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- 3. Marzo 2010: La isla del tesoro
- 21. Febrero 2010: Mariposas en el corazón
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Capítulo 48
26. Junio 2009 por Antonio Javier Roldán.
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El pavito feo |
Nota del autor: Este texto es una adaptación actualizada del cuento de Hans Christian Andersen “El patito feo”.
Cubierto por el sol tibio de septiembre, el patio del colegio se iba llenando de adolescentes nerviosos dispuestos a iniciar sus estudios de secundaria. Frente a ellos se levantaban majestuosas las paredes del mítico edificio de los mayores, un lugar extraño, con aulas específicas, tutorías oscuras y orlas amarillentas. Junto a la puerta de acceso una tutora pasaba lista para reunir a su nueva clase. Ya era lo hora de entrar, pero más de la mitad de los alumnos andaban saludándose ignorando por completo a la persona que iba a dirigir sus estudios en los próximos meses. Paciencia, no debo gasta toda mi voz el primer día.
Por fin la tutora logró formar una fila, más o menos marcial, con los componentes de su clase, que le miraban con ojos expectantes para calibrar los puntos fuertes y débiles del enemigo a batir. Parecían polluelos recién salidos del cascarón, pero con buenos espolones.
-¡Vamos, en silencio, todos a clase! -dijo la profesora, y todos a seguirle por el pasillo y la escalera, hasta llegar al aula.
-¡Oh, qué hermosa es esta clase! -dijeron los alumnos asombrados por los enormes pupitres, la pantalla y el proyector, el armario de la biblioteca y la corchera que cubría una pared entera.
-¿Les asombra esta clase?-preguntó la profesora-. Pues aún les falta por conocer las aulas de música, tecnología y plástica. ¡En fin! ¡Silencio todos! ¿Falta alguien? Vamos con retraso -Y fue a sentarse a su mesa.
- ¡Profesora! ¡Falta Gumersindo!
- Ya verá usted como llega tarde.
- Siempre lo hace…
- ¡Silencio! Si desean hablar levanten la mano -se levantan doce manos-. A ver, la chica de azul…
- Gumersindo no se suele enterar de nada. Tiene problemas…, ji, ji…
- ¿De qué se ríe señorita? Ya hablaremos usted y yo…
Cuando la tutora se encontraba leyendo las normas de secundaria, alguien llamó a la puerta. Era Gumersindo.
- Esto… ¿Es aquí? -rechufla general.
- ¿Es usted Gumersindo?
- Sí… -le faltó decir “eso creo
La profesora observó a Gumersindo. Era bajito, muy bajito. Tenía el pelo despeinado y un extraño tupé que se asemejaba al de Tintín. Tenía toda la pinta de estar perdido en el colegio, pero también en la vida.
Al día siguiente comenzó la clase. La profesora les dictó unas operaciones con número enteros por aquello de repasar lo olvidado en el verano, es decir, el noventa por ciento de lo aprendido el curso anterior. Todos los alumnos realizaron las operaciones con diligencia. También Gumersindo lo hacía, pero saltándose los pasos y eliminando cualquier atisbo de orden en su cuaderno. Cuando salió a la pizarra todo parecía indicar que lo había hecho bien pero no había forma de entender como lo había resuelto. La tutora lo miró con curiosidad y llamó al siguiente alumno.
En el recreo, los alumnos más veteranos observaban atentamente a los novatos, entre muecas de desdén -hacia los chicos- y sonrisas -hacia las chicas-. Al llegar Gumersindo con un bocadillo más grande que él, empezaron las burlas. ¿Este tío no es de primaria? ¿De dónde ha salido este enano con esa peluca? ¡Qué fuerte, parece un hobbit de El Señor de los Anillos!
La tutora escuchó los comentarios desagradables hacia Gumersindo y se encaró con los mayores. ¡Dejadle en paz! ¿Os recuerdo como erais vosotros en primero? Ojalá hubieseis sido la mitad de buena persona que él -y le pasó el brazo a su alumno para llevarle con los demás compañeros. No olvides que quien crece más tarde, crece más. Ya lo verás.
El balón estaba en juego. Gumersindo no era un as en el baloncesto y con su estatura sólo podía jugar de base, pero no era demasiado habilidoso, por lo que le colocaban en una esquina por si había que evitar que el balón saliera fuera por allí. Cuando en un rebote le llegaba la pelota se emocionaba, le entraban los nervios y lanzaba un castañazo contra la canasta que solía acabar en la cabeza de alguien, provocando las risas y los chascarrillos de los compañeros. ¡Es un inútil! ¡Debería jugar al baloncesto en un campo de golf! ¡Si me llega a dar con el balón, le parto la cara!
Gumersindo se sentía muy triste. La llegada de la secundaria y la adolescencia iba a significar un empeoramiento de su soledad y abatimiento. En las semanas siguientes, sus compañeros fueron dejando el balón para buscar otro tipo de esferas más femeninas… Algunas chicas ignoraban a Gumersindo y otras le trataban casi como una mascota, provocando casi más dolor que el propio desdén. Así que se alejó de allí para buscar algún rincón en el patio donde llorar a escondidas.
Estaba sentado junto a un árbol cuando se le acercó un chaval de otro grupo. ¡Oye tío! Te veo muy chungo. ¿Quieres jugar con nosotros a los Pokemon? Es muy divertido. Os lo agradezco mucho, sois muy amables, pero ya no tengo edad para esos juegos. Otra vez será…
Luego dos alumnos de 2º se dirigieron a él. Pequeñín, tenemos que colarnos en el comedor a ver si pillamos unas chocolatinas. ¿Te importaría preguntarle algo a la profesora que vigila? Tienes pinta de ser un friki y seguro que se fían de ti. Luego repartimos. ¿Qué dices? No, gracias por contar conmigo, pero ese tipo de cosas no van conmigo. Tú mismo, pringao, se lo ofreceremos a otro con más huevos. A los diez minutos Gumersindo vio a los dos chicos y a la profesora camino de dirección.
Como hacia mucho calor, Gumersindo se fue a la máquina de las bebidas, bajo cuya sombra descansaban un chico vestido con pulseras de clavos y una amiga disfrazada como de vampiro. Mientras sacaba el refresco de la máquina observó atentamente a los extraños alumnos. El de las greñas le dijo: ¡Eh tío! Sólo los niñitos beben naranjada. Por cierto, me gusta tu pelo… ¿Has probado a dejártelo largo? No, nunca. Pues te quedaría alucinante. Ella le dijo: De todas formas dile a tu mamá que deje vestirte en tiendas para bebés, que ya eres mayorcito. ¿No? Gumersindo se fue de allí ahogando sus penas en zumo de naranja. Tampoco su imagen encajaba con nadie.
Con el paso de los meses, el “tema Gumersindo” dejó de ser interesante para los demás, procurando cierta paz en su vida diaria y logrando mejorar sus relaciones con los compañeros. No se podía hablar de una amistad, pero sí de un respeto hacia él y una mayor comprensión, gracias a la labor del delegado y de la tutora. Y así llegó el verano… Gumersindo consiguió aprobar todo, aunque con una recomendación de la junta de evaluación sobre procurar el orden en sus trabajos. Durante los meses de vacaciones nuestro protagonista se reencontró con su pandilla de toda la vida en el pueblo y pasó unos inolvidables días montando en bicicleta, nadando en el río y jugando en la plaza. Tan atareado estaba que no se miró al espejo….

El primer día del nuevo curso llegó tarde, como siempre. Tampoco encontró el aula a la primera y llegó el último. Al entrar en la clase de segundo todos le miraron con la boca abierta. Gumersindo había crecido, había fortalecido sus músculos con el deporte del verano y su clásico tupé ladeado era ahora un signo de modernidad y rebeldía de lo más fashion. A la compañera que más se había burlado de él, se le cayó el estuche al suelo. El silencio era sepulcral. ¿Se puede? -preguntó tímidamente- ¡Claro pasa! Tú debes ser Gumersindo. La tutora del año pasado me ha hablado muy bien de ti.
Entonces, desde el fondo de la clase se empezaron a escuchar silbidos y exclamaciones de júbilo: Tío, ¿qué has comido este verano? ¡No puedes ser tú! ¡Guaaaaaapo! ¡Pareces Pau Gasol!
Su tutora de primero tuvo razón cuando le dijo que quien crece más tarde, crece más. Pero lo más importante no era su cambio físico, no. Aquel verano Gumersindo, con la ayuda de la gente que le quería, había aprendido a quererse a sí mismo tal y como era, a aceptar su cuerpo, bajo o alto, grueso o delgado, rubio o moreno, con o sin granos, y eso es algo que se vislumbra desde fuera, que se adivina en las palabra y gestos. Ese había sido su gran error. ¿Cómo le iba a querer la gente si no se quería a sí mismo?
Al realizar su entrada triunfal la expresión de su cara decía: “Nene, tú vales mucho“.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Nueces con lazo
Querida/o amiga/o:
Sé que no me conoces personalmente, pero creo saber algo de ti, ya que paso muchas horas al día con gente como tú. Muchos de ellos dejaron el colegio hace años y ahora son mujeres y hombres sanos y felices. Te cuento esto para que sepas que al final la historia puede acabar bien. Todo depende de ti.
A lo mejor nunca te has parado a pensar que en España hay casi tres millones de jóvenes de tu edad, que sienten lo mismo que tú, deseando ser agradables a los demás, queriendo gustar y ser el centro de atención de las pandillas. En esa carrera por ser más que el otro, por gustarle a ese chico o chica que no me mira en el patio o simplemente por destacar, buscas cualquier pista para alcanzar el éxito.
¿Te imaginas a un vendedor de frutos secos que le pusiera un lazo a las nueces para demostrar que el fruto está en buen estado? Eso haces muchas veces cuando te importa cuidar más tu cuerpo hacia fuera que hacia el alma, o cuando tu éxito social depende de la compra de una determinada marca de ropa. ¿Sabías que el presupuesto que los jóvenes gastan con tu edad para adquirir ropa de marca oscila entre 36 Euros y 160 Euros al mes mientras que hay niños en el mundo que mueren cada día de hambre por no tener un euro al día?
La marca no es sólo un logotipo, es una promesa que te hace un fabricante a través de la publicidad, prometiendo que tendrás éxito en la vida, que serás popular, que ganarás dinero, que dispondrás de lujos o que llegarás a ser como las estrellas que salen por televisión. Te están vendiendo un mundo falso y vacío, en el que todo reluce y brilla y en el que no hay sitio para los que no se unan a esa marca.
Tú ahora estás creciendo, quizás tu cuerpo con más velocidad que tu cabeza - suele pasar, don´t worry-, por lo que eres presa fácil de ese mundo de espejismos en el que el dinero, los cuerpos Danone y el éxito fácil aparecen como única posibilidad de tu futuro. No te dejes engañar. Crece, vive la vida, disfruta de cada momento, sueña con un mundo mejor, ama sin límites y goza de la libertad. Pero hazlo desde el corazón, desde tu interior, desde el fondo de tu alma.
Si eres una mujer, no te dejes embaucar por los que dicen que tu rol supremo es estar atractiva. Ellos sólo quieren limitar tus horizontes porque no es rentable que la mujer compita en igualdad de condiciones. Dale la vuelta al mundo, pon el patriarcado patas arriba y entrégale al mundo eso que necesita y que a menudo ocultas bajo la tiranía de la imagen.
Si eres un hombre, entrena la fortaleza de los sentimientos, no la de tus brazos. No hagas caso de los que dicen que las emociones son para ellas. Llora, comparte, ama sin miedo, y descubrirás que eres más libre que antes. Ámate a ti mismo por lo que eres, pero también por lo que no eres.
Mírate al espejo y sonríe ante esos ojos tan bonitos que tienes, pero también ante ese grano que te ha salido y que demuestra que eres mayor. Haz que hasta el más pequeño de tus defectos sea atractivo. Entonces te darás cuenta de que lo más maravilloso de ti no es la cáscara de la nuez, es el fruto.
Así que no pierdas el tiempo en ponerte los pantalones caídos para que vean la marca del tanga o los calzoncillos que escondes debajo. Sólo presume de la marca de tu corazón, y recuerda que la única belleza que crece con los años está en tu interior.
(Publicado en “Corazones de tiza en las paredes del patio”)
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Materiales recomendados |

Web: Yo crezco
En la web Yocrezco.com encontramos artículos muy variados sobre cualquier tema que nos interese relacionado con la educación y el paso de la infancia a la edad adulta. Están escritos por psicólogos en su mayoría, pero también por una abogada y escritora (también habla como madre). Cada artículo está asignado a una de las más de setenta categorías, facilitando el poder consultar los temas que más nos interesen. También hay una clasificación por edades.
Los artículos pueden ser puntuados y comentados, por lo que cuenta con un Top para ver los artículos más valorados. Además usan un lenguaje cercano para todo el mundo, con concrección y muy claros.
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Capítulo 42
22. Mayo 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Puesta a punto |
Daniel se encuentra en su habitación, pegando saltos como un poseso, con el mando de la consola sin cables que simula una raqueta de tenis. Inmerso en una cancha virtual, delimitada por la cama, la pantalla, el armario y la puerta, nuestro aprendiz de Nadal golpea una pelota invisible como si fuera la reencarnación de su profesor de mates. Allí dentro huele a tigre reconcentrado con topping de roquefort. En esto que entra su padre alarmado por el alboroto… ¿Qué haces Daniel? Los vecinos van subir con el trabuco de su abuelo de un momento a otro. ¡Abre esa ventana! ¡Te vas a asfixiar! Nuestro atleta hace un pause, abre la ventana y le promete a su padre que hará menos ruido. Además, ¿no le dan la plasta siempre con aquello de hacer deporte? Pues eso, él se está entrenando sin salir de casa, que es mucho más seguro y no hay que pagar el alquiler de la pista. Práctico que es uno.
Durante la pubertad el cuerpo de los adolescentes empieza a desarrollarse rápidamente para alcanzar la constitución adulta. Es una etapa determinante para que el crecimiento se produzca de forma armónica y sana. Ya hablamos en el Capítulo 36 sobre la importancia de la alimentación. Dejando a un lado el aspecto genético, porque no se puede controlar, el deporte y la preparación física son fundamentales para prevenir futuros problemas en la madurez. Por cierto, no conviene olvidar que una forma de prevenir el consumo de drogas -está demostrado- es realizar alguna práctica deportiva.
La actividad física regular y moderada traerá muchos beneficios para el crecimiento de músculos y huesos, pero además ayudará a “calmar las hormonas”, mejorará el descanso y evitará esa gran plaga que nos acecha en el siglo XXI que es la obesidad. Considero que no es bueno el deporte extenuante en unos organismos que están en pleno desarrollo, como tampoco se entiende el profesionalismo encubierto que algunos adolescentes sufren porque sus padres creen vislumbrar en ellos Alonsos o Gasoles.
La cuestión es mucho más simple. El deporte es una escuela de valores en la que se puede educar en la victoria, pero también en el fracaso como forma de mejorar y madurar. Los deportes de equipo socializan, fomentan el trabajo en grupo, educan en la cultura del esfuerzo y la solidaridad, ayudan a la autoestima y destierran el egoísmo. Además la necesidad de entrenarse varios días a la semana obligará al joven a introducir las técnicas de estudio en forma de planificación de su tiempo, que a su vez le dará un empujoncito en su responsabilidad y autonomía.

Sin embargo, a menudo algunas familias caen en la trampa de convertirse en la temida criatura llamada “Papá-Mamá-entrenador” que acude a los partidos de sus “futuras estrellas” cuestionando las decisiones del equipo técnico, criticando a los árbitros o regañando a sus hijos por fallar una canasta. Afortunadamente son casos puntuales, porque la alta competición exige entrenamiento para cuerpos de adulto y resulta tentador buscar las metas a cualquier precio dejando a un lado los beneficios del propio deporte.
Desde que soy tutor en algunas entrevistas en estos últimos años, algunas familias me han comentado que si su hijo no mejoraba el comportamiento o las notas le sacarían del equipo. Siempre respondo que no es una buena idea. Los adolescentes necesitan el deporte, como el amor, el estudio o la amistad. Todas las piezas del puzzle son necesarias para que la imagen final sea agradable. Afortunadamente, hoy en día hemos dejado de lado aquella materia de otras épocas llamada gimnasia para dar paso a una materia mucho más integral llamada educación física, que fomenta el cuidado del cuerpo, la alimentación o los conocimientos técnicos, pero también el valor del equipo, el amor a la naturaleza y la cultura del esfuerzo.
Así que yo le aconsejo a nuestro amigo Daniel que use la videoconsola para matar marcianitos -si le place y no lloró con E.T.-, pero que para hacer deporte busque alguna actividad en equipo que le socialice y le permita construirse un cuerpo sano. Y a su padre, cuya única actividad deportiva es ver la “Liga de champiñones” mientras da cuenta de una birra con aceitunas, convendría pedirle que dé algo de ejemplo, que a estas edades cuenta más que cualquier reproche. El “sillón-ball” no es disciplina olímpica, pero en esta sociedad del mínimo esfuerzo todo puede ocurrir y cosas más raras veremos.
Antonio Javier Roldán
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Maite Pagazaurtundúa
Biografía: Escritoras.com

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
A los trece años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Me empezó a resultar indiferente, sólo me importaba la burbuja en la que vivía. En la burbuja lo importante eran las personas de mi edad y mi propia identidad personal.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
En callejear y leer.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En algunos momentos muy conflictiva porque vivía en mi burbuja la mayor parte del tiempo.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí y tenía complejos físicos, pero con la autoestima bastante equilibrada, en el fondo.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Pantalón levi,ss 501 muy ajustados, zapatos de tacón muy alto y luego botas camperas. Camisa blanca y jersey de algodón tipo universidad, a veces por dentro del pantalón. El pelo rizado en melena larga. Ojos pintados con lapiz negro.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Explícitas pocas, implícitas, bastantes.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Músicas de distintos tipos, descubrí la música clásica escuchando clásicos populares a los dieciocho años, pero hasta entonces me gustaban mucho Los Clash, los Ramones, Burning, Radio futura, los Secretos, Lole y Manuel, Camarón, Leño, pero también los Birds, Leonard Cohen, MC5, Santana, Bob Dylan, David Bowie y otros….
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
A ratos sí. Otros ratos notaba el cariño de mi familia y amigos.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No. Los valores y principios que me enseñaron en casa siempre han estado presentes, incluso en los momentos de mayor burbuja adolescente. Y es algo que agradezco porque me ha ayudado a tener equilibrio personal, a enfrentar los problemas exteriores.
¡Muchas gracias, Maite!
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DVD: Machuca
Quizás sea la película chilena de mayor éxito en los últimos años. “Machuca” se desarrolla en el tiempo previo al golpe de estado de Pinochet, en el que el clima revolucionario de la época permitió que un colegio de élite católico pudieran ingresar alumnos de zonas marginales en calidad de becados. La película nos muestra la amistad de dos niños Gonzalo -familia acomodada afín a los golpistas- y Pedro -que vive en un núcleo chabolista ayudando a vender banderitas revolucionarias- que van descubriendo el mundo adulto a través de los primeros escarceos amorosos -con una niña vecina de Pedro-, la implicación en los problemas sociales del país, el desencuentro con los mayores y el abandono de la infancia.
Gonzalo explora una realidad que desconocía y que probablemente cambiará su manera de percibir el mundo que le rodea. Para Pedro unas zapatillas de marca o un tebeo suponen todo un acontecimiento. A pesar de sus diferencias permanecerán unidos hasta la llegada del golpe de estado y su posterior represión.
La película también nos enseña a los adultos que los mismos esquemas sociales de un patio de colegio se pueden trasladar a la sociedad, cambiando las piedras por fusiles y dejando a un lado a las personas -como el director del colegio- que parecen dispuestas a llevar la paz como un valor que no sabe de intereses ni de estratos sociales.
En los cómics del Llanero Solitario que lee Gonzalo se veía que los blancos y los indios podían ser amigos. Al igual que en los tebeos y los westerns, serán los intereses del hombre blanco los que separen a los amigos para restaurar el antiguo orden social.
Para los que conocen la película “Melody” -recomendada en el capítulo 9-, reconocerán una atmósfera similar en la música, la fotografía y el ambiente emocional.
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Capítulo 36
10. Abril 2009 por Antonio Javier Roldán.
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¿Qué va a ser? |
“¿Qué va a ser?”. Esta es la pregunta que un camarero nos suele hacer cuando nos sentamos a la mesa de un restaurante. Habitualmente salimos a comer fuera de casa en acontecimientos o momentos especiales, por lo que no nos duele darnos algunos caprichos de acuerdo con nuestra gula. Actualmente, muchos de nuestros adolescentes afrontan su nutrición diaria con la misma mentalidad, pero en locales de comida rápida, provocando carencias y excesos que traerán consecuencias posteriormente. “Un super menú fatchicken XXL longsize con extra de tubérculos y bebida hipercalórica de tamaño barrilito. ¿Van a querer una crema de helado con toping de caramelos? Toma, una figurita de Hommer Simpson de regalo”.
Durante estos meses hemos leído que la adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes transformaciones físicas, aunque también emocionales o sociales. Los cambios en los caracteres sexuales, la talla o el peso, precisan de una mayor atención en estas edades. El desarrollo adecuado del cuerpo influye sobre el resto de cambios, por lo que es conveniente cuidar la nutrición eligiendo los alimentos que conforman una dieta equilibrada.
Si tenemos en cuenta que durante la primera juventud el cuerpo alcanza un gran porcentaje de la talla y el peso que tendrá de adulto, podemos imaginar la enorme demanda de materia prima por parte del organismo, especialmente de hidratos de carbono, proteínas y grasas, que deben ir acompañados por calcio (leche y sus derivados), hierro (legumbres y carnes), zinc (pescado, huevos y carne) y vitaminas (frutas y verduras).
Parece claro que estas necesidades son comunes también para los adultos, por lo que la dificultad está en diseñar un menú diario que distribuya los alimentos a lo largo del día para los más jóvenes.
Desayuno: Debe ser la comida más importante del día, por mucho que los adolescentes se empeñen despreciarla. No olvidemos que gran parte del crecimiento se produce por la noche y que hace falta mucha energía para afrontar la jornada escolar. Un desayuno completo podría contener fruta, cereales y leche.
Recreo: La comida de media mañana en ningún caso debe sustituir al desayuno. Es su complemento, un aporte de refuerzo para recuperar las energías perdidas en las primeras horas del día con fruta, pan y queso o derivados. Conviene evitar los tentadores bollos de chocolate repletos de grasa animal y que están provocando casos de colesterol en edades tempranas.
Almuerzo: Un primer plato a escoger entre verdura, legumbres o pasta; un segundo de carne o pescado; pan y fruta.
Merienda: Ahora necesitamos azúcar para estimular el cerebro, que es el momento del estudio. Seamos más permisivos para dar paso al chocolate y los dulces, bien acompañados por el pan y la fruta.
Cena: La cena está ligada al almuerzo. Si se tomó carne por la mañana ahora toca el pescado, y viceversa. Con la pasta y la verdura pasa lo mismo, que dependerá de cual se sirvió en el almuerzo para escoger la otra.

Según una encuesta de semFYC el 73,3% de los jóvenes entre 14 y 20 años consumen “comida basura” casi a diario. Si a este hábito le unimos las dificultades de las familias para encontrar tiempo para preparar un menú saludable y equilibrado, encontraríamos algunas de las causas que están provocando la epidemia de obesidad y diabetes que se está observando en los adolescentes. Además, nunca los más jóvenes han tenido tanto poder adquisitivo para comprar alimentos industriales, ricos en grasas saturadas y azúcares, por lo que su propia nutrición se está incorporando peligrosamente a esa cultura del consumismo que tanto les deslumbra.
Antonio Javier Roldán
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Sergio Scariolo
Biografía: Wikipedia
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Tarde, sobre los 18 años, con el bachillerato.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Como todos los deportistas vivía un poco en una burbuja, y ademas estudiando - seriamente…- no tenía tanto tiempo para mirar a mi alrededor; ha pasado tanto tiempo, creo que el primer auténtico contacto con la sociedad “normal” lo tuve con la universidad.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Pues…entre baloncesto y liceo clasico, de tiempo libre casi nada… mis amigos, que todavía lo son, ya por entonces estaban muy presentes en mi vida…
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Era una época muy de obedecer y callar, además mi familia era una familia tradicionalista y bastante severa, y mi colegio era de jesuitas, bastante estrictos; pero no me ha venido nada mal, ¡lo aseguro!
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
No, pero mis padres sí me educaron a prestar atención a la higiene, la ropa etc.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Deportista total durante la semana, ¡más arregladito los domingos!
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Sí, mi padre se encargó de ello.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Normalmente cantautores italianos, y grupos de rock americanos e ingleses. Los sigo escuchando, pero sin gran interés.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
¡Todo el mundo siente eso al menos una vez en su vida! Yo no me acuerdo de cuantas fueron, pero seguro que bastante más de una…
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
En los valores y principios muy poco, evidentemente su traducción en la práctica es diferente con 18 años que con 47; siento necesidad de espiritualidad, pero también que necesitaría más tiempo del que tengo para profundizar, y guardo el deseo para más adelante…
¡Muchas gracias, Sergio!
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DVD: “La clase”
Aunque todavía no ha sido estrenada en dvd aún es posible ver esta película en las salas de cine.
Es la historia de un curso escolar en un centro público de Francia, donde las distintas realidades culturales y étnicas conforman un mosaico de mundos exteriores al instituto que convergen entre las cuatro paredes del aula. Entre los pupitres flota la indisciplina, el inconformismo, el desarraigo, la xenofobia, los problemas familiares o la fascinación por las nuevas tecnologías. Los profesores aparecen como moderadores de un universo en el que el respeto brilla por su ausencia y en el que enseñar el diálogo y la tolerancia pueden ser los objetivos mínimos a lograr en los largos nueve meses del curso.
Sin embargo, la indisciplina en el aula obliga a que el castigo o la sanción no discurran de forma progresiva y proporcional, causando que estos caigan sobre el alumno como una losa cuando la gota colma el vaso. Esta realidad obliga al profesor a rebajar sus aspiraciones y bajar los brazos ante la falta de interés de sus alumnos. Así la sala de profesores se convierte en un osasis donde compartir las frustraciones y el desánimo, pero también un lugar de encuentro para fortalecer los lazos.
Se ha criticado la aspereza y falta de esperanza en el planteamiento de la película. Quizás sea porque el director se ha limitado a mostrar una realidad en formato de docudrama -esto no es Hollywood, amigos- y a invitar al espectador a que se posicione y se implique en un problema que traspasa el aula para rozar esos mundos de los que hablaba antes.
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Capítulo 30
27. Febrero 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Algo está fallando |
Ya tratamos en su momento los cambios que se producen en la pubertad en el Capítulo 6. Dichos cambios no sucedían de forma armónica, pudiendo ocurrir que personas de una misma edad muestren un desarrollo muy distinto especialmente en los primeros años del cambio. Cada adolescente es un mundo y son muchas las variables que influyen en la transformación del cuerpo. Por ejemplo, a los 13 años una talla mínima rondaría los 140cm y un sobrepeso podría reconocerse sobre los 62 kilos. Lo que para los adultos no deja de ser un problema médico, para un adolescente, que constantemente se está mirando en sus compañeros para comparar los rasgos de sus cuerpos, puede ser una tragedia en la que centrar todos sus pensamientos.
Los rasgos que un adolescente percibe como defectos le crean complejos de inferioridad que pueden dar lugar a problemas sociales, timidez, autorechazo y baja autoestima. Cuando esto ocurre buscan en su vida compensaciones que mejoren su propia imagen para poder destacar en otros campos, queriendo parecer mayor -drogas, conductas de riesgo-, reaccionando con violencia en público, vistiendo de forma llamativa o eligiendo caminos rápidos para obtener el reconocimiento social y la admiración del resto de iguales. A menudo esas prisas por alcanzar esa popularidad le inducen a cometer graves errores.
A veces a los adultos, que llevamos muchos años aceptando, con más o menos alegría, nuestro cuerpo, nos cuesta entender la importancia del acné, unos pechos pequeños -o grandes-, una estatura por debajo de la media o el tamaño de una nariz. Ya comenté en el Capítulo 6 que debemos ser muy delicados a la hora de afrontar el problema para no demostrarles que ese rasgo que le atormenta es tan evidente que hasta nos preocupa a sus adultos de referencia. Son ellos los que deberían dar el primer paso a la hora de plantear la cuestión o pedir ir a un especialista, y no nosotros.

Sin embargo, como es imposible adivinar el futuro y conocer cuáles de esos rasgos que preocupan al adolescente serán pasajeros y cuáles formarán parte de la persona adulta, podemos ir preparando el terreno para que en el futuro se puedan superar esos complejos aceptándolos como parte de uno mismo. Algunas buenas estrategias pueden ser:
1.- Trabajar sobre los estereotipos culturales y sociales sobre la altura y el peso con los que nos bombardea la publicidad, la televisión o el cine, y que tanto daño están causando entre los más jóvenes. Gran parte de los trastornos de la alimentación nacen de la búsqueda de estos modelos. Todos tenemos distintas características y su catalogación como defecto responde a los cánones de belleza de cada época. Podemos buscar ganadoras de un concurso de belleza como Miss Universo desde los años 50 hasta ahora para comprobar como los gustos van variando de generación en generación.
2.- Predicar con el ejemplo de nuestra propia aceptación. Un ejercicio muy útil puede ser hacerle pensar en una persona a la que quiera o admire de su entorno para luego analizarla en busca de defectos. Siente mucho afecto por ella, pero no es perfecta por un motivo: La perfección no existe. Es más, el afecto profundo que sentimos por alguien, si nace del corazón y no de los instintos, va más allá de la mera contemplación de unos rasgos físicos. ¿Qué importa más en una nuez? ¿La cáscara o el fruto?
3.- Afrontar las situaciones en las que los defectos salen a la luz. “No voy a la piscina con los amigos porque el bañador me queda horrible…“, “Con estos granos no voy a la fiesta…“, “Se van a reír de mí cuando vean en el partido estas piernas de palillo…“, etc. En una balanza de decisiones los pros de afrontar el encuentro social superan a los contras de forma holgada, pero tenemos que demostráserlo incluso dibujando una balanza. Tampoco son buenas las consecuencias de encerrarse en la concha de caracol con conductas de evitación en un entorno en el que todos tienen algún rasgo del que no están orgullosos. Necesitamos convencerle de que su complejo puede ser superado y animarle a que así lo haga con toda sus fuerzas.
Una vez sentadas las bases de la propia aceptación, podemos plantearnos acudir al especialista para vigilar temas de acné, investigar un sobrepeso, etc. También es posible afrontar algunos cambios sencillos en la imagen, realzando los puntos fuertes, buscando un nuevo peinado o simplemente sonriendo más para decirle al mundo que somos felices y que nos queremos mucho. Toda una invitación a que nos quieran también los demás.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Nueces con lazo
Querida/o amiga/o:
Sé que no me conoces personalmente, pero creo saber algo de ti, ya que paso muchas horas al día con gente como tú. Muchos de ellos dejaron el colegio hace años y ahora son mujeres y hombres sanos y felices. Te cuento esto para que sepas que al final la historia puede acabar bien. Todo depende de ti.
A lo mejor nunca te has parado a pensar que en España hay casi tres millones de jóvenes de tu edad, que sienten lo mismo que tú, deseando ser agradables a los demás, queriendo gustar y ser el centro de atención de las pandillas. En esa carrera por ser más que el otro, por gustarle a ese chico o chica que no me mira en el patio o simplemente por destacar, buscas cualquier pista para alcanzar el éxito.
¿Te imaginas a un vendedor de frutos secos que le pusiera un lazo a las nueces para demostrar que el fruto está en buen estado? Eso haces muchas veces cuando te importa cuidar más tu cuerpo hacia fuera que hacia el alma, o cuando tu éxito social depende de la compra de una determinada marca de ropa. ¿Sabías que el presupuesto que los jóvenes gastan con tu edad para adquirir ropa de marca oscila entre 36 Euros y 160 Euros al mes mientras que hay niños en el mundo que mueren cada día de hambre por no tener un euro al día?
La marca no es sólo un logotipo, es una promesa que te hace un fabricante a través de la publicidad, prometiendo que tendrás éxito en la vida, que serás popular, que ganarás dinero, que dispondrás de lujos o que llegarás a ser como las estrellas que salen por televisión. Te están vendiendo un mundo falso y vacío, en el que todo reluce y brilla y en el que no hay sitio para los que no se unan a esa marca.
Tú ahora estás creciendo, quizás tu cuerpo con más velocidad que tu cabeza - suele pasar, don´t worry-, por lo que eres presa fácil de ese mundo de espejismos en el que el dinero, los cuerpos Danone y el éxito fácil aparecen como única posibilidad de tu futuro. No te dejes engañar. Crece, vive la vida, disfruta de cada momento, sueña con un mundo mejor, ama sin límites y goza de la libertad. Pero hazlo desde el corazón, desde tu interior, desde el fondo de tu alma.
Si eres una mujer, no te dejes embaucar por los que dicen que tu rol supremo es estar atractiva. Ellos sólo quieren limitar tus horizontes porque no es rentable que la mujer compita en igualdad de condiciones. Dale la vuelta al mundo, pon el patriarcado patas arriba y entrégale al mundo eso que necesita y que a menudo ocultas bajo la tiranía de la imagen.
Si eres un hombre, entrena la fortaleza de los sentimientos, no la de tus brazos. No hagas caso de los que dicen que las emociones son para ellas. Llora, comparte, ama sin miedo, y descubrirás que eres más libre que antes. Ámate a ti mismo por lo que eres, pero también por lo que no eres.
Mírate al espejo y sonríe ante esos ojos tan bonitos que tienes, pero también ante ese grano que te ha salido y que demuestra que eres mayor. Haz que hasta el más pequeño de tus defectos sea atractivo. Entonces te darás cuenta de que lo más maravilloso de ti no es la cáscara de la nuez, es el fruto.
Así que no pierdas el tiempo en ponerte los pantalones caídos para que vean la marca del tanga o los calzoncillos que escondes debajo. Sólo presume de la marca de tu corazón, y recuerda que la única belleza que crece con los años está en tu interior.
Antonio Javier Roldán
(Publicado en “Corazones de tiza en las paredes del patio”)
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José Sacristán
Biografía: Wikipedia
Documentos: El País

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Sobre los doce años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Como una amenaza.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Tebeos y el cine, el sagrado cine (cuando había dinero para la entrada).
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Se trataba mas bien de obedecer.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sigo sin poder soportar el tamaño de mi nariz.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Lamentable, como la de toda la clase trabajadora de la España de los cuarenta.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
“Antes morir que pecar”, no se informaba, se premiaba o castigaba.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Flamenco, canción andaluza, cantos populares, los oigo y los oiré siempre. Los amo.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Sí, unos más y otros no tanto.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Las chicas como valor absoluto y el conquistarlas como principio incuestionable.
¡Muchas gracias, José!
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DVD: Charlie y la fábrica de chocolate
Esta maravillosa película de Tim Burton trata sobre los vínculos familiares, el valor de las cosas esenciales y el hastío que causa la abundancia; pero sobre todo “Charlie…” es una película sobre la educación de los niños en este principio de siglo.
Cinco niños encuentran un billete de oro dentro de unas chocolatinas que les permite visitar la fábrica de golosinas más grande y mágica del mundo. Augustus, un niño avaricioso y comilón es absorbido por una tubería, por beber de un río de chocolate, y acaba convertido en una tarta. Violet es una niña ganadora en la que su madre ha volcado todas sus esperanzas, y quizás sus frustraciones, que pasa la vida compitiendo por ser la número uno. En la fábrica se come el mejor chicle, que acaba siendo una auténtica bomba energética con el sabor a arándanos defectuoso, por lo que se hincha como un gigantesco balón de color azul. Veruca es una niña mimada, consentida por su padre millonario que le da todo lo que pide. De hecho compró todas las chocolatinas a la venta en su comarca para asegurarle el premio. Cuando se encuentra a un montón de ardillas entrenadas en seleccionar nueces para las dulces se empeña en quedarse con una de ellas, pero como papá no se la puede comprar acaba por cogerla ella misma en una memorable escena, terminando en un basurero. Mike es un tecno-niño, que pasa las horas frente a la pantalla. Nada le gusta, todo se lo cuestiona y no disfruta del lugar. Sólo se emociona ante un nuevo modelo de televisión, en el que acaba entrando -literalmente-.
Mientras, Charlie, cuya familia pasa muchos apuros económicos y aprecia cada pequeña ilusión que aparece ante sus ojos, acaba siendo el afortunado que se llevará el premio final. Sin embargo, quien realmente acaba ganando en esta historia es Willy Wonka, el dueño de la fábrica, que descubrirá en los valores de Charlie todo aquello que le faltaba en su vida.
Aunque pudiera parecer una película infantil, es un tesoro para verla con adolescentes, tanto en el entorno escolar como familiar.
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Capítulo 24
16. Enero 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Drogas (III): La prevención |
A lo largo de estos primeros meses hemos tratado el tema de las drogas en el Capítulo 12 y en el Capítulo 18. En este post me voy a centrar en la prevención para minimizar el riesgo, ya que, como en cualquier enfermedad, resulta atrevido usar la palabra “evitar”. Para ilustrar este tema contamos con el testimonio de tres familias:
Familia Fulanítez.
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Sra. Fulanítez: “Al principio cuando llegaba a casa con olor a tabaco y un aliento que te tiraba de espaldas, su padre y yo nos preocupábamos un poquito, pero siempre hemos pensado que los jóvenes deben disfrutar de esa etapa de su vida de forma autónoma, porque al fin y al cabo ya son mayores para saber lo que hacen y el beber más de la cuenta forma parte de su cultura. Los pobres angelitos no tienen dinero para pagarse las copas en un pub y necesitan socializarse en la calle. ¿Existe un mejor ocio para los chavales que pasar el sábado en pandilla? Además, mi hijo siempre ha sido un buen niño, son los demás los que le inducen a fumar y beber.
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Sr. Fulanítez: “Me educaron antes de iniciarse la democracia, por lo cual sé lo que es vivir una adolescencia rodeado de prohibiciones y normas. Mi hijo es afortunado por haber crecido en libertad. No quiero ser un padre dictador, como lo fue el mío conmigo. Yo soy un colega más de mi hijo y él lo sabe. ¡Cuánto envidio a estos adolescentes! Yo no tuve tanta suerte.
Familia Menganitez.
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Sr. Menganítez: “Soy fumador desde que tenía pantalón corto y aquí sigo tan sano como cuando era un chaval. No entiendo ese alarmismo de las cajetillas de tabaco, que si fumar mata, que si produce cáncer… Cuando los domingos ponen el partido de fútbol en la tele me suelo servir un pelotazo para acompañar. ¿Tiene algo de malo? ¡Claro que no! Otra cosa sería si me enterara que mi hija está enganchada a las drogas, pero una caladita no hace daño. Entre nosotros… ¿Quién no se ha fumado un porro con los colegas? Cuando yo era más joven que mi hijo, mi padre me llevó a una taberna y me invitó a mi primer cigarro y a un chato de vino. Eso sí, me explicó claramente como evitar coger una cogorza, y el día que llegué a casa más pasado de la cuenta me soltó una bofetada que todavía me resuena en el oído. Cuando mi hija llegó el mes pasado borracha le dije a su madre que la metiera en plena noche en una ducha fría para que aprendiera a controlarse. Hay que saber beber.
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Sra. Menganítez: “Todavía tengo grabada en la memoria la noche en la que mi Anita llego bebida a casa. La tarde anterior la había sentado en su cuarto, muy ceremoniosamente, y le advertí seriamente sobre las trágicas consecuencias derivadas del consumo de drogas. También le dicté las normas antes de ir a la discoteca esa, para que tuviera claros los conceptos: A las 10 en casa, sin pretextos. Prohibido el alcohol. Nada de tabaco. La minifalda no te la pones y mucho menos la blusa escotada. Me llamarás cada hora. No vayas con la niña esa de 4º, que es una mala compañía… Total, que cuando me llega a las 10:15 con ese olor a vino barato la llevé derechita a la ducha y la senté en la cocina. Aunque se hacía la ausente le solté la mayor bronca que ha recibido en su vida. La vecina me llamó desde la terraza por si pasaba algo. Imagínese el numerito. Por supuesto, el castigo fue el adecuado a su metedura de pata. La dejé sin salir todos los fines de semana hasta final de curso, unos cinco meses… Bueno, he de reconocer que luego lo fui rebajando, pero ya estaba avisada.
Familia Zutanítez. (Nota del entrevistador: La familia Zutanítez ha optado por contestar juntos, ya que es un tema que han hablado hace tiempo y suelen ponerse de acuerdo cuando ejercen la paternidad)

Sr. y Sra. Zutanítez: “Desde que Esteban era un mocoso hemos procurado que tenga el máximo tiempo de ocio con chicos y chicas de su edad. Aunque nunca ha sido un gran deportista, se apuntó a baloncesto. El día que mete una canasta viene con una sonrisa… También está en el grupo de los Scouts y suele salir al campo y trabajar para pagarse la acampada organizando con los colegas el puesto de perritos calientes en las fiestas del cole. A veces compartimos con él momentos de esparcimiento, viendo en familia una película… Cariño, no olvides decirle a este señor que luego solemos hacer un debate sobre la peli. Sí ya se lo digo, tranquilo… Pues eso, vemos películas juntos, salimos al campo, asistimos a sus partidos. Como los adultos nunca podemos ser un colega más -sería patético-, nos gusta abrir nuestra casa para que se traiga a sus amigos a ver la tele, echar partidas a la play o celebrar cumples. Así les prestamos un lugar cómo para que se diviertan y de paso, como no, echamos un vistazo para conocer al personal.
Un día viendo el noticiario salió un informe sobre el consumo de cannabis entre los jóvenes españoles y, aprovechando que estábamos viendo la tele en familia, sacamos el tema. Él ya tenía información sobre los riesgos de las drogas legales, tabaco y alcohol, y de las ilegales, pero creo que agradeció que le escucháramos y que tuviéramos respuestas a sus dudas. En ningún momento quisimos ser apocalípticos, pero sí procuramos abrir un debate sincero sobre el peligro que supone abusar de esas sustancias, especialmente en los más jóvenes. Recuerdo que le dije que no es lo mismo echar un bidón de gasolina a un árbol centenario que a un pinito joven. Se quedó muy pensativo. Pienso que el que no fumemos ni bebamos, salvo una cañita los domingos en el aperitivo -¿por qué no?- pudo dar coherencia a nuestras palabras.
A pesar de nuestros esfuerzos, él sabe que en año nuevo metió la pata. Le dejamos ir a la gala de nochevieja, pero antes pactamos con él las normas. Acordamos entre ambas partes que vendrían todos los chicos de la pandilla juntos de regreso a casa, que no abusaría del alcohol y que si había mal ambiente que nos llamaría. La segunda norma no la cumplió y llegó a casa con los ojos brillantes y la voz pastosa. Estaba claro. Nuestro primer impulso fue montarle una escena allí mismo en el pasillo y castigarle a perpetuidad, pero contamos hasta diez para no dejarnos llevar por el acaloramiento. A la mañana siguiente hablamos con él y le dijimos que había faltado a su compromiso, que él había concensuado unas normas y no había sabido estar a la altura de la confianza que se le había dado. Aunque no nos apetecía escuchar sus excusas, le dejamos que se explicase y que él mismo nos ayudará a poner un castigo reparador de lo ocurrido. No salió de marcha ese mes de enero y un finde se quedó a cargo de la hermanita para que su padre y yo disfrutáramos de una escapadita en un hotel con encanto para compensar el disgusto y el agotamiento mental que supuso su error.
Antonio Javier Roldán
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Pilar García Muñiz
Biografía: Wikipedia
Web: España Directo

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
En torno a los 15 años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Yo creía que formaba parte de una sociedad injusta, desequilibrada, que no medía con el mismo rasero a los chicos y las chicas de esa edad. Me explico. Nosotras teníamos más “obligaciones domésticas” que por ejemplo nuestros hermanos; por supuesto siempre teníamos que llegar a casa mucho antes que ellos; se nos controlaba más y al mismo tiempo también se nos exigía más . Con 15 años yo sólo percibía esa sociedad desigual contra la que me rebelé una y otra vez.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Nuestro tiempo era LIBRE, en mayúsculas, porque estábamos permanentemente en la calle. Pero por entonces no se llevaba el botellón. Mi generación era más de hablar y descubrir el mundo sentados en un banco de cualquier parque y comiendo una bolsa de pipas. También hacíamos deporte, aunque aquí los chicos por un lado y las chicas por otro (una muestra más de la desigualdad de la que hablaba antes). De vez en cuando conseguíamos disputar un partido mixto, en el que por supuesto si era de fútbol a nosotras siempre nos ponían bajo los palos.
Otro de los puntos de encuentro eran los billares donde comenzaba a despuntar el “Tetris”. Lo cierto es que no disponíamos de mucho dinero, así que el cine lo dejábamos para ocasiones muy especiales.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En mi caso fluida porque siempre he hablado mucho. Ahora, había temas tabúes, como por ejemplo el sexo.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí, pero sin exagerar. Me preocupa más ahora.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Era una imagen “a la moda”. La que se llevaba entonces imponía hombreras anchas, pantalones pesqueros mostrando los calcetines (mucho mejor si eran de rombos) y el flequillo cardado con mucha laca. Yo me consideraba una chica moderna.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Sí, en mi instituto. Una charla de educación sexual. Pero nunca de drogas.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Escuchaba sobre todo pop rock. Grupos de entonces como Modern Talking, Duran Duran, Spandau Ballet, Depeche Mode, Hombres G, La Guardia, El Norte…Pero por influencia de mi hermano mayor también escuché mucha música española de los 80 (la conocida como Edad de Oro del Pop Español, que aún me fascina) y descubrí además la canción de autor (desde Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, a Sabina, Javier Krahe o Victor Jara).
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
No tuve la sensación de incomprensión. Más o menos me entendía con mi “entorno” aunque tuviéramos nuestras diferencias.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No, ninguno.
¡Muchas gracias, Pilar!
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DVD: Juno
Juno es una adolescente de dieciséis años que descubre que está embarazada de su amigo Paulie. Aunque en un principio opta por el aborto, finalmente decide tener el bebé y darlo en adopción. Para ello, con ayuda de su amiga Leah encuentra a una pareja en un anuncio del periódico , Mark y Vanessa, deseosa de tener un hijo. Juno le presenta el problema a su padre y a su madrastra una vez que lo tiene resuelto, reto que la familia acepta como una prueba de madurez e independencia de la joven, dejando claro que dentro de los parámetros de la sensatez será ella la que tome las decisiones.
El padre adoptivo de su futuro bebé, Mark, es músico, como Juno y Paulie, mientras que Vanessa aparece como una mujer conservadora, que ha arrinconado los sueños de formar una banda de éxito de Mark en una habitación apartada de la casa, y cuya única ilusión en la vida parece consistir en ser madre. A Juno no parece caerle muy bien Vanessa hasta que la ve un día en un centro comercial jugando con una niña.
Según transcurre el embarazo, Paulie parece seguir enamorado –fue Juno la que se alejó de él- mientras que la música va actuando como catalizador de una creciente relación entre Mark y Juno. Mientras Vanessa se va ilusionando por el bebé, Mark comienza a ver como la llegada del niño supondrá el portazo final a sus sueños de ser una estrella del rock.
Aunque algunos críticos consideran que esta película tiene como objetivo servir de documento contra el aborto –quizás por el modo algo caricaturizado y subjetivo de mostrar un deprimente centro de interrupción del embarazo-, la verdadera intención de la historia parece ser el abordar el tema de la transición a la edad adulta de Juno y, curiosamente, del propio Mark. Mientras que Juno abandona temporalmente su adolescencia para realizar una dura incursión en la juventud madura, afrontando sus problemas con autonomía y reflexión, regresando a ella una vez terminado todo en una preciosa escena con Paulie, observamos como Mark, desde su edad adulta, continua anclado en esa juventud que ve cada vez más lejana y que la presencia de Juno y de su futuro hijo parecen cerrar definitivamente obligándole formar una familia.
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Capítulo 18
5. Diciembre 2008 por Antonio Javier Roldán.
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Drogas (II): Alcohol y tabaco |
Uno de los mayores miedos que tenemos los educadores y las familias es la aparición de las drogas en el entorno del adolescente. Aunque para algunas personas el alcohol y el tabaco están aceptados en la sociedad, son dos drogas legales que suelen ser las primeras a las que tienen acceso los jóvenes. Existen muchas causas relacionadas con el acercamiento a este problema, entre las que están la necesidad de socialización, la presión del grupo, la exploración del mundo adulto o los modelos de comportamiento que diariamente se ven en la familia, en los medios de comunicación o en la propia calle, que se ofrecen como modelo a seguir. Si los adultos fumamos o bebemos, no debe extrañarnos que ellos lo asuman como un rito más de su iniciación. No olvidemos que los jóvenes son el reflejo del mundo que hemos creado.
El alcohol es la droga que más daño está haciendo en España. No es raro que los adolescentes la vean en casa desde muy pequeños asociada a las celebraciones o a las relaciones sociales, por lo que se acercan a ella sin suponer que puede traerles ningún problema. Además existen muchos tópicos que se escuchan por ahí : “Mejora la actividad sexual“, “Te sientes eufórico“, “Parecerás mayor“, “Ayuda a hacer amigos“, etc. La realidad es bien distinta. El alcohol es una droga depresora del sistema nervioso central y se absorbe por el tubo digestivo, produciendo sueño, sedación e incluso coma, atacando primero a la parte del cerebro responsable del autocontrol. Aunque sus efectos dependen del sexo, la masa corporal o las mezclas, generalmente causa pérdida de memoria, problemas sexuales, enfermedades estómacales o circulatorias entre otras.
Los adolescentes beben buscando un placer que difícilmente van a encontrar, mediante el que tratan de huir de una realidad que no les gusta, mejorar sus relaciones, imitar a los adultos, o seguir la inercia marcada por los líderes del grupo para ser aceptado. “Es que si no bebo me van llamar niñato“. Como además se encuentran en una fase de exploración de sus propios límites, les resulta complicado saber en qué momento están abusando de esa droga legal por lo que están sometidos a varios peligros a corto y a largo plazo, incluyendo los accidentes de tráfico.
Tras el alcohol, la segunda droga más consumida en España es el tabaco. El tabaco es una sustancia estimulante, al contrario de lo que pudiera parecer. Lo que pasa es contiene sustancias como la nicotina que crean una adicción y unos síntomas de abstinecia, y al fumar estos desaparecen, dando la falsa impresión de causar una relajación progresiva. La nicotina es la culpable de esa fidelidad al tabaco, pero junto a ella hay otras 4000 sustancias que pueden ser nocivas para el cuerpo, obtruyendo los vasos sanguíneos, provocando problemas circulatorios así como casi todos los tipos de cánceres conocidos.

Se sabe que 90% de los fumadores se inicia en la adolescencia, por lo que es muy importante la prohibición de la publicidad en televisión, vallas o películas. Nuestros jóvenes ven el tabaco en su entorno y conocen sus consecuencias, sin embargo es difícil para un adolescente imaginar que pueda sucederle algo malo dadas su percepción a corto plazo del tiempo y la salud inherente a su edad. Yo he tenido la experiencia de explicar estos temas en mis tutorías y ver a algún alumno llorar por el recuerdo de un familiar que murió por esta causa. Sin embargo esa experiencia no parece suficiente para prevenir su consumo y te enteras cursos más tarde de que está fumando.
Cuando un adolescente termina su cigarrillo o se bebe su mini de calimocho, comprobará que aquellos efectos de euforia-depresión o de falsa seguridad desaparecen poco a poco, volviendo a su estado habitual. Si en el día a día su autoestima, los reforzamientos positivos, la vida escolar, las relaciones sociales y afectivas son normales, no lo echará de menos. Pero si tiene esas carencias se sentirá de nuevo de regreso a ese mundo de preocupaciones y dudas, por lo que deseará volver a tomar esa droga que le permitía huir de la realidad.
Por eso es muy interesante abordar el problema desde la personalidad del adolescente, entregándole herramientas en forma de habilidades sociales, apoyándole en la construcción de su personalidad y autoafirmación -para no depender del grupo y saber decir “No”-, enseñándole a afrontar los reveses de la vida como un proyecto más y fomentando un comportamiento asertivo equidistante entre la agresividad y la pasividad. En cuanto a la información, sería conveniente que está fluyera en dos aspectos complementarios. Por un lado es necesario explicarle los riesgos del tabaco y del alcohol, haciendo hincapié en aquellos que afectan a lo que más “le duele” -su imagen hacia los demás- ya que, como decía antes, las enfermedades más graves él las percibe como demasiado lejanas en su esquema temporal. ¿Cómo será tu aspecto físico si bebes? Dientes amarillos, mal olor, ojos irritados, etc.
Junto a los efectos nocivos de estas drogas no debemos olvidar descubrirle las ventajas de no tomarlos, como el ahorro económico, la no dependencia, la madurez mostrada ante el resto del grupo, la capacidad para rendir en el deporte, la percepción total del entorno que está descubriendo, etc. Por eso es más útil enseñarle a vivir sin muletas desde pequeño que explicarle los problemas derivados de andar por la vida con ellas cuando ya las está usando.
(Para más información puedes visitar la web de la FAD).
Antonio Javier Roldán
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Rosa Regás
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
No tengo ni idea, pero supongo que sería hacia los 15 años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Estaba interna en un colegio desde los dos años,(primero en Francia y luego en Barcelona), salíamos muy poco y no conocía a nadie más que a las niñas de mi colegio, así que la sociedad para mí era la familia que el Tribunal de Menores había decidido que fuera la mía, y no me gustaban, la verdad.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Leer y ensayar alguna obra de teatro. Jugar, y redactar una revista de consumo limitadísimo.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En general buena en el colegio, mala fuera de él. Mi situación familiar no daba para más.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Me importaba, pero no en exceso. Ni entonces ni más tarde creí que las pinturas y los trapos pudieran embellecer a nadie.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Una chica delgada y alta, con el pelo pelirrojo y muchas pecas, largas tranzas y un aire un tanto despreocupado. Me gustaba ser así.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Ninguna de ningún tipo.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Estudiaba bachillerato y hacía la carrera de piano, o sea que mi música era siempre clásica. La que sigo escuchando hoy.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Llegué al colegio a los cinco años hablando sólo francés, luego fui aprendiendo español, catalán e inglés. Pero nunca creí que no me entendieran por culpa del idioma. Estaba convencida que cuando no me entendían era por algo más profundo: éramos distintos o distintas.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Todos: morales, éticos, sentimentales, de convivencia, todos absolutamente todos.
¡Muchas gracias, Rosa!
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Materiales recomendados |

DVD: The Breakfast Club
Cinco adolescentes de una High School americana deben pasar un sábado encerrados en un colegio como castigo por alguna incidencia transcurrida a lo largo de la semana. Aunque es posible que se conocieran de vista es la primera vez que van a convivir juntos, en un edificio desierto bajo la vigilancia de un profesor que se siente escéptico de su profesión y que convierte su desencanto en odio hacia los propios alumnos.
Los cinco jóvenes representan a cinco estereotipos de la adolescencia que pugnan por abrirse camino en una sociedad que les cataloga desde niños. Lo que comienza como un encuentro fortuito entre personas que no tienen nada en común, desemboca en una auténtica terapia de grupo en el que siembran lo que puede ser el inicio de una futura relación.
John es un alumno que proviene de un hogar muy problemático, con pocos horizontes y conflictivo. Desafía constantemente al profesor, hasta que este le dice, de forma cruel, que algún día acabará en la cárcel. Parece ser que su castigo viene motivado por activar la alarma de incendios.
Claire es la “Barbie” del colegio, una niña consentida y mimada. Vive pendiente de su imagen, dispone de dinero y percibe el castigo como una humillación para su reputación. Todo apunta a que hizo novillos para irse de compras.
Andrew es el atleta. La obsesión de su padre es que triunfe como no lo pudo hacer él. Está en el colegio un sábado por gastar una broma humillante y cruel al compañero más débil en el vestuario. Su cuerpo simboliza su fuerza y estatus en el colegio.
Brian es el empollón. Toda su vida se le ha inculcado la perfección académica y marcado un camino del que no puede escapar. Ha sido castigado por traer una pistola de bengalas a clase. Ante los otros dos chicos finge ser más experimentado en temas de su edad, con poca suerte. Durante la charla con sus compañeros demostrará que su vida no es tan perfecta y que se siente muy perdido.
Allison es una marginada en el colegio, de imagen desaliñada y algo siniestra. Durante el castigo sufrirá una transformación a manos de Clair. No parece claro el motivo de su castigo, aunque todo apunta a su facilidad para mentir e imaginar historias.
La película es todo un referente dentro del amplio catálogo de títulos sobre temática adolescente rodados en los años 80. Es todo un ensayo sobre los sueños y frustraciones de la juventud de aquella época.
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Capítulo 12
24. Octubre 2008 por Antonio Javier Roldán.
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Las drogas (I): La puerta sin llave |
Entrar en la adolescencia es una experiencia similar a pasear por el interior de un hotel. Uno camina por un pasillo enmoquetado, rodeado de puertas a ambos lados, sabiendo que algunas de ellas serán confortables, las menos esconderán secretos apasionantes, otras ocultarán la ropa sucia y siempre habrá una suite de lujo que estará al alcance de unos pocos privilegiados. El secreto para disfrutar de la estancia es venir preparado con el mayor número de llaves posible, que nos permita explorar el mundo de los adultos con seguridad y amplitud de oportunidades.
Sin embargo a menudo el adolescente acude al hotel con pocas llaves o ninguna, convirtiendo su caminar por la alfombra roja en una ruta en la que cada habitación aparece como un escaparate al que no puede acceder. Es entonces cuando suple sus carencias buscando aquellas puertas que estén abiertas por descuido o porque no guardan nada de valor.

Estos jóvenes que buscan la opción más fácil se reconocen por:
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No tienen un equilibrio entre la vida social y la familiar, por lo que intentan abrir la puerta sin tener la llave adecuada.
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Se han cansado de esperar a la llave que pidieron en recepción y que no acaba de llegar a sus manos. Son impacientes y buscan resultados y sensaciones inmediatas.
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Deciden seguir a otros huéspedes que optaron por entrar en la habitación sin llave, porque la presión del grupo les ha obligado a no quedarse solos en el pasillo.
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El abanico de posibles opciones les agobia y no se sienten capaces de tomar las riendas de sus vidas y pelear por conseguir su llave.
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Han aprendido en casa que al menor síntoma de dolor hay que acudir a los analgésicos o antidepresivos, así que ¿por qué no salir por la puerta abierta y eludir el dolor y el esfuerzo?
Mientras la puerta abierta sigue invitando a algunos adolescentes, otros observan con atención la llave que esperaban desde hace tiempo. Saben que ha llegado el momento de acercarse a la cerradura y enfrentarse a su destino. Son personas con notas aceptables o buenas, que desde pequeñas no se han dejado arrastrar por su grupo, que han sabido preservar su individualidad y derecho a decir “No”, que han comprendido que las mejores habitaciones se logran a base de esfuerzo, que han sabido dar armonía a su cuerpo gracias al deporte, que han forjado su llave desde la familia y el colegio a partir del diálogo, las normas, la coherencia y el afecto, y que desde que tienen uso de razón han emprendido su propio proyecto de vida desde la responsabilidad y los sueños que pretendían alcanzar.
A veces, cuando los adultos caminamos por el pasillo y vemos el trajín de puertas que se abren y cierran, descubrimos que alguien echa un vistazo por la que carece de llave y nos llevamos las manos a la cabeza como si fuera una salida de emergencia que solo se puede abrir en un sentido. No. Afortunadamente todas las puertas tienen bisagras. El huésped equivocado puede regresar al pasillo y continuar la búsqueda en el lugar en el que la dejó. Puede ser interesante hablarle de las drogas como esa máscara que tapa otras carencias personales, así como de las consecuencias sociales derivadas de su uso y abuso. Podemos sentarnos con él en la cafetería del hotel con tiempo por delante, para que nos cuente su vida, sin juzgarle con severidad ni expulsarle por la puerta de servicio. Sería bueno que le demostráramos nuestra confianza para que sea él mismo el que se enfrente al dolor y a la responsabilidad, porque es inútil contarle que el tabaco mata o que el alcohol te convierte en un muñeco, sin curar las heridas que le llevan a su consumo.
Por eso creo que la solución no es poner un biombo delante de la puerta abierta con el cartel de “Peligro”, sino vigilar la forja de las llaves para que estas no tengan muescas o esquirlas que las conviertan en trozos de metal inútiles.
Las puertas fáciles abundaron durante el inicio de mi adolescencia. Creo que tuve la suerte de no percatarme de ellas, porque mis profesores y mi familia se preocuparon por enseñarme que debía ignorarlas, pero sí pude contemplar el doloroso espectáculo de los jóvenes que regresaban después de visitarlas. Muchos días compartí con ellos partidos de baloncesto, tardes de sol en el parque e incluso pupitre. Sentí mucha rabia cuando les veía hundirse en aquel mundo, al igual que rencor hacia aquellos que les enseñaban la puerta abierta y que además se lucraban con ello.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Recuerdos de un profesor jubilado (IV): Los que se quedaron atrás (1ª Parte)
Ahora resulta que todo el mundo hizo algo por el advenimiento de la democracia. Nadie quiere confesar que quizás estaba preparando oposiciones, como un eminente político, o que le dio miedo, o que no comprendió nada. No, siempre decimos que todos teníamos conciencia de lo que había que hacer y lo hicimos, y presumimos de haber pertenecido a una generación clave en la historia de España. Pero hubo mucha gente marginada del proceso, que siguió trabajando de sol a sol sin enterarse de que vivía años históricos. Estoy recordando a una parte de la juventud rural.
Durante los años sesenta fui maestro rural. Era un pueblo de dos mil habitantes, de los que menos de la mitad vivían en el núcleo urbano, y el resto dispersos por el campo hasta distancias de siete u ocho kilómetros. Mientras se celebraba el Concilio Vaticano II, comenzaban a cantar los Beatles o estallaba el Mayo del 68, mis alumnos sólo sabían de sementeras, escardas, olivares, burros y gallinas, y mucho, por cierto. Yo fui durante seis años su maestro de letras y cuentas, pero su alumno en distinguir flores, saber cazar zorzales o cómo aparejar un burro. Formábamos una comunidad educativa muy original, de la que quizás escriba en otra ocasión.
El Instituto más cercano a la aldea distaba más de veinte kilómetros, y eso era mucho entonces. La Universidad era inalcanzable. Sólo los ricos podían enviar a sus hijos a las de Sevilla o Granada. Los estudios de mis alumnos se acababan, con suerte, cuando se aprendía a leer, escribir y algo de cuentas. Algunos lo dejaban antes. Después sólo quedaba tirar del burro o coger aceituna, y seguir haciéndolo el resto de su vida. Algunos padres emigraban, dejando sus hijos en nuestras manos, pero la mayoría estaban atados a un trozo de olivar o a la voluntad del señorito.
Entre el cura y los maestros formamos una especie de academia gratuita, en la que ayudábamos a quienes quisieran a prepararse para el Bachillerato y Magisterio, pero no muchos respondieron. De las niñas sólo dos o tres, porque sus padres las destinaban a las tareas domésticas en cuanto tenían doce años, o a trabajar envolviendo polvorones a diez kilómetros del pueblo. De los niños sólo logramos formar a un maestro, y que algunos aprobaran dos cursos de Bachillerato, pero pronto los veíamos tirando del burro o con las manos heladas de coger aceituna en invierno.
Murió Franco, se inició la Democracia y se aprobó la Constitución, pero ellos siguieron atados al trozo de huerto, a escuálidos olivos o a un salario mínimo. Es muy difícil saber cómo va España si has de pasar de campaña en campaña agrícola ofreciendo la fuerza de tus brazos o sacando un rendimiento de supervivencia de un pequeño terreno. Y un buen día, ya en los ochenta, se presentaron gentes hablando en nombre de la Junta de Andalucía, y mis antiguos alumnos tuvieron que comenzar a entender qué era eso de las Autonomías, y a pensar si habrían cambiado de amos.
Antonio Roldán Martínez (Web)
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La Pavoteca examina a… |
Manuel Toharia
Biografía: Wikipedia
Web: Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
No tengo ni idea. Supongo que la adolescencia se inicia cuando uno pierde la ingenuidad infantil para plantearse temas mucho más adultos, con la angustia que ello supone por la falta de preparación para ello. Quizá, en mi caso, fue cuando dejé de estar enamorado de las niñas de mi cole de manera absolutamente angelical y comencé a mirarles las piernas o el pecho…
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2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Como una terrible incógnita, llena de enemigos reales o imaginarios, a los que no sabía cómo enfrentarme. Muy pronto descubrí que la única ayuda que podía recibir consistía en plantearme a mí mismo preguntas concretas y buscar las respuestas menos inadecuadas.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
A los once años comencé a tocar el piano, a los trece la guitarra. Ésta era mucho más versátil porque la podía llevar conmigo a las excursiones por el campo. Y servía para ligar mucho más fácilmente. Nunca necesité, pues, a la electrónica. Me bastaba mi propio rollo verbal, y de vez en cuando una cancioncilla de Brassens o de Atahualpa Yupanqui...
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Muy fluida, pero en idiomas distintos. Lo único en común era el concepto de autoridad: los adultos mandan, los adolescentes obedecen… o hacen como que obedecen. Es lo menos problemático.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Muchísimo. Siempre pensé que tenía la cabeza pequeña y cara de crío. Un horror. Y eso que entonces aun no me estaba quedando calvo. Eso fue mucho después, y por fortuna me pilló ya entrenado a las lides del aspecto físico indeseable.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Jamás pensé en ello. Toda mi vida infantil y juvenil quedó marcada por ser el segundo de la familia, a sólo un año de distancia de mi hermano el mayor. Solía heredar sus cosas. Y de más mayor, uno se compraba lo que se podía, que no era mucho, en época de carestía económica global en el país (nací en 1944 por si alguien no lo sabe, cuando se lanzó el Sputnik yo tenía 13 años).
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexua










