Archivo de la Familia categoría

Capítulo 20

 

Estás castigado

 

Emilio Calatayud es un juez de menores de Granada muy conocido por sus sentencias, dirigidas a corregir la alteración de la convivencia de manera educativa, para que el inculpado sea el protagonista de su propio castigo, que servirá como medio para reparar el daño causado. Por ejemplo, condenó a impartir 100 horas de clases de informática a un joven que había crackeado varias empresas granadinas provocando daños por 2000 €, y a visitar la planta de traumatología de Granada a otro menor por viajar en su moto sin casco.

A veces, cuando las palabras se las lleva el viento y los límites que hemos marcado al adolescente son sobrepasados, el castigo se hace necesario como último recurso para educarle la autodisciplina e indicarle que ha saltado la valla de la zona que le hemos acotado para que ejerza su exploración del mundo adulto.

Veamos un ejemplo: Pasculita está de marchuqui en una discoteca.  Mira el reloj. Las 22:34 horas. Si no se da prisa perderá el bus y no llegará a casa a las 23:00 horas, como había pactado con sus padres. Lo malo es que el ambiente está a tope y parece que  Pascualito por fin se ha dado cuenta de que ella existe y se siente interpelado por las miraditas que lleva lanzándole durante casi un mes. ¿Será cegato? En ese momento, el concepto del tiempo, tan distinto en los adolescentes y en los adultos, le indica a Pasculita que viva el presente, que ya afrontará mañana las consecuencias de lo que pase, y que Pascualito está en la discoteca ahora, en ese momento, y que lo que suceda un minuto más tarde ya es el futuro y está por llegar. Por cierto, uno de los síntomas de abandono de la adolescencia que percibo en mis alumnos mayores es cuando ya no sólo piensan en el momento actual y se preocupan por la nota media y su porvenir. Total que Pascualita apaga el móvil, para simular que no tiene cobertura, y se dispone a vivir “su noche” media hora más.

Mientras, en su casa, los padres de Pascualita comienzan a mirar  el reloj inquietos. Pero no le dijiste que a las once. Pues ya son las once y veinte y esta niña sin dar señales de vida. Llámala al móvil. ¿No lo cogen? Se inicia el ataque de pánico. ¡Ay Dios! ¿No le habrá pasado nada? ¿Por qué no llamas a los papás de Nuria, su amiga? No sé, los vamos a asustar… Ellos harían lo mismo. Venga, llama. Un tono… Dos tonos… Tres tonos… ¿Diga? Buenas noches. Soy Carmen, la madre de Pascualita, que… ¿¡¿Le ha pasado algo a Nuria?!? No hija, no. Es que no sé nada de la mía, que no ha llegado a casa y quería preguntarte si sabes algo, porque no me coge el móvil. ¡Uf! ¡Qué susto me has dado…! Pues la verdad es que tampoco ella ha venido, porque como vosotros dejáis a Pascualita que vuelva a las doce, nosotros hemos decidido hacer lo mismo y aún falta media hora. Perdona, pero yo a mi hija le dije que a las once, no a las doce, y me dice que soy una dictadora, no como tú. (Silencio) Nos están tomando el pelo a las dos. Ya verás cuando vengan. Va a haber más que palabras. Bueno hija, la primera que sepa algo que llame, que yo no me duermo hasta que oiga la llave.

A eso de las doce Pascualita abre la puerta. Como ahora su presente consiste en afrontar una bronca,  ahora sí está arrepentida y preocupada, no como en el pasado (una hora y pico antes). Como agravante en el juicio, apesta a tabaco, le brillan los ojos y teme llevar un chupetón en el cuello. Está condenada de antemano y preparada para recibir una sentencia inapelable.

El primer impulso de sus padres al verla aparecer tan ufana por el salón es montarle a Pasculita un pollo de una escala de 20 sobre 10, dejarla sin salir los fines de semana hasta que las ranas crien pelo, suspender la paga por los siglos de los siglos y organizar un auto de fe, junto a otras familias, para icinerar la discoteca con los dueños dentro. Sin embargo los padres de Pascualita se tragan con resignación los impulsos que les pide el cuerpo y optan por mandar a la interfecta a dormir, que por la mañana será más fácil dialogar. Cuando la pareja se encuentra a solas llega el momento de ponerse de acuerdo en las medidas a tomar, para que su hija se tope al levantarse con un frente común infranqueable.

Ambos adultos tienen claro que el castigo debe ser proporcionado, que no afecte a  las necesidades básicas ni de ella ni del resto de la familia, que tenga relación con una pérdida de premios o privilegios y que sea temporal (descartando así la reclusión perpetua propuesta por papá). Veamos, ¿qué perjucio ha causado a la familia al llegar tarde? Nos hemos puesto nerviosos, hemos dormido menos, hemos molestado a la mamá de Nuria… Además, ha fumado y bebido, que es malo para su salud… Bueno cariño, eso mejor lo hablamos otro día, para no mezclar los problemas. Sí, pero también se ha perjudicado a sí misma al no respetar los límites que acordamos con ella.

A la mañana siguiente Pascualita acude a desayunar con el semblante del quien va a ser guillotinada. Se sienta frente a la taza del desayuno y se resigna a escuchar el vedericto. Hija, a causa de tu retraso hoy hemos dormido menos horas, por lo que tu madre y yo nos acostaremos hoy más pronto para recuperarnos, así que hay labores en casa que se quedarán sin hacer, como planchar la ropa de la última lavadora, o fregar el baño. Así que ya sabes lo que hay. ¡Ah! Y mañana sería conveniente que prepararas tú el desayuno, que lo mismo estamos remolones. La madre añade otro detalle: Por cierto tienes que llamar a la mamá de Nuria para disculparte por el susto de ayer.

Pascualita observa a sus padres y les pregunta si eso es todo lo que le espera. No, nena. Ahora te toca a ti. También tú has perdido algo. Tenías unos límites marcados que no han funcionado, por lo que tienes que hacer reforma. Ya sabes, tirar algún tabique y levantarlo de nuevo. En el tabique agrietado ponía “Regreso a las 23:00 horas”. Cuando levantes el nuevo, de las 22:30 horas, debes ser más cuidadosa con él para ver si resiste tus golpes. Luego, si ves que vuelve a ser resistente, te puedes plantear reconstruir el de las 23:00 horas.

Podemos equivocarnos, por supuesto. A veces encontrar un castigo proporcional y reparador es una labor ardua y difícil, pero vale la pena. También conviene decirle que esos tabiques, esos límites, están ahí para evitar unos riesgos cuyas resultados el adolescente y los padres desean evitar, como abuso de las drogas, alteración del sueño, problemas académicos, embarazos no deseados, accidentes,  encuentros con delincuentes, etc. Por eso es tan importante que en la adolescencia los límites estén muy claros desde el principio, así como las consecuencias derivadas de su incumplimiento.

Decía Rabindranath Tagore  que “Sólo puede castigar quien ama”. Ojalá nunca olvidemos esa premisa tan importante que es educar desde la afectividad.

Antonio Javier Roldán

 

La Pavoteca examina a…

 

Víctor Ullate

Biografía: Wikipedia

Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Cuando me fui a Cannes a bailar a la fiesta de fin de curso de la escuela de Rosella Hightower con la hija de María de Ávila. Tenía 13 años y fue la primera vez que salía de mi casa solo. Me sentí mayor por primera vez.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Me daba miedo, era un mundo desconocido y no sabía lo que me iba a encontrar, lo que me iba a deparar la vida, ni las personas que iba a encontrarme, si me iban a ayudar o no. Pero tenía sobre todo muchas ganas de triunfar.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Yo jugué bailando, bailaba dentro de la escuela y fuera, siempre. Me hubiera gustado quizá jugar más con otros niños, pero mi madre no me dejaba por si me lesionaba. Pero bailar era realmente lo que a mí más me gustaba.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Yo vivía en mi mundo de fantasía e ilusión, era introvertido, no me comunicaba mucho con ellos.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

No, lo quería era crecer más, estaba obsesionado con crecer. La danza me daba buen aspecto físico, por lo que no me preocupaba por ello, pero sí me hubiera gustado ser más alto.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Mi imagen de entonces era cuidada, pero sin más, era bastante despreocupado en ese sentido, y las marcas me daban igual, nunca le di importancia. Era otra época, con un par de camisetas de quita y pon y poco más.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

No, ni fuera, ni dentro, lo típico “ten cuidado”, entonces era tabú el sexo, te hablaban de “la semillita”, era lo único que te decían, y que “el beso era pecado”.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Escuchaba las músicas que me tocaba bailar, casi siempre clásicos de varios estilos. Sigo escuchándolos, y los temas de las coreografías que preparo, ritmos de otras culturas; además me encanta Lisa Gerrard.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

No, tenía unos padres que me comprendían muy bien, creyeron en mí y gracias a ellos pude realizar mi sueño.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Sí, claro, le das importancia a lo que la tiene, te vuelves más permisivo, más generoso, más comprensivo. Durante la juventud, piensas más en ti, y más tarde piensas más en los demás, y compruebas que una sonrisa vale más que todas las demás cosas.

¡Muchas gracias, Víctor!

Materiales recomendados

 

Web: “Lo estoy dejando”

La web “Lo estoy dejando” es una iniciativa de la Asociación Española Contra el Cáncer y el Ministerio de Sanidad y Consumo para que los adolescentes puedan dejar de fumar o ayudar a terceros que han empezado. No olvidemos que el tabaco es una droga legal y como tal es perjudicial y abre la puerta a otras drogas.

Existen tres zonas en la web: Información (para fumadores, no fumadores que quieren ayudar a terceros y sobre el tabaco), El reto (para ayudar a dejar de fumar en un plazo escogido) y Novedades.

Es muy interesante la zona de “El reto” porque en ella es posible darse de alta para recibir pautas y ayudas de profesionales y de algún nuevo amigo que te ayuda desde Internet.

Es muy curioso darse un paseo por el concurso “Acaba con Piti”, en el que adolescentes de tres categorías por edades nos ofrecen sus trabajos y manualidades a partir de sus reflexiones sobre el problema del tabaco.”

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 14

 

Un ring en el salón

 

Todo ocurrió por una tontería. Parece ser que Carlos había sido invitado al cumpleaños de Menganitez en un local que el susodicho había alquilado a un comerciante en los bajos de su tienda, algo así como un zulo con poca ventilación y nulo control legal. Aquel sotanillo inmundo iba a ser el escenario de un desparrame del 9 en una escala del 10 en el que Pérez quería recrear un remake de “Risky Business” con toques evocadores de “Porky´s”. Los padres de Carlos observaban boquiabiertos como su cachorrito les contaba con absoluta naturalidad los planes que pensaba perpetrar el sábado tarde-noche-madrugada. ¿Cómo qué vas a ir a dónde, para hacer qué, en compañía de quién? Tú deliras hijo. Entonces fue cuando las paredes temblaron.

A Carlitos la negativa de sus padres le pareció “propia de un par de dictadores”, con tendencia a “coartar sus más elementales libertades” y “digna de ser restregada por la bolsa escrotal”. Ante tan magno exabrupto, su padre se contuvo, contando hasta diez para no picassearle el rostro a su vástago, evitando salir en los papeles como ejemplo de brutalidad parental. Así el ring de pelea se instaló en el salón, como quien no quiere la cosa, y se libró una batalla verbal en la que los reproches acumulados en las últimas semanas fueron utilizados como armas arrojadizas entre ambos contrincantes.

Es comprensible que a veces ambas partes se dejen llevar por el corazón más que por la cabeza. Al fin y al cabo, hablamos de una discusión entre personas que se quieren y conocen, peligrosa combinación a la hora de causar daño con las palabras. Es muy importante que ante esta situación los adultos sepamos tomar las riendas para minimizar las consecuencias de la pelea y, si es posible, apartarla hasta que los nervios desaparezcan.

Aunque a veces escuchemos una propuesta del adolescente que podemos calificar de peligrosa para su integridad, descabellada o absurda, resulta conveniente que nos guardemos esos calificativos para nosotros mismos, para que el contrincante no se repliegue en sí mismo cual tortuga en su caparazón. Ya se sabe que un caparazón es opaco, impermeable y muy resistente. Cuando nos vemos inmersos en una discusión airada hay que dejar al joven que haga su discurso y desarrolle sus ideas, incluso aplaudirle cualquier resquicio de sensatez en sus palabras, para así enseñarle que, dentro de los límites marcados, existe espacio para el diálogo. Es un buen método para centrarnos en el propio problema y no en la discusión. Nos encontramos ya con un pequeño adulto en ciernes con el que ya hay que renunciar y negociar, sin perder con ello la autoridad.

¿Cómo actuar cuándo en ese clima de afectividad y diálogo surge la expresión hiriente o la falta de respeto? Lo primero que hay que hacer es no reaccionar en caliente, para poder abordar el tema más adelante, cuando escampe, de forma tranquila y pausada. Es comprensible que los padres sientan dolor cuando la personita a la que han entregado durante sus años su amor, entrega y tiempo se les enfrenta apuntando con su arma al corazón. Cuando de la boca del adolescente sale una acusación o reproche de bastante crudeza, tenemos que diferenciar si ha surgido a raíz de los límites que le estamos poniendo, tan necesarios en esas edades, -Capítulo 2- o si existe algún problema de fondo que conviene aclarar. Por eso es bueno retomar lo ocurrido pasados los días, cuando las heridas estén cicatrizando.

Algunos padres, ante esta situación, piensan que algo hicieron mal durante su educación en la infancia, pero no suele ser así. Si los cimientos son buenos aguantarán el huracán con pocos daños. El enfrentamiento con los adultos y la oposición a su familia son propios de la edad, e incluso forman parte de la transición a la edad adulta.

Una vez aceptado que la discusión hay que evitarla para que no sea ella misma el centro del debate, retomando el diálogo pausado en cuanto sea posible, debemos tener en cuenta que propiciando un diálogo y una negociación nos obligamos a razonar de forma argumentada y que a estas edades ya no vale el “porque yo lo digo”, el “soy tu padre, y basta” o “lo que dices son estupideces de tu edad”. Entramos en una fase de paciencia infinita en la que no podemos ponernos a la misma altura que ellos, porque nuestra autoridad, como ya se ha comentado en este blog -Capítulo 4-, nace de la coherencia y del afecto.

La misma paciencia, que evita que entremos al trapo en la discusión, nos permitirá esperar los resultados a largo plazo, porque en el fondo, durante esa discusión, el adolescente actúa como una esponja y se va guardando las enseñanzas de sus mayores para recuperarlas el día menos pensado.

Quizás no broten los frutos en el ring del salón, pero sí en el de la vida.

 

Antonio Javier Roldán

 

Colaboraciones

Recuerdos de un profesor jubilado (VI): Chuchi “El sandalias”

Yo creo que todo comenzó con el Concilio Vaticano II, que hizo mucho más cercana la figura de Jesús y todo lo religioso. También pudieron contribuir algunos movimientos católicos comprometidos, como la JOC, la HOAC y los curas obreros. O quizás fue el musical “Jesucristo Superstar”, e incluso el movimiento Taizé. Puede que fuera, y es lo más probable, la conjunción de muchas causas, pero el hecho fue que en los años 70 del siglo XX, todos nos hicimos una imagen nueva de Jesús de Nazaret.

En pocos años, el dulce Corazón de Jesús, el impresionante Crucificado de nuestra Semana Santa, o el temible Cristo Rey fueron sustituidos por otras imágenes, por otros modos de percibir su figura. Apareció el Jesús guerrillero, un poco a lo Che Guevara, que venía a liberar a los pueblos de su opresión. Muchas habitaciones juveniles tenían a las dos imágenes presidiendo su vida. Era el conductor de la liberación de los pueblos. El cristianismo no era una religión, era humanismo, y su método, muchas veces debería ser el análisis marxista. Se pasó del Ver-Juzgar-Actuar de los años sesenta a la dialéctica Tesis-Antítesis- Síntesis. No nos hablen de cielo e infierno. Jesús es el liberador de los oprimidos.

En el otro extremo, Jesús podía ser el amigo invisible, que no se mete en política, sino que te da nueva energía espiritual, que incluso se puede manifestar con milagritos. También en las habitaciones juveniles podía estar colgado un cartel de Jesús con la orden de “Se busca”, y con la recompensa de la vida eterna para quien lo encontrara, y eso lo intentaban muchos jóvenes, deseosos de superar la religión sacramentalista de sus padres. Surgió una nueva espiritualidad, que buscaba una línea más directa al margen de los ritos. Pero también Jesús podía ser un cantor protesta, un hippy, un payaso alegre que nos hace felices e incluso un extraterrestre con grandes poderes. Cada joven tenía su Jesús particular. Esto trajo a veces una mentalidad de secta, y podía ser difícil que un carismático entendiera a un “kiko”, o que los más mayores entendiéramos la oración de los grupos de Taizé.

En todos los colegios religiosos y parroquias se representaba “Jesucristo Superstar”, o bien otros musicales que lo imitaban, y que trataban sobre San Francisco o cualquier otra figura entre las más cercanas (y que eran muy pocas) que ofrecía el Cristianismo. Todos los jóvenes querían encontrar un Jesús cercano a su realidad y la mayoría fracasaron. Nadie les habló de la imposibilidad de desprender de su figura el misterio que la rodeó desde siempre. Todos quisimos un Jesús asimilable a nuestra ideología o circunstancias, pero me temo que no se dejó.

En mi parroquia se optó por las Comunidades de Base. Vivíamos la fe en grupos, y a veces nos mezclábamos, no sin trabajo, adultos, jóvenes y niños, y nuestro Jesús nos hablaba a través de la Biblia. Por lo menos, en eso confiábamos. Abríamos el libro sagrado con la esperanza de que Jesús nos orientara con sus palabras antiguas, como si estuviera allí agazapado esperando nuestra consulta. Tampoco nos libramos de los estereotipos sobre Jesús. Recuerdo un encuentro de fin de semana, coordinado por toda una figura nacional en la organización de grupos religiosos juveniles, y que, ante el asombro de los más veteranos, comenzó su charla sobre Jesús con las palabras: “Ahora vamos a hablar de Chuchi el sandalias”.

Antonio Roldán Martínez (Web)

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

 

La Pavoteca examina a…

 

Ángel Nieto

Biografía: Wikipedia

Blog: Moto GP

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Con 12 ó 13 años. Con esa edad ya sabía lo que quería que fuera mi futuro: las motos. A veces dejaba el cole para irme con la moto por ahí.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

En lo que respecta a mi deporte, el motociclismo era totalmente minoritario. La gente me tomaba por loco, pensaba que era un majara. Me veían pasar por la calle con la moto y creían que era un ‘zumbao’… Hombre, ¡en esa época sí que estábamos un poco locos! Mi familia no tenía ni idea de lo que era una moto. Yo fui el primero que quiso dedicarse a esto. Siempre he sido muy persuasivo, sobre todo cuando quería algo. Realmente, cuando me proponía algo, lo conseguía como fuera.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

En esa época, con 14 ó 15 años, me dedicaba a la moto. Ya me había trasladado a Barcelona y trabajaba como mecánico. No había consolas, ni móviles… de la tecnología que hay hoy, no existía prácticamente nada. Era otra vida, nada que ver. En estos 45 años han pasado muchas cosas.

Actualmente, creo que el acceso a las nuevas tecnologías y a la información es una maravilla: los jóvenes saben antes lo que es la vida. Pero también pierden mucho antes la juventud. El ser niño, depende de cómo y dónde te muevas, desaparece. Con 14 ó 15 años, ya te comportas como un tío de veintitantos años. Hoy se empieza mucho antes en las cosas y también se acaba mucho antes. Y es una pena.

En mi deporte, yo fui campeón del mundo con 37 años y me retiré a los 39. Hoy en día, a un piloto de 30 años le dicen que se vaya a casa ya. Creo que no debería ser así. Porque con 30 años, si no has tenido muchos accidentes ni lesiones, estás en el mejor momento: tienes experiencia, sabes lo que quieres. Me da pena por eso. Se empieza desde pequeñito: dejan de jugar y de pasárselo bien y los hacen mayores demasiado pronto.
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4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Yo con mi padre tampoco me sentaba a decirle lo que yo quería. Era un tío genial, fantástico y me dejó hacer lo que yo quería en la vida. Mi madre era un poco más la que controlaba el tema y está encantada y orgullosa de mí y de mis hermanos. Era todo muy diferente. Los padres se dedicaban básicamente a trabajar. Había que pagar las facturas. Yo vengo de una familia muy humilde. Mi madre fregaba escaleras y mi padre era taxista.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Yo es que en el físico no me he fijado hasta que he sido ya mayor. Era consciente de que no era ningún Alain Delon. Bueno, a medida que vas creciendo, pues te compras ese tipo de ropa que crees que te sienta bien y que refleja más tu estilo, tu personalidad… Ahora, paso mucho. Hubo una época en que le dedicaba más tiempo, pero ahora me da igual.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Cuando empecé a moverme por Italia me acuerdo que me compré unos zapatos iguales a los que le había visto a Adriano Celentano, blancos y negros. Hubo una época en que tenía mucha pasión por las cosas: me gustaban los relojes, ropa… Pero ahora me da igual.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

En mi casa no se hablaba de nada de eso. No sabían lo que eran las drogas. Y el sexo era tabú. Pero a mí las chicas me gustan desde muy pequeño. Las motos y las chicas han ido paralelo.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Cuando era jovencito era un fan de Marisol, por ejemplo. Pepa Flores es una señora encantadora. Le tengo mucho cariño, porque la conozco y es genial. Y bueno, también los Beatles, los Rollings, Joe Cocker… Pero la verdad es que a los 15 años no tenía ningún sentido de la música: sólo vivía para las motos.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Yo tampoco me daba cuenta de si me entendían o no. A mí me daba igual. Yo iba a lo mío.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Yo veía la vida de una manera y cuando empecé a hacerme mayor, la vi de otra. Empecé a pensar en mi familia, en cómo salir de la pobreza donde estábamos. Empecé en pensar en mis padres, en echarles una mano, en mis hermanos.

MENSAJE DE ÁNGEL NIETO PARA LOS ADOLESCENTES

Yo les diría que aprovechen esa edad, que pasa muy rápido. Y es una edad genial para poder divertirte, pasarlo bien. Si te gusta el fútbol, pues te dedicas a ello; si te gusta estudiar, esfuérzate.

Lo que no me gusta es que el tema económico, el dinero está muy presente hoy en la sociedad que vivimos. Tanto tienes, tanto vales. Y creo que los tiros no van por ahí para la gente joven.

Me da la sensación de que lo más importante para un chaval jovencito es que tenga ilusión por algo. Algo que le haga levantarse cada mañana con motivación para afrontar un día con energía. Y centrarse en una cosa, no tocar 20 cosas a la vez.

Sobre todo eso, disfrutar de esos 14 ó 15 años, que se pasan volando.

¡Muchas gracias, Ángel!

Materiales recomendados

 

Web: “Padres y colegios”

El grupo editorial Siena tiene en la calle varias publicaciones de contenidos educativos. Una de ellas es “Padres y colegios” y su versión digital. En “Padres y colegios” encontramos opiniones y artículos de profesionales de la educación, pero también de personas conocidas, en otros campos, que aportan su visión de la aventura de ser padres.

Resultan muy interesantes los foros en los que se intercambian opiniones sobre cuestiones como el fracaso escolar, la hiperactividad, los centros educativos o las drogas, así como alguna guía para los padres en temas en los que se suele patinar por falta de información como puede ser la compra de videojuegos (ideal para las fechas que se aproximan).

También admite suscripción para el número impreso (sólo pagando los gastos de envío) o el digital por correo electrónico.

En “Educar hoy” podemos consultar una buena selección de las noticias sobre educación que pueden sernos de utilidad.

Índice

  1. Formación.
  2. En portada.
  3. Familia y sociedad.
  4. Educar hoy.
  5. Opinión.
  6. Hasta en las mejores familias.
  7. Guía para padres.
  8. Participa.
  9. Barómetro (encuestas).
  10. Foros.

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 8

Acéptame tal y como soy

 

Laura está leyendo un libro mientras saborea un café en el salón. Después de aguantar a su jefe en la oficina y atender cerca de treinta llamadas de teléfono, se siente como una náufraga en una burbuja de silencio. Hace varias horas que buscaba ese momento de paz y encuentro con ella misma. Sin embargo ese silencio, cómplice de su hastío de la rutina, empieza a dolerle, porque hace apenas un año era impensable cuando su hijo jugaba y metía más ruido que el vagón de la Línea 6 del Metro. Desde que Joaquín ha entrado en la adolescencia una extraña quietud surge de su habitación, tan solo rota por algún estruendo musical ocasional. Al principio acudía a su dormitorio con la excusa de llevarle alguna ropa planchada o preguntarle si había merendado, pero paulatinamente comenzó a notar que no era del todo bien recibida, que su presencia era tomada como una intrusión en su intimidad.

Su hijo se está alejando. Son cosas de la edad, ya se sabe, pero duele. La nueva situación le obliga a asumir que ya no es un niño y que en los próximos años comenzará a despedirse poco a poco del ámbito familiar. También esta nueva etapa le hace reflexionar sobre propio envejecimiento y a veces reconoce que lo paga con Joaquín sin tener él la culpa de su propia evolución. El otro día, en una misma discusión, le dijo que era muy niño para ir a una discoteca y más tarde que ya era un hombre para ser responsable con los estudios y su futuro. Ante tal contradicción él le respondió que lo que pasaba era que no le aceptaba tal y como era, que desde que se había hecho mayor ella ya no le quería igual. ¿Cómo le podía decir su propio hijo que su madre había dejado de quererle?

Durante aquella tarde reflexionó sobre los últimos acontecimientos y recordó algunos de los reproches que le había dicho: “Si sigues comiendo así tendrás más granos“, “No sé cómo puedes aguantar esa música“, “No me hace gracia que salgas los viernes con el chico ese que es repetidor“, “A ver si te pones desorodante, que esta habitación huele que apesta“… Ciertamente echaba de menos a su niño, a ese que había escapado por la ventana un día sin darse cuenta, el mismo que había sido su alegría de vivir y el que cada vez que hablaba provocaba el silencio amoroso de sus padres en la mesa: ¡Ay que cosa más linda! Pero, ¿tú has visto lo pequeño que es y lo que sabe? ¡Qué rico! Ahora cada vez que Joaquín abría la boca podía ser el preludio de una discusión con su padre y de un sofocón más para ella.

Sí, quizás él tuviera algo de razón cuando le dijo que se sentía menos querido. Ella está rechazando el propio cambio de su hijo o el comienzo de la despedida. Aún recuerda cuando se casó. No fue fácil dejar la casa familiar, pero era tanta la felicidad por emprender su nueva vida que no comprendió el nerviosismo y la irritabilidad de los abuelos de Joaquín. Ahora Laura está al otro lado. No cabe duda. Hay que saber cerrar un capítulo y abrir puertas nuevas. Al fin y al cabo el cariño sigue ahí. Está decidido así que deja el café y el libro, que hojeaba sin mostrar atención, y camina decidida al cubil de Joaquín.

¡Hijo! ¿Quieres un Cola-Cao? Su hijo se revuelve de la mesa de estudio como si hubiera entrado una anaconda en su guarida. ¡Ehhhh…! Vale mamá, pero… ¿Le echas una gotita de café? Claro, hijo, pero no mucho que luego te desvelas. El chico vuelve a su posición aliviado. Sólo era eso. Por un momento temía que el tutor hubiera llamado a casa para contar lo de la mala contestación en clase de Mates, o que su padre hubiera investigado las páginas visitadas en Internet o que de nuevo fuera a atacar con su falta de interés por ayudar en casa. Cuando ya ha bajado la guardia, nota una presencia en su cogote que culmina con un beso de su madre en la mejilla que casi le revienta la oreja. ¡Mamá! ¿Qué haces? Soy tu madre, y te beso cuando quiero. ¡Si es que eres lo más bonito de esta casa! Y se va a la cocina a preparar el Cola-Cao.

Joaquín observa perplejo la puerta y se dice a sí mismo: ¡Y luego dicen que el que tiene el pavo soy yo!

 

Antonio Javier Roldán

 

Colaboraciones

Las creencias dañinas (V): Existe una única forma de comportarse y de hacer las cosas

Todas las personas tenemos un conjunto de metas, normas y actitudes que guían y determinan nuestra conducta. Las tres son consecuencia de lo que consideramos valioso e importante en nuestra vida. Tenemos nuestra propia ética, que vamos construyendo poco a poco, a lo largo de los años. Existen tantas éticas como personas en el mundo. Pero algunas personas creen que existe una forma única, correcta, inflexible e indiscutible de comportarse y de hacer las cosas: su ética. Consideran que sus normas son las correctas, que sus gustos, preferencias y actitudes son los más apropiados y que sus metas y objetivos son los únicos plausibles. Por eso creen que todas las personas tienen que comportarse BIEN, entendiendo por “BIEN” lo que ellas consideran que esta bien. Son personas que frecuentamente utilizan frases tales como “hacer lo correcto”, “comportarse adecuadamente”, “es un comportamiento muy inapropiado”, “no apruebo tu forma de proceder”, “logicamente deberías…”, “ es que no es normal…” o  “aquí hay que poner orden”.

La persona que tiene esa creencia:

  • Es hipercrítica con los demás, encontrándoles siempre múltiples defectos e infinitos errores.

  • Es hipersensible a la crítica, lo que le hace sentirse fácilmente atacada por los demás.

  • Tiende a defenderse continuamente de otras personas, siempre adoptando una actitud agresiva.

  • Puede presentarse como una persona moralizadora y suele dar lecciones de rectitud e integridad a las demás.

  • Tiene una gran rigidez mental, obstinación, racionalidad fría y dificultad para expresar emociones positivas.

  • Muestra una actitud intolerante ante la diferencia y la diversidad. Con frecuencia muestra el profundo desprecio que siente hacia filosofías y proyectos de vida distintos a los suyos.

  • Resulta una persona autoritaria, despótica y arrogante.

  • Siempre está a punto de estallar por cosas de poca importancia: Todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface…

Siempre están buscando comportamientos en las demás personas que no encajan y les hacen conscientes de su “error,” hacen grandes esfuerzos para demostrar a otras personas que están obligados a comportarse correctamente y que no existe otra posibilidad de hacer las cosas, advierten sobre las desventajas de no hacer lo apropiado y hacen todo lo que pueden para impedir que los demás “se tuerzan”.

Respecto a otras personas desvalorizan sus decisiones y elecciones sobre su vida, rechazan sus criterios y juicios sobre el mundo, desaprueban sus gustos, preferencias y actitudes por no ser los “apropiados”, desprecian sus objetivos y metas por no ser los más “convenientes” y “sensatos”, las reprochan, las censuran y las critican…, por haber roto “el orden natural, lógico y evidente” de las cosas y las invisibilizan, ocultan, estigmatizan, excluyen o discriminan…,  por actuar de forma diferente a la suya.

Suelen obligar a los demás a que se comporten como “deben”, por las buenas o por las malas, llegando a obstaculizarlas cuando estás deciden rebelarse contra lo establecido y las castigan con el silencio, la indiferencia, el rechazo, el desprecio… cuando, según ellas, se comportan MAL.

Pero ocurre, que no hay comportamientos intrínsecamente buenos o malos. Las circunstancias y las experiencias vividas pueden llevarnos a actuar de una forma u otra. Además todos en algún momento de nuestra vida quebrantamos los límites y las normas, y eso no nos convierte en personas despreciables, indeseables o malas. Como somos humanos, nos equivocamos. Y siempre podemos encontrar interpretaciones alternativas para explicar las cosas que dicen y hacen otras personas.

Si censuramos y castigamos a todas las personas que cometen un error, tendremos que condenar a todo el mundo… incluso a nosostros mismos. Incluso cuando los comportamientos de otras personas nos parezcan realmente censurables, ¿quién nos ha dicho que siempre tenemos que esperar lo mejor de los demás?

No podemos ser jueces para determinar lo justo y lo correcto de los comportamientos ajenos: ¿Por qué creemos estar siempre en posesión de la verdad?

El libro de gustos y preferencias está en blanco. Cada persona escribimos el nuestro. Cada uno de nosotros establecemos lo que queremos hacer con nuestra vida y en ella. Existen tantas normas, metas y preferencias diferentes como personas hay en el mundo, y eso es lo que nos hace únicos y especiales.

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 Trinidad Nieves Soria López (Psicóloga Clinica)

 

 

La Pavoteca examina a…

 

Mercedes Milá

Biografía: Wikipedia

Web: Blog personal

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

No fui consciente, pero supongo que sería alrededor de los los 13-14 años.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Aburrida. Sólo cobraba vida cuando me encontraba entre gente de mi edad.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Escuchaba mucha música y hablaba con amigas. Leía poco, por desgracia, y la técnica no existía. Hacía menos deporte del que debía y, desde luego, mucho menos del que hago ahora.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

En clase era más fácil que en casa porque no me daba verguenza comentar y preguntar; con mi madre, que no con mi padre, era muy diferente.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Algo, pero no recuerdo que fuera obsesivo.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

En el colegio llevaba uniforme. Poco se podía añadir aunque siempre encontrábamos detalles para diferenciarnos; forma de llevar los calcetines, el pelo y cosas así.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

No recuerdo haber recibido información de estas dos materias vitales. Fui a ciegas encontrando lo que necesitaba pero muchas veces me equivocaba. Procuraba abstenerme ante la duda. Ni en el sexo ni con las drogas perdí nunca el control de mí misma; nunca hice lo que no quise hacer. Me hubiera gustado saber más.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Los reyes eran los Beatles y los Rolling. Escuchaba a Adamo, Johnny Holliday, Silvie Vartan, Italianos y, en general, música para bailar.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Sí pero no di demasiado la lata, creo.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

No recuerdo la última vez que me confesé y comulgué pero en la adolescencia era creyente. Tuve la suerte de que una monja del colegio nos hablara de un Jesús que poco tenía que ver con el oficial y que se acercaba al de Nazareth que más tarde fue reivindicado por el Concilio Vaticano II. No sufrí de escrúpulos y enseguida entendí lo que era la justicia social. A los 15 años empecé a hacer trabajos sociales que me cambiaron la visión de la vida. A esa edad entendí que el camino para cambiar las cosas injustas pasaba por la política. La libertad no existía y por esa razón se hacía muy atractiva para una adolescente. A los 16 me compré una moto con el dinero que había ahorrado toda mi vida y empecé a leer el periódico. Mis padres dicen que era insistente y muchas veces pesada pero que si se me explicaban los “por qué”, entraba en razones. .

¡Muchas gracias, Mercedes!

Materiales recomendados

 

Web: Protégeles

PROTEGELES es una Asociación sin ánimo de lucro que surge como organización en el año 2002, si bien la Línea de Denuncia Contra la Pornografía Infantil que le da nombre funciona desde octubre de 2001. El trabajo de la Línea de Denuncia PROTEGELES en internet tiene un doble objetivo: Facilitar a la Policía y a la Guardia Civil en mayor número de informaciones verificables, que permitan la eliminación de páginas de pornografía infantil en internet, así como la localización de sus autores; y desarrollar acciones, campañas y trabajos de prevención, con el fin de mejorar la seguridad de los menores en internet. Desde PROTEGELES se ha llevado a cabo diversos Estudios relacionados con las costumbres y seguridad de los menores en internet, todos ellos publicados por el Defensor del Menor, que están permitiendo a su vez la consecución de diversas Campañas preventivas.

En esta web encontramos estudios sobre telefonía móvil, trastornos de la alimentación, los “ciber” y hábitos de los jóvenes por Internet.

Índice

  1. ¿Qué es Protégeles?
  2. ¿Qué hacemos?
  3. Relaciones externas.
  4. Webs y materiales

IMPORTANTE: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.


Capítulo 2

No me abandones

 

Decía el titular del Juzgado de Menores de Granada, Don Emilio Calatayud (Ver vídeo de su ponencia), que a aquellos adolescentes, cuyos padres presumen de ser los mejores amigos de sus hijos, se les puede considerar como huérfanos potenciales. Es posible que el propio miedo a reproducir el sistema patriarcal y autoritario de otras épocas haya llevado a algunos adultos a procurar relacionarse con los más jóvenes de igual a igual, de colega a colega, empleando incluso el mismo lenguaje y pautas de comportamiento que ellos. Estos jóvenes, en lugar de sentirse reconfortados por la amistad familiar perciben que han perdido su referencia en la aventura de la adolescencia, esa cuerda a la que se sujetan para tirarse por el puente y sumergirse en su búsqueda de la propia identidad o de su lugar en una sociedad que comprenden a medias.

Si esos padres o profesores, cuya sana intención es aventurarse en un mundo ajeno para empatizar más con el joven, pretenden acompañarle mejor en esa etapa, sólo están logrando crearle un sentimiento de abandono. Hoy en día, entre colegio, deportes, barrio, nuevas tecnologías, resulta muy fácil encontrar colegas, y de ahí saldrán verdaderos amigos, pero sólo existen unos padres. Incluso legalmente, según el artículo 154 del Código Penal, los padres deben velar por sus hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos, procurarles formación integral, representarlos y administrar sus bienes. Por su parte, los hijos deben obedecer a sus padres, respertarles y contribuir a levantar las cargas familiares. ¿Es esta una relación de amistad?

Los adultos debemos bajar de nuestro pedestal y comunicarnos con el adolescente con buena disposición, procurando comprender lo que está sintiendo e incluso intentando que reine la reciprocidad en el diálogo, pero sabiendo cuál es nuestro lugar, tanto si somos profesores o padres. Es muy distinto el mantener una comunicación fluida y sincera, basada en el respeto y el amor, a pretender convivir con ellos en un ambiente de amistad de igual a igual. Resulta ridículo escuchar a un adulto hablar como un joven, cuando curiosamente es ese el lenguaje que ellos usan para desmarcarse del mundo de los mayores.

Los amigos se eligen según las afinidades, la empatía o los intereses comunes, y luego esa relación va evolucionando por caminos más afectivos surcados por lealtad y respeto. Sin embargo, aunque los padres no se eligen, su vínculo e influencia recorren toda la vida siendo una parte importante de la personalidad que se ha ido formando a lo largo del tiempo. En la niñez eran los seres todopoderosos que cubrían todas las necesidades físicas y emocionales, y ese es un rol que actúa como salvavidas cuando el adolescente se encuentra nadando en las aguas turbulentas en las que se busca a sí mismo. Privarle de esa recurso es equivalente a abandonarlo.

El adolescente debe saber que su familia siempre va a estar ahí, para cuidarlo y corregirlo cuando haga falta, actuando como el titiritero en la sombra que es capaz de cortar cuerda y anudarla pacientemente cuando así lo exijan las circunstancias. Tanto los padres como los profesores sabemos que tratamos con personas que ya tienen un pie en la sociedad adulta y que por lo tanto son los únicos dueños de un proyecto de vida en la que van a necesitar orientación, empujones y más de una red de seguridad, pero que deben recorrerlo solos.

El gran problema es que no siempre los adultos estamos en disposición de realizar con serenidad esa “vigilancia en la sombra”. Los profesores a menudo damos la impresión de estar sobrepasados al tener que gestionar clases de treinta personas en “fase de evolución” seis horas al día. Los padres bastante tienen con pagar la hipoteca, llevar la casa y atender las necesidades familiares. Tanto unos como otros podemos dar una imagen de inestabilidad y nerviosismo que retrae al adolescente a la hora de sentirse seguro con nuestros consejos y directrices, dando la impresión de que todo lo que decimos no es fruto de la reflexión y que está sesgado por los intereses del adulto en ese momento. Afortunadamente a veces tenemos un maravilloso recurso en casa, cuya buena imagen aún no ha sido emborrada con la llegada de la adolescencia: Los abuelos. Para un adolescente los abuelos son una muestra más natural del mundo adulto, más cercana y que no parece estar influenciada por las responsabilidades e intereses personales que unos padres o un profesor puedan tener en las orientaciones que le hacen. Ojalá que esa tendencia actual a convertir a los abuelos en unos segundos padres por motivos de horarios no les priven de ese maravilloso papel de vínculo entre la niñez y la madurez.

Durante la búsqueda de la autonomía del joven, los adultos siempre estaremos ahí para acompañar y cuidar, pero evitando ser el dictador del “porque yo lo digo” o el coleguilla de “amiguetes para siempre, tronco”. Nuestros únicos recursos serán la paciencia, el respeto, la coherencia o el afecto.

Antonio Javier Roldán

 

Colaboraciones

 

Recuerdos de un profesor jubilado (II): Fumar en clase

Primero fue en los exámenes de COU. Eran mayores de edad, estaban nerviosos, se jugaban mucho, y un cigarrillo ayudaba. Además, había profesores que fumaban. Vale, se autoriza. Después, los de sexto, ya que los repetidores también eran mayores, y también se jugaban un título. Bien, se fuma. Y de ahí se pasó a quinto, y al nuevo BUP. De los exámenes se pasó a dejar fumar en clase, y al final, en cualquier parte. ¿Cómo pudimos llegar a eso?

En aquellos años nadie quería pasar por facha. Estábamos en un centro situado en un barrio obrero. Allí había que ser progre. Cualquier decisión que pudiera parecer autoritaria se pagaba con miradas de desconfianza y silencios al pasar junto a los corros de profesores. El facha podía ser incluso un delator o amigo de la Social. Se podía decretar su aislamiento. Pues bien, se fuma.

Algunos profesores ya habíamos autorizado el tuteo, dejábamos ver los exámenes después de corregirlos, comentábamos las notas, antes sagradas, y no exigíamos que la gente se levantara cuando entrábamos. Lo hicimos por convencimiento, y nos salió muy bien, porque se produjo una cercanía muy beneficiosa. Si el siguiente paso era el de fumar, pues vale, y no pensamos en las consecuencias.

Estábamos atentando contra la salud colectiva. Entrar en una clase era sumergirse en una nube de nicotina, que secaba las gargantas de los profesores y llenaba de humo los pulmones de los sufrientes no fumadores. A veces teníamos que abrir de par en par las ventanas en pleno invierno, y someter a los cuerpos al dilema entre ensuciar los pulmones o helarlos, pero éramos muy avanzados y enrollaos.

Por fin, llegó el momento en el que alguien impuso el sentido común por decreto, se dejó de fumar en clase, aunque sí en los patios, y poco a poco se llegó a la situación actual sin grandes enfrentamientos. Recuerdo todo esto no por una culpabilidad sobrevenida con treinta años de retraso, sino porque ahora estamos viviendo un fenómeno juvenil similar, y es el del botellón.

En mis paseos veraniegos cruzo una zona de las de botellón, y voy pisando vasos de plástico, envases, cristales y botellas vacías de bebidas de muy alta graduación alcohólica. A veces las botellas están a medio consumir, y quien deja una botella cara sin apurar es porque se ha llenado hasta arriba de alcohol. En esa zona se arrancan literalmente los bancos y hay competiciones para destruir las papeleras.

¿Qué excusa tenemos ahora? ¿Ser progres y enrollaos? No. Ahora no hay que demostrar nada, no es como en la Transición, y con nuestra dejadez estamos contribuyendo a crear un profundo problema de salud pública, y quizás impidiendo la felicidad futura de nuestros jóvenes. Si el fumar en clase se fue eliminando con un verdadero sentido de la autoridad que busca el bien de todos, ¿por qué no intentarlo con las borracheras nocturnas? ¿Es que alcaldes, padres y educadores han de seguir con los brazos cruzados viendo a nuestros jóvenes perjudicándose de esta manera? ¿Habrá que esperar treinta años?

Antonio Roldán Martínez (Web)

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

La Pavoteca examina a…

 

Juan Ramón Lucas

Biografía: Wikipedia

Web: Programa de radio

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Tan impreciso tengo el comienzo como el final…Quizá a los diez años, que es cuando recuerdo que empezó a molestarme casi todo lo que hacían o decían mis padres.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Luminosa y esperanzadora. Me creía capaz de conseguir cualquier sueño. Veía lejana la dictadura y muy cercana la droga por eso no fui consciente de lo primero hasta pasar la adolescencia y la segunda la rocé sin dejarme la vida en ella… Pero solo por miedo, no por convicción. Vivíamos mucho más peligrosamente de lo que pensábamos.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

En los billares y en las chicas. A veces hasta leía, sobre todo tebeos y revistas de música…Veía poca tele.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Inexistente, salvo para escuchar broncas o pedir permiso.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Según el día. Normalmente procuraba cuidarlo.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Pseudo-Hippie de barrio del extrarradio…Pelo largo y aspecto desaliñado (cuidadamente desaliñado, ojo).

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Ni fuera …Ni casi dentro. Estamos hablando de finales de los sesenta…

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Rock&Roll mucho. Y, naturalmente, lo sigo escuchando. Me gustaban Canned Heat y Uriah Heep, Deep Purple, …A veces hasta Status Quo, Pink Floyd… Los clásicos, vamos.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Solo me entendían mis amigos. ¿Qué más necesitaba?

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Si. En un momento determinado, al final de la adolescencia, después de flirtear con la droga, cometí un último acto de rebeldía, que fue irme a un seminario a los 12 años. Por escapar, básicamente.

¡Muchas gracias, Juan Ramón!

Materiales recomendados

Web: “Alimentación y adolescencia” (Saludalia.com)
En esta interesante web dedicada a la medicina familiar podemos encontrar atlas anatómicos, juegos y animaciones para los peques, pero también información sobre drogas, temas de salud, entrevistas a especialistas o temas monográficos, como una completa guía para la alimentación en la adolescencia en la que disponemos de una distribución de los alimentos a lo largo del día y de una explicación detallada sobre la importancia de cuidarse en esta etapa.

Índice

  1. ¿Cómo se debe afrontar la alimentación del adolescente?
  2. Necesidades y recomendaciones nutricionales
  3. Recomendaciones en macronutrientes
  4. ¿Qué minerales y vitaminas tienen especial importancia en la adolescencia?
  5. ¿Qué alimentos y en que cantidad garantizan una dieta adecuada para un adolescente?
  6. ¿Cómo se estructura la alimentación?
  7. La alimentación en la adolescencia
  8. ¿Qué situaciones del adolescente requieren especial atención sobre la alimentación?

Esperamos tus sugerencias.

IMPORTANTE: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.