tanta libertad que hay ahora! Si algún día quieres traerte a casa a la periquita, no hay problema (si es hija en vez de hijo, cambia el discurso, por supuesto).
- “Mi hijo ya es mayor. Le daré un preservativo y un libro para que esté informado“. Si es niña, “ten cuidado y no te quedes embarazada, que existe la píldora del día después“. Esto es equivalente a entregarle las llaves del coche y un manual de autoescuela para que se lo estudie en los ratos libres.
Color amarillo:
- La sexualidad es identidad, reproducción, placer, amor, unión, relación, ternura… Se vive toda la vida, desde la infancia hasta la vejez, cada etapa de forma coherente al crecimiento del cuerpo y a la madurez personal o de la pareja.
- Los adultos les enseñamos a descubrir la libertad emocional, a trabajar la autoestima, a ser sensibles, a saber escuchar y a respetarse a uno mismo y a los demás. Por supuesto, también informamos de los aspectos fisiológicos.
- Les demostraremos que con una caricia se puede consolar, que un abrazo no es “para nenas” o que un beso puede decir más cosas que una decena de SMS.
- Y, por supuesto, les recordaremos que el órgano más determinante en nuestra sexualidad es el propio cerebro. Ahí pondrán cara de sorpresa y se mirarán por debajo del ombligo decepcionados, porque todavía confunden sexualidad con genitalidad. Tiempo, al tiempo.
Durante más de diez años he trabajado este tema en mi tutoría de 2º de ESO y debo reconocer que la inmensa mayoría de las familias de mis alumnos me animaron a seguir la luz amarilla. De trescientas familias consultadas en este tiempo, no habré tenido más de dos o tres bombillas no amarillas, lo cual es un esperanzador síntoma para el futuro. Ojalá algún día podamos retirar todos los semáforos y cruzar con tranquilidad el paso de peatones.
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La fiesta del semáforo (1ª parte)
20. Octubre 2011 por Antonio Javier Roldán.
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La fiesta del semáforo (1ª parte) |
Si es que tenía que pasar… Tanto usar los emoticonos en internet que había que exportar la idea a la vida real. Que si “toy triste”, que si “toy felí”, que si “toy alucinao”, “que si no toy”, etc. Francamente me esperaba otra cosa, algo más fashion como llevar un móvil colgado del cuello mostrando en la pantalla una carita amarilla, que gesticulara según los parámetros enviados por el cuerpo. Pues no, ¡vaya decepción! Cuales visionarios del futuro, los empresarios de las discotecas light han logrado algo muy simple, barato y sin recurrir a su departamento I+D situado tras la barra del bar.
Pero antes, por si acaso alguien anda despistado, debo aclarar que una discoteca light es una “sesión infantil” para adolescentes entre los 14 y los 17 años, en la que la única diferencia con la hora de los mayores es que no hay alcohol. ¿Sólo eso?, pensará algún incauto. Pues sí, sólo eso, porque las niñas van vestidas como mujeres -fatales-; existen gogos menores de edad que bailan por 100 euros; algunos niños reparten flyers -propaganda- por los colegios a cambio de una gratificación o privilegios; se puede gozar con fiestas tan sugerentes como la de la espuma; disponen de asientos vips e incluso palcos para poner a fulanita a caer de un burro, eso sí, suave y peludo como si fuera de algodón. Al menos son buenas para la crisis, porque no hay que menospreciar la caja que hacen las tiendas y supermercados cercanos cuando entra el amigo mayor, asume su papel de barman, y reparte las botellitas a la salida a sus “niños”. Claro, es que con el tumulto de la entrada los pobres gorilas no van a empezar a manosear menores para buscar alcohol, no vaya a ser que los denuncien por tocamientos simiescos, que todo tiene un límite.
Una vez situados en el contexto de la historia, voy a explicar cuál ha sido el nuevo invento. Se llama la fiesta del semáforo. La dinámica es muy sencilla. Compras la entrada, con tu DNI auténtico o el de tu hermana -todo queda en familia, nena-, y con ella te dan derecho a un par de consumiciones -ojo a los suplementos- y a una pegatina, que puede ser de tres colores: rojo, amarillo o verde. Si entras con el rojo, mal rollito, indica que tienes novio/a, así que si quieres darte un muerdo con tu cariñito/a, genial; pero si no está en la fiesta ya puedes prepararte para sujetar velas o dedicarte a cantar eso de “Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio…”. Si vas de amarillo, reparte números para aguantar a todos los/as plastas de la sala, porque eso indica que estás indeciso/a y que con un poco de labia seguro que te convencen para tener algún encuentro en la primera fase. Luego se pide la dirección del Tuenti y se sigue jugando a los semaforitos hasta que te pille la Guardia Civil por saltarte un rojo y te quedes un mes sin disfrazarte de hombre/mujer.

Ahora vamos a por el verde… Un momento, que me ponga cómodo… Ya.
Pegatina verde. Esto indica que no le haces asco a nada, así que esto parece la salida del Gran Premio de Montecarlo. Calles estrechas, mucha competencia y el que se ponga el primero sube al pódium. La tarde es larga, y siempre hay alguna descalificación, por lo que otros coches van subiendo posiciones. De vez en cuando surge el hastío pero, tranqui tronco/a, que el director de la carrera manda al coche escoba y le dice al DJ que recuerde a los participantes lo de las pegatinas. Termina la carrera… ¡Reparto de premios! De camino a casa unos miran el reloj inquietos y otros el chupetón ámbar o verde(s). Mientras los aburridos rojos chatean, vía Blackberry, con la pareja que está castigada en casa: ¡oye! Que me he puesto la pegatina roja por ti, para que veas que no te olvido, ¿vale?. ¿De verdad? ¡Qué romántico! Eso es que me quieres. ¿Perdona? No te rayes, que sólo somos “follamigos”. ¡Ah! Perdón.
Y en esa estamos. La sexualidad y la afectividad usadas como un artículo de consumo más, y con el aliciente del 3D, no como esas web de internet que se visitan cuando tus padres te dejan sólo ante el peligro, donde tienes una carta de platos de lo más apetitosa y en autoservicio, para que te pongas lo que quieras hasta saciarte.

Intento recordar la primera vez que fui a una discoteca y puedo prometer, y prometo, que fue con al menos 17 años, y mi ilusión era bailar o, al menos, moverme de forma sincopada sin pisar a nadie. Así que ahora miro a mis alumnos y siento tristeza, porque están corriendo demasiado a su edad y no parece que quieran dejar nada para más adelante.
Nuestros adolescentes han nacido en la época de la burbuja económica y desde pequeños han sido tan consumidores como nosotros. Decenas de juguetes, ordenador, buena ropa, viajes… ¿Para qué estudiar, si ya lo tengo todo? ¿Por qué esperar a ser mayor de edad, si puedo disfrutar de mi cuerpo ahora?
Mucho me temo que la culpa es nuestra. En algo hemos fallado. Quizás hemos tenido miedo de poner límites a una generación nacida en plena madurez de nuestra democracia. No queríamos ser tiranos ni parecer carcas, así que ¿por qué no permitir que nuestros adolescentes quemen etapas antes de tiempo? Hemos dejado en sus manos un coche de gama alta y ahora pretendemos que a su edad no tengan accidentes. Así que ahora toca curar las heridas, explicarles lo de la abejita y la flor y, por supuesto, quitarles las llaves del bólido. Pero eso lo dejo para el próximo episodio, ya que, como hay que decirle a nuestros “pavitos”, hay que aprender a esperar.
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Capítulo 48
26. Junio 2009 por Antonio Javier Roldán.
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El pavito feo |
Nota del autor: Este texto es una adaptación actualizada del cuento de Hans Christian Andersen “El patito feo”.
Cubierto por el sol tibio de septiembre, el patio del colegio se iba llenando de adolescentes nerviosos dispuestos a iniciar sus estudios de secundaria. Frente a ellos se levantaban majestuosas las paredes del mítico edificio de los mayores, un lugar extraño, con aulas específicas, tutorías oscuras y orlas amarillentas. Junto a la puerta de acceso una tutora pasaba lista para reunir a su nueva clase. Ya era lo hora de entrar, pero más de la mitad de los alumnos andaban saludándose ignorando por completo a la persona que iba a dirigir sus estudios en los próximos meses. Paciencia, no debo gasta toda mi voz el primer día.
Por fin la tutora logró formar una fila, más o menos marcial, con los componentes de su clase, que le miraban con ojos expectantes para calibrar los puntos fuertes y débiles del enemigo a batir. Parecían polluelos recién salidos del cascarón, pero con buenos espolones.
-¡Vamos, en silencio, todos a clase! -dijo la profesora, y todos a seguirle por el pasillo y la escalera, hasta llegar al aula.
-¡Oh, qué hermosa es esta clase! -dijeron los alumnos asombrados por los enormes pupitres, la pantalla y el proyector, el armario de la biblioteca y la corchera que cubría una pared entera.
-¿Les asombra esta clase?-preguntó la profesora-. Pues aún les falta por conocer las aulas de música, tecnología y plástica. ¡En fin! ¡Silencio todos! ¿Falta alguien? Vamos con retraso -Y fue a sentarse a su mesa.
- ¡Profesora! ¡Falta Gumersindo!
- Ya verá usted como llega tarde.
- Siempre lo hace…
- ¡Silencio! Si desean hablar levanten la mano -se levantan doce manos-. A ver, la chica de azul…
- Gumersindo no se suele enterar de nada. Tiene problemas…, ji, ji…
- ¿De qué se ríe señorita? Ya hablaremos usted y yo…
Cuando la tutora se encontraba leyendo las normas de secundaria, alguien llamó a la puerta. Era Gumersindo.
- Esto… ¿Es aquí? -rechufla general.
- ¿Es usted Gumersindo?
- Sí… -le faltó decir “eso creo
La profesora observó a Gumersindo. Era bajito, muy bajito. Tenía el pelo despeinado y un extraño tupé que se asemejaba al de Tintín. Tenía toda la pinta de estar perdido en el colegio, pero también en la vida.
Al día siguiente comenzó la clase. La profesora les dictó unas operaciones con número enteros por aquello de repasar lo olvidado en el verano, es decir, el noventa por ciento de lo aprendido el curso anterior. Todos los alumnos realizaron las operaciones con diligencia. También Gumersindo lo hacía, pero saltándose los pasos y eliminando cualquier atisbo de orden en su cuaderno. Cuando salió a la pizarra todo parecía indicar que lo había hecho bien pero no había forma de entender como lo había resuelto. La tutora lo miró con curiosidad y llamó al siguiente alumno.
En el recreo, los alumnos más veteranos observaban atentamente a los novatos, entre muecas de desdén -hacia los chicos- y sonrisas -hacia las chicas-. Al llegar Gumersindo con un bocadillo más grande que él, empezaron las burlas. ¿Este tío no es de primaria? ¿De dónde ha salido este enano con esa peluca? ¡Qué fuerte, parece un hobbit de El Señor de los Anillos!
La tutora escuchó los comentarios desagradables hacia Gumersindo y se encaró con los mayores. ¡Dejadle en paz! ¿Os recuerdo como erais vosotros en primero? Ojalá hubieseis sido la mitad de buena persona que él -y le pasó el brazo a su alumno para llevarle con los demás compañeros. No olvides que quien crece más tarde, crece más. Ya lo verás.
El balón estaba en juego. Gumersindo no era un as en el baloncesto y con su estatura sólo podía jugar de base, pero no era demasiado habilidoso, por lo que le colocaban en una esquina por si había que evitar que el balón saliera fuera por allí. Cuando en un rebote le llegaba la pelota se emocionaba, le entraban los nervios y lanzaba un castañazo contra la canasta que solía acabar en la cabeza de alguien, provocando las risas y los chascarrillos de los compañeros. ¡Es un inútil! ¡Debería jugar al baloncesto en un campo de golf! ¡Si me llega a dar con el balón, le parto la cara!
Gumersindo se sentía muy triste. La llegada de la secundaria y la adolescencia iba a significar un empeoramiento de su soledad y abatimiento. En las semanas siguientes, sus compañeros fueron dejando el balón para buscar otro tipo de esferas más femeninas… Algunas chicas ignoraban a Gumersindo y otras le trataban casi como una mascota, provocando casi más dolor que el propio desdén. Así que se alejó de allí para buscar algún rincón en el patio donde llorar a escondidas.
Estaba sentado junto a un árbol cuando se le acercó un chaval de otro grupo. ¡Oye tío! Te veo muy chungo. ¿Quieres jugar con nosotros a los Pokemon? Es muy divertido. Os lo agradezco mucho, sois muy amables, pero ya no tengo edad para esos juegos. Otra vez será…
Luego dos alumnos de 2º se dirigieron a él. Pequeñín, tenemos que colarnos en el comedor a ver si pillamos unas chocolatinas. ¿Te importaría preguntarle algo a la profesora que vigila? Tienes pinta de ser un friki y seguro que se fían de ti. Luego repartimos. ¿Qué dices? No, gracias por contar conmigo, pero ese tipo de cosas no van conmigo. Tú mismo, pringao, se lo ofreceremos a otro con más huevos. A los diez minutos Gumersindo vio a los dos chicos y a la profesora camino de dirección.
Como hacia mucho calor, Gumersindo se fue a la máquina de las bebidas, bajo cuya sombra descansaban un chico vestido con pulseras de clavos y una amiga disfrazada como de vampiro. Mientras sacaba el refresco de la máquina observó atentamente a los extraños alumnos. El de las greñas le dijo: ¡Eh tío! Sólo los niñitos beben naranjada. Por cierto, me gusta tu pelo… ¿Has probado a dejártelo largo? No, nunca. Pues te quedaría alucinante. Ella le dijo: De todas formas dile a tu mamá que deje vestirte en tiendas para bebés, que ya eres mayorcito. ¿No? Gumersindo se fue de allí ahogando sus penas en zumo de naranja. Tampoco su imagen encajaba con nadie.
Con el paso de los meses, el “tema Gumersindo” dejó de ser interesante para los demás, procurando cierta paz en su vida diaria y logrando mejorar sus relaciones con los compañeros. No se podía hablar de una amistad, pero sí de un respeto hacia él y una mayor comprensión, gracias a la labor del delegado y de la tutora. Y así llegó el verano… Gumersindo consiguió aprobar todo, aunque con una recomendación de la junta de evaluación sobre procurar el orden en sus trabajos. Durante los meses de vacaciones nuestro protagonista se reencontró con su pandilla de toda la vida en el pueblo y pasó unos inolvidables días montando en bicicleta, nadando en el río y jugando en la plaza. Tan atareado estaba que no se miró al espejo….

El primer día del nuevo curso llegó tarde, como siempre. Tampoco encontró el aula a la primera y llegó el último. Al entrar en la clase de segundo todos le miraron con la boca abierta. Gumersindo había crecido, había fortalecido sus músculos con el deporte del verano y su clásico tupé ladeado era ahora un signo de modernidad y rebeldía de lo más fashion. A la compañera que más se había burlado de él, se le cayó el estuche al suelo. El silencio era sepulcral. ¿Se puede? -preguntó tímidamente- ¡Claro pasa! Tú debes ser Gumersindo. La tutora del año pasado me ha hablado muy bien de ti.
Entonces, desde el fondo de la clase se empezaron a escuchar silbidos y exclamaciones de júbilo: Tío, ¿qué has comido este verano? ¡No puedes ser tú! ¡Guaaaaaapo! ¡Pareces Pau Gasol!
Su tutora de primero tuvo razón cuando le dijo que quien crece más tarde, crece más. Pero lo más importante no era su cambio físico, no. Aquel verano Gumersindo, con la ayuda de la gente que le quería, había aprendido a quererse a sí mismo tal y como era, a aceptar su cuerpo, bajo o alto, grueso o delgado, rubio o moreno, con o sin granos, y eso es algo que se vislumbra desde fuera, que se adivina en las palabra y gestos. Ese había sido su gran error. ¿Cómo le iba a querer la gente si no se quería a sí mismo?
Al realizar su entrada triunfal la expresión de su cara decía: “Nene, tú vales mucho“.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Nueces con lazo
Querida/o amiga/o:
Sé que no me conoces personalmente, pero creo saber algo de ti, ya que paso muchas horas al día con gente como tú. Muchos de ellos dejaron el colegio hace años y ahora son mujeres y hombres sanos y felices. Te cuento esto para que sepas que al final la historia puede acabar bien. Todo depende de ti.
A lo mejor nunca te has parado a pensar que en España hay casi tres millones de jóvenes de tu edad, que sienten lo mismo que tú, deseando ser agradables a los demás, queriendo gustar y ser el centro de atención de las pandillas. En esa carrera por ser más que el otro, por gustarle a ese chico o chica que no me mira en el patio o simplemente por destacar, buscas cualquier pista para alcanzar el éxito.
¿Te imaginas a un vendedor de frutos secos que le pusiera un lazo a las nueces para demostrar que el fruto está en buen estado? Eso haces muchas veces cuando te importa cuidar más tu cuerpo hacia fuera que hacia el alma, o cuando tu éxito social depende de la compra de una determinada marca de ropa. ¿Sabías que el presupuesto que los jóvenes gastan con tu edad para adquirir ropa de marca oscila entre 36 Euros y 160 Euros al mes mientras que hay niños en el mundo que mueren cada día de hambre por no tener un euro al día?
La marca no es sólo un logotipo, es una promesa que te hace un fabricante a través de la publicidad, prometiendo que tendrás éxito en la vida, que serás popular, que ganarás dinero, que dispondrás de lujos o que llegarás a ser como las estrellas que salen por televisión. Te están vendiendo un mundo falso y vacío, en el que todo reluce y brilla y en el que no hay sitio para los que no se unan a esa marca.
Tú ahora estás creciendo, quizás tu cuerpo con más velocidad que tu cabeza - suele pasar, don´t worry-, por lo que eres presa fácil de ese mundo de espejismos en el que el dinero, los cuerpos Danone y el éxito fácil aparecen como única posibilidad de tu futuro. No te dejes engañar. Crece, vive la vida, disfruta de cada momento, sueña con un mundo mejor, ama sin límites y goza de la libertad. Pero hazlo desde el corazón, desde tu interior, desde el fondo de tu alma.
Si eres una mujer, no te dejes embaucar por los que dicen que tu rol supremo es estar atractiva. Ellos sólo quieren limitar tus horizontes porque no es rentable que la mujer compita en igualdad de condiciones. Dale la vuelta al mundo, pon el patriarcado patas arriba y entrégale al mundo eso que necesita y que a menudo ocultas bajo la tiranía de la imagen.
Si eres un hombre, entrena la fortaleza de los sentimientos, no la de tus brazos. No hagas caso de los que dicen que las emociones son para ellas. Llora, comparte, ama sin miedo, y descubrirás que eres más libre que antes. Ámate a ti mismo por lo que eres, pero también por lo que no eres.
Mírate al espejo y sonríe ante esos ojos tan bonitos que tienes, pero también ante ese grano que te ha salido y que demuestra que eres mayor. Haz que hasta el más pequeño de tus defectos sea atractivo. Entonces te darás cuenta de que lo más maravilloso de ti no es la cáscara de la nuez, es el fruto.
Así que no pierdas el tiempo en ponerte los pantalones caídos para que vean la marca del tanga o los calzoncillos que escondes debajo. Sólo presume de la marca de tu corazón, y recuerda que la única belleza que crece con los años está en tu interior.
(Publicado en “Corazones de tiza en las paredes del patio”)
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Materiales recomendados |

Web: Yo crezco
En la web Yocrezco.com encontramos artículos muy variados sobre cualquier tema que nos interese relacionado con la educación y el paso de la infancia a la edad adulta. Están escritos por psicólogos en su mayoría, pero también por una abogada y escritora (también habla como madre). Cada artículo está asignado a una de las más de setenta categorías, facilitando el poder consultar los temas que más nos interesen. También hay una clasificación por edades.
Los artículos pueden ser puntuados y comentados, por lo que cuenta con un Top para ver los artículos más valorados. Además usan un lenguaje cercano para todo el mundo, con concrección y muy claros.
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Capítulo 42
22. Mayo 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Puesta a punto |
Daniel se encuentra en su habitación, pegando saltos como un poseso, con el mando de la consola sin cables que simula una raqueta de tenis. Inmerso en una cancha virtual, delimitada por la cama, la pantalla, el armario y la puerta, nuestro aprendiz de Nadal golpea una pelota invisible como si fuera la reencarnación de su profesor de mates. Allí dentro huele a tigre reconcentrado con topping de roquefort. En esto que entra su padre alarmado por el alboroto… ¿Qué haces Daniel? Los vecinos van subir con el trabuco de su abuelo de un momento a otro. ¡Abre esa ventana! ¡Te vas a asfixiar! Nuestro atleta hace un pause, abre la ventana y le promete a su padre que hará menos ruido. Además, ¿no le dan la plasta siempre con aquello de hacer deporte? Pues eso, él se está entrenando sin salir de casa, que es mucho más seguro y no hay que pagar el alquiler de la pista. Práctico que es uno.
Durante la pubertad el cuerpo de los adolescentes empieza a desarrollarse rápidamente para alcanzar la constitución adulta. Es una etapa determinante para que el crecimiento se produzca de forma armónica y sana. Ya hablamos en el Capítulo 36 sobre la importancia de la alimentación. Dejando a un lado el aspecto genético, porque no se puede controlar, el deporte y la preparación física son fundamentales para prevenir futuros problemas en la madurez. Por cierto, no conviene olvidar que una forma de prevenir el consumo de drogas -está demostrado- es realizar alguna práctica deportiva.
La actividad física regular y moderada traerá muchos beneficios para el crecimiento de músculos y huesos, pero además ayudará a “calmar las hormonas”, mejorará el descanso y evitará esa gran plaga que nos acecha en el siglo XXI que es la obesidad. Considero que no es bueno el deporte extenuante en unos organismos que están en pleno desarrollo, como tampoco se entiende el profesionalismo encubierto que algunos adolescentes sufren porque sus padres creen vislumbrar en ellos Alonsos o Gasoles.
La cuestión es mucho más simple. El deporte es una escuela de valores en la que se puede educar en la victoria, pero también en el fracaso como forma de mejorar y madurar. Los deportes de equipo socializan, fomentan el trabajo en grupo, educan en la cultura del esfuerzo y la solidaridad, ayudan a la autoestima y destierran el egoísmo. Además la necesidad de entrenarse varios días a la semana obligará al joven a introducir las técnicas de estudio en forma de planificación de su tiempo, que a su vez le dará un empujoncito en su responsabilidad y autonomía.

Sin embargo, a menudo algunas familias caen en la trampa de convertirse en la temida criatura llamada “Papá-Mamá-entrenador” que acude a los partidos de sus “futuras estrellas” cuestionando las decisiones del equipo técnico, criticando a los árbitros o regañando a sus hijos por fallar una canasta. Afortunadamente son casos puntuales, porque la alta competición exige entrenamiento para cuerpos de adulto y resulta tentador buscar las metas a cualquier precio dejando a un lado los beneficios del propio deporte.
Desde que soy tutor en algunas entrevistas en estos últimos años, algunas familias me han comentado que si su hijo no mejoraba el comportamiento o las notas le sacarían del equipo. Siempre respondo que no es una buena idea. Los adolescentes necesitan el deporte, como el amor, el estudio o la amistad. Todas las piezas del puzzle son necesarias para que la imagen final sea agradable. Afortunadamente, hoy en día hemos dejado de lado aquella materia de otras épocas llamada gimnasia para dar paso a una materia mucho más integral llamada educación física, que fomenta el cuidado del cuerpo, la alimentación o los conocimientos técnicos, pero también el valor del equipo, el amor a la naturaleza y la cultura del esfuerzo.
Así que yo le aconsejo a nuestro amigo Daniel que use la videoconsola para matar marcianitos -si le place y no lloró con E.T.-, pero que para hacer deporte busque alguna actividad en equipo que le socialice y le permita construirse un cuerpo sano. Y a su padre, cuya única actividad deportiva es ver la “Liga de champiñones” mientras da cuenta de una birra con aceitunas, convendría pedirle que dé algo de ejemplo, que a estas edades cuenta más que cualquier reproche. El “sillón-ball” no es disciplina olímpica, pero en esta sociedad del mínimo esfuerzo todo puede ocurrir y cosas más raras veremos.
Antonio Javier Roldán
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La Pavoteca examina a… |
Maite Pagazaurtundúa
Biografía: Escritoras.com

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
A los trece años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Me empezó a resultar indiferente, sólo me importaba la burbuja en la que vivía. En la burbuja lo importante eran las personas de mi edad y mi propia identidad personal.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
En callejear y leer.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En algunos momentos muy conflictiva porque vivía en mi burbuja la mayor parte del tiempo.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí y tenía complejos físicos, pero con la autoestima bastante equilibrada, en el fondo.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Pantalón levi,ss 501 muy ajustados, zapatos de tacón muy alto y luego botas camperas. Camisa blanca y jersey de algodón tipo universidad, a veces por dentro del pantalón. El pelo rizado en melena larga. Ojos pintados con lapiz negro.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Explícitas pocas, implícitas, bastantes.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Músicas de distintos tipos, descubrí la música clásica escuchando clásicos populares a los dieciocho años, pero hasta entonces me gustaban mucho Los Clash, los Ramones, Burning, Radio futura, los Secretos, Lole y Manuel, Camarón, Leño, pero también los Birds, Leonard Cohen, MC5, Santana, Bob Dylan, David Bowie y otros….
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
A ratos sí. Otros ratos notaba el cariño de mi familia y amigos.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No. Los valores y principios que me enseñaron en casa siempre han estado presentes, incluso en los momentos de mayor burbuja adolescente. Y es algo que agradezco porque me ha ayudado a tener equilibrio personal, a enfrentar los problemas exteriores.
¡Muchas gracias, Maite!
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DVD: Machuca
Quizás sea la película chilena de mayor éxito en los últimos años. “Machuca” se desarrolla en el tiempo previo al golpe de estado de Pinochet, en el que el clima revolucionario de la época permitió que un colegio de élite católico pudieran ingresar alumnos de zonas marginales en calidad de becados. La película nos muestra la amistad de dos niños Gonzalo -familia acomodada afín a los golpistas- y Pedro -que vive en un núcleo chabolista ayudando a vender banderitas revolucionarias- que van descubriendo el mundo adulto a través de los primeros escarceos amorosos -con una niña vecina de Pedro-, la implicación en los problemas sociales del país, el desencuentro con los mayores y el abandono de la infancia.
Gonzalo explora una realidad que desconocía y que probablemente cambiará su manera de percibir el mundo que le rodea. Para Pedro unas zapatillas de marca o un tebeo suponen todo un acontecimiento. A pesar de sus diferencias permanecerán unidos hasta la llegada del golpe de estado y su posterior represión.
La película también nos enseña a los adultos que los mismos esquemas sociales de un patio de colegio se pueden trasladar a la sociedad, cambiando las piedras por fusiles y dejando a un lado a las personas -como el director del colegio- que parecen dispuestas a llevar la paz como un valor que no sabe de intereses ni de estratos sociales.
En los cómics del Llanero Solitario que lee Gonzalo se veía que los blancos y los indios podían ser amigos. Al igual que en los tebeos y los westerns, serán los intereses del hombre blanco los que separen a los amigos para restaurar el antiguo orden social.
Para los que conocen la película “Melody” -recomendada en el capítulo 9-, reconocerán una atmósfera similar en la música, la fotografía y el ambiente emocional.
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Capítulo 36
10. Abril 2009 por Antonio Javier Roldán.
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¿Qué va a ser? |
“¿Qué va a ser?”. Esta es la pregunta que un camarero nos suele hacer cuando nos sentamos a la mesa de un restaurante. Habitualmente salimos a comer fuera de casa en acontecimientos o momentos especiales, por lo que no nos duele darnos algunos caprichos de acuerdo con nuestra gula. Actualmente, muchos de nuestros adolescentes afrontan su nutrición diaria con la misma mentalidad, pero en locales de comida rápida, provocando carencias y excesos que traerán consecuencias posteriormente. “Un super menú fatchicken XXL longsize con extra de tubérculos y bebida hipercalórica de tamaño barrilito. ¿Van a querer una crema de helado con toping de caramelos? Toma, una figurita de Hommer Simpson de regalo”.
Durante estos meses hemos leído que la adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes transformaciones físicas, aunque también emocionales o sociales. Los cambios en los caracteres sexuales, la talla o el peso, precisan de una mayor atención en estas edades. El desarrollo adecuado del cuerpo influye sobre el resto de cambios, por lo que es conveniente cuidar la nutrición eligiendo los alimentos que conforman una dieta equilibrada.
Si tenemos en cuenta que durante la primera juventud el cuerpo alcanza un gran porcentaje de la talla y el peso que tendrá de adulto, podemos imaginar la enorme demanda de materia prima por parte del organismo, especialmente de hidratos de carbono, proteínas y grasas, que deben ir acompañados por calcio (leche y sus derivados), hierro (legumbres y carnes), zinc (pescado, huevos y carne) y vitaminas (frutas y verduras).
Parece claro que estas necesidades son comunes también para los adultos, por lo que la dificultad está en diseñar un menú diario que distribuya los alimentos a lo largo del día para los más jóvenes.
Desayuno: Debe ser la comida más importante del día, por mucho que los adolescentes se empeñen despreciarla. No olvidemos que gran parte del crecimiento se produce por la noche y que hace falta mucha energía para afrontar la jornada escolar. Un desayuno completo podría contener fruta, cereales y leche.
Recreo: La comida de media mañana en ningún caso debe sustituir al desayuno. Es su complemento, un aporte de refuerzo para recuperar las energías perdidas en las primeras horas del día con fruta, pan y queso o derivados. Conviene evitar los tentadores bollos de chocolate repletos de grasa animal y que están provocando casos de colesterol en edades tempranas.
Almuerzo: Un primer plato a escoger entre verdura, legumbres o pasta; un segundo de carne o pescado; pan y fruta.
Merienda: Ahora necesitamos azúcar para estimular el cerebro, que es el momento del estudio. Seamos más permisivos para dar paso al chocolate y los dulces, bien acompañados por el pan y la fruta.
Cena: La cena está ligada al almuerzo. Si se tomó carne por la mañana ahora toca el pescado, y viceversa. Con la pasta y la verdura pasa lo mismo, que dependerá de cual se sirvió en el almuerzo para escoger la otra.

Según una encuesta de semFYC el 73,3% de los jóvenes entre 14 y 20 años consumen “comida basura” casi a diario. Si a este hábito le unimos las dificultades de las familias para encontrar tiempo para preparar un menú saludable y equilibrado, encontraríamos algunas de las causas que están provocando la epidemia de obesidad y diabetes que se está observando en los adolescentes. Además, nunca los más jóvenes han tenido tanto poder adquisitivo para comprar alimentos industriales, ricos en grasas saturadas y azúcares, por lo que su propia nutrición se está incorporando peligrosamente a esa cultura del consumismo que tanto les deslumbra.
Antonio Javier Roldán
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
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Sergio Scariolo
Biografía: Wikipedia
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Tarde, sobre los 18 años, con el bachillerato.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Como todos los deportistas vivía un poco en una burbuja, y ademas estudiando - seriamente…- no tenía tanto tiempo para mirar a mi alrededor; ha pasado tanto tiempo, creo que el primer auténtico contacto con la sociedad “normal” lo tuve con la universidad.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Pues…entre baloncesto y liceo clasico, de tiempo libre casi nada… mis amigos, que todavía lo son, ya por entonces estaban muy presentes en mi vida…
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Era una época muy de obedecer y callar, además mi familia era una familia tradicionalista y bastante severa, y mi colegio era de jesuitas, bastante estrictos; pero no me ha venido nada mal, ¡lo aseguro!
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
No, pero mis padres sí me educaron a prestar atención a la higiene, la ropa etc.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Deportista total durante la semana, ¡más arregladito los domingos!
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Sí, mi padre se encargó de ello.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Normalmente cantautores italianos, y grupos de rock americanos e ingleses. Los sigo escuchando, pero sin gran interés.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
¡Todo el mundo siente eso al menos una vez en su vida! Yo no me acuerdo de cuantas fueron, pero seguro que bastante más de una…
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
En los valores y principios muy poco, evidentemente su traducción en la práctica es diferente con 18 años que con 47; siento necesidad de espiritualidad, pero también que necesitaría más tiempo del que tengo para profundizar, y guardo el deseo para más adelante…
¡Muchas gracias, Sergio!
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DVD: “La clase”
Aunque todavía no ha sido estrenada en dvd aún es posible ver esta película en las salas de cine.
Es la historia de un curso escolar en un centro público de Francia, donde las distintas realidades culturales y étnicas conforman un mosaico de mundos exteriores al instituto que convergen entre las cuatro paredes del aula. Entre los pupitres flota la indisciplina, el inconformismo, el desarraigo, la xenofobia, los problemas familiares o la fascinación por las nuevas tecnologías. Los profesores aparecen como moderadores de un universo en el que el respeto brilla por su ausencia y en el que enseñar el diálogo y la tolerancia pueden ser los objetivos mínimos a lograr en los largos nueve meses del curso.
Sin embargo, la indisciplina en el aula obliga a que el castigo o la sanción no discurran de forma progresiva y proporcional, causando que estos caigan sobre el alumno como una losa cuando la gota colma el vaso. Esta realidad obliga al profesor a rebajar sus aspiraciones y bajar los brazos ante la falta de interés de sus alumnos. Así la sala de profesores se convierte en un osasis donde compartir las frustraciones y el desánimo, pero también un lugar de encuentro para fortalecer los lazos.
Se ha criticado la aspereza y falta de esperanza en el planteamiento de la película. Quizás sea porque el director se ha limitado a mostrar una realidad en formato de docudrama -esto no es Hollywood, amigos- y a invitar al espectador a que se posicione y se implique en un problema que traspasa el aula para rozar esos mundos de los que hablaba antes.
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Capítulo 30
27. Febrero 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Algo está fallando |
Ya tratamos en su momento los cambios que se producen en la pubertad en el Capítulo 6. Dichos cambios no sucedían de forma armónica, pudiendo ocurrir que personas de una misma edad muestren un desarrollo muy distinto especialmente en los primeros años del cambio. Cada adolescente es un mundo y son muchas las variables que influyen en la transformación del cuerpo. Por ejemplo, a los 13 años una talla mínima rondaría los 140cm y un sobrepeso podría reconocerse sobre los 62 kilos. Lo que para los adultos no deja de ser un problema médico, para un adolescente, que constantemente se está mirando en sus compañeros para comparar los rasgos de sus cuerpos, puede ser una tragedia en la que centrar todos sus pensamientos.
Los rasgos que un adolescente percibe como defectos le crean complejos de inferioridad que pueden dar lugar a problemas sociales, timidez, autorechazo y baja autoestima. Cuando esto ocurre buscan en su vida compensaciones que mejoren su propia imagen para poder destacar en otros campos, queriendo parecer mayor -drogas, conductas de riesgo-, reaccionando con violencia en público, vistiendo de forma llamativa o eligiendo caminos rápidos para obtener el reconocimiento social y la admiración del resto de iguales. A menudo esas prisas por alcanzar esa popularidad le inducen a cometer graves errores.
A veces a los adultos, que llevamos muchos años aceptando, con más o menos alegría, nuestro cuerpo, nos cuesta entender la importancia del acné, unos pechos pequeños -o grandes-, una estatura por debajo de la media o el tamaño de una nariz. Ya comenté en el Capítulo 6 que debemos ser muy delicados a la hora de afrontar el problema para no demostrarles que ese rasgo que le atormenta es tan evidente que hasta nos preocupa a sus adultos de referencia. Son ellos los que deberían dar el primer paso a la hora de plantear la cuestión o pedir ir a un especialista, y no nosotros.

Sin embargo, como es imposible adivinar el futuro y conocer cuáles de esos rasgos que preocupan al adolescente serán pasajeros y cuáles formarán parte de la persona adulta, podemos ir preparando el terreno para que en el futuro se puedan superar esos complejos aceptándolos como parte de uno mismo. Algunas buenas estrategias pueden ser:
1.- Trabajar sobre los estereotipos culturales y sociales sobre la altura y el peso con los que nos bombardea la publicidad, la televisión o el cine, y que tanto daño están causando entre los más jóvenes. Gran parte de los trastornos de la alimentación nacen de la búsqueda de estos modelos. Todos tenemos distintas características y su catalogación como defecto responde a los cánones de belleza de cada época. Podemos buscar ganadoras de un concurso de belleza como Miss Universo desde los años 50 hasta ahora para comprobar como los gustos van variando de generación en generación.
2.- Predicar con el ejemplo de nuestra propia aceptación. Un ejercicio muy útil puede ser hacerle pensar en una persona a la que quiera o admire de su entorno para luego analizarla en busca de defectos. Siente mucho afecto por ella, pero no es perfecta por un motivo: La perfección no existe. Es más, el afecto profundo que sentimos por alguien, si nace del corazón y no de los instintos, va más allá de la mera contemplación de unos rasgos físicos. ¿Qué importa más en una nuez? ¿La cáscara o el fruto?
3.- Afrontar las situaciones en las que los defectos salen a la luz. “No voy a la piscina con los amigos porque el bañador me queda horrible…“, “Con estos granos no voy a la fiesta…“, “Se van a reír de mí cuando vean en el partido estas piernas de palillo…“, etc. En una balanza de decisiones los pros de afrontar el encuentro social superan a los contras de forma holgada, pero tenemos que demostráserlo incluso dibujando una balanza. Tampoco son buenas las consecuencias de encerrarse en la concha de caracol con conductas de evitación en un entorno en el que todos tienen algún rasgo del que no están orgullosos. Necesitamos convencerle de que su complejo puede ser superado y animarle a que así lo haga con toda sus fuerzas.
Una vez sentadas las bases de la propia aceptación, podemos plantearnos acudir al especialista para vigilar temas de acné, investigar un sobrepeso, etc. También es posible afrontar algunos cambios sencillos en la imagen, realzando los puntos fuertes, buscando un nuevo peinado o simplemente sonriendo más para decirle al mundo que somos felices y que nos queremos mucho. Toda una invitación a que nos quieran también los demás.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Nueces con lazo
Querida/o amiga/o:
Sé que no me conoces personalmente, pero creo saber algo de ti, ya que paso muchas horas al día con gente como tú. Muchos de ellos dejaron el colegio hace años y ahora son mujeres y hombres sanos y felices. Te cuento esto para que sepas que al final la historia puede acabar bien. Todo depende de ti.
A lo mejor nunca te has parado a pensar que en España hay casi tres millones de jóvenes de tu edad, que sienten lo mismo que tú, deseando ser agradables a los demás, queriendo gustar y ser el centro de atención de las pandillas. En esa carrera por ser más que el otro, por gustarle a ese chico o chica que no me mira en el patio o simplemente por destacar, buscas cualquier pista para alcanzar el éxito.
¿Te imaginas a un vendedor de frutos secos que le pusiera un lazo a las nueces para demostrar que el fruto está en buen estado? Eso haces muchas veces cuando te importa cuidar más tu cuerpo hacia fuera que hacia el alma, o cuando tu éxito social depende de la compra de una determinada marca de ropa. ¿Sabías que el presupuesto que los jóvenes gastan con tu edad para adquirir ropa de marca oscila entre 36 Euros y 160 Euros al mes mientras que hay niños en el mundo que mueren cada día de hambre por no tener un euro al día?
La marca no es sólo un logotipo, es una promesa que te hace un fabricante a través de la publicidad, prometiendo que tendrás éxito en la vida, que serás popular, que ganarás dinero, que dispondrás de lujos o que llegarás a ser como las estrellas que salen por televisión. Te están vendiendo un mundo falso y vacío, en el que todo reluce y brilla y en el que no hay sitio para los que no se unan a esa marca.
Tú ahora estás creciendo, quizás tu cuerpo con más velocidad que tu cabeza - suele pasar, don´t worry-, por lo que eres presa fácil de ese mundo de espejismos en el que el dinero, los cuerpos Danone y el éxito fácil aparecen como única posibilidad de tu futuro. No te dejes engañar. Crece, vive la vida, disfruta de cada momento, sueña con un mundo mejor, ama sin límites y goza de la libertad. Pero hazlo desde el corazón, desde tu interior, desde el fondo de tu alma.
Si eres una mujer, no te dejes embaucar por los que dicen que tu rol supremo es estar atractiva. Ellos sólo quieren limitar tus horizontes porque no es rentable que la mujer compita en igualdad de condiciones. Dale la vuelta al mundo, pon el patriarcado patas arriba y entrégale al mundo eso que necesita y que a menudo ocultas bajo la tiranía de la imagen.
Si eres un hombre, entrena la fortaleza de los sentimientos, no la de tus brazos. No hagas caso de los que dicen que las emociones son para ellas. Llora, comparte, ama sin miedo, y descubrirás que eres más libre que antes. Ámate a ti mismo por lo que eres, pero también por lo que no eres.
Mírate al espejo y sonríe ante esos ojos tan bonitos que tienes, pero también ante ese grano que te ha salido y que demuestra que eres mayor. Haz que hasta el más pequeño de tus defectos sea atractivo. Entonces te darás cuenta de que lo más maravilloso de ti no es la cáscara de la nuez, es el fruto.
Así que no pierdas el tiempo en ponerte los pantalones caídos para que vean la marca del tanga o los calzoncillos que escondes debajo. Sólo presume de la marca de tu corazón, y recuerda que la única belleza que crece con los años está en tu interior.
Antonio Javier Roldán
(Publicado en “Corazones de tiza en las paredes del patio”)
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José Sacristán
Biografía: Wikipedia
Documentos: El País

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Sobre los doce años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Como una amenaza.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Tebeos y el cine, el sagrado cine (cuando había dinero para la entrada).
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Se trataba mas bien de obedecer.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sigo sin poder soportar el tamaño de mi nariz.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Lamentable, como la de toda la clase trabajadora de la España de los cuarenta.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
“Antes morir que pecar”, no se informaba, se premiaba o castigaba.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Flamenco, canción andaluza, cantos populares, los oigo y los oiré siempre. Los amo.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Sí, unos más y otros no tanto.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Las chicas como valor absoluto y el conquistarlas como principio incuestionable.
¡Muchas gracias, José!
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Materiales recomendados |

DVD: Charlie y la fábrica de chocolate
Esta maravillosa película de Tim Burton trata sobre los vínculos familiares, el valor de las cosas esenciales y el hastío que causa la abundancia; pero sobre todo “Charlie…” es una película sobre la educación de los niños en este principio de siglo.
Cinco niños encuentran un billete de oro dentro de unas chocolatinas que les permite visitar la fábrica de golosinas más grande y mágica del mundo. Augustus, un niño avaricioso y comilón es absorbido por una tubería, por beber de un río de chocolate, y acaba convertido en una tarta. Violet es una niña ganadora en la que su madre ha volcado todas sus esperanzas, y quizás sus frustraciones, que pasa la vida compitiendo por ser la número uno. En la fábrica se come el mejor chicle, que acaba siendo una auténtica bomba energética con el sabor a arándanos defectuoso, por lo que se hincha como un gigantesco balón de color azul. Veruca es una niña mimada, consentida por su padre millonario que le da todo lo que pide. De hecho compró todas las chocolatinas a la venta en su comarca para asegurarle el premio. Cuando se encuentra a un montón de ardillas entrenadas en seleccionar nueces para las dulces se empeña en quedarse con una de ellas, pero como papá no se la puede comprar acaba por cogerla ella misma en una memorable escena, terminando en un basurero. Mike es un tecno-niño, que pasa las horas frente a la pantalla. Nada le gusta, todo se lo cuestiona y no disfruta del lugar. Sólo se emociona ante un nuevo modelo de televisión, en el que acaba entrando -literalmente-.
Mientras, Charlie, cuya familia pasa muchos apuros económicos y aprecia cada pequeña ilusión que aparece ante sus ojos, acaba siendo el afortunado que se llevará el premio final. Sin embargo, quien realmente acaba ganando en esta historia es Willy Wonka, el dueño de la fábrica, que descubrirá en los valores de Charlie todo aquello que le faltaba en su vida.
Aunque pudiera parecer una película infantil, es un tesoro para verla con adolescentes, tanto en el entorno escolar como familiar.
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Capítulo 24
16. Enero 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Drogas (III): La prevención |
A lo largo de estos primeros meses hemos tratado el tema de las drogas en el Capítulo 12 y en el Capítulo 18. En este post me voy a centrar en la prevención para minimizar el riesgo, ya que, como en cualquier enfermedad, resulta atrevido usar la palabra “evitar”. Para ilustrar este tema contamos con el testimonio de tres familias:
Familia Fulanítez.
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Sra. Fulanítez: “Al principio cuando llegaba a casa con olor a tabaco y un aliento que te tiraba de espaldas, su padre y yo nos preocupábamos un poquito, pero siempre hemos pensado que los jóvenes deben disfrutar de esa etapa de su vida de forma autónoma, porque al fin y al cabo ya son mayores para saber lo que hacen y el beber más de la cuenta forma parte de su cultura. Los pobres angelitos no tienen dinero para pagarse las copas en un pub y necesitan socializarse en la calle. ¿Existe un mejor ocio para los chavales que pasar el sábado en pandilla? Además, mi hijo siempre ha sido un buen niño, son los demás los que le inducen a fumar y beber.
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Sr. Fulanítez: “Me educaron antes de iniciarse la democracia, por lo cual sé lo que es vivir una adolescencia rodeado de prohibiciones y normas. Mi hijo es afortunado por haber crecido en libertad. No quiero ser un padre dictador, como lo fue el mío conmigo. Yo soy un colega más de mi hijo y él lo sabe. ¡Cuánto envidio a estos adolescentes! Yo no tuve tanta suerte.
Familia Menganitez.
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Sr. Menganítez: “Soy fumador desde que tenía pantalón corto y aquí sigo tan sano como cuando era un chaval. No entiendo ese alarmismo de las cajetillas de tabaco, que si fumar mata, que si produce cáncer… Cuando los domingos ponen el partido de fútbol en la tele me suelo servir un pelotazo para acompañar. ¿Tiene algo de malo? ¡Claro que no! Otra cosa sería si me enterara que mi hija está enganchada a las drogas, pero una caladita no hace daño. Entre nosotros… ¿Quién no se ha fumado un porro con los colegas? Cuando yo era más joven que mi hijo, mi padre me llevó a una taberna y me invitó a mi primer cigarro y a un chato de vino. Eso sí, me explicó claramente como evitar coger una cogorza, y el día que llegué a casa más pasado de la cuenta me soltó una bofetada que todavía me resuena en el oído. Cuando mi hija llegó el mes pasado borracha le dije a su madre que la metiera en plena noche en una ducha fría para que aprendiera a controlarse. Hay que saber beber.
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Sra. Menganítez: “Todavía tengo grabada en la memoria la noche en la que mi Anita llego bebida a casa. La tarde anterior la había sentado en su cuarto, muy ceremoniosamente, y le advertí seriamente sobre las trágicas consecuencias derivadas del consumo de drogas. También le dicté las normas antes de ir a la discoteca esa, para que tuviera claros los conceptos: A las 10 en casa, sin pretextos. Prohibido el alcohol. Nada de tabaco. La minifalda no te la pones y mucho menos la blusa escotada. Me llamarás cada hora. No vayas con la niña esa de 4º, que es una mala compañía… Total, que cuando me llega a las 10:15 con ese olor a vino barato la llevé derechita a la ducha y la senté en la cocina. Aunque se hacía la ausente le solté la mayor bronca que ha recibido en su vida. La vecina me llamó desde la terraza por si pasaba algo. Imagínese el numerito. Por supuesto, el castigo fue el adecuado a su metedura de pata. La dejé sin salir todos los fines de semana hasta final de curso, unos cinco meses… Bueno, he de reconocer que luego lo fui rebajando, pero ya estaba avisada.
Familia Zutanítez. (Nota del entrevistador: La familia Zutanítez ha optado por contestar juntos, ya que es un tema que han hablado hace tiempo y suelen ponerse de acuerdo cuando ejercen la paternidad)

Sr. y Sra. Zutanítez: “Desde que Esteban era un mocoso hemos procurado que tenga el máximo tiempo de ocio con chicos y chicas de su edad. Aunque nunca ha sido un gran deportista, se apuntó a baloncesto. El día que mete una canasta viene con una sonrisa… También está en el grupo de los Scouts y suele salir al campo y trabajar para pagarse la acampada organizando con los colegas el puesto de perritos calientes en las fiestas del cole. A veces compartimos con él momentos de esparcimiento, viendo en familia una película… Cariño, no olvides decirle a este señor que luego solemos hacer un debate sobre la peli. Sí ya se lo digo, tranquilo… Pues eso, vemos películas juntos, salimos al campo, asistimos a sus partidos. Como los adultos nunca podemos ser un colega más -sería patético-, nos gusta abrir nuestra casa para que se traiga a sus amigos a ver la tele, echar partidas a la play o celebrar cumples. Así les prestamos un lugar cómo para que se diviertan y de paso, como no, echamos un vistazo para conocer al personal.
Un día viendo el noticiario salió un informe sobre el consumo de cannabis entre los jóvenes españoles y, aprovechando que estábamos viendo la tele en familia, sacamos el tema. Él ya tenía información sobre los riesgos de las drogas legales, tabaco y alcohol, y de las ilegales, pero creo que agradeció que le escucháramos y que tuviéramos respuestas a sus dudas. En ningún momento quisimos ser apocalípticos, pero sí procuramos abrir un debate sincero sobre el peligro que supone abusar de esas sustancias, especialmente en los más jóvenes. Recuerdo que le dije que no es lo mismo echar un bidón de gasolina a un árbol centenario que a un pinito joven. Se quedó muy pensativo. Pienso que el que no fumemos ni bebamos, salvo una cañita los domingos en el aperitivo -¿por qué no?- pudo dar coherencia a nuestras palabras.
A pesar de nuestros esfuerzos, él sabe que en año nuevo metió la pata. Le dejamos ir a la gala de nochevieja, pero antes pactamos con él las normas. Acordamos entre ambas partes que vendrían todos los chicos de la pandilla juntos de regreso a casa, que no abusaría del alcohol y que si había mal ambiente que nos llamaría. La segunda norma no la cumplió y llegó a casa con los ojos brillantes y la voz pastosa. Estaba claro. Nuestro primer impulso fue montarle una escena allí mismo en el pasillo y castigarle a perpetuidad, pero contamos hasta diez para no dejarnos llevar por el acaloramiento. A la mañana siguiente hablamos con él y le dijimos que había faltado a su compromiso, que él había concensuado unas normas y no había sabido estar a la altura de la confianza que se le había dado. Aunque no nos apetecía escuchar sus excusas, le dejamos que se explicase y que él mismo nos ayudará a poner un castigo reparador de lo ocurrido. No salió de marcha ese mes de enero y un finde se quedó a cargo de la hermanita para que su padre y yo disfrutáramos de una escapadita en un hotel con encanto para compensar el disgusto y el agotamiento mental que supuso su error.
Antonio Javier Roldán
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Pilar García Muñiz
Biografía: Wikipedia
Web: España Directo

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
En torno a los 15 años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Yo creía que formaba parte de una sociedad injusta, desequilibrada, que no medía con el mismo rasero a los chicos y las chicas de esa edad. Me explico. Nosotras teníamos más “obligaciones domésticas” que por ejemplo nuestros hermanos; por supuesto siempre teníamos que llegar a casa mucho antes que ellos; se nos controlaba más y al mismo tiempo también se nos exigía más . Con 15 años yo sólo percibía esa sociedad desigual contra la que me rebelé una y otra vez.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Nuestro tiempo era LIBRE, en mayúsculas, porque estábamos permanentemente en la calle. Pero por entonces no se llevaba el botellón. Mi generación era más de hablar y descubrir el mundo sentados en un banco de cualquier parque y comiendo una bolsa de pipas. También hacíamos deporte, aunque aquí los chicos por un lado y las chicas por otro (una muestra más de la desigualdad de la que hablaba antes). De vez en cuando conseguíamos disputar un partido mixto, en el que por supuesto si era de fútbol a nosotras siempre nos ponían bajo los palos.
Otro de los puntos de encuentro eran los billares donde comenzaba a despuntar el “Tetris”. Lo cierto es que no disponíamos de mucho dinero, así que el cine lo dejábamos para ocasiones muy especiales.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En mi caso fluida porque siempre he hablado mucho. Ahora, había temas tabúes, como por ejemplo el sexo.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí, pero sin exagerar. Me preocupa más ahora.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Era una imagen “a la moda”. La que se llevaba entonces imponía hombreras anchas, pantalones pesqueros mostrando los calcetines (mucho mejor si eran de rombos) y el flequillo cardado con mucha laca. Yo me consideraba una chica moderna.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Sí, en mi instituto. Una charla de educación sexual. Pero nunca de drogas.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Escuchaba sobre todo pop rock. Grupos de entonces como Modern Talking, Duran Duran, Spandau Ballet, Depeche Mode, Hombres G, La Guardia, El Norte…Pero por influencia de mi hermano mayor también escuché mucha música española de los 80 (la conocida como Edad de Oro del Pop Español, que aún me fascina) y descubrí además la canción de autor (desde Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, a Sabina, Javier Krahe o Victor Jara).
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
No tuve la sensación de incomprensión. Más o menos me entendía con mi “entorno” aunque tuviéramos nuestras diferencias.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No, ninguno.
¡Muchas gracias, Pilar!
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Materiales recomendados |

DVD: Juno
Juno es una adolescente de dieciséis años que descubre que está embarazada de su amigo Paulie. Aunque en un principio opta por el aborto, finalmente decide tener el bebé y darlo en adopción. Para ello, con ayuda de su amiga Leah encuentra a una pareja en un anuncio del periódico , Mark y Vanessa, deseosa de tener un hijo. Juno le presenta el problema a su padre y a su madrastra una vez que lo tiene resuelto, reto que la familia acepta como una prueba de madurez e independencia de la joven, dejando claro que dentro de los parámetros de la sensatez será ella la que tome las decisiones.
El padre adoptivo de su futuro bebé, Mark, es músico, como Juno y Paulie, mientras que Vanessa aparece como una mujer conservadora, que ha arrinconado los sueños de formar una banda de éxito de Mark en una habitación apartada de la casa, y cuya única ilusión en la vida parece consistir en ser madre. A Juno no parece caerle muy bien Vanessa hasta que la ve un día en un centro comercial jugando con una niña.
Según transcurre el embarazo, Paulie parece seguir enamorado –fue Juno la que se alejó de él- mientras que la música va actuando como catalizador de una creciente relación entre Mark y Juno. Mientras Vanessa se va ilusionando por el bebé, Mark comienza a ver como la llegada del niño supondrá el portazo final a sus sueños de ser una estrella del rock.
Aunque algunos críticos consideran que esta película tiene como objetivo servir de documento contra el aborto –quizás por el modo algo caricaturizado y subjetivo de mostrar un deprimente centro de interrupción del embarazo-, la verdadera intención de la historia parece ser el abordar el tema de la transición a la edad adulta de Juno y, curiosamente, del propio Mark. Mientras que Juno abandona temporalmente su adolescencia para realizar una dura incursión en la juventud madura, afrontando sus problemas con autonomía y reflexión, regresando a ella una vez terminado todo en una preciosa escena con Paulie, observamos como Mark, desde su edad adulta, continua anclado en esa juventud que ve cada vez más lejana y que la presencia de Juno y de su futuro hijo parecen cerrar definitivamente obligándole formar una familia.
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