Archivo de la Formación categoría

Capítulo 47

 

La moneda

 

Sucedió en las Navidades de 1981. Yo acababa de cumplir los catorce años y me disponía a entrar en la adolescencia por la puerta grande, sin anestesia y más desorientado que un pulpo en un garaje. Por aquel entonces acababa de terminar 8º de EGB -lo que ahora se llama 2º de ESO- y aún estaba asimilando mis cambios hormonales, la presencia de chicas en el aula de mi nuevo colegio, el alto nivel de exigencia de las nuevas materias y mi desgana por dejar atrás los enormes beneficios de ser un niño feliz. Así que convencí a un colega para pasar un día en Juvenalia, una entrañable feria orientada a la infancia y a la juventud, con eventos culturales y lúdicos, juegos, exposiciones y toneladas de pegatinas para llevarse a casa,. Allí lo mismo te montabas en un coche de bomberos que probabas un  juego de Spectrum. Pues en ese lugar estaba tan  motivado y excitado con mi reforzamiento infantil cuando vi una fila de personas que aguardaban pacientemente frente al stand de la Fábrica de Moneda, en la que una  interesante máquina acuñadora fabricaba unas monedas conmemorativas de la feria. Así que allí me pongo…Tío, que eso es para críos, no me jodas. Ya, pero es que yo colecciono monedas. Eso no es una moneda, tiene el mismo valor que una chapa de Barón Rojo. Bueno, pero yo quiero una. Tú mismo, pero yo te espero donde los paracas. Vale, no tardo nada.

 

Fue un buen ratito, pero al final conseguí mi moneda de Juvenalia 82. Cabezón que es uno. No era una moneda cualquiera… Para empezar no se podía comprar nada con ella, mal asunto si eres una moneda, supongo… Sin embargo llevarla en el bolsillo me recordaba que la ilusión por las pequeñas cosas, tan propia de mi infancia, seguía ahí entre mis concentrados de hormonas, mis contradicciones y mis contraindicaciones. Estaba convencido de que ese pedacito de metal contenía gran parte de mis sueños de niño y que, de alguna manera, me traería suerte por ser algo mágica. Como me encontraba en plena hecatombe académica -se habían conjurado mi pubertad con el choque con el bachillerato- empecé a llevar la monedita a los exámenes dentro del monedero discretamente.

Para un estudiante acostumbrado a las buenas notas, los primeros suspensos supusieron un duro golpe para mi autoestima. Siempre cuento a mis alumnos que su profe de matemáticas llegó a suspender la asignatura, lo cual ahora me está ayudando a ejercer mejor mi labor. Analizando mi caso con la distancia de los años, el diagnostico resulta muy claro: Adolescente con miedo a dejar la infancia y con más cuerpo que madurez. Por aquel entonces me sentía fracasado por no cumplir con mi deber y hacer sufrir a mi familia. En tales circunstancias me parecía más fácil solicitar la ayuda de la magia de una monedita que vender mi alma. Casi podría asegurar que el aprobado en la primera evaluación de latín en 2º curso sólo pudo ser culpa de ella. Luego tuve que empollarme el rosa rosae en el verano en el que comenzó mi despegue de la niñez, pero esa es otra historia, porque para esa aventura no habría moneda que me ayudara.

Ahora que mis alumnos se enfrentan a los exámenes finales observo con atención los muchos amuletos, bolígrafos de la suerte, estampitas o ropa -que con los días se va acartonando- que les acompañan para darles suerte y llegar a las vacaciones libres para exprimir su adolescencia sin libracos. Como hacía yo, también ellos buscan en los objetos cotidianos los asideros donde buscar la seguridad que creen haber perdido, por su falta de fe en sí mismos o la baja percepción de sus posibilidades. Los amuletos contienen el poso de la infancia feliz en la que la responsabilidad, la ansiedad o el fracaso andan todavía muy lejanos.

El otro día me encontré a una persona que me reconocía que se sentía incapaz de aprobar mis exámenes, porque llevaba nueves meses trabajando las matemáticas y se había topado al final con la infranqueable geometría. La falta de resultados a corto plazo había causado su desánimo. Podía haberse limitado a entregar el examen en blanco, pero prefirió compartir conmigo su sentimiento de derrota, quizás esperando de mí una última receta para estudiar su “latín particular”. Tras un largo curso explicando a mis alumnos como afrontar las mates, me di cuenta de que ya no me quedaba nada que decirle, salvo darle algo de confianza ante el último esfuerzo. Al día siguiente le entregué mi moneda de Juvenalia y le conté su historia. Llegué con esta persona a un acuerdo. Si conservaba la moneda hasta el día del examen sería porque iba a estudiar agotando el resto de sus fuerzas e iba  a luchar hasta el último momento por su objetivo; pero en el caso de que no deseara pelear contra su desesperanza, la materia y un servidor, dispondría de dos horas para devolverme la moneda. Esperé durante el recreo que alguien llamara a la puerta de mi aula, deseando que nadie lo hiciera. Y así fue… Transcurrida la semana, el día del examen, rellenó varias hojas con esos horrores algebraicos que nos deleitan a los matemáticos y me entregó la moneda cuando terminó.

Es curioso. El curso más duro de mi vida, aquel en el que tanto me jugaba, el previo al acceso a la universidad, lo recuerdo como el más sereno de mi adolescencia. Había sufrido tanto en los años anteriores que llegué más curtido de lo que imaginaba al momento decisivo. Los errores cometidos en el momento álgido de mi adolescencia me habían enseñado a tener paciencia, a reconocer el esfuerzo como único camino hacia el éxito, a levantarme cuando me tiraban a la lona, aunque fuera por tercera vez. Si estás en el fondo del abismo sólo tienes dos salidas, quedarte en el fondo o idear como escapar de ahí. ¿Cómo iba a imaginar que esa misma tenacidad que me habían inculcado los fracasos anteriores me haría sobrevivir a la carrera de matemáticas? Aquel año ya no llevé la moneda conmigo. No la abandoné de forma intencionada, como se deja a un lado el primer peluche o los pantalones cortos de vestir. Lo que pasó fue que simplemente mi autoestima se estaba construyendo desde mi espíritu de recuperación nacido de la adversidad.

Los suspensos de mi adolescencia y los que vendrían en los estudios universitarios fueron necesarios para forjar mi personalidad adulta. Por aquel entonces me dolieron, pero ahora hasta los aprecio. El fracaso es el primer paso hacia el éxito, porque la vida es una sucesión de puertas que se cierran para abrir otras, con pequeñas derrotas que cimentan futuras victorias y repleta de descensos por un barranco cuya energía potencial se transformará en movimiento para continuar caminando.

¿Cómo explicarle en unos minutos a la persona que confío en mi pobre moneda toda esta lección si a mí me llevó diez años comprenderla? Fue más fácil prestarle mi moneda y que ese pequeño trocito de metal le diera un último soplo anímico para  lograr el triunfo. Ojalá cuando acabe los exámenes tenga un ratito para leer mi blog y vaya entendiendo poco a poco que la única barrera que nos impide ser libres está en uno mismo y que las vendas más opacas son las que te tejes con las falsas creencias que uno esparce por su autoestima.

Por cierto. La persona a la que presté mi amuleto aprobó el examen holgadamente. Al final va a resultar verdad que mi moneda es mágica…

En el caso de que se corra la voz por el colegio a partir de esta historia, ruego a mis futuros alumnos que no me atosiguen en el próximo mes de junio para comprarme la moneda ni me compren un jamón como soborno para que se la preste, porque mañana mismo regresará a su tranquila cajita donde ha descansado durante más de veinte años. Que la pobre me aguantó de todo, con suma paciencia, y tiene derecho a una digna jubilación.

Antonio Javier Roldán

Colaboraciones

¿Por qué leer?

No siempre me ha gustado leer. No sé cuándo se despertó en mí “el gusanillo de la lectura”. Recuerdo que de pequeña nunca pedía que me regalaran libros; sin embargo, en Navidad o en mi cumpleaños siempre caía alguno: “ un libro de cuentos, de aventuras o alguna historia interesante.

Empecé a leer a veces, por aburrimiento o quizás por agradar a aquellos que me habían regalado algún libro. Poco a poco, casi sin pensarlo, el libro se fue convirtiendo en un compañero más de mi vida. Hoy agradezco ese detalle de mis padres, ese insistir para que me fuese aficionando a la lectura. Parte de lo que soy, lo debo a los libros que leí y leo. Cada vez pienso más las ventajas de la lectura.

La lectura fue para mí, algo importante cuando la desligué de mi actividad escolar y me adentré en ella como un personaje más de la historia, la consideré como un modo de conocer otros mundos, de tener muchas vidas. Es tener la opción de conocer el pasado, el presente y de imaginar el futuro.

La lectura, además, proporciona otros beneficios: fortalece nuestra inteligencia y la enriquece, favorece la imaginación y la fantasía.

La lectura desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico. Fomenta el esfuerzo, ya que implica a la voluntad, potencia la concentración, educa la sensibilidad, facilita el desarrollo y la perfección en el lenguaje, mejora el buen uso de la ortografía. Te ayuda a asumir una postura crítica frente a lo que te dicen. En definitiva, te hace libre.

La escritora Rosa Regás -ver su Examen 10 en “La Pavoteca”-, en una de sus múltiples intervenciones que hablaba sobre la necesidad de inculcar a los niños y jóvenes el gusto por la lectura decía: “Por más que el gobierno ponga en marcha programas de formación a la lectura y que en el colegio se busquen métodos para crear un hábito de lectura en los niños, si los padres no se preocupan, será vano el esfuerzo…”

Si la familia lee, el niño lee.

Yo me pregunto, ¿cómo los padres tan interesados en que nuestros hijos practiquen deportes, no nos preocupamos, a veces, de que éstos desarrollen sus actividades mentales con la lectura que les ayudará en el futuro a ser más persona, a ser más libres…?

Tú, ¿ lees? Esta es una pregunta que hacemos con frecuencia a los jóvenes y sabemos que poco a poco están perdiendo la costumbre Con los medios de comunicación que tienen ahora a su alcance: Internet, televisión, play station… dejan a un lado la lectura, ya que les resulta más cómodo mirar a un televisor, más divertido jugar a la play station y más interesante hablar con sus amigos por el Messenger, YouTube…

Yo os animaría a experimentar el placer de la lectura. Buscad libros que os puedan interesar, dedicad todos los días un rato a esta actividad, relajaos, sumergíos en el libro y dejaos llevar por la historia o sus personajes. Sentiréis esas aventuras como propias y poco a poco el gusto por la lectura aumentará y ésta formará parte de vuestra vida.
La lectura quizás no proporciona la felicidad, pero puede ayudar a conseguirla.

Por eso, me gustaría finalizar este artículo con una frase que he visto en algún cartel que anunciaba el día del libro:

Yo leo, nosotros leemos y tú, ¿lees? ¡Pon un poco de tu parte, no vas a perder nada y vas a ganar mucho!

Esperanza Angulo (Profesora de secundaria)

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

Materiales recomendados

 

DVD: La ola

La película transcurre en Alemania hoy en día, en un centro de educación secundaria. A un profesor de ideología anarquista, Rainer Wenger,  le encargan realizar un proyecto semanal con sus alumnos sobre el tema de la autocracia y el fascismo. El profesor Wenger intenta inútilmente que le quiten una tarea que considera enfrentada con su forma de pensar, pero debe conformarse con el tema que le ha tocado ya que un compañero mucho más veterano ha escogido la anarquía.

El profesor Wenger decide tomarse en serio su clase, preparando a conciencia el tema e ideando un experimento de liderazgo autoritario con sus alumnos. Para ello les inculca disciplina, renuncia a la individualidad, uniformidad y conciencia de pertenencia a un colectivo que está por encima de todo y de todos. Curiosamente el nombre del movimiento -La Ola- se elige de forma democrática.

Una vez dados estos pasos, muchos alumnos con carencias afectivas, problemas sociales, violentos, desubicados en la ciudad, frustrados por las derrotas diarias, o cansados de los problemas escolares, empiezan a hacerse fuertes en La Ola, a ser alguien importante, a dar salida a sus habilidades dentro del grupo, pero también a delinquir o a bordear la ley.

Al cuarto día La Ola domina el instituto, se ha creado un movimiento de resistencia y se produce un serio altercado en un encuentro deportivo. El experimento se ha descontrolado y ni el propio profesor sabrá dominarlo completamente.

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 41

 

No me concentro

 

¡Vamos nena! ¡Qué tú puedes! -dice Cristina contemplando la mesa de estudio que le aguarda expectante al fondo de la habitación-. Se sienta, enciende el flexo y sitúa la mochila a su derecha. Ya no hay marcha atrás. Toca estudiar…

Veamos, comenzaré por las mates. Hoy ha explicado no sé qué del Teorema de Tales y unos triangulitos muy monos de varios tamaños. ¡Cómo ha molado! Cuando el profe ha preguntado que relación había entre el pequeñito y el mayor va Nuria y me dice al oído que sólo salen con derecho a roce. La pobre está obsesionada con el tema desde que Daniel… ¡Cristina que te desconcentras! Estábamos con el Tales ese… ¡Qué incomoda es esta silla! Mejor será que vaya al salón a por un cojín… ¡Anda! Están dando el resumen de Operación Disco y la afortunada de mi hermanita, como no tiene nada que hacer, está ahí tan tranquila. ¡Tía! ¿Han echado a Ángel, el pibón? No sé Cristina, están ensayando…

Volvamos a la habitación, que si no me quedo sentada viendo la tele… Ahora estoy más cómoda… Pues eso, Tales. La verdad es que no sé que le ven a ese Ángel, si tiene cara de pollito. Está más bueno el Adrián, el de 4º, diga lo que diga María. A ver si se fija en mí de una santa vez. Bueno. Teorema de Tales:Si a un triángulo cualquiera le trazamos una paralela a cualquiera de sus lados, obtenemos 2 triángulos semejantes“. No entiendo nada de nada. Claro, cuando lo ha dictado yo estaba contestando la notita que me había pasado Carmen. Buscaré información en Internet… “Windows se está iniciando” ¡Cristina! ¿No estarás con el ordenador, verdad? ¡No mamá! Sólo estoy buscando una cosa de mates que no entiendo. ¡Más te vale! Que ya sabes que hasta las ocho y media, nada de nada. Bueno, ya que estoy conectada miraré el correo, son cinco minutos. ¡Anda! ¿Para qué me escribirá Ana? A ver que dice: ¡Qué fuerte, tía! A la salida Carmen se ha quedado hablando con Pérez, ya sabes de qué. Han pasado junto a mí y como si fuera invisible. Es una… Seguro que mañana viene como si tal cosa. ¡Conéctate al Messenger, please! ¡Qué fuerte lo de Carmen! ¡En fin! Busquemos lo de Tales. Tales, Tales… ¿Yutubo? ¿Qué pinta Tales en Yutubo? Vamos a ver… ¡Es una canción muy cachonda de Les Luthiers! Buenísimo. Hay más, seguro que tienen otra para Pitágoras… ¡Cristina! ¿Qué haces en Yutubo? Ponte ahora mismo a estudiar matemáticas, que bien que llorabas…

Dibujaremos estos triángulos. Necesito una regla. Debe estar en el escritorio -se levanta-. ¡Vaya desorden! Debe estar por algún sitio, entre las carpetas y el cargador del móvil. Esto me recuerda que está sin carga. Lo enchufaré mientras estudio. ¡Mensaje! ¿Quién será? Carmen… ¿Será cínica? ¿Qué querrá? ¡¡¡Cristina!!! ¿Con el móvil? No mamá, estaba buscando una regla y… Hija, no te concentras, así no hay manera de que te cunda el estudio. ¡Al final la culpa será mía de que no encuentre la regla! Aquí está. ¿Ves cómo la estaba buscando? Bueno, pues a dibujar. ¿Paralelas? Me hace falta una escuadra. Seguro que la pitufa tiene una -se levanta en dirección al salón-. Inés, ¿tienes una escuadra? Tenías razón, ayer echaron a Ángel. ¿Qué comes? Una magdalena -Cristina va hacia la cocina a buscar una para ella.

Bueno, ya lo tengo todo -ñam, ñam-. Dibujemos el dichoso triángulo -ñam, ñam-… Eso es. No ha quedado mal. La verdad es que soy mejor en dibujo técnico que en plástica. ¡Qué risa cuando dibujé aquel pez que parecía un moco con ojos! La cara que puso la profe cuando le dije que era un pez de las profundidades y que por eso era verde fosforito. Casi me parto la caja… Que me descentro. Estaba con Tales… ¿Y esa mosca? La manía de mi madre de abrir las ventanas. A ver si la cazo y así le enseño a ella el teoremita ese. Necesito algo para atraparla, como cuando perseguimos aquella cucaracha por los vestuarios. Por cierto, ¿quién grita en la calle? -se asoma a la ventana- Seguro que se han dado otro golpe en el cruce. ¡Cristina! ¿Qué, mamá? Te llama Carmen para preguntarte no sé qué de un teorema. No estés mucho rato. Se va a enterar esa de quien soy yo -piensa Cristina mientras se aleja hacia el teléfono con le libro de mates bajo el brazo.


Aunque la escena descrita pueda parecer algo exagerada, seguro que muchos nos sentimos identificados con la falta de concentración de Cristina, especialmente en esa etapa de la vida en la que lo último que nos importa son las aventuras de dos triángulos sumergidos en el insustancial mundo del Teorema de Tales. Todo parece indicar que Cristina va camino del fracaso, porque no es capaz de separar algunas cuestiones, que percibe como prioritarias en su vida, de sus responsabilidades hacia el estudio. Es posible que permanezca dos horas diarias sumida en el estudio, pero bajo la influencia de multitud de factores externos como he descrito anteriormente. El objetivo prioritario de Cristina es mejorar la calidad de sus horas de estudio, no la cantidad. Para ello quizás necesite cambiar su estrategia y planificación. Vamos a darle algunos consejos prácticos:

  • Preparación: Si planifica el estudio antes de sentarse, sabrá preparar los materiales necesarios para realizar las tareas, evitando el levantarse cada cinco minutos. Algunos objetos habituales en su estudio, como el diccionario, el papel sucio o los instrumentos de dibujo estarán siempre a mano en al mesa.

  • Descanso: Ella se conoce. Sabe que es inquieta, así que se ha puesto un descanso tras una hora de trabajo para darse un “paseo por la casa” y picar alguna cosa. Es realista. Su madre lo tiene asumido y lo comprende. Así que le deja su magdalena a la hora acordada para que se la tome en la pausa. ¿La quiere de chocolate? Pues de chocolate, que sirva de premio reforzante  por haber cumplido el plan estabelcido.

  • Distracciones: Ordenador y móvil apagados. Pero mamá, tengo que buscar la definición del Teorema de Tales. ¡Tranquila hija! Yo te lo busco y te la imprimo -¡Maldición! Piensa Cristina-. Si llama una amiga a preguntar una duda, que sea para eso, no para comentar las incidencias del día, porque estas dejan un poso de preocupación  excitación que no ayudaran en absoluto a la concentración.

  • Escritura: Aunque la leyenda diga que los libros hablan, es totalmente falso. Por mucho que Cristina mire fíjamente a un libro este no nos contará las tribulaciones de un segmento en un mundo de paralelas. Es necesario estudiar con la hoja de sucio junto al libro, escribiendo lo que se está leyendo, haciendo ejemplos, repitiendo ejercicios, etc. Es el llamado estudio activo.

  • Aislamiento: Si Cristina cree en lo que está haciendo, si desea con todas sus fuerzas -y no de boquilla- aprobar la materia, procurará aislarse de todo cuanto le rodea y no dejará que nada le afecte.  En el caso de que así sea -ha tenido un día horrible o demasiado interesante-, que se conceda una tregua de unos minutos antes de empezar el estudio, sabiendo que deberá recuperar el tiempo más tarde, quizás renunciando al ratito de ocio que tiene antes de dormir.  Por otro lado,  la zona de estudio es un lugar que debe permanecer a salvo de ruidos y distracciones. ¡Inés! ¡Baja el volumen de la tele, que Cristina está estudiando! Si hace falta, Cristina puede imprimir este cartel para ponerlo en el pomo de la puerta. Todo sea por la causa.

INSTRUCCIONES:

  1. Antes de sentarte en la mesa de estudio, busca unas tijeras, una regla -para doblar bien- y un pegamento.Ya sabes que los materiales deben estar en la mesa antes de sentarte.

  2. Recorta la figura. Concéntrate para no romper los dos asideros.

  3. Dobla por la línea de puntos ayudante de la regla. Hay que ser pulcros en los trabajos

  4. Pega una cara con la otra. No abuses del pegamento, que luego salen grumos que estropean el acabado.

  5. Colócalo en el pomo de la puerta de tu habitación de estudio según la necesidad, pero sin ser demasiado glotón. ¿Vale?

Antonio Javier Roldán

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

La Pavoteca examina a…

 

Carlos Latre

Biografía: Wikipedia

Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

A los 15. Fue el gran salto hacia la “libertad”. Salidas, novias, discotecas, chuipitos, aunque creo que nunca he dejado de ser un niño.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

No era consciente de las ganas que tendría de conocer el mundo. Adoro ser ciudadano del mundo y sigo en el empeño de descubrirlo a diario.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Siempre he sido un amante de todo tipo de gadgets, maquinitas, móviles, mini aparatos electrónicos. Me encantaba el Manga y hacía mis pinitos intentando dibujar igual que Akira Toriyama y nunca he dejado el deporte (fútbol, tenis…). Todo siempre regado con humor…

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Siempre ha sido a través del humor. Yo era el niño gracioso, el estudiante que imitaba al profesor, el más joven de mi trabajo y, actualmente, sigo intentando aprender a diario de los que tienen más años que yo.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

He vivido muchos cambios físicos en mi vida. He pasado de ser gordo a delgado en varias ocasiones. A día de hoy creo que lo más importante es tener salud, aceptarte como eres y reir mucho.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Creo que la misma que ahora. Nunca me he obsesionado por modas ni tendencias. He vestido como un chico de mi edad, con una apariencia normal y corriente.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

En el colegio recibíamos charlas sobre esos temas. También en el Instituto. Creo que la base de cualquier prevención es la información y debería potenciarse mucho más para dejar que incluso algunos aspectos sigan siendo tabús.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Muchos de los grupos que me gustaban entonces me siguen gustando aunque he ampliado los estilos musicales. Sigo escuchando a Manolo García, Andrés Calamaro o Joaquín Sabina. Tampoco faltan en mi ipod los Beatles, Frank Sinatra o una buena big band.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Todos los adolescentes creo que nos hemos sentido incomprendidos o no escuchados. Lo bueno es que, quizás, el primero que no te comprendías a ti mismo, eras tú. Como decía el filósofo, el tiempo lo cura todo.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Creo que en la adolescencia es dónde uno establece sus prioridades, valores y principios. Hasta el momento vivías con los que te habían infundido en casa, tus padres, y es en esa etapa cuando desarrollas plenamente tu personalidad. Uno de los primeros valores que recuerdo haber potenciado era el de la amistad. Sigue aún presente en mí con mucha más fuerza si cabe.

¡Muchas gracias, Carlos!

Materiales recomendados

 

Web: Contraste

Desde más de veinte años existen Asociaciones de Telespectadores que velan por una televisión de calidad, defediendo los derechos de los usuarios. Dentro de esa vigilancia, es importante cuidar los contenidos a los que acceden los menores.

En los últimos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías ha ampliado el campo de actuación de estas asociaciones. Hoy en día se encuentran federadas en ICMEDIA (Iniciativas para la Calidad de los Medios). Una de las iniciativas de ICMEDIA consiste en el proyecto de educación audiovisual “Aprender a mirar” mediante el que se trata de ayudar a las entidades educativas a minimizar el impacto negativo del mal uso de los medios audiovisuales en las familias y en los alumnos/as, y a maximizar el positivo. Por otro lado, ofrece a padres y profesores información crítica de los contenidos del mundo audiovisual y, finalmente, enseña a los niños/as en qué consiste el lenguaje audiovisual, para que aprendan a ser usuarios críticos.

En la web “Contraste” encontramos análisis de todos los productos audiovisuales (películas, programas de TV, videojuegos, etc) analizados por expertos y clasificados por edades. También podemos acceder a noticias sobre estos medios y colaborar en campañas para evitar que contenidos para menores aparezcan en programas o productos destinados a un publico no adulto.

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 35

 

La otra inteligencia

 

Como ya he comentado en alguna ocasión, soy profesor porque sobreviví a la carrera de matemáticas. Creo que en estos 15 años he logrado liberar mis neuronas -hay que cuidarlas, que cada vez van quedando menos- de gran parte de los contenidos que embutí en mi mente para aprobar los exámenes. Realmente son pocas las enseñanzas que recibí en la facultad útiles para enfrentarme cada día a “mis pavitos”. Una de esas perlas que descubrí entre tanta ostra -a veces me aburría como una ídem- fue saber que una máquina nunca podría igualar al ser humano en su totalidad, logrando tan sólo  imitarle en aspectos concretos, incluso a mayor velocidad que él, pero nunca en su globalidad. Es más, las decisiones que tome una máquina, por muy perfecta que sea, siempre estará cimentada en los datos de que dispone y del programa que el propio hombre ha diseñado. Nosotros, la imagen en la que se mira la máquina, también usamos nuestra memoria para actuar, unida a la esencia que nos configura que sería el equivalente al programa. Sin embargo, hay un aspecto que nos hace únicos junto a la memoria y la esencia, que son las emociones con las que completamos nuestra personalidad. La suma de esa memoria, esencia y emociones podría completar esa alma que aparentemente se funde con el cuerpo para formar la persona.

Teorías filosóficas o religiosas aparte, y obviando prestaciones en situaciones concretas, lo que sí parece claro es nuestra superioridad sobre la máquina. Por eso resulta absurdo analizar el aprendizaje, la evolución o el desarrollo de un adolescente centrándose sólo en las estadísticas de sus notas, o los resultados de un test psicológico, actuando con la misma frialdad que un antivirus buscando cualquier tipo de fauna en nuestro disco duro. De igual manera resultaría inadecuado educar a una persona como quien programa a una máquina. Por supuesto que un alumno debe cursar las asignaturas de lengua, matemáticas, inglés o educación física, pero también podría matricularse en las materias que van a conformar ese catálogo de emociones que serán las que determinen gran parte de la felicidad que le acompañará en su vida. Entre los cerca de 2000 alumnos que habrán pasado por mis clases en estos años, he visto personas, que arrastraban un fracaso escolar, preparadas y dispuestas a hacer de su vida algo único, sacando petróleo de sus limitaciones y mimando sus emociones para hacer de ellas la brújula con la que alcanzar su libertad. Pero también he conocido a otras que hicieron de su excelencia el único argumento de su autoestima, y que al encontrártelos al cabo de los años e interesarte por ellos, te recitaban su curriculum de memoria sin que la palabra amor, ideales, felicidad, tolerancia o solidaridad salieran de su boca.

Ya sé que mis alumnos están muy cargados de asignaturas evaluables, pero yo reservaría sitio para algunas materias de las que no hay que examinarse y que no requieren libro de texto. Todas ellas juntas englobarían la otra inteligencia, la emocional la que nos distingue de las máquinas y pone a la tecnología en su sitio cada vez que se nos cae la baba ante los prodigios  electrónicos que creamos:

  • Ciencias empáticas: Interesante temario en el que se nos anima a ponernos las gafas del otro para ver el mundo de forma poliédrica. Fomentaría la tolerancia y la curiosidad por evolucionar y progresar.

  • Diseño de proyectos: A partir de un problema planteado podemos diseñar un boceto como solución, indicando sus pros y contras, acotándolo a nuestras posibilidades y analizando su viabilidad. Con las herramientas y materiales de las que disponemos afrontaríamos su construcción. Sobre la marcha descubriremos que rara vez se cumplen nuestras expectativas, por lo que debe ser un proyecto flexible que se ajuste a las circunstancias vitales del momento.

  • Educación relacional: No somos seres aislados. Vivimos interactuando, amando, sintiendo, comprendiendo o compartiendo. Hasta nuestras hermanas pequeñas -las máquinas- han progresado y crecido cuando se han conectado unas con otras formando Internet. ¿Qué maravillas podría hacer el ser humano si supiera luchar por un objetivo común preservando la justicia social, el reparto de riquezas y el crecimiento sostenible?

  • Autoconocimiento: Es la aventura más apasionante del currículo. Aunque dura toda la vida alcanza su momento álgido durante la adolescencia. Son muchos los jóvenes que, cegados por la cultura de lo inmediato, el consumismo o las modas, pretenden madurar sin atreverse a mirar dentro de su propio corazón. Hay que marcarles unos límites claros, darle una brújula y animarles a explorar lo que esconden bajo la falsa careta del conformismo y la autocomplaciencia.

Aunque la inteligencia emocional no aparece en los planes de estudio, desde hace años tengo la sensación de ganar audiencia en mis clases cuando mis palabras exploran el mundo de las emociones. Ellos no se atreven a reconocerlo, pero necesitan nuestra educación emocional para navegar en este mundo de placer, inmediatez, derroche y velocidad que les hemos preparado a conciencia, capa a capa, desde esta sociedad de consumo que todo lo está impregnando.

Si además logran aprender el teorema de Pitágoras, mejor todavía, que lo cortés no quita lo valiente.

 

Antonio Javier Roldán

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

La Pavoteca examina a…

 

Silvia Intxaurrondo

Biografía: Academia de la televisión

Web: Noticias Cuatro

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

No podría ponerle una fecha. Sólo recuerdo que todo empezó a cambiar en torno a los catorce años, más o menos.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Muy complicada. De repente, empecé a darme cuenta de las historias de la gente que me rodeaba; hasta entonces, habían sido un elemento más del paisaje, un telón de fondo. Entonces descubrí -fijándome en las historias de los demás- los problemas a los que podría enfrentarme.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Quedaba con los amigos y nos reuníamos en la calle; los fines de semana íbamos al cine, de vez en cuando nos asomábamos por las discotecas o los bares a los que nos dejaban entrar después de mirarnos con lupa el carnet… En general, le dábamos muchas vueltas a las mismas cosas.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Siempre fue fluida; pero -a la vez- siempre tuve la sensación de que vivíamos en dos mundos diferentes separados por un gigantesco abismo.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Más que mi aspecto físico me importaba mi forma de vestir. Tenía la sensación de que mi ropa transmitía por completo mi identidad. Viendo las fotos con más de una década de distancia, sólo veo a una chica grunge de pantalones anchos con pelo largo.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Campana, botas altas con poco tacón…

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Sí, recibí en los centros escolares constantes charlas sobre los peligros de las drogas. Las charlas sobre educación sexual fueron más reducidas y muy escuetas, desgraciadamente.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Escuchaba pop y rock: Guns & roses, Bon Jovi, … Huía de todo lo que fuese lento y sonase a rollo romántico; prefería las historias que sonaban más duras, me parecían más auténticas. Ya no escucho ese tipo de música, pero siempre que suena de fondo una de esas canciones no puedo evitar tararearla y sonreír.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Rotundamente, sí. Durante una época, no dejé de sentirlo. Después me di cuenta de que -precisamente porque me comprendían- los que me rodeaban sólo estaban esperando a que se me pasara esa enfermedad llamada adolescencia. Y, sí, luego siempre se cura.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

No hubo cambio en los valores que me habían enseñado mi familia; pero aprendí a ser más receptiva a los sentimientos de los demás. Y me di cuenta de que respetar los valores de los demás y no juzgarlos es esencial.

¡Muchas gracias, Silvia!

Materiales recomendados

 

Web: Educasalud

Aprovechando que la semana que viene es el día mundial de la salud voy a comentar la existencia de este portal ligado a su hermano mayor Educared que ya recomendé en su momento. En él encontramos multitud de temas relacionados con la educación para la salud en la escuela y en la familia.

Dentro del portal existen muchas secciones interesantes, como alimentación, comportamiento, sexualidad y afectividad, salud del alumno, deportes y juegos, hábitos saludables, etc.

El portal dispone de un completo glosario de términos sobre salud, un apartado de temas desarrollados con mas amplitud y un servidor de noticias relacionadas.

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 29

 

¿Cómo se conecta?

 

Cuando la tecnología del entretenimiento no había entrado todavía en los hogares, los adolescentes de entonces recorríamos nuevos mundos, viajábamos con nuestra imaginación y aprendíamos a reconocer los sentimientos a través de la lectura. Dice una leyenda urbana que un abuelo no hace mucho se acercó a la fiesta de cumpleaños de su nieto, un nene de ocho años, con “La isla del tesoro” bajo el brazo. El pequeñajo tomo el libro en sus manos, lo examinó con atención y le preguntó a su abuelo qué por donde se conectaba el cable USB. El pobre abuelo le miró con infinita tristeza y observó como aquel volumen, primorosamente encuadernado, era colocado sin reparo sobre un estante, rodeado por una pila de discos compactos y los mandos de la Play.

Siempre digo que uno de los lastres que afectan a los estudiantes de hoy en día es la cultura de lo inmediato. ¿Hace falta tragarse doscientas páginas de un tocho si lo mejor es la escena final? ¿Necesito estudiar tantos años si en mi juventud ya disfruto de todas las comodidades? ¿Para qué voy a vivir mi iniciación afectiva sexual de forma progresiva, saboreando cada etapa como preludio de la siguiente, si mi cuerpo ya está preparado para ser usado a pleno rendimiento? ¿Debo buscar información veraz para el trabajo de sociales si lo tengo todo hecho en la Wikipedia? Todo a un clic de ratón. El tiempo es oro y hay que minimizar el esfuerzo maximizando los resultados, sin tener en cuenta los efectos que esa conducta pueda causar a corto y a largo plazo.

Ya he comentado alguna vez en este blog que la percepción del tiempo en los adolescentes no tiene nada que ver con la de los adultos. Mientras que el adulto actúa como hormiga que guarda alimentos para el invierno -lo ve más cerca, me temo- la cigarra se dedica a disfrutar del momento. Eso sí, cuando llegan las primeras nieves vemos la cigarra saliendo a toda velocidad en busca de la paciente hormiga, la cual lo estaba viendo venir. Estos tecno-adolescentes han sido criados a la sombra de Internet, los móviles, las videoconsolas de última generación y la música en mp3 descargable en pocos minutos. Es imposible que entiendan el concepto de paciencia, de recompensas a años vista o de planificación de sus propios estudios.

En este caldo de cultivo es en el que los profesores y las familias nos empeñamos en hacerles ver a los más jóvenes la necesidad de leer, como necesidad académica -problemas de lectura comprensiva, falta de vocabulario, ortografía-, pero sobre todo como medio de búsqueda de ellos mismos a través de la exploración de otras realidades, gozando de la diversidad de pensamiento, tolerando otras culturas, abriendo nuevas puertas al conocimiento y respirando la belleza que un libro es capaz de arrancar de nuestro corazón mediante el azote de sus palabras. Lo tenemos difícil para competir con Internet, los videojuegos, la televisión o el lenguaje SMS. Si estamos perdiendo esta batalla será necesario replantear la estrategia para no sucumbir en la guerra.

Vamos a analizar detenidamente al “enemigo” para unirnos a él y plantear nuevas formas de actuación:

  •  

    Los adolescentes han crecido entre estímulos y nosotros entre letras. Lo asumiremos. Por lo tanto tendremos que aprender a venderles el producto haciéndolo más interactivo con sus pasiones multimedia. ¿No es eso lo que ha logrado J.K. Rowling? Películas, juegos, páginas web…

     

  • Los jóvenes leen, pero leen distinto, saltando de página en pagina mediante los hipervínculos. Pues hagamos la narración más dinámica, con su propio lenguaje y una acción más dinámica intercalada entre las descripciones. A veces, aunque son parcos en expresión, el nuevo ágora que es Internet les está obligando a expresar sus sentimientos de forma escueta, pero efectiva. Ya tendrán tiempo de evolucionar a otros estilos como el ensayo.

  • Se meten por los ojos “ladrillos” de 500 páginas sobre vampiros sin pestañear, pero no conciben tragarse un clásico de pocos capítulos. ¿Por qué no les ofrecemos bucear en clásicos más contemporáneos? ¿No puede ser la obra de Tolkien una referencia para introducirse en el mundo de la fantasía? Seguro que con el tiempo preguntan por Ulises.

  • La intencionalidad de sus lecturas es similar a la de otras generaciones, adentrarse en mundos desconocidos y apasionantes. Evidentemente, si a mí con 12 años me hablan en una novela de una sociedad de redes de comunicación, móviles o juegos 3D, pensaría que me están describiendo una realidad de fantasía rozando la ciencia-ficción. Sin embargo en ese entorno se mueven ellos cada día. Necesitamos tener más imaginación para saciar de experiencias a una generación que han nacido con los sentidos desarrollados frente a una pantalla. El libro tiene que superar en atracción al poder del cable.

  • Por muchos argumentos apasionantes que les ofrezcamos, su gran aventura es crecer. Vamos a proponerles obras sobre la iniciación a la vida adulta. Es más, si están en la fase de rebelión ante sus mayores, que no nos dé miedo mostrarles historias sobre personas tan inconformistas como ellos.

  • Si leen revistas o periódicos deportivos, no los menospreciemos. En ellos también existen el análisis, la crítica o la descripción.

  • Prediquemos con el ejemplo. Si a los adultos de referencia nos ven con la tele apagada y leyendo un libro, nos imitarán. También podemos visitar con ellos la biblioteca más cercana y ayudarles a buscar en el catálogo volúmenes que se ajusten a lo que ellos demandan.

  • Animémosles a escribir un diario, un blog o una narración. Les ayudará a comprender el poder y la fascinación que se esconden tras la lectura.

Decía un proverbio árabe que “Un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo”. A lo mejor nos toca a los adultos cuidar más ese espacio mágico en el que crecen los secretos del corazón, entre el aroma de las flores, el alimento de los frutales y la esencia de la vida en el aire. Incluso de la contemplación de las malas hierbas se puede extraer enseñanzas provechosas.


Antonio Javier Roldán

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

La Pavoteca examina a…

 

Paco González

Biografía: Wikipedia

Web: Carrusel Deportivo

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Es que no sé muy bien cuando empieza “eso”, cuando eres pre-adolescente y cuando se te cae el pre. Si es el momento en el que uno se plantea todo, se pregunta todo y lee sus primeros libros “adultos”, creo que fue con 13 o 14 años… y el libro era “Demian” de Herman Hesse.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Me parecía un poco aburrida, no veía muchas salidas… es como si me diera miedo o fuera pesimista. Sólo me apasionaban la música y el deporte…. Y los amigos. El resto era un mundo que no me pertenecía.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Con dos canales tan solo de tv, me tragaba todo el deporte que podía, escuchaba mucha radio deportiva… y me pasaba horas oyendo música, especialmente Dire Straits. Salía con mis amiguetes, o a jugar al fútbol o a pasar la tarde hablando de todo y de nada. Mis amigos eran de mi barrio y de mi cole y no había necesidad de un sms, un toque al telefonillo y dejabas todo para bajar y estar con ellos.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Con mi madre excepcional, sinceridad absoluta… dentro de que a esa edad uno tiene un mundo de secretos que considera inconfesables a nadie. Con mi padre distante, había un gran diferencia de edad. Y con mis hermanos, todos mayores, inmejorable con mi hermana, la mas cercana en edad, y con el segundo de mis hermanos. Fuera de la familia, los adultos no existían para mí, salvo los profesores, y con ellos, había un poco de todo.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Sí, yo me veía feo, bajito.. normalmente me consideraba peor que los demas sin llegar a extremos preocupantes. Luego lei una frase del “desiderata” que me acompañó siempre….” No te compares con los demás, porque te volverás triste (si es mejor que tú) o te volveras engreído (si es peor)”… y deje de hacerlo. Pase a preocuparme sólo por chuminadas como la ropa y eso.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Normal. Como ahora. Nunca me identifiqué con corrientes mod, rocker , punk, etc….un chico más. Llamar la atención no es lo mío.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Sí, educación sexual en el colegio… y eso que eran los salesianos. Y sobre las drogas eran más discursos vacíos que otra cosa. Sobre las drogas el gran consejo me lo dio mi hermano, que me llevó al centro Azca en Madrid y me enseñó a 15 tíos tirados por el suelo, con unas pintas que daban no miedo, sino lástima. Y me dijo…”a eso se llega por el caballo”.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Dire Straits, Springsteen, The Police….. los de entonces. Y sí, los sigo escuchando pero no tanto. He evolucionado en el tiempo hacia un monton de estilos que han ido surgiendo, y a la vez retrasándome también para descubrir a Dylan o los Stones en toda su grandeza.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Varias veces, pero … yo tiendo a pensar que si todo el mundo está contra mí es que soy yo el equivocado. Lo del que conduce en dirección contraria a todos y piensa que todos son pilotos suicidas. Y con eso se me pasaba pronto esa sensación. Ahora bien, entonces y ahora, creo en cosas que sólo yo creo y ni me molesto en contrastarlas con otros.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Bueno, al llegar a esa epoca se empezaron cimentar esos valores. O sea que cambio no hubo, porque venía de la inopia más absoluta.

¡Muchas gracias,Paco!

Materiales recomendados

 

Web: Ciberfamilias

Comentábamos en el capítulo anterior los peligros  a los que están sometidos los más jóvenes al navegar solos por Internet sin más protección que su propio sentido común. En esta web las familias y profesores podemos encontrar consejos sobre seguridad, confictos, ciberadicción o ciberdelincuencia.

También aquellas personas que se sientan desbordadas por una tecnología que no conocen, pueden aprender lo más básicos en la sección “Aprende con nosotros”.

Otros recursos interesantes son los enlaces, las líneas de ayuda y los foros de familias.

En resumen, es una página en la que debemos detenernos todos los adultos que tratamos con adolescentes que navegan habitualmente por la red..

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 23

 

El camino hacia el éxito

 

Cuando las notas no son proporcionales al esfuerzo realizado son muchos los adolescentes que sufren en su autoestima el fracaso académico. Los suspensos que llegan tras horas de trabajo e interés provocan una inseguridad en uno mismo que posiblemente se exporte a otros campos de la vida en el futuro. Por eso es tan importante luchar por un objetivo como tener las herramientas necesarias para alcanzarlo. Es verdad que existen multitud de factores que influyen en el aprendizaje, pero uno de los más determinantes se refiere a las técnicas de estudio.

Generalmente el alumno huye de las técnicas de estudio porque estas le quitan tiempo, le imponen unas estrategias nuevas y le hacen ser autocrítico con sus hábitos de siempre. Sin embargo, a la larga le traerán muchas satisfacciones.

La puesta a punto: Los deportistas necesitan entrenarse muchas horas y cuidar su cuerpo. Sería ridículo que jugaran un partido sin haber trabajado antes en el entrenamiento. También el estudiante necesita preparar su cuerpo para el estudio y para afrontar después el examen. No sirve de nada estudiar por la noche si al día siguiente el cuerpo no está descansado. La televisión, el Messenger o los videojuegos no pueden marcar sus horarios de sueño o de cena. Esas distracciones activan su mente antes del descanso, por lo que es mucho más recomendable leer un libro o escuchar algo de música hasta que se duerma. También es importante la alimentación (Ver mis apuntes en http://www.antoniojroldan.es/Alimentacion.pdf). En la adolescencia se necesitan frutas, legumbres y verduras frescas, lácteos, proteínas, dulces (No es mala idea tomar un caramelo antes del un examen), fósforo y magnesio. Suele ser útil buscar algún momento en la semana para hacer deporte para así ayudar a la puesta a punto del cuerpo de cara al desgaste que se sufre en la adolescencia. Eso le ayudará a soportar un día entero de trabajo intelectual y físico. Además, no hay que olvidar que el cuerpo está en plena transformación y necesita del deporte para tener un crecimiento sano y armónico. 

El control ambiental:  El lugar donde se va a estudiar también debe ser adaptado a sus necesidades. Vamos a ver algunos consejos prácticos para mejorarlo:
• Lugar fijo. Cada vez que se cambie de lugar de trabajo se cambia también de ambiente por lo que precisará tiempo para adaptarse y “explorar su nuevo hábitat”. Además, cada estancia tiene una actividad asociada. Por ejemplo, si el salón es para ver la tele y cenar, le será difícil concentrarse estudiando en él.
• Temperatura. Ni frío ni calor, entre 18º y 20º grados.
• Ruidos. Hay que evitar los ruidos y las distracciones, como móviles, televisión, música, pósters, revistas o hermanitos pequeños jugando cerca.
• Interrupciones. Es aconsejable que esté solo y que no se le interrumpa dentro de lo posible.
• Luz. Lo ideal para el estudio es la luz natural. Al usar luz artificial hay que evitar los tubos fluorescentes y usar un flexo, con una bombilla de al menos 60W, acompañado por la luz ambiental de la propia habitación. Si es diestro, el flexo a la izquierda, y si es zurdo, a la derecha, para evitar sombras.
• Postura. La espalda apoyada en la silla. La distancia de los ojos a unos 30-40 cm del libro. La silla debe ser cómoda, pero no demasiado para no quedarse dormido. Puede ser una buena idea colocar un atril para los libros.
• Paseos. Antes de sentarse a la mesa que planifique todo lo que va a necesitar, para así evitar “paseos” innecesarios.
• Mesa. Hay que procurar que la mesa esté ordenada y que disponga de una superficie amplia, evitando objetos que le distraigan como un ordenador conectado, el móvil o algunos juguetitos.

La planificación: Cada alumno tiene unos condicionantes que marcan su día a día, como actividades extraescolares, hábitos familiares o distancia del colegio a casa. Por eso necesita realizar una planificación que cumpla las siguientes características:
• Motivante. Establecer unos objetivos realistas a corto plazo, aún sabiendo que los más importantes son los que alcanzará en el futuro.
• Realista. Necesita dormir, comer y disponer de un mínimo de ocio para no quemarse.
• Escrita y pública. Cuando termine su planificación puede colocarla en un lugar visible para implicar a toda la familia.
• Personal. Las capacidades de cada estudiante son distintas, así como sus circunstancias.
• Ajustada. Necesita un espacio de ocio y descanso. El descanso supondrá un premio con el que recompensar el esfuerzo hecho, convirtiéndolo en un instante muy reconfortante para su autoestima.

La estrategia: Cuando un entrenador de baloncesto prepara un partido muy importante, analiza al equipo rival, el estado de sus jugadores, la cancha donde se llevará a cabo e incluso la hora. Necesita maximizar sus posibilidades para lograr la victoria. ¿Cómo afrontaría el partido?
• La charla técnica. Todo lo que hemos dicho hasta ahora ha consistido en preparar sobre el papel el partido que el alumno va a jugar. Si esa labor se la ha tomado en serio es muy posible que las cosas funciones sobre la cancha de juego.
• El calentamiento. Para realizar un buen calentamiento comienza con las tareas de dificultad o satisfacción media. Ni muy fáciles (no se calienta) ni muy complicadas (puede cansarse antes de tiempo). También es un buen momento para repasar lo estudiado en días anteriores.
• Primer cuarto. Se empieza con ganas y concentración para evitar una temprana desventaja en el marcador y venirse abajo moralmente. Colocará las tareas que requieran concentración y poco tiempo, porque así pondrá a trabajar a su cerebro a buen ritmo y se animará al ver objetivos cumplidos.
• Segundo cuarto. Es importante irse al descanso con ventaja. Necesitamos triples y una buena defensa. Va introduciendo tareas difíciles y menos agradables.
• Descanso. Empieza el descanso reponiendo fuerzas con fruta y dulces, para que el cerebro se recupere. Puede darse un paseo por el vestuario –pasillo de casa- para estirar las piernas. Según va finalizando este descanso hay que hacer algunos ajustes en la pizarra táctica para corregir la estrategia.
• Tercer cuarto. El partido entra en la fase más dura. Afrontará tareas menos gratificantes y más complicadas para su perfil de estudiante.
• Último cuarto. Está cansado, mental y físicamente. Hay que asegurar los puntos y evitar las pérdidas de balón. Es el momento de las tareas más sencillas y divertidas.
• Final del partido. Es hora de hacer balance, preparar el partido del día siguiente y recuperarse con una buena cena y un largo sueño.

El examen: Muchos alumnos fracasan en el examen debido a la ansiedad, a un mala planificación o a un estudio superficial. Ahora toca comprobar si el esfuerzo ha valido la pena. Vamos a ver algunos consejos para rendir bien en el examen.
• Información. Hay que tener muy claro qué temas entran en el examen y la forma en la que van a ser evaluados.
• Preparación. Lectura, subrayado y esquemas.
• Tiempo. Usará el reloj para controlarse. Un buen truco es dividir el tiempo del que se dispone entre la puntuación total del examen. Por ejemplo: Un examen de 55 minutos sobre 10 puntos significaría que tiene 5 minutos por punto y otros 5 extra para el repaso final.
• Planificación. No es malo perder un minuto al principio en leer todas las preguntas del examen. Comenzará por las preguntas que más domine y dentro de esa categoría por las que más puntúan.
• Esquema. Si la pregunta es de desarrollo, queda muy elegante dibujar un esquema sobre lo que va a hablar. Esto impresiona al profesor porque muestra claridad de ideas y además facilita su corrección.
• Disparates. No es bueno dejar preguntas en blanco, porque da la sensación de no haber estudiado la materia. Por otro lado, es aconsejable evitar los disparates que puedan penalizar.
• Repaso. Los últimos minutos son buenos para repasar y buscar faltas de ortografía.
• Presentación. Salvo indicación expresa del profesor, se escribe con negro o azul, evitando otros colores –especialmente el rojo y el lápiz-. Por supuesto, nada de tippex. Si se equivoca, que no dibuje un borrón como si estuviera ocultando las pruebas de un crimen.
 

Existen otros aspectos a tener en cuenta, como la memoria, el estudio de un texto, el autoregistro o el tiempo, pero que por su extensión he dejado fuera de este post. Si deseas ampliar este artículo puedes consultar los apuntes completos de “Técnicas de estudio” que les entrego a mis alumnos.

Antonio Javier Roldán

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

 

La Pavoteca examina a…

 

Eva Arguiñano

Biografía: Oficial

Web: “Hoy cocinas tú”

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Tengo el vago recuerdo de que fue en torno a los once años cuando comencé a cuestionarme muchas cosas y a tener los primeros enfrentamientos con mis padres. Ya no eran intocables y les empezaba a juzgar como padres y como personas.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

La veía falsa, llena de intereses, críticas… Todo aquello o aquel que se alejaba de lo aprendido en mi núcleo familiar despertaba mi curiosidad.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Había un club de recreo cerca de mi casa donde tenían mesas de billar, futbolines y las entonces modernas máquinas de petacos. Debo confesar que en estas era bastante buena y solía jugar a menudo. Cuando me cansaba de jugar y en la máquina me sobraban partidas, las vendía a mitad de precio. El resto de tiempo creo que estaba en Babia.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Tengo la sensación de que estaba siempre a la defensiva, respondía a todo lo que me decían. No estaba a gusto con casi ningún adulto y me sentía juzgada continuamente.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Sí. No entendía el cambio de mi cuerpo y no me gustó nada que me creciera el pecho. En clase había dos hermanas gemelas a las que les salió el pecho antes que a mí, y me parecía horrible. Además me veía muy delgada, no me gustaban ni mis ojos, ni mi nariz, ni mis orejas.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Podía salir de casa con la ropa que sabía que le gustaba a mi madre y al rato ponerme una cazadora de mi hermano que me quedaba grandísima. Pero también recuerdo haber ido vestida tipo Lolita y muy maquillada. Supongo que probaba todos los tipos.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

De prevención de drogas no, pero sí de clases de sexualidad que nos daba un cura. Cada vez que me acuerdo de algo de lo que dijo, pienso que es increíble lo normal que he salido.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Pink Floyd, Van Morrison, Rollings, Ángeles del Infierno, Eagles, Frank Zappa… Oía Radio 3, “ la mejor del mundo”. De vez en cuando los escucho con mucho gusto.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Sentía que mis padres y yo hablábamos idiomas distintos, la incomprensión era mutua. Hoy creo que sufrieron mucho conmigo y que tuvieron mucha paciencia . Y es algo que agradezco.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

No. Creo que para cuando llegué a la adolescencia, ya tenía una serie de principios asentados. Me enojaba la injusticia, me emocionaba con mi familia, aunque no se lo demostrase a ellos, me alegraba con los amigos y ellos me hacían sentirme fuerte. Y hoy en día sigo igual, pero no pretendo cambiar el mundo en cinco minutos. Creo que la paciencia es una virtud que se gana con el tiempo, ser paciente no significa tirar la toalla.

¡Muchas gracias, Eva!

Materiales recomendados

 

Web: anaymia.com

El Mundo de Ana y Mía es una Web iniciativa de la organización de protección de la infancia Protégeles, como respuesta a los resultados obtenidos en el estudio sobre la “Apología de la Anorexia y la Bulimia en Internet”, realizado por esta organización y publicado por el Defensor del Menor.

Se abre con una frase muy esclarecedora sobre los contenidos de las webs que animan a caer en los trastornos de alimentación: “Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa”. Esas princesas que se nombran en la introducción han caído en la anorexia (Ana) y la bulimia (Mía).

Un aspecto muy interesante de la web es que copia la imagen y la organización de las páginas pro-anorexia y pro-bulimia, con la diferencia de que en “anaymia” se ofrece información veraz y contrastada sobre estas enfermedades, las dietas, los trucos y sus consecuencias. El objetivo es denunciar las falsedades que se encuentran en esas páginas donde los/las enfermos/as encuentran comunidades y pistas para reforzar su comportamiento.

Desde el menú principal accedemos a las dietas, autoagresiones, tips (los llamados “trucos para inspirarse”), medicamentos y adelgazantes. También existen entradas para padres y educadores (para detectar la enfermedad y actuar), así como a las instituciones que la patrocinan.

Pienso que todos los adultos que estamos cerca de adolescentes deberíamos visitar a fondo esta página para aproximarnos a un mundo que a menudo permanece oculto hasta que la enfermedad se hace visible.

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 17

 

Esta vez va en serio

 

Existen muchas personas que se han marcado una meta en la vida y que han cultivado su voluntad para lograrla. Suelen ser gente que cree en los sueños y que está dispuesta a poner a prueba sus propias barreras mentales y físicas para pelear por hacer de sus deseos una realidad. Personas que planifican sus objetivos, se sacrifican al máximo, priorizan sus necesidades, buscan ayuda si desfallecen y hacen de la caída el primer paso para coger más fuerza. A veces me topo con alumnos que suspenden conmigo las matemáticas y que me miran fijamente a los ojos, con esa mezcla de rabia y orgullo herido que tanto me gusta, y me dicen que van a recuperar la materia tan seguro como que el orden de los factores no altera el producto. En esos momentos les suelo responder algo del tipo “si sacas sobresaliente te autorizo a restregarme el boletín de notas por la cara” o “si lo consigues te invito a lo que quieras en las Fiestas del Colegio“. Luego, claro, alguno viene muy contento en las Fiestas y me dice eso de “Profe, me debes un perrito mixto con Coca Cola“. Y yo voy y pago como un señor, dejándome sin blanca, pero más feliz que un ocho.

Para aquellos otros que se meten en su concha de caracol ante el “Everest matemático” y me dicen que con 13 años, sanotes como manzanas y sin más obligación que el estudio, se ven incapaces de vencer a mi asignatura, les voy a contar una historia real, que alguna vez he usado en mis tutorías, pero que ellos por su edad no conocieron de primera mano. Es la historia de Javier Otxoa Palacios.

Javier y su hermano Ricardo eran dos grandes aficionados al deporte que desde su nacimiento tuvieron la mala suerte de padecer problemas de bronquitis asmática, una afección que hoy en día quizás tuviera mejor pronóstico, pero que por aquel entonces obligó a la familia a buscar un clima más cálido en Málaga. Allí, afortunadamente, pudieron escoger un deporte para practicar entre una gran variedad. El elegido fue el ciclismo, en parte gracias a la afición de su padre a salir con la bicicleta a hacer cicloturismo. A pesar de su corta edad aguantaban bien el ritmo de los mayores por lo que su dedicación fue aumentando poco a poco, compitiendo y entrenando hasta llegar a equipos profesionales.

Los adultos recordamos a Javier ganando una histórica etapa del Tour de Francia el 10 de julio de 2000, por delante del campeón Armstrong, quizás el mejor ciclista de la historia.

El 15 de febrero de 2001, los dos hermanos se encontraban en Málaga entrenando con la bici cuando un coche les atropelló con nefastas consecuencias. Ricardo falleció en el acto y Javier quedó gravemente herido, con parálisis cerebral, tan compleja que los propios médicos dudaron sobre si era conveniente desconectarle de las máquinas que le mantenían con vida. Incluso en el caso de sobrevivir, quedaría inválido en una cama o en una silla de ruedas. Pero Javier optó por luchar y vivir. Su cuerpo de deportista le ayudó a subir el puerto de montaña más alto de su carrera, quedando con secuelas físicas y neurológicas para siempre. No recordaba nada del día del accidente, olvidó leer y escribir, sufría jaquecas y dolores, y necesitaba alguien junto a él todo el día. Lo pasó mal, muy mal, pero decidió seguir adelante.

Comenzó una nueva vida, justo en el punto donde quedó la anterior. Escogió la bicicleta, el sueño cumplido, y le pidió un esfuerzo más a su convaleciente voluntad, esa que a veces guardamos en el rincón de las excusas infantiles mientras tiramos por el camino fácil. Empezó desde cero, tanto que con volver la cabeza hacia atrás perdía el equilibrio. Hizo rehabilitación durante mucho tiempo, le echó horas y logró adaptar su cuerpo de nuevo a la bicicleta. Entonces ocurrió: lo inesperado: Año 2003, Campeonato de Europa paralímpico y medalla de Oro en la contrarreloj individual y de plata en persecución en pista en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004. Este verano volvió con la de oro en la modalidad de contrarreloj individual y la de plata en fondo en carretera en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008. Admirable.

A Javier le robaron su vida y supo levantarse desde los escombros de la anterior. ¿Qué mejor definición de voluntad que su ejemplo?

Así que para mis alumnos, esos que están en la flor de la vida y que dudan si coger al toro, a las mates o a cualquier otra materia o bicho, por los cuernos, recordarles que ellos no forman parte de los 50 millones de niños que no se registran cada año al nacer y que legalmente no existen, ni están entre los 250 millones que trabajan en vez de ir al cole, ni sufren esclavitud, matrimonio forzoso, mutilación, guerras, violencia o abandono. Además, están vivos, más que nunca, y acompañados por sus familias y profesores para iniciar un viaje maravilloso hacia la libertad a través del estudio. Por lo tanto, el día de las notas, estaré esperando en el pasillo del cole a que alguno de ellos me miré a los ojos con la fiereza de un tigre a régimen de alpiste light y me diga eso de: “Profe, esta vez va en serio. Me voy a poner como una fiera con los dichosos polinomios y le voy a sacar un sobresaliente que me va a tener que comprar todo el kiosco de los perritos calientes. Por estas“. Entonces yo le devolveré otra mirada felina, directamente proporcional a la suya, y le responderé que “cuando quieras y como quieras, valiente“.

Estamos citados para entonces, chaval. Tú, yo y tu voluntad.

Antonio Javier Roldán

 

Colaboraciones

Carta a mis padres

Queridos papá y mamá:

Quería daros las gracias por las muchas cosas que me habéis dado, por todo lo que habéis hecho por mí desde que nací. Quiero que sepáis que os quiero muchísimo aunque casi nunca lo diga. Quiero que entendáis que en esta etapa en la que estoy es muy complicada porque te abarcan muchos pensamientos a la vez y es imposible tener las cosas claras. Hay tantas cosas por decir, tantas cosas por hacer, pero solo hay dos palabras para expresar lo que siento: Os quiero y lo siento. Pero aun así no es suficiente porque como agradeceros que me hayáis dado la vida. Bueno espero que me perdonéis si alguna vez os he hecho enfadaros o poneros tristes y aunque puede que esto me porte mal tened presentes esto porque es lo que de verdad siento.

Papa y mama os quiero.

Ana Terrón Ruiz (13 años)

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

 

La Pavoteca examina a…

 

José Manuel Calderón

Biografía: Wikipedia

Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

A los 13 anos. Me fui a 800km de casa para jugar a baloncesto.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Era algo nuevo pero muy interesante, tuve que descubrir muchas cosas en muy poco tiempo.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Lo mío era muy fácil, sobre todo en jugar a baloncesto.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Creo que buena, aunque está claro que a mis padres tenía que escucharles y hablarles mucho.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

No realmente, sólo disfrutaba haciendo deporte.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

La de un chico normal, casi siempre deportiva.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Sí, de los entrenadores y tutores que estaban encargados de mí.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Siempre me ha gustado todo tipo de música.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

No.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Sólo que eché de menos a mi familia, que son muy importantes en tu vida.

¡Muchas gracias, José Manuel!

Materiales recomendados

 

Web: “Sociedad Española de Medicina del Adolescente”

La Sociedad Española de Medicina del Adolescente nació en 1987 como sección especializada de la Asociación Española de Pediatría, y bajo el impulso del Dr. Blas Taracena del Piñal, su fundador y primer presidente. Su objetivo es conseguir una atención a la salud integral de los adolescentes para lo cual no se conforman con la actividad terapéutica, sino que quieren incidir en la sociedad para que se desarrolle una verdadera actividad preventiva.

Tanto para familias, jóvenes y educadores dispone de bibliografía recomendada así como de varios artículos de consulta a los que se puede acceder en formato pdf.

Como la página pertenece a la SEMA encontramos en ella diversos enlaces sobre educación para la salud, vacunas, dermatología, ginecología, alimentación, drogas-tabaco y sexualidad entre otros. Especialmente útil puede resultar el directorio de enlaces para padres y el de publicaciones dirigidas al adolescente en el que se encuentra información sobre sexualidad, internet, tatuajes y piercing, técnicas de estudio o la primera regla.

Índice

  1. Padres.
  2. Jóvenes.
  3. Artículos.
  4. Agenda.
  5. Enlaces.
  6. Publicaciones.
  7. Congresos y otras asociaciones de adolescencia.

COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.

Capítulo 11

 

De mayor quiero ser…

 

En otros tiempos la vocación por una profesión podía quedar solapada por la realidad familiar, por lo que la opción del estudio no siempre era factible en la economía del hogar. Hoy en día los jóvenes tienen sus necesidades primordiales y de ocio bien cubiertas, incluso de forma holgada, por lo que les resulta chocante que les animemos a labrarse un porvenir si están plenos en su presente. Sin embargo mantienen la misma ilusión por emanciparse y ser felices en la vida adulta que teníamos nosotros. Por eso yo siempre les digo que gracias a los estudios pude elegir mi profesión y que ahora vengo al colegio a disfrutar y que… ¡Además me pagan por ello! También les suelo decir que ya son mayores para escoger uno de los dos caminos que se abren ante ellos. El primer camino resulta atractivo a corto plazo y consiste en ser totalmente libre en la juventud para luego ser esclavo de un trabajo que no les gusta durante cuarenta años. El segundo camino les obligará a someterse a planes de estudio, sacrificio y responsabilidad al principio, pero podrán disfrutar de su libertad durante la etapa adulta. La elección está ahí, frente a ellos, en un momento en el que el camino fácil aparece repleto de atractivos ante sus ojos.

Hay quien dice que la vida laboral de un profesor es monótona, predecible y repetitiva. A los que afirman tal cosa les invitaría a una excursión -a cargo de “La Pavoteca”, paga la casa- a una clase de ESO en algún centro escolar de los etiquetados como conflictivos, para que se empape de monotonía. También se comenta que los docentes somos afortunados por disponer de largas vacaciones, lo cual no deja de ser cierto, pero habría que añadir que gran parte de esos días libres los usamos en preparar las materias o actualizarnos con las últimas novedades. Sin ir más lejos, en mi caso, siendo licenciado en matemáticas, he tenido que enseñar, con más o menos fortuna, química, biología, geología, electrónica o carpintería. Me he peleado con taladros, sierras de calar, equipos informáticos, cuadros eléctricos, decorados de teatro y pistolas termo-fusibles. Desde que soy tutor me he visto obligado a ponerme al día en drogas, sexualidad, psicología básica, técnicas de estudio, autoestima, resolución de conflictos, alimentación, ecología y alguna noción de terapia familiar. A nivel burocrático, me he empapado con dificultad de las legislaciones de educación con sus inevitables programas y currículos, navego con soltura -entre huracanes- por el reglamento de régimen interior, y sé aplicar los protocolos para las entrevistas con las familias. ¡Ah! Y no debo olvidar que todos estos conocimientos tengo que llevarlos a la práctica de forma que sean motivantes, por lo que debo explotar algunos recursos del Club de la Comedia para no perder a mi estimado público.

Cuando echo la vista atrás me doy cuenta de que gran parte de ese bagaje que necesito en mi profesión, surgió de pequeñas puertas que se abrieron en mi infancia. A algunos juguetes como el Mecano, el Tente o el Electro-L les debo el haber sobrevivido diez años al taller de tecnología en la ESO. Los discos que mis padres dejaron en mis manos me ensañaron a ser ecléctico en materia musical y me ayudaron a autoeducarme emocionalmente durante la adolescencia y a comprender mejor la cultura actual de mis alumnos. Los viejos programas de mano de películas clásicas, con los que me distraía en casa de mis abuelos, me hicieron amar el cine, y desde el cine salté a la literatura, motivo por el cual ahora me animo a escribir estas líneas. Mi padre puso en mis manos el primer ordenador que entró en nuestras casas, el mítico Spectrum, que fue la semilla que ha permitido que ahora enseñe informática a mis alumnos. Pero la influencia más importante, la base sobre la que sustento mi vida, son los valores que me mostraron mis padres con sus palabras y, sobre todo, con sus hechos. Cuando alguna familia me agracede mi labor como tutor pienso en ellos porque sé que lo que me han enseñado ni venía ni en los manuales ni lo encontré en la facultad.

Por eso desde aquí animo a las familias a que abran muchas pequeñas puertas a sus hijos, aun sabiendo que un alto porcentaje de ellas se almacenarán en el trastero en forma de colección de sellos, enciclopedia de los animales, uniforme de hockey, maqueta de avión o fascículos de minerales, porque en un futuro no muy lejano la vocación aparecerá minutos después de recibir la nota de la PAU (Selectividad para los no iniciados) a partir del equipaje de nuestra memoria y de nuestras expectativas para el futuro.

Como decía en un artículo de mi blog “Corazones de tiza en las paredes del patio”, las pequeñas cuerdecitas que dejemos atadas durante la tempestad habrán sobrevivido cuando vuelva el buen tiempo.


Antonio Javier Roldán

Colaboraciones

Homenajes a nuestros padres

Durante la adolescencia se inicia un lento alejamiento de la vida familiar que culmina con la emancipación. Para los padres la juventud de sus hijos está repleta de signos que les indican el paso del tiempo y que, de alguna manera, les recuerda que su labor educativa está llegando a su fin. Sin embargo, este papel afectivo, educador, confortante y generoso de los padres acompañará a sus hijos a lo largo de la vida, conviertiendo sus figuras en un faro que les alumbrará incluso en la noche más cerrada. Por eso, en este capítulo, he reservado este hueco para rendirles un sincero homenaje desde el corazón de sus hijos.

Mi abuelo, Antonio Roldán Manjón Cabeza, poeta lucentino, dedicó estos versos a su madre en su libro “A la luz de los velones” (1956):

A MI QUERIDA MADRE

Si Dios quisiera que por darte vida
la mía por la tuya se cambiara,
para que libremente se escapara
¡con qué placer me causaría una herida!

Me dejaste por Dios, madre querida,
haciendo que en tu ausencia más te amara.
Jamás olvidaré de aquella cara
en que tanta bondad quedó prendada.

Tú te fuiste del mundo sin dolores
quedando al fin tu corazón inerte
después de repartir tantos amores.

Yo un consuelo sentí, cuando al perderte,
supe que Dios también quiere las flores
y que manda por ellas con la muerte.

 

Araceli, que ahora disfruta de su primera nieta, nos muestra su añoranza por sus padres ya ausentes:

AÑORANZA

Evoco vuestro rostro tan querido
con rasgos de entrega confiada;
la misma que yo siento al recordaros
con un amor
aún presente en vuestra huella.

Con vosotros aprendí lo que es vejez,
cómo se vive desde dentro.
Unidos caminamos junto a ella
con sólo la fuerza del amor
que es, quizá, la mayor fuerza.

Ahora vuestros cuerpos son ceniza,
polvo fundido con la tierra;
polvo que aún siento entre mis manos
siempre que añoro su presencia.

Vuestra imagen me visita con ternura;
vuestra voz
música grabada en mi recuerdo,
iluminando las vivencias
de tantos años de tenernos.

 

Paula Pina Arrieta cursa 2º de ESO. Se encuentra en ese punto intermedio, entre la infancia y la juventud, en el que más que nunca necesitará la paciendia, el amor y la compañía de sus padres. Ha escrito esta carta:

CARTA A TODOS LOS PADRES

Queridos padres:
En esta etapa tan difícil, la adolescencia, os escribo para daros gracias por…

Gracias por traernos al mundo.
Gracias por estar con nosotros siempre cuando os necesitamos.
Gracias por aguantar nuestras malas contestaciones.
Gracias por educarnos correctamente.
Gracias por hacernos ver la vida de distintas maneras.
Gracias por llevarnos a un buen colegio.
Gracias por darnos tantas oportunidades.
Gracias por querernos tanto siempre.
Gracias por darnos una casa digna.
Gracias por darnos todo lo que hemos querido y mucho más.

Gracias por estas cosas y por otras muchas más. Y lo sentimos si no os hemos respetado como os merecíais. Esperamos hacer nosotros lo mismo más adelante.
Espero que si alguien lee esta carta, piense en todo lo que han hecho nuestros padres y madres por nosotros.

Gracias, Papá y Mamá.

 

También Javier Sánchez Ávila, de 13 años, quiere aprovechar el inicio del curso para decirles a sus padres lo importantes que son para él. Les ha dedicado esta carta:

 

QUERIDOS PAPÁ Y MAMÁ

Queridos padres:

Ahora, que tengo 13 años quiero dedicaros esta carta.

Papá:
TE QUIERO. Se que nunca te lo he dicho, pero siempre pienso en ti. Me has enseñado lo que es la vida. Cuando estoy triste, tú me alegras el día con bromas. Me has enseñado desde pequeño a llamarte papá. Has estado en los momentos difíciles siempre a mi lado. Tus enfados conmigo siempre han sido para bien.

Mamá:
TE QUIERO. Porque siempre estás conmigo en lo bueno y en lo malo. Me has llevado contigo desde pequeño a todos los lados para conocer más lugares. Sé lo que has sufrido conmigo. Ya como soy adolescente, no puedo hacer lo mismo que de pequeño. Me has enseñado a llamarte mamá.

Todo lo que sé os lo debo a vosotros. Gracias por todo, siempre estaréis en mi corazón.

Con cariño vuestro hijo.

 

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

La Pavoteca examina a…

Joaquín Leguina

Biografía: Wikipedia

Web: Blog personal

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

A los 13 años.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Orden y desconcierto.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Lecturas, fútbol y atletismo.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Mala.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Nada