Está visitando los archivos de la categoría Personalidad.
- Afectividad (10)
- Cuerpo (10)
- Familia (11)
- Formación (12)
- Personalidad (13)
- Presentación del Blog (6)
- Sociabilidad (14)
- Vídeos (16)
- 16. Mayo 2012: LA PAVOTECA - "Explorando tu mundo"
- 16. Mayo 2012: La marca del Purgatorio
- 25. Marzo 2012: El templo del saber
- 3. Marzo 2012: Decálogo de la convivencia en clase
- 18. Diciembre 2011: Cuento de Navidad
- 19. Noviembre 2011: ¿No sabes leer?
- 7. Noviembre 2011: El valor de los profesores
- 25. Octubre 2011: La fiesta del semáforo (2ª parte)
- 20. Octubre 2011: La fiesta del semáforo (1ª parte)
- 12. Octubre 2011: El nuevo Olimpo
- Mayo 2012
- Marzo 2012
- Diciembre 2011
- Noviembre 2011
- Octubre 2011
- Mayo 2011
- Marzo 2011
- Febrero 2011
- Diciembre 2010
- Noviembre 2010
- Mayo 2010
- Abril 2010
- Marzo 2010
- Febrero 2010
- Enero 2010
- Diciembre 2009
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
- Octubre 2008
- Septiembre 2008
- Agosto 2008
Archivo de la Personalidad categoría
Capítulo 31
6. Marzo 2009 por Antonio Javier Roldán.
|
La autoestima |
Este capítulo está dedicado a la memoria de Rafael Fuentes Sánchez. Mi blog trata sobre el descubrimiento de la vida, de ese largo camino que va desde la infancia a la edad adulta. A veces, en ese maravilloso tránsito, nos encontramos con personas cuya presencia constituyen toda una lección para los que tenemos la fortuna de conocerlas. Desde pequeño Rafa me ha mostrado el valor de la amistad, la lealtad y la generosidad, estando siempre presente junto a mi familia en los momentos felices y en los que necesitábamos su cercanía. Si algún día mis alumnos me preguntan qué es la amistad estoy seguro de que él, desde mi memoria, me echará un cable para poder transmitir su significado.
Rafa nos dejó el 4 de marzo de 2009.
¡Gracias por haber hecho de este mundo un lugar mejor!
Todo comenzó en clase de mates. Esther salió a la pizarra acordándose del padre del interfecto al que se le ocurrió sacar de un depósito de agua un sexto de su capacidad para luego usar otros 12 litros en regar un jardín, sin olvidarse de rellenar el jodío depósito con un cuarto del total para el día siguiente. ¡Hay gente para todo! El caso es que frente a la pizarra, sumergida en el virtual líquido elemento, ahogada entre signos y denominadores, y nadando contra la corriente de la razón, descubre aterrada que el depósito contiene la sospechosa cantidad de -0,5 litros de agua, lo cual indica que el recipiente protagonista de la historia está más seco que su boca en esos momentos, o bien que semejante vasito no merece ser ascendido al calificativo de depósito, pero sí al de chupito. El profesor aguanta el tipo con profesionalidad, porque en sus años ha visto coches que circulan a 547km/h, padres más jóvenes que sus hijos, conejos de siete patas, carniceros que venden el chóped a precio de caviar o bancos que ofrecen un interés del 342,7%. Tranquilamente le pregunta a Esther sobre la veracidad de su respuesta, a lo cual ella responde que debe ser un deposito pequeñito. La carcajada resuena por toda la clase mientras que Esther regresa a su pupitre para dar paso a Policarpito, el empollón, que en un par de requiebros matemáticos repara el desaguisado con soltura.
El dichoso problemita ha sido la culminación de unos días muy malos. Esther es muy sensible a las críticas, siempre lo ha sido, pero desde que se está abriendo camino a la edad adulta no para de toparse con barreras que le obligan a retroceder a la infancia y a compensarse a sí misma con golosinas, pasando de estudiar o buscando caricias digitales por parte de sus amigas a través de su Facebook -”Hoy estoy triste” “Tía, con lo que tú vales” “Pasa de las mates” “Pues no estás tan gorda” etc.- No sólo son las matemáticas. No. Tampoco se anima a opinar en los debates de clase, no sea que alguien se ría de su forma de pensar. Luego está el tema del cuerpo, que crece de forma inversamente proporcional a los deseos propios -y de los gorilas en celo que la rodean-, mientras que la tonta de Enriqueta parece que ha pasado por el quirófano de lo maciza que está. Tan agobiada se siente que ni duerme ni come bien. La percepción que Esther tiene de sí misma es que es una especie de monstruo deforme, sin habilidades destacables y e incapaz de ser aceptada por la gente que le rodea. No se quiere a sí misma y eso la gente lo nota.
Pero al día siguiente ocurre algo inesperado. Su profesor de matemáticas -el muy…- la saca de nuevo a la pizarra a perpetrar otro problema. El merluzo de Policarpito comienza con las sonrisitas ante el presumible destrozo aritmético que se va a producir, y entonces a Esther se le enciende una especie de chispa que le recorre desde el corazón a la cabeza. Mira a Policarpito con ojos de pantera y se dispone a enfrentarse al problema cual felino enrabietado: “En un corral hay 34 animales entre gallinas y conejos“. Planteo, resolución, solución… ¿19,2 gallinas? Huy que mal rollo, 19 gallinas y una pata suelta en plan vudú. Va a ser que está mal. El profesor le insinúa con suavidad si necesita algo de orientación, pero al observar la expresión feroz de Esther opta por dejarla seguir. Otra vez. Planteo, resolución, solución… ¿7 gallinas? Eso es posible. Veamos la comprobación. ¡Funciona! Deja la tiza en la repisa. Mira al profesor -¡toma!- y regresa al asiento pisando la mochila de Policarpito. Perdona niñito, ha sido sin querer, monín. Cuando acaba la clase el profesor la llama a su mesa: Esther hoy lo has hecho muy bien. Otra en tu lugar se hubiera descompuesto después del mal rato de ayer. Eso demuestra que tienes mucho carácter y que sabrás luchar por las metas que te pongas. Si crees en ti misma, yo también lo haré y lo haremos todos.
.

Es muy probable que haya tenido algo de fortuna en el problema. También sabe que va a tener complicadillo aprobar la evaluación, pero algo es algo. Ha ganado una batalla, que es el primer paso para ganar la guerra. ¡Claro! Quizás se trate de eso. ¿Por qué no? Así que, antes de acostarse, anota en su agenda “Preguntar en clase lo del problema del depósito”.
Cuando va a apagar la luz observa su cara reflejada en el espejo. Hay algo especial en sus ojos, no sabe si son los más bonitos del mundo o un simple par de canicas inexpresivas, pero es evidente que ese rostro que le devuelve el reflejo “tiene ángel” y da la casualidad de que es el suyo y que eso no hay quien lo cambie. Algún día alguien se perderá dentro de esa mirada y descubrirá ese tesoro que ella se empeña en esconder. Susurra un “nena, tú vales mucho” y se pone a soñar con mundo sin matemáticas.
Hoy sí ha sido un buen día.
Antonio Javier Roldán
|
Colaboraciones |
Querido Diario
Sábado
Querido diario:
Ya me han comprado la ropa. ¡Ha sido mejor de lo esperado! Papá estaba hoy muy contento porque le han pagado unos proyectos que le debían y no le ha importado gastar un poco más de la cuenta. Me han comprado unos vaqueros nuevos, unas deportivas –parecidas a las de Noelia, pero más fashion-, ropa interior, dos jerséis y una camisa vaquera. Es curioso como la ropa nueva te hace más bonita. Antes de cenar me la he puesto y me he mirado en el espejo, como si fuera un pase de modelos, y me he descubierto deslumbrante. No son de marca. Eso es para la gente insegura que tiene necesita muletas para caminar por la vida. Mi única marca es “Kayleigh”, que es de gran calidad y merece toda mi confianza. Está claro que si alguien es mi amiga por mi tipo de ropa es que está más vacía que mi chanchito.
Dice Marta, mi hermana mayor, que yo cuando sea mayor no tendré que maquillarme como ella, porque yo tengo ángel. Creo que me vacila, porque ella es mucho más guapa. Lo curioso ha ocurrido antes de la cena, cuando estaba ante el espejo. Mamá ha entrado, y me ha mirado sonriendo. Yo también la he sonreído, porque me sentía bien. Se ha acercado a mí y me ha dicho: - ¿A qué te sientes hermosa?
- Sí –respondí.
- Eso es porque te quieres. No por la ropa.
- No te entiendo.
- La belleza nace dentro de ti. Si te encuentras bien contigo misma, los demás te verán hermosa. La felicidad se nota y se transmite.
- ¡Anda ya! Más quisiera yo ser como Marta, mamá.
- Mírate al espejo. ¿Qué es lo que más te gusta de tu cara?
- No sé… ¿Los ojos?
- Tú sabrás. Yo creo que todo en ti es especial.
- ¡Claro! Porque soy tu hija.
- No. Fíjate bien. No hay ninguna persona en el mundo que tenga esos ojos, ni esos labios, ni ese rizo de pelo en la frente. Eres única ¿lo ves?
- Pero, ¡mira que orejas!
- Algún día alguien te querrá como eres y amará cada rasgo de tu cara. Ese día te sentirás guapa, como hoy con la ropa nueva.
Cuando se ha ido mi madre me he vuelto a mirar en el espejo y, es verdad, tengo ángel. Lo que descubre una en la adolescencia…
Antonio Javier Roldán
(Fragmento de “El diario de Kayleigh”, en descarga gratuita)
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
|
La Pavoteca examina a… |
Gaspar Llamazares
Biografía: Wikipedia
Congreso: Perfil

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Es difícil de establecer, es un proceso primero físico y luego psíquico y social que fue de los catorce a los dieciséis en adelante.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Primero como propia, en mi familia y grupo de amigos, más tarde como ajena cuando la pongo toda en cuestión: la familia, la religión, los valores y el orden social donde se dice una cosa y se hace otra. La sociedad me parecía hipócrita y cerrada.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Mi obsesión para divertirme, pero también para evadirme de lo que no me gusta, fueron los libros (todos los libros y sobre todo los que me prohibían) el cine y el deporte.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Con mí familia no era mala, aunque pasé del acuerdo a las brocas a las horas de comer. Con los profesores colaboraba con los de visión abierta y me organizaba frente a los autoritarios o arbitrarios.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
No me gustaba mi aspecto físico .Hacia deporte, pero a sabiendas de que lo mío no tenía remedio.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Como hijo de profesional y de clase media, entonces se me podría encuadrar entre los normales (un poco tirando a pijo) y más tarde entre los barbudos contestatarios.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Información directa poca, aunque mi padre era médico .Fueron precisamente los libros de medicina y las novelas prohibidas los que me salvaron de la ignorancia.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Escuchaba a Leonard Cohen, a los cantautores de protesta españoles (Victor Manuel, Aute, Serrat, Nuberu) y más tarde a Bob Dylan, Radio Futura, Queen. Ahora escucho de todo y también a aquellos.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Muchas veces: Primero con la crisis religiosa. Luego frente a pósters y maestros y más adelante frente al régimen. De todas manera siempre fui consciente de que los incomprendidos no estábamos solos.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Un cambio radical: El niño de clase media, tímido y ratón de biblioteca, se enfrenta a lo que no le gustaba y se organizó con otros en el movimiento estudiantil y más tarde en organizaciones políticas.
¡Muchas gracias, Gaspar!
|
Materiales recomendados |

Libro:“Decir no a los hijos. 60 respuestas para…”
Tanto en la exploración del mundo adulto en la adolescencia, como el descubrimiento de la vida desde el nacimiento hasta llegar a la emancipación, los hijos ponen a prueba sus propios límites. Los padres y las madres estarán ahí para dejar claros esos límites para que el tránsito a la madurez ocurra de forma adecuada.
Mª Ángeles Juez nos propone convertir ese “no” en un medio para dar seguridad a los hijos, a base de paciencia, esfuerzo y comunicación, convirtiendo a los padres en un rompeolas que aguanta y protege. Todo un reto dado el desgaste que supone. Para ello nos propone 60 preguntas que abarcan todas las edades, ilustradas con casos reales seguidos de una respuesta razonada a esas cuestiones.
Índice
- Para empezar, qué y cómo.
- Los padres lo tienen difícil.
- El rompeolas.
- Pobrecito, es tan pequeño…
- Vivir para consumir.
- Importancia de los abuelos.
- El niño va al colegio.
- Padres ausentes.
- Madres superwoman=madres culpables.
- Padres ricos, padres pobres.
- El hijo llega a la pubertad.
- SOS. ¡Aquí está la adolescencia!
- ¿Quién les dice “no” a los padres?
COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.
Publicado en Personalidad | Ningún comentario »
Capítulo 25
23. Enero 2009 por Antonio Javier Roldán.
|
La madurez |
El Psicólogo Abraham Maslow diseñó una pirámide con cinco necesidades básicas para el ser humano que debería satisfacer para poder realizarse plenamente como persona. De esas cinco, las cuatro primeras pueden ser logradas de forma más completa, mientras que la quinta tiene más relación con la creatividad, la búsqueda del sentido de la vida o el crecimiento personal, por lo que resulta más difícil que se alcancen totalmente. Lo más interesante de este planteamiento es que para trepar por la pirámide hay que cubrir las necesidades de un estrato antes de saltar al siguiente. Hay que tener mucho cuidado con la escalada, porque también es posible bajar, dependiendo de la situación de la persona en cada momento de su vida.

Necesidades fisiológicas: Funciones como la alimentación, el descanso o el mantenimiento del cuerpo son importantes a cualquier edad, pero especialmente en la etapa de la adolescencia durante la cual el cuerpo realiza su mayor desgaste para crecer. En una pirámide, como en cualquier construcción, el primer estrato, formado por los cimientos, es básico en la consolidación de la misma y en su elevación armónica por encima del suelo. En el caso de los jóvenes esos cimientos deben contener una buena dosis de educación en hábitos saludables, alimentación, deporte, vigilancia médica y un adecuado descanso con sus horas de sueño regladas.
Necesidades de seguridad: Posiblemente muchas veces hemos oído en los centros escolares, o en conversaciones entre familias, esa frase típica que dice que los jóvenes de hoy en día tienen muchos derechos y pocas obligaciones. En el fondo esta afirmación recoge una gran verdad, porque no se recuerda un intervalo histórico en el que nuestros adolescentes estuvieran más protegidos en su integridad física y psicológica que en el actual. De hecho nunca los profesores y los padres y madres hemos estado tan fiscalizados como ahora. Si disponen de un gigantesco paraguas y están inmersos en el mundo del bienestar en el que han crecido, y que asumen como normal, comprenderemos el porque se sienten los reyes de la casa. Aunque debemos asegurarles su educación, salud, ambiente familiar o manutención, no debemos olvidar que ellos también son protagonistas de su propia seguridad, colaborando en casa, adquiriendo costumbres que repercutan positivamente en su salud, ejerciendo su papel de estudiantes con responsabilidad, o implicarse en el interés general de una sociedad de la que extraen el jugo y tiran la pulpa por ser poco atractiva. Nuestro propio Código Civil Español, libro I, título VII recoge en varios artículos los derechos, pero también los deberes, de los menores. Es muy interesante comprobar como ellos también tienen obligaciones con su familia.
Necesidades sociales: Si cualquier ser humano siente la necesidad de relacionarse, seguro que cualquier padre o madre suspira al recordar las horas que su hijo o hija pasa en el teléfono o en Messenger. Formar parte de una comunidad, o de una pandilla, es muy importante en esta etapa de socialización. Si además el colectivo al que nos apuntamos fomenta la cultura del esfuerzo, trabajo en equipo y las actividades al aire libre, estaremos ayudando, no solo a la socialización del joven, sino que estaremos reforzando los cimientos de la pirámide, mejorando la motivación en el estudio como medio para alcanzar metas y previniendo otras conductas mucho más pasivas y peligrosas como, por ejemplo, la drogadicción.
Necesidades de estima: En enero de 2009 mis alumnos y alumnas del grupo de teatro estrenaron un musical tras un año y medio de trabajo. Durante muchas semanas estuve con ellos ensayando, corrigiendo defectos, desarrollando las virtudes y colaborando en equipo para volcarlo todo en una tarde presentándose a la comunidad escolar. Cuando el público les despidió con una sonora ovación, los profesores de esta actividad subimos al escenario, para celebrar con ellos el éxito. En ese momento, ocultos a ojos del público, treinta adolescentes entre gritos de júbilo descubrieron que el esfuerzo tiene recompensa cuando decenas de personas les brindaron un aplauso que ya nunca olvidarán. Aunque ellos no sean conscientes inmersos en la euforia, los que fuimos testigos de su emoción y alegría sabemos que su autoestima creció tanto que ahora se sentirán capaces de afrontar nuevas metas y acceder a esa culminación de la pirámide donde ya los sueños se tocarán con la punta de los dedos. La autoestima trae consigo confianza, independencia, libertad, dignidad y felicidad.
Necesidades de autorealización: Desde las alturas, observando los cimientos a nuestros pies, el paisaje es amplio y hermoso. La mochila está llena y el corazón late con fuerza. Es el momento de usar la madurez lograda en los distintos pisos de la pirámide para desarrollar todo el potencial siguiendo una vocación por una profesión, imaginando proyectos relacionados con la creación, gozando de la vida y de nuestro entorno, enfrentando los problemas con las soluciones, amando la verdad como una realidad descubierta, pero a la vez en constante movimiento, relacionándose con la sociedad desde la experiencia y análisis personales, al margen de influencias, usando el humor como forma de aceptación de nuestra propia realidad y gozando de cada minuto del día como si fuera el último que nos queda por vivir.
Mostremos a los adolescentes los planos de nuestras pirámides, para que juzguen y saquen de ellos lo que precisen, proporcionándoles materiales de construcción de primera calidad para que sean los protagonistas de su obra. Entonces observaremos como alrededor de nuestra pirámide comienzan a surgir maravillas que algún día nos cobijarán a nosotros del viento y del frío.
Antonio Javier Roldán
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
|
La Pavoteca examina a… |
Fernando Sánchez Dragó
Biografía: Wikipedia
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
La adolescencia no tiene fecha de comienzo. Se trata de un proceso ambiguo. No se sabe cuándo empieza.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Nunca me ha interesado la sociedad, sólo las personas.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
No tengo -ni tenía- tiempo libre. Sólo es libre quien se sale del tiempo.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
A los adultos los veía como “los mayores”: mis enemigos.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
De niño, no. Luego, sí.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Extravagante. Lo sigo siendo.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
La educación sexual siempre llega fuera del entorno familiar. En cuanto a las drogas, me las apañé solo.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Casi nunca escucho música. Cuando era niño apenas había tocadiscos.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Me encanta que no me comprendan. Mis países favoritos son aquéllos en los que su lengua me resulta ininteligible.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Por supuesto. El sexo se llevó por delante la religión. Los valores éticos no pueden cambiar nunca, porque proceden de la ley natural, que es de nacimiento.
¡Muchas gracias, Fernando!
|
Materiales recomendados |

Libro: “SOS Adolescentes”
Este libro, de la psicóloga y escritora Ana Isabel Saz-Martín, está basado en el programa de televisión del Canal Cuatro del mismo nombre. En él se recogen las dificultades en las que se ven los padres de hoy en día para educar, y entender también, a sus hijos cuando son adolescentes.
A lo largo de su lectura encontramos capítulos relacionados con los cambios en el cuerpo y la mente, las distintas maneras de educar que tienen las familias, los problemas de conducta, la información y prevención en los campos de las drogas y la sexualidad, el estudio, la imagen personal, los trastornos de la alimentación y la comunicación.
Pienso que el libro es de gran ayuda como primera lectura sobre la adolescencia, ya que toca todos los temas de forma amena dejándonos pistas para profundizar en aquellos que más nos interesen.
Al final podemos leer una lectura optimista de este etapa y la autora nos recuerda lo maravillosa que es la adolescencia como oportunidad de ver crecer a los jóvenes mientras se sigue creciendo como padre, como madre, como pareja, etc. Desde mi experiencia de profesor que conoce a sus alumnos con 12-13 años y que se reencuentra con ellos más tarde a los 17 años, coincido con Ana Isabel en afirmar que, a pesar de los disgustos y las preocupaciones, esta es una historia que suele acabar bien.
COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.
Publicado en Personalidad | Ningún comentario »
Capítulo 19
12. Diciembre 2008 por Antonio Javier Roldán.
|
La libertad al alcance de la mano |
Érase una vez un canario que vivía muy ufano en su jaula bajo los cuidados de sus dueños, quienes lo alimentaban a base de alpiste tostado con sabor a miel y topping de chocolate, calentaban con microcalefactor vía USB, hidrataban con agua mineral de Sierra Light, distraían con un columpio ISO-Looping -verificado y testado- e inspiraban con una cadena musical que para sí querría cualquier tunero -de tuning, no de tuna.
Poco a poco nuestro amiguito fue sufriendo los primeros síntomas físicos de su adolescencia, más o menos visibles en su plumaje, y empezó a sentir cierto distanciamiento hacia sus dueños. Ya no eran tan perfectos como cuando se topó con ellos al salir del huevo y le entró el síndrome Calimero. Además, la jaula se le estaba quedando demasiado pequeña para poder moverse a sus anchas.
Total, que un día en el que Doña Pepita iba a cambiarle el agua, le soltó eso de “¡Oye vieja, que si no tienes inconveniente, yo me abro! Que uno ya es mayorcito para estar aquí en este cuartucho de barrotes dándole al piquito para que tú lo flipes con mis sonatas“. A Doña Pepita se le vino abajo el mundo y fue a llamar a Don Pepe. ¡Pepe! Que el canario quiere que le dejemos libre. ¡Ah! Y dice que flipo. Ya le toca mujer. Es ley de vida. Déjale marchar…
Una preciosa mañana de primavera las manos temblorosas de Doña Pepita abrieron la puertecita de la jaula mientras que Don Pepe dejaba la ventana de par en par para facilitarle al canario el vuelo. Adiós Piolín, que te vaya bonito. No olvides escribir y si un día te da por traernos los huevitos para irte al cine con tu periquita, sin problemas.
El canario se lanza por la ventana todo osado. Vértigo, sudor frío, mareo… A los pocos segundos se da cuenta de que la más pequeña corriente en la jaula es un huracán tropical fuera de ella. Tras duros esfuerzos, y un dolor en las alas de aquí te espero, logra estabilizarse. Descansa en un banco y contempla, con una mezcla de alivio y añoranza, su casa. Entonces todo se oscurece. El enorme cabezón de un gato le observa fijamente con ojos golosos. Cuando ya se ve en las fauces del visitante inesperado, logra zafarse en un requiebro involuntario que realiza en plena huida tras golpearse con un árbol. ¡Plonc! Casi se despica.
Una vez recuperado de la impresión, sobre la rama del árbol, comienza a buscar alpiste. Nada. Incluso el agua de los charcos sabe a líquido de frenos. ¡Qué asco! Observa a una paloma llevando una lombriz en el pico mientras que un gorrión porta orgulloso una mosca a medio deglutir. Para su sorpresa el alpiste no crece en los árboles, es más, no hay ni rastro de él. ¿Moscas? ¿Gusanos? ¿Qué tipo de mundo es ese?
La noche va cayendo y lo más similar a un hogar que ha encontrado es una lata de fabada asturiana mohosa y pringosa. Poco a poco se va dando cuenta. Ha confundido libertad con autonomía y todavía no estaba listo para dar el salto. Recuerda con morriña aquel intento frustrado de doña Pepita para que volara por el salón o las veces que ella le contaba lo peligrosa que era la calle. Él pasaba de sermones, le “rayaba” todas aquellas cosas que ahora necesitaría. Así que al día siguiente, helado, hambriento y con el pico mustio regresa a su ventana.
Don Pepe le increpa: La jaula está cerrada, Piolín. ¿No demandabas libertad? Pues, nada. Es que los canarios de hoy en día no sabéis lo que queréis“. Doña Pepita le dice con tono severo: “¿Has vuelto? ¡Te lo dije! No sabes vivir autónomo. Menos mal que aquí siempre tienes una jaula y un cuenco de alpiste. Anda pasa, que si no fuera por nosotros…
Nuestro canario ha vuelto a su rutinaria, aunque segura, vida. Eso sí, se dejó la autoestima en el barrizal.

Cuando el adolescente empieza a cuestionar a los adultos que tiene a su alrededor, significa que está comenzando su lentísima emancipación de los padres, los cuales reconocen estos síntomas con una mezcla de añoranza e ilusión. Poco a poco le irán otorgando libertad a ese adolescente que además está poniendo tierra por medio entre él y ellos. No sólo ven como se inicia su independencia, dolorosa e inevitable, sino que además saben que deben colaborar a que esta se lleve a cabo.
La libertad que debe desarrollar el adolescente es un medio para formarse como persona autónoma, capaz de diseñar y llevar a buen término el proyecto de vida que él haya desarrollado desde su educación académica e integral. Al igual que al canario de la historia, hay que enseñarle el valor de las cosas para que comprenda que el primer peaje por su libertad será el esfuerzo. ¿Qué no mantiene limpia su jaula? Pues menos alpiste. ¿Qué el día que toca práctica de vuelo sin paracaídas por el salón este se niega a mover las alas? Pues le depositamos en el suelo y colocamos la jaula en la azotea. ¿Y si llora y patalea? Ya se le pasará cuando tenga hambre y suplique por un curso de vuelo sin motor en fascículos.
A la voluntad le acompañará una adecuada formación intelectual que le permita analizar su propia vida y su entorno con pocos sesgos ideológicos en la mochila que actúen como lastre, conociendo sus propias emociones y motivaciones, y procurando empatizar y aprender de los demás.
El reconocimiento de lo que está bien o mal, a través de los modelos de vida que ha conocido, que no hayan sido inculcados a la fuerza, le ayudará a configurar, con la voluntad y la formación, unos ejes sobre los que dibujar su proyecto de vida. Tan simple y tan complejo a la vez.
Aquellos que hayan sido protegidos en la infancia, llegarán a la adolescencia cargados de miedos y carentes de herramientas que le ayuden a ejercer su autonomía. Ser adulto es muy complicado. Por eso los padres y profesores tenemos que ir soltando la cuerda poco a poco para que ellos puedan usar esos destellos de libertad y probarse a sí mismos, ensayando su autonomía, sin olvidar que nuestra obligación es vigilar en la sombra que todo se desarrolle adecuadamente.
Dicho de otra manera: Si al pajarito no le liberamos antes en un jardín bajo nuestra atenta mirada, para que vaya entrenando en un lugar acotado y controlado, mucho me temo que no será capaz de sobrevivir el día que le invitemos a ejercer su libertad.
Antonio Javier Roldán
|
La Pavoteca examina a… |
Marwan
Space: Marwanmúsica
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Recuerdo que entre los 11 y 12 años fue cuando comenzó esta etapa para mí. Recuerdo que allí comencé a tener muchos cambios físicos y de personalidad.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
La percibía de un modo muy recortado. La verdad es que siempre fui una persona muy ingenua y, aunque era muy hablador, no emitía ni muchos juicios ni tenía mucha idea sobre la sociedad. Lo que sí recuerdo es que me impresionaban enormemente algunas cosas como cuando descubrí el racismo o el egoísmo de ciertas personas. Yo siempre reaccioné de un modo violento ante ese tipo de cosa. Un error muy grande por mi parte.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
A mí también hubo un momento en que las consolas me atraían mucho y llegué a comprarme revistas de juegos sin haber llegado a tener nunca una consola. De todos modos, lo que más hice en mi adolescencia fue deporte y salir con los amigos. Me pasaba horas y horas jugando al baloncesto y al fútbol. También iba a pescar con mi padre. Algo que me encantaría es haber leído más libros y mira que mi madre insistía en que lo hiciera.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
La verdad es que algunas veces era buena y otras menos porque me imponían. Siempre me sentí impresionado con los adultos desde que era muy pequeño. Con mis padres si me comunicaba mucho, siempre fueron muy buenos y comprensivos conmigo y atendieron a mis problemas con mucho cariño.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí, me importaba mucho mi aspecto físico. En ese momento comienzan a gustarte las primeras chicas y a tener las primeras novias y todos queríamos estar guapos y ser altos por lo que nos repeinábamos.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Iba siempre repeinadito porque quería estar guapo. Siempre le pedía a mis padres que me compraran unos vaqueros así o asá. No llevaba ninguna estética en especial aunque algunos días llevaba estética rap y otros días me ponía todo arregladito pero nunca una estética en general.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Sí, en el colegio y en otros lugares. Incluso antes de la adolescencia. Nunca me faltó información al respecto.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Siempre he escuchado música muy variada. Escuchaba Europe, Bon Jovi, mucho rap, soul americano, pop-rock y muchos cantautores y la verdad es que sigo escuchando de todo y muchas de las cosas que aún escucho son los discos que escuchaba en mi adolescencia.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Por supuesto que me he sentido un incomprendido. Millones de veces me he sentido incomprendido, insensato, imprudente e inseguro. Con el tiempo es algo que he superado aunque uno siempre tiene algún momento de incomprensión pero dentro de unos límites razonables.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
La madurez viene poco a poco pero sobre todo de los 16 a los 17 noté en mi un cambio muy grande. Vi que comencé a darle una gran importancia a los valores sociales, al compañerismo, a la solidaridad, a la empatía. A mi alrededor veía mucha falta de compañerismo, de amistad verdadera y a mí me afectaba mucho y se empezó a forjar en mí esa búsqueda.
Cuando recibí por correo las respuestas de Marwan para nuestro test, abusando de su cercanía y amabilidad, le pedí permiso para usar una de las canciones de su último disco “Trapecista”. La canción se llama “Adolescente” y la puedes escuchar en el reproductor que está bajo estas líneas.
¡Muchas gracias, Marwan!
|
Materiales recomendados |

Libro: Adolescentes: “Qué Maravilla”
Eva Bach Corbacho (Manresa, 1963) es licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona. Maestra, formadora de formadores y escritora, es especialista en desarrollo personal, inteligencia emocional, comunicación y relaciones interpersonales. Es diplomada en Pedagogía Sistémica por el Institut Gestalt de Barcelona y el CUDEC de México.
Forma parte del equipo de programa “Emociones y Desarrollo Personal del Profesorado” de Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya, así como del grupo de trabajo en Pedagogía Sistémica del ICE de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualmente se dedica a la formación permanente de profesorado, padres y adultos en general e imparte también cursos para empresas. Es profesora en varios postgrados universitarios y asesora pedagógica en diversas instituciones y organismos públicos y privados.
Autora de numerosos artículos y de diversos libros: “Sedúcete para seducir“; “Des-edúcate“, “Lo más cerca posible“; “E-mociones: comunicar y educar a través de la red” y “El divorcio que nos une“.
Pero Eva tiene uno de esos títulos que no se entregan en ninguna facultad, el de madre de dos hijos de 18 y 14 años. Ese doble papel de pedagoga y madre le permite acercarse al mundo de los adolescentes de un modo muy afectivo y enfocado desde la inteligencia emocional. Para Eva los objetivos de este libro son:
1- Recuperar los valores esenciales y atemporales que nos transmitieron nuestros mayores.
2- Tranquilizar a los padres y madres de adolescentes, ofrecerles un pequeño y modesto reconstituyente anímico para que no se culpen y se angustien tanto, y sean capaces un poco más capaces de mirar a sis hijos/as con buenos ojos y con esperanza.
3- Ofrecerles una serie de mensajes claros, valientes y con corazón, para educarlos conjugando el amor y la ternura con las normas y los límites.
Como dice Eva al comienzo del libro, los adolescentes a veces son una maravilla y otras veces decimos que “vaya maravilla”. El libro es una invitación a afrontar la adolescencia con afecto y ternura, sin olvidar los límites y la autoridad. También es una lectura tranquilizadora para aquellos padres que tienen adolescentes en casa.
COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.
Publicado en Personalidad | Ningún comentario »
Capítulo 13
31. Octubre 2008 por Antonio Javier Roldán.
|
Creo en mí |
Cuentan por ahí una historia de un célebre enólogo que dedicó su vida a crear un vino aterciopelado, muy apreciado en todo el país. Sus amigos decían que su gran secreto era el cariño y la dedicación que ponía en su trabajo, vigilando cada cepa y escuchando a cada empleado. Los envidiosos, aquellos que anhelaban su fama y prestigio, argumentaban que su tierra era la mejor de la comarca y que la calidad de su cosecha era la causante de su éxito.
Según pasaron los años, mientras los premios y reconocimientos seguían llegando, nuestro enólogo fue preparando a su hijo para que algún día tomara las riendas del negocio, porque deseaba disfrutar de su jubilación en el campo paseando por su propiedad. Para ello le buscó una buena facultad de ingeniería agrónoma, desde la que acceder al título de enología, y le pagó un master en administración de empresas. Cumplidos los 65 años, el enólogo llamó a su hijo y le anunció que había llegado el momento de entregarle su legado. Padre e hijo se abrazaron emocionados.
A los pocos días el hijo reunió a los trabajadores y les dictó sus instrucciones para el cuidado de las vides. Después contrató a un compañero de facultad para ponerle al frente de las bodegas, ofreciéndole una prejubilación anticipada al perplejo responsable, que llevaba cuarenta años en el negocio familiar y se sentía con fuerza para otros cuarenta. A una empresa de marketing y diseño le encargó unas nuevas etiquetas para las botellas así como una campaña de publicidad para introducirse en el mercado americano. Y así siguió varios días introduciendo nuevos cambios en la empresa.
Mientras tanto, en el corazón del padre se instalaba un doble sentimiento. Por un lado se sentía orgulloso de la formación y el espíritu emprendedor de su hijo, pero por otro notaba una punzada de dolor al ver como la obra de su vida se iba transformando poco a poco. Con el paso de los años la empresa fue creciendo sin apuros económicos, pero con un nuevo estilo adaptado a los tiempos. Así un día lograron el certificado de calidad y el “Diploma regulador de denominación de origen de la CEE de explotaciones vinícolas con distintivo exportador” -la repera, oiga- para poder lucirlo con orgullo en el logotipo.

Muchas veces a las familias les ocurre como al padre de la historia, que educan a su hijo en unos valores y principios pensando que serán la base de su vida adulta, sin percatarse que el adolescente lo primero que hace al llegar a esa edad es poner a prueba todo lo aprendido en casa y en el colegio, investigando por su cuenta y experimentando sus nuevas ideas, para lo cual no tendrá problemas en arriesgarse y cruzar alguno de esos límites que antes le marcábamos. Al ser un nuevo miembro activo de la sociedad iniciará un viaje personal para conocerse a sí mismo, en el que las características inherentes a su juventud, como el idealismo o la aventura, serán sus compañeras en un viaje durante el que se verá capaz de resolver todos los problemas y contratiempos.
En esta nueva fase de su adolescencia la curiosidad se vuelve más activa, y es un buen momento para ver películas, leer libros e investigar el mundo que le rodea. Esta exploración, unida a los principios aprendidos en la infancia -no olvidemos que en la historia del vino las uvas y la tierra eran las mismas para los dos protagonistas-, será la gran responsable de los cimientos de la persona que se está transformando. Habrá momentos en que el joven se declare creyente y a las pocas semanas sea un ateo convencido. Otras veces nos asustará con comentarios intolerantes o agresivos, para luego volcarse un fin de semana en ayudar a algún colectivo que esté pasando apuros.
A menudo las creencias y el sistema de valores que se está construyendo quedarán mediatizados por la realidad social, porque en el escaparate que le mostramos los adultos contempla un mundo brillante gobernado por el consumismo y la riqueza, en contraposición a la realidad del paro y a la falta de recursos. Por eso no podemos comparar nuestras motivaciones por el estudio con las de las nuevas generaciones. Nosotros buscábamos lograr un nivel de vida mientras que ellos pretenden mantener el que han tenido desde la cuna. Esta misma situación de confort que desean conservar les hace retrasar a veces su propia emancipación o anteponer el placer al sacrificio.
A veces, analizando las creencias y los valores de los adolescentes, podemos caer en la tentación de menospreciarlos, sin darnos cuenta de que son el reflejo de la sociedad que les estamos ofreciendo.
Un día leí en internet unas declaraciones muy interesantes de un célebre intelectual: “Nuestra juventud adora el lujo, es mal educada, burla la autoridad y no tiene el menor respeto por los viejos. Nuestros hijos, hoy son verdaderos tiranos. Ellos no se levantan cuando una persona mayor entra, responden a sus padres y son simplemente malos.”
Duras palabras, a fe mía. Las dijo Sócrates hace 2400 años.
Antonio Javier Roldán
|
Colaboraciones |
Recuerdos de un profesor jubilado (V): Los que se quedaron atrás (2ª Parte)
Al comisario del barrio le llamaban el sheriff, tanto era el esfuerzo que se necesitaba para mantener el orden. Cuando me incorporé al instituto me dieron la poco reconfortable noticia de que el centro de enseñanza había sufrido treinta problemas de delincuencia en el curso anterior. Varias bandas juveniles atracaban a nuestro alumnado todos los días, e incluso entraban en los patios al menor descuido. Las profesoras salían a las seis de la tarde cogidas del brazo, sin mirar a nadie, hasta que llegaban a la parada del autobús. Incluso un inspector que se equivocó de puerta de entrada, tuvo que pasar por el centro de una pandilla que estaba allí esperando sus presas.
En los años en que fui directivo, me recibían en la comisaría como a viejo conocido, y me pasaba esperando turno para las denuncias gran parte de mi horario laboral. Conocí a varios inspectores de policía, con los que coincidiría más tarde con motivo de otro tipo de hechos muy tristes que no vienen ahora al caso. Ni las denuncias ni las fugaces detenciones lograban mejorar el ambiente de inseguridad en el que vivíamos. Había que observar la cara escéptica del guardia mientras tecleaba la denuncia: “Y dice usted que han atracado a un alumno…¿dentro o fuera?, porque si es dentro no es cosa nuestra…”
A algunos jefes de pandilla los conocíamos, e incluso alguna vez tuvimos que echarlos del patio. Cambiaban mucho, porque siempre había alguno detenido y otros se buscaban nuevos aires. También sufríamos a otros que eran totalmente anónimos, como los que nos rompían los cristales en los fines de semana. El instituto era muy abierto y luminoso, todo de cristales, y desde detrás de la valla se podía intentar romper algunos con el uso de buenas piedras y aceptable puntería. Gran parte de nuestro presupuesto se iba en reponer roturas, e incluso fuimos incorporando plástico irrompible a la fachada.
¿Por qué lo hacían? No era sólo el placer de romper; hubieran terminado por cansarse. Hablando con nuestros alumnos y con sus padres nos dimos cuenta de que estábamos atendiendo a la primera generación que estudiaba Bachillerato en el barrio. Sus padres no tenían estudios en general. Tampoco entendían lo que era la Enseñanza Media. Creían que sus hijos iban a un colegio que se prolongaba mucho. Aún recuerdo alguno que me decía: “Usted le pega fuerte, que si no, no hay forma de sacar nada de él”.
Los que no estaban con nosotros tenían un porvenir muy distinto. Ya para entonces no era fácil encontrar trabajo sin el título de Graduado Escolar o el Bachillerato, y se podían ver abocados al subempleo. Ellos lo sabían, y también que dentro de nuestro instituto había vecinos suyos, de su misma edad, incluso amigos, que sí estaban estudiando y sí podían ver el futuro con más esperanza. Por eso a veces les entraba el deseo de vengarse, de fastidiar a aquellos privilegiados, que después irían a la Universidad, se prepararían, conocerían mejor la situación política y participarían en el nacimiento de la democracia.
Me inquieta pensar qué será ahora de aquellos pandilleros y de los que con tanta efectividad nos estropeaban las fachadas. Tendrán cincuenta años, serán padres de familia, e incluso puede que alguno ya sea abuelo. ¿Qué recuerdos de su juventud podrán contar a sus hijos? ¿Optarán por callar? ¿Cómo pensarán ahora sobre la sociedad y la política? Es seguro que muchos se habrán hecho con una cultura, o que incluso sean prósperos empresarios, pero creo que cuando piensen en sus años jóvenes les quedará todavía la sensación de que ellos se perdieron algo.
Antonio Roldán Martínez (Web)
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
|
La Pavoteca examina a… |
Tamara Rojo
Biografía: Wikipedia
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Alrededor de los 13 años. Por primera vez me di cuenta que mis decisiones tenían consecuencias a largo plazo, que esto ya era el ensayo para mi vida adulta.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Distante, totalmente desinteresada por mí y por mis sueños que no veía reflejados en ningún medio de comunicación o entorno social.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Tenía muy poco tiempo libre pues combinaba el colegio con el aprendizaje de la danza pero lo que siempre me apasionó fue perderme en los libros .
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En general buena. Soy hija única y se me incluyó en reuniones y cenas de adultos desde que nací.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Exageradamente, probablemente como consecuencia de mirarme al espejo 6 horas al día con el único propósito de la autocrítica.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Bastante confusa. Me dejaba influenciar por actrices y cantantes de pop pero, a la vez, yo era muy naif y asexuada.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Ninguna.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Michael Jackson, Mecano, Duncan Dun, Héroes del Silencio… sólo les escucho cuando me entra morriña.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Constantemente. Era demasiado intensa, con una misión única, lo que hacía complicado el sentirme identificada con el resto de los adolescentes fuera del mundo de la danza y, dentro, estaba además muy politizada por mi entorno familiar. Total un lío.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No hubo cambios en mis valores o principios pero sí me di cuenta de que no debía airearlos a los cuatro vientos y que mucha gente no tenia por que compartirlos.
¡Muchas gracias, Tamara!
|
Materiales recomendados |

Libro: “Sexo con sentido”
La sexualidad asalta a los chicos y a las chicas en el proceso de crecimiento que los lleva desde la adolescencia hasta la juventud. Es el momento de la consolidación de la identidad sexual, de las primeras vivencias y manifestaciones eróticas, en un principio autosatisfactorias y más tarde en relación con otros. Pero también es el momento de la incertidumbre, no sólo por la inexperiencia sino también por la multitud de mensajes contradictorios que reciben.
El libro ofrece información clara sobre los diversos procesos que acompañan al despertar sexual desde un enfoque positivo, defendiendo la sexualidad con sentido como instrumento para que los jóvenes tomen decisiones oportunas, aprendan a conocerse mejor, se reconcilien con su cuerpo en desarrollo y eviten exponerse a riesgos que pueden ser evitados.
En él encontramos capítulos sobre las etapas, el cuerpo, los anticonceptivos, los problemas sexuales, el embarazo, los abusos, las enfermedades, o una descripción sobre las consultas de ginecología y urología, entre otros temas.
Índice
- Sexualidad en positivo.
- La virginidad y otras gaitas
- ¡Mi cuerpo no se entera!
- Tú el tuyo y yo el mío.
- ¿Lo que me pasa es normal?
- ¡Quiero ser madre!
- ¡No puede ser verdad!
- ¡No se lo que paso!
- ¿Qué pinto yo en todo esto.
- ¡Quiérete, quiérele!
- ¿Por qué a mi?
- Soy algo diferente ¿y que?
- ¿Qué me van a hacer?
COMENTARIOS: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.
Publicado en Personalidad | 2 comentarios »
Capítulo 7
20. Septiembre 2008 por Antonio Javier Roldán.
|
No hay quien te aguante |
Lunes: Lunes: Andrés se encuentra derramado sobre la cama. Con la mano izquierda realiza un zapping convulsivo con la tele de su cuarto, que heredó cuando la pantalla de plasma entró por la puerta grande en el salón, mientras que con la mano derecha ensaya loopings con el estuche escolar. En esto que entra su madre, que acaba de llegar del trabajo, y le suelta eso de que aquí huele a tigre y que si no tiene nada mejor que hacer que perder el tiempo tirado como un pelele. Él responde que quiere hacer algo, pero que no sabe el qué. Está como abúlico sin motivo, pero con pocas ganas de emprender cualquier simulacro de esfuerzo que le lleve a gastar energías. Como es de esperar su madre le ofrece amablemente un amplio abanico de posibilidades que van desde ordenar el armario, estudiar mates o ir al tinte a por la alfombra. Andrés le indica a su madre que lo del armario no le resulta motivante, que las mates las lleva bien -la teoría con alfileres, los problemas hacen honor a su nombre y las ecuaciones más que despejar la x despejan su camino hacia el desastre- y que lo del tinte no es de su incumbencia. La madre de Andrés cuenta hasta diez para no salir en los periódicos y se va a ponerse cómoda mientras medita una respuesta adecuada.
Martes: Esta vez viene armada hasta los dientes. Entra en la habitación de Andrés montada en un tanque virtual dispuesta a sacarle de su madriguera a bombazo limpio y ponerle en posición de firmes. No le va a dejar ni reaccionar. Buena es ella… Sorpresa. La tele está apagada. El flexo ilumina un cuaderno repleto de signos algebraicos y el interfecto está muy concentrado. ¡Hola mamá! ¿Qué tal en el trabajo? ¿Sabes que ya he entendido lo de quitar paréntesis? Era una chorrada…

Miércoles: De un día para otro el humor de Andrés ha cambiado como por arte de magia. El nuevo mundo de Andrés, que gira entre la evolución de su persona y su interacción con todo lo que le rodea, varía de forma pendular entre dos extremos. Él se esfuerza por buscar el término medio, la zona que equidista entre la euforia y la depresión, entre la fuerza y la desgana o entre la ilusión y la apatía. De medias aritméticas entiende mucho, porque lleva una temporada en la que días antes de las notas tiene que hacer encajes de bolillos para obtener un aprobado, por lo que sabe que para no catear puede visitar el cero y el diez para asentarse, con un suspiro de alivio, en el cinco. Con su estado de ánimo le pasa igual, que para alcanzar el equilibrio tiene que darse un garbeo por los extremos y en esos momentos está más perdido que un pulpo en un garaje.
Por la mañana, cuando va al instituto, se pregunta por sí mismo, por la imagen que estará ofreciendo a los demás, sobre todo a ella, a Sofía, la de 2º E que no veas cómo está. Si el día anterior estuvo plagado de éxitos, ahora teme que la jornada que se le presenta le muestre la cruz de la moneda, por aquello de que el destino ajusta las cuentas a su bola y compensa lo bueno con una jornada de perros. Sería genial que todos los días fueran buenos. Por lo que pueda venir, hoy se nota más metido en sí mismo, a la defensiva, con incertidumbre y mirándose el ombligo. Le importa poco los demás porque se va a refugiar en su coraza y no estará para nadie.
Según entra en el cole, dos colegas le adelantan corriendo por el patio atropellando a todo ser que ose cruzarse en su camino. Uno de los profes que vigila la entrada le comenta a un padre que esos deben tener las hormonas revolucionadas. A él le debe pasar algo así, porque hay actitudes suyas que no reconoce en algunos momentos y a menudo no puede controlar sus impulsos. Pone en el libro de ciencias naturales que la testosterona campa a sus anchas por su cuerpo, para lo bueno y para lo malo. Por lo menos tiene coartada para jugar al Cluedo: Sospecho de la testosterona, en Andrés y usando el pavo. Enseñadme las cartas.
Cuando Andrés llega a casa hace inventario mental de lo sucedido desde que se levantó. Le han preguntado en Sociales y, tras un titubeo inicial, ha sabido situar a Leonardo da Vinci en el Renacimiento, pero ha confundido a “La Gioconda” con “La Guernica” y ha habido sus más y sus menos con la profe. Sofía le ha llamado bestia cuando fue a hacerle cosquillas, pero en el recreo le ha cogido del brazo. En el comedor había lentejas de primero, pero se ha compensado con las natillas del postre. Por la tarde el proyecto de tecnología, un coche a pilas, se ha estampado contra el suelo quedando en siniestro total, pero en Inglés han puesto un DVD de Batman. Así que hoy el equilibrio se ha cumplido y se siente satisfecho al regresar a casa. En el salón su padre está de los nervios porque lleva dos meses dejando el tabaco y está subiéndose por las paredes. Le ha dicho el médico que procuré hacer deporte, porque libera endorfinas que alivian el estrés. Es una buena idea. A lo mejor él también podría aplicarse el cuento y tirarse unas canastas de vez en cuando para ver si las hormonas se escapan con el sudor. Nunca se sabe. El ser humano es tan complejo…
Sin embargo, hay una cosa que relaja a Andrés y que calma su ansiedad, aunque le da vergüenza comentarlo, para que no le llamen nenaza sus colegas. Por las noches escribe un diario en el que enumera los eventos que le han pasado y pone al día su contabilidad emocional. Es divertido comprobar como lo que ayer era negro hoy es blanco, y viceversa. Al final de cada anotación se califica del uno al diez. Hoy se pondrá un seis -aprobado alto- porque, cuando Sofía se ha aferrado a su brazo y ha sentido su proximidad, su cuerpo se ha estremecido de placer. Débil que es uno. ¡Qué le vamos a hacer!
Algún día hará la media de esas notas, pero intuye que aprobará. Aunque sea en la recuperación.
(Por si quieres leer el diario de una adolescente: “El diario de Kayleigh” - Relato en descarga gratuita)
Antonio Javier Roldán
|
Colaboraciones |
Las creencias dañinas (IV): El mundo debería ser maravilloso
Hay muchas personas que, ante la vivencia de experiencias negativas en su vida, empiezan a creer que el mundo es un lugar horrible: Impredecible, incontrolable, malévolo, injusto y lleno de peligros y amenazas. Otro tipo de personas sin embargo, aun considerando que existen esos peligros y amenazas, mantienen firmemente la creencia de que el mundo debería ser un lugar maravilloso: Predecible, controlable, benévolo, justo y protector. Entonces, en lugar de intentar controlar los peligros y amenazas, como hacen las primeras, estas personas creen que no hay ninguna posibilidad de control y que la única alternativa es advertir a los demás que no podemos hacer nada para conseguir la felicidad, ya que esta depende de circunstancias externas que están fuera de nuestro control, como por ejemplo la suerte, el destino o la posición de los astros y que no podemos luchar contra lo inevitable.
La persona que tiene esta creencia:
-
Mantiene una actitud hostil frente al mundo y contra quienes en él viven: Como el mundo le ha tratado mal, trata mal al mundo.
-
Está resentida con la sociedad porque no le ofrece oportunidades.
-
Se siente una víctima indefensa, sin recursos ni habilidades ante un mundo cruel y malévolo que, sin embargo, trata bien a los demás.
-
Siente la necesidad de quejarse continuamente de lo mal que el mundo le ha tratado, de su mala suerte y de lo injusto de ello.
-
Se resiste al cambio. Como piensa que lo que le ocurre es injusto no cree que deba hacer nada para solucionarlo. Espera que las cosas se arreglen solas: El mundo se lo debe.
-
Está resignada a su destino. No hace nada por cambiarlo ¿para qué?
-
Por las mismas razones no busca alternativas para la resolución de sus problemas: Está pasiva ante la vida. No actúa ni siquiera cuando podría hacerlo.
-
Es muy exigente y nada proclive a la negociación y al acuerdo.
-
Resulta una chantajista emocional: Hace sentir culpable y responsable a los demás de sus problemas, intentando generar compasión, lástima y pena. Tiene apatía por vivir y por la vida misma.
Algunos de sus comportamientos más frecuentes son: Intentar demostrar a las demás personas que son unas ilusas y unas irresponsables, que son incapaces de ver la realidad tal y como es, o hacerles comprender que no hay posibilidad de resguardarse de los daños y los peligros, quejarse de lo mal que el mundo le ha tratado y de su pésima suerte, manifestar su disconformidad con la injusticia e iniquidad del mundo y hacer un drama continuo de las situaciones vividas. También intentan hacer todo lo posible para que les tengan lastima y compasión, se resisten a cambiar cuando las cosas cambian, o se cierran a toda modificación de conducta posible. De alguna forma sienten que el mundo les debe algo y esperan –sin hacer nada- a que esté les devuelva lo que “les ha quitado”.
Hacer caso omiso a las propuestas y alternativas, evitar las negociaciones y los acuerdos, desafiar a que encuentren una solución a su situación, demostrar a los demás lo desafortunado de sus propuestas, negar a los demás toda mejora evidente de sus circunstancias, probar a los demás que existen agravios comparativos o renegar de sus nuevas circunstancias si las cosas cambian, son también conductas usuales.
Pero ocurre que vivimos en un mundo en constante cambio. Las cosas cambian y nunca pueden ser como antes.
No podemos confundir lo justo con lo que deseamos. La justicia a nivel personal no existe: Existen deseos no derechos. Cuando se exigen los derechos sólo se obtienen frustraciones y desengaños. Podemos plantearnos ¿Qué puedo hacer para que la situación sea diferente?
¿Qué nos hace pensar que otras personas si merecen la situación que estoy viviendo? ¿Estoy siendo yo justa con ellas? Cuando nos planteamos ¿y por qué a mi? la respuesta es sencilla ¿y por qué no a mí?
La gente se cansa de intentar ayudarnos cuando seguimos desafiándoles, retando o negándonos a aceptar propuestas y alternativas. Les alejamos y… ¡luego tiene la culpa el mundo!
El futuro se puede modificar, pero sólo si cambiamos nuestro presente. Y para eso tenemos que ponernos en marcha. En ocasiones no podremos cambiar el mundo, pero podemos cambiar nuestro modo de relacionarnos con él.
Trinidad Nieves Soria López (Psicóloga Clinica)
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
|
La Pavoteca examina a… |
Luís del Val
Biografía: Wikipedia
Web: http://www.luisdelval.com/

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Creo que a los once años tuve turbada constancia de la pubertad, pero a los catorce empecé a darme cuenta de mi incomodidad conmigo mismo y con la sociedad..
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Pertenecía a una familia humilde que vivía en esas casas antiguas donde en el principal, vive el notario; en el primero, el médico; en el segundo, un agente comercial, la portera en el semisótano y, nosotros, en el cuarto piso. Nadie me tuvo que explicar que la sociedad se dividía en clases: yo, cada vez que subía o bajaba la escalera, iba pasando por todo el espectro de la clase media y la proletaria.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Jugaba en la calle y leía. Jugábamos al fútbol en plena calle y, cada 15 minutos debíamos dejar el juego, porque pasaba un automóvil. ¡Y nos quejábamos de que había muchos coches! La calle fue mi primera universidad, y mi cátedra de sociología. También leía mucho. Leía incluso en clase, y me expulsaban. Por la noche escuchaba la radio. De ahí viene mi afición al teatro..
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Escasa. Luego, pasada la adolescencia, siempre tuve amigos mucho mayores que yo..
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
No demasiado. Lo único que me daba envidia eran los chicos altos. Como digo ahora a veces: “yo soy bajito desde la más tierna infancia”..
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Normalmente teníamos dos trajes: el traje de diario y el de los domingos. Cuando el de los domingos ya estaba impresentable, te compraban otro traje y el traje de los domingos pasaba a ser el traje de diario. Sí recuerdo que mi madre me hacía unos jerseys muy vistosos.
.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Las drogas exóticas no existían. Toda mi información sexual la recibía hablando con los otros chicos y en la biblioteca. A los quince años, sin entender la mayoría de las cosas, leí “Psicopatología de la vida cotidiana” y otras obras de Freud. 8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Los que estaban de moda: El Dúo Dinámico, Los Cinco Latinos, Raphael, Luis Aguilé, Los Brincos, Adamo, Johnny Holliday…
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
No, más bien creo recordar cierta angustia por no entender el mundo y por querer comprenderlo enseguida. No es una etapa feliz. El desconcierto y la desorientación me pesaban.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Sí, claro. Tuve una crisis mística a los diez años y pensé seriamente que quizás debería ser sacerdote. Eso lo cambió el nacimiento del apetito sexual, y las curiosidades correspondientes. Luego, creo que de manera bastante madrugadora, sentí conciencia social, cuando me dí cuenta de que la escalera de mi casa era una síntesis de la ciudad.
¡Muchas gracias, Luís!
|
Materiales recomendados |

Libro: Conocer y cuidar al adolescente
Libro completísimo, trata todos los temas de forma resumida. Muy completo todo lo relativo a al desarrollo físico, tanto normal como anormal, la maduración sexual y la alimentación correcta. También analiza la sexualidad del adolescente desde un punto de vista cristiano y habla de la homosexualidad. Hay un capítulo dedicado los anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual. Muy interesante el capítulo dedicado a una alimentación sana y a la pirámide alimenticia. Explica como debe ser la alimentación y la hidratación para un adolescente que practica deporte. Especialmente prácticas las 30 normas básicas para tratar con un adolescente.
Índice
- El proceso de la adolescencia
- La maduración psíquica y social
- La familia del adolescente
- Treinta normas básicas para tratar con el adolescente
- El crecimiento y el desarrollo somático y sexual
- Salud y preocupaciones genitales
- El desarrollo de la sexualidad
- Prevención del embarazo y enfermedades de transmisión sexual
- La alimentación sana
- La obesidad y su prevención
- El deporte adecuado
- El sueño y el insomnio
- El acné
- Los problemas escolares
- El tabaquismo y cómo evitarlo
- La anorexia y la bulimia y cómo prevenirlas
- Las drogas. Conocimientos básicos
- Prevención de la drogadicción
Esperamos tus sugerencias.
IMPORTANTE: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.
Publicado en Personalidad | Ningún comentario »
Capítulo 1
30. Agosto 2008 por Antonio Javier Roldán.
|
El carrusel de las emociones |
La tormenta empezó con una tontería. Sandra llevaba más de veinte minutos al teléfono, con su mejor amiga, cuando su madre le dijo que lo dejara ya, que se pusiera a estudiar y que le dijera a sus compañeros que nadie podía llamar hasta las ocho. Al parecer estaba consultando unas dudas sobre lo que entraba en el examen de lengua, pero entre la metáfora y la hipérbole se coló la movida del recreo, y ya se sabe lo que pasa con esas cosas. ¿Qué son esos gritos, tía? Nada, mi madre que está parana y no quiere que hable contigo. Mejor cuelgo y me conecto luego al Messenger.
Sandra se dirige ahora al salón para decirle a su madre que ya ha terminado y que si está ya contenta por haberle hecho quedar mal con su amiga. A mí no me levantes la voz, que soy tu madre y llevas una temporada que no hay quien te aguante, rica. Sandra le dirige una mirada desafiante y se aleja en silencio, dando un portazo del 10 en la escala de Ritcher. ¡Que no me aguanta dice! ¿Qué sabrá ella lo que tengo que aguantar yo cada día? La rabia, que últimamente confunde con la tristeza, da lugar al llanto.
La mochila, repleta de libros, descansa sobre la cama, junto a aquella muñeca de trapo que le recuerda tiempos mejores. ¿Qué fueron de aquellos días en los que se sentía segura, en los que apenas tenía responsabilidades. Cuando era una niña tenía todas sus necesidades satisfechas y era el objeto de los cuidados permanentes de sus padres. Su papel en la familia estaba claro y delimitado: Soy vuestra cachorrita, la alegría de vuestra casa, la que pasa toda la tarde jugando después de hacer diez minutos de caligrafía y la que no tiene que preocuparse de nada, salvo de respirar.
Sandra se acerca al espejo. Sí, la niña queda lejos. Parecía más bonita hace años, una auténtica monada con su pelito rubio. No tenía este enorme culo, ni esos granos, ni debía preocuparse por el dichoso vello. Estoy metida en un cuerpo que no es el mío, mejor dicho, en varios cuerpos, porque cada día me llevo una sorpresa nueva. Soy varias personas encerradas en distintos cuerpos, porque no hay mañana en que no perciba mi mundo de forma diferente pero, claro, eso a mi madre le trae sin cuidado.
En el corcho de las fotos contempla sus recuerdos del colegio, de las vacaciones del pueblo, sus cumpleaños o cuando era un bebé. Por aquel entonces sólo existían dos sentimientos, la alegría y la tristeza. Ahora está dando vueltas en un carrusel de emociones en las que cada minuto que pasa es una incitación a sentir, pero con una advertencia en forma de descomunal señal de “Prohibido dejarse llevar, que eres novata”.
Abraza a su muñeca. Su olor le transporta a la añorada infancia durante unos instantes, procurándole un puerto donde amarrar en la tempestad, pero sabe que volverá a zarpar para probarse a sí misma y buscar su lugar en este mundo imperfecto al que le están invitando los adultos y sus hormonas. Tiene que probarse, saber hasta donde puede llegar, cuáles son los límites y premisas sobre los que construirá su vida, un juego delicado lleno de obstáculos en el que no todos los días desea participar, avanzando por el parchís aguantando que te manden de vuelta a la casilla de salida cada vez que ve cerca la meta.
Mientras ella se autocompadece sobre la cama, Celia, su madre, recoge la ropa del tendedero echando la memoria atrás, añorando a la Sandra niña, pero también su propia juventud. Ya se encuentra en la cuarentena y el progresivo alejamiento de la niñez de su hija le confirma que el tiempo ha pasado y que ha entrado definitivamente en la madurez. Su cuerpo también está cambiando, como el de Sandra, y también su percepción de todo cuanto le rodea. Atesora muchas certezas en su corazón, pero también sabe que existen puertas que a estas alturas serán difíciles de abrir. Sonríe brevemente. Al fin y al cabo ella también está pasando su segunda adolescencia y percibe que sus fuerzas no son las mismas que cuando nació la cría.
Celia deja la ropa seca sobre la cama y se acerca a la “habitación-castillo” de Sandra. Llama a la puerta con delicadeza. Al segundo intento, tras escuchar el esperado ladrido, logra entrar. Como imaginaba la mochila sigue cerrada y ella está tumbada con los ojos hinchados y aferrada a la muñeca. Traga saliva. Cariño, como veo que no estás muy centrada en el estudio, ¿por qué no me acompañas un momento a la farmacia? Así te da el aire y quizás luego te concentres más, ¿no? Sandra siente ganas de mandar esa falsa amabilidad a paseo con un exabrupto de aquí te espero, pero puede más el amor que siente por su madre y el reconocimiento del primer paso que ha dado esta. Aprecia, en la preocupación que siente por ella y en los límites que le pone, ese refugio seguro en su recién estrenada autonomía, algo así como un oasis al que volver cuando se pierda en el desierto o suelte el hilo de la cometa que le permite explorar el mundo al que se está incorporando.

Procura mostrarse orgullosa a pesar de todo, por lo que acepta la invitación asintiendo, pero sin decir una sola palabra y trotando a grandes zancadas hasta el baño para darse un retoque -que tiempos aquellos en los que bastaba con ponerse unas deportivas-. Otro portazo, pero más suave que el anterior. Celia se siente satisfecha, porque imagina que cada vez será más complicado encontrar pequeños lugares de encuentro con su hija.
Cuando las dos adolescentes llevan unos metros caminando por la calle, la más pequeña toma el brazo de la otra y le susurra un tímido “perdona mamá”.
Antonio Javier Roldán
|
Colaboraciones |
Recuerdos de un profesor jubilado (I): La valla
Los iba a haber inaugurado Franco, pero al final no pudo ir. Los dos centros educativos compartían los patios, la capilla y el salón de actos. Un armazón de metal y plástico servía de protección al pasillo de cemento que unía las dos puertas de entrada, y que habría servido para proteger al Caudillo en su frustrada inauguración. Sólo había un problema, y es que uno era masculino y el otro femenino. En los recreos se encontraban los alumnos de uno con las alumnas del otro en un ambiente alegre y festivo. Media hora para verse en aquel patio común, mientras alguien, en secreto, vigilaba con cuidado sus encuentros.
Un año, después de las vacaciones de verano, nos encontramos con que una valla de mampostería separaba en dos el espacio común, y en ella se abría una puerta con cerrojo y llave que dejaba el paso a la voluntad de quien mandaba. Alguien había decidido que los encuentros deterioraban la moral, o la buena imagen de los centros, o quién sabe por qué previsión de peligros. Algunos profesores impartían clases en ambos centros, y tenían que dar la vuelta por la calle, en lugar de usar el acogedor camino cubierto.
La protesta de los jóvenes fue inmediata. En esos años no era fácil discrepar de la autoridad, por lo que su primer recurso, inútil, fue acudir a los conserjes, tutores y directivos en demanda de explicaciones, pero la obra la había decidido una sola persona, y entonces no se hacían muchas preguntas a la superioridad. Durante todo el curso aparecieron pintadas en la valla, por ambos lados, que a las pocas horas eran tachadas por el eficiente aparato antipintadas, tan activo en los últimos años del Regimen. Siempre se podían adivinar las palabras “represión” “sexual” y “facha”.
La primavera da nuevas energías a la gente joven, y un día de marzo, por sorpresa, como entonces se tenía que hacer, unos extraños corrillos se fueron formando en los dos patios, mientras algún profesor timorato gritaba: “Asamblea ilegal”, “Asamblea ilegal”…y antes de que alguien llamara a la policía, los corros se convirtieron en dos hileras de chicos y chicas, cada uno por un lateral de la valla, cogidos de la mano y gritando con todas su fuerzas: “No a la represión”. A más de un profesor se le saltaron las lágrimas al ver sus caras pálidas llenas de miedo, sus manos cogidas con fuerza, y sus ojos pendientes de la calle para ver si llegaba la “lechera” de la policía. Pero no llegó. Nadie la llamó, y al sonar el timbre cada uno volvió a sus clases, y en sus miradas se transparentaba el espíritu que después traería la democracia. Ningún profesor se atrevió a unirse a ellos. Eran malos tiempos.
Durante el resto del curso la valla fue presentando grietas, agujeros y desprendimientos no casuales, mientras las pintadas nuevas lucían colores, y algún dibujo primaveral entre los textos. En ese trimestre salió el decreto que declaraba mixtos todos los centros, con lo que la valla se fue transformando en ruina histórica, cada vez más deteriorada, hasta que un verano, alguien con sensatez ordenó derribarla. Para entonces habían llegado a mi centro (el masculino) dos niñas gemelas idénticas, primeras alumnas femeninas, que pronto se vieron mimadas y cuidadas por quinientos varones solícitos.
Antonio Roldán Martínez (Web)
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
|
La Pavoteca examina a… |
Antonio Fraguas (FORGES):
Biografía: Wikipedia
Web: forges.com

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
A los 12 años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Con muchas necesidades y muchos pobres por todas partes.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
En la máquina tecnológica más perfecta jamás creada por el ser humano: el libro.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Dialogaba con ellos observándoles.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
No mucho, pero era un buen gimnasta, sobre todo con los aparatos.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Era rara para la época: tuve, quizá, el primer ‘pantalón vaquero’ que hubo en el Madrid de 1951; me lo trajo de Londres mi madrina. En un mundo de niños con pantalones de pana aquello de los vaqueros era rompedor. Por cierto, tenían vueltas de dibujo escocés.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
No, nunca jamás. No sé si ha quedado claro.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Si, con cierta añoranza: Elvis, Los 5 Latinos, Nat King Coole, El Dúo Dinámico…
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Nos faltaban demasiadas cosas como para llegar a sentirnos incomprendidos.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
El ser humano debe evolucionar en sus principios: la madurez es el estado progresivo del conocimiento. Supongo.
¡Muchas gracias Antonio!
|
Materiales recomendados |

Libro: “Adolescencia y trastornos del comer” (Diana Guelar-Rosina Crispo)
A pesar del título, este libro trata de todos los aspectos de la adolescencia con un lenguaje muy claro para padres y educadores, evitando los términos demasido técnicos. Es fácil de encontrar, tanto en bibliotecas como en librerías.
Índice
- ¿Qué es la adolescencia?
- Revolución corporal
- Revolución emocional
- De padres, hijos y familias
- Amor y sexo en la adolescencia
- Amigos, modelos, ideales, libertad y sociedad
- La alimentación en la adolescencia
- Alcohol y drogas
- Depresión y suicidio en la adolescencia
- Desde la escuela hasta el primer empleo
- Cómo y cuándo pedir ayuda: entrenamiento de habilidades y desarrollo de recursos
Esperamos tus sugerencias.
IMPORTANTE: Cuando pongas un comentario el Blog te pide que sumes dos números para que este sea aceptado y evitar el spam. Por ejemplo: Si pone “Por favor añada 10 y 5″ entonces hay que escribir 15. Si haces mal la suma te suspende en matemáticas.
Publicado en Personalidad | 1 comentario »













