Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

La Pavoteca


Jueves, mayo 5th, 2016

Frustración 2016

Frustración

Sábado, diciembre 5th, 2015

…Y allí estaba

Para un adolescente resulta complicado reconocer y expresar sus emociones, y mucho más si es en público.

El otro día, en mi tutoría de 2º de ESO, hicimos un ejercicio a partir de un vídeo en el que un chico de su edad tenía dificultades para mostrar su amor a una chica. Se me ocurrió entonces que mis alumnos imginaran una situación similar y le desarrollaran por escrito.

La historia comenzaba así: “Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba…“. Casi toda la clase se animó a leer ante sus compañeros su relato y unos pocos valientes se atrevieron a dármelo para publicarlo en “La Pavoteca”.

Alberto Rabadán

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba.

Tras unos minutos me decidí a hablar con ella pero, justo cuando iba a hacerlo, se fue a saludar a sus amigas, así que me fui a jugar al baloncesto. Luego la vi sola y me decidí, pero se acabó el recreo y me quedé muy triste. Por suerte apareció un amigo suyo y me pasó su número. Empecé a hablar con ella al final del día, quedamos para salir con algunas amigas suyas y nos quedamos solos en un banco hasta que fue la hora.

Quedamos para ir al cine dos días más tarde solo nosotros dos. Me quería decir algo, pero empezó la película, que nos gustó, por lo que nos quedamos embobados viéndola. Al final me dio un beso, me dijo que le gustaba, pero tenía novio, y que no me quedara triste por recibir calabazas por segunda vez.

Estuve unas semanas bastante deprimido hasta que un dia ella volvió. Estuvimos hablando y resultó que su novio la había engañado con otro. Tras eso pasó lo que pasó entre nosotros.

Luis Silva

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Fui a hablar con ella en el recreo. Al salir de clase seguimos hablando mientras la acompañaba a casa. Estábamos tan embelesados que casi nos atropella un coche. Quedamos el día siguiente. Desde ese día fuimos un poco más que amigos.

Marcos Castellanos

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Con su alrgo cabello liso de color (********). Era una fría tarde de invierno, pero con su sonrisa me nació la primavera como si fuera marzo. Era el día. Me fui con mi amiga Belén para planearlo. Le regalé una flor, casi tan bella como ella, y me respondió con su alegre mirada.

Marta Gómez

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Me puse colorada y me tropecé con el escalón. Él me vio, se rió y pasó de mí. Su amigo, en cambio, vino a preguntarme si estaba bien y si me acompañaba a enfermería. Le pregunté por su amigo y no me dijo que no era muy buena persona. Tuve unos minutos de frustración y Óscar, el tío bueno que me ayudó, creyó que me había dado un infarto.

 En la hora de la comida también vino Pedro, el amigo que se fue con el que me gustaba. Este era muy majo y ambos eran encantadores. ¿Quién era mi chico? Me miraban con unas sonrisas que hacían que me derritiese y me defendían cuando Miguel, el maligno, me llamaba patosa.

 Empecé a pensar que me gustaba más Óscar, pero nos distanciamos un poco, así que me quedé con Pedro. Empezamos a salir, pero seguía sintiendo algo por Óscar. Hablé con Pedro y ahora tengo cuarenta años y estoy casada, y amargada, con Óscar.

Jorge Serrano

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Le dije “Hooola”. Como la había contado a un amigo (un poco bocachancla) que me gustaba, sus amigas la sabían que estaba por ella, haciendo lo típico de dejarte con ella a solas e irse. Empezamos a hablar de lo que habían hecho sus amigas y yo le decía: ¿por qué lo habrán hecho? Los dos callábamos, porque lo sabíamos. Y así estuvimos hasta que pitaron en el recreo.

Al día siguiente, sábado, le propuse quedar con más gente para ver una peli o algo. Nuestros amigos comunes planearon dejarnos solos. Luego… lo típico de las películas.

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Hay que agradecer mucho que adolescentes de trece años muestren sus sentimientos.

Y ahora toca esperar a que se cumplan sus “sueños de patio”.


Viernes, octubre 2nd, 2015

Siete años después… ¡Un millón de visitas!

Este blog arrancó el 30 de agosto de 2008 y siete años después ha superado el millón de visitas. ¡Muchas gracias!

1 Millon


Lunes, agosto 31st, 2015

La vuelta al cole

Hay dos síntomas muy claros para descubrir que han terminado las vacaciones escolares. Uno es el inicio de la campaña comercial de “La vuelta al cole”, en la que grupos de niños, con indumentaria de serie americana, desfilan felices por la televisión y los catálogos de los hipermercados con ansias de sabiduría. Estrenan ropa, libros de texto, mochilas, prendas invernales (ayer vi un plumas infantil junto al material escolar en un hipermercado, lo juro por Wert). ¿Cómo no van a estar motivados si les esperan exámenes, pizarras llenas de números, metodologías del siglo XIX y tardes repletas de extraescolares que les impiden jugar? Hay que ser un cenutrio para no apreciar todo esto… (Algún día hablaré de la necesidad de renovar nuestras metodologías).

El otro síntoma es la recurrente noticia en los informativos del llamado “Síndrome postvacacional”, un trastorno que no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud, pero que te puede hacer enfermar dos o tres días (si dura más recomiendan acudir al especialista, no es broma). A finales de agosto nos machacarán a los adultos con consejos para no deprimirnos por tener trabajo, pero la semana que viene les tocará a mis alumnos. Me pregunto qué síntoma tendrá la persona que lleva cinco años buscando trabajo sin conseguir nada más que un contrato temporal en la hostelería para atender las vacaciones de la clase media alta que ha salido vencedora de la crisis.

Pues yo me opongo a que me incluyan en el grupo de afectados. El único síndrome que me afecta debe ser el de Estocolmo, porque yo tengo ganas de ir al cole. ¡Sí! Lo reconozco… Y pido perdón por ello. Soy uno de esos privilegiados que se dedican a la enseñanza y que conviven cada día con personas repletas de vida, ilusiones, energía, emociones… Acudo cada mañana al cole a disfrutar con mis “pavitos” y además me pagan por ello.

Sí, es verdad que habrá malos momentos, suspensos, incomprensión de alguna familia, políticos gestionando la educación y muchas horas de trabajo en casa, pero no cambiaría mi profesión por nada en el mundo. Confío en mis alumnos para que dentro de unos años le den la vuelta a este mundo injusto que les estamos dejando, así que procuraré sortear los obstáculos que me pongan para colaborar en la formación de personas libres, responsables y autónomas. Me lo van a poner difícil, porque esta sociedad sólo quiere borregos que consuman, tanto gastas más nos importas, pero ¿quién dijo que la victoria no requiere esfuerzo y pequeñas derrotas?

Un docente nunca se rinde.

Así que hoy, aunque alguien pida mi ingreso en una institución mental, afirmo a los cuatro vientos que: ¡Yo mañana sí quiero ir al cole!


Domingo, abril 19th, 2015

Una gran partida

“Profesor de matemáticas” is loading…

Primera interacción. El profesor, o Gran Master, hace una cuenta atrás a ver si sorprende a algún alumno levantado. Todos corren a su silla. El que se fue a Sevilla (ventana) perdió su silla. Sonia02 ha sido la última en sentarse. Su almacén de energía vital retrocede hasta alcanzar la reserva. Su imprudencia le ha costado cara. Es la sacrificada.

El Gran Master extiende la pantalla y enciende el proyector para reanudar la partida del día anterior. Su lenguaje corporal y la expresión de su cara demuestran que el mensaje “Bienvenidos a mi juego” es sincero. Usa buenos gráficos emocionales para que los jugadores se sientan cómodos.

Los jugadores conectan el modo 3D para que el Gran Master, conocido como GM, el administrador del juego, coja su mando a distancia y se mueva por toda la clase.

Primer reto de hoy: el que descubra el dominio de la función 3/x gana una tarjeta con nota extra. Los jugadores disparan sus conocimientos sobre el objetivo sin dejar de observar los ensayos que hacen sus compañeros de partida. Cada error, propio o ajeno, es una forma de aprendizaje. La función 3/x es esquiva, huye al acercarse al cero…


– ¡GM! ¡Algo está pasando! ¡Estoy cayendo hacia el infinito! -informa Sonia02 apurada.
– ¡Rápido! ¡Retrocede, estimada Sonia02!
– No puedo, el cero me empuja…
– Eso te pasa por no respetar el dominio… ¡Estás perdiendo créditos! Y te quedaban pocos por haberlos gastado en el cambio de clase.
– ¡Profesor! A mí me ocurre lo mismo…
– Tranquilo, JavierBest16, salid los dos a la pantalla con el puntero. Hay que descubrir qué os está pasando.
– ¿Podemos conectar el programa de representación de funciones? –sugiere Sonia02.
– ¡Claro! En mi ordenador, el icono de abajo.
– GM, ¿dónde tiene la calculadora?
– Búscala en Windows, JavierBest16 –dice Julia_Maths_Spider desde el fondo de la nave.
– GM, ¿puedo conectarme al móvil para recordar la definición de dominio? Sólo será un momento, lo prometo –suplica Sonia02 consciente de su delicada situación.
– De acuerdo, te concedo un minuto, pero luego deberás apagarlo. Recuerda las normas del programador. Nada de móviles durante la partida.

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Mientras tanto JavierBest16 ha convocado a su grupo de aprendizaje cooperativo. Él actúa como secretario. La coordinadora presenta el problema al resto mientras que el documentalista revisa el cuaderno de bitácora de la nave.

GM ha puesto en marcha el cronómetro… Sonia02 ya ha averiguado lo que es el dominio, pero no tiene muy claro como aplicarlo a 3/x. En un intento desesperado por continuar la partida hace un rápido requiebro para acercarse al grupo de JavierBest16. La portavoz del grupo la recibe cordialmente. Se hace necesaria una alianza. Intercambian información. Hay un buen documentalista en el grupo y Sonia ha sido eficaz con el móvil.


– ¿Y bien? –pregunta GM.
– Pensamos que la función huye del cero porque no existe en ese valor –responde JavierBest16.
– Interesante –dice GM acariciándose la barbilla.
– Así que el dominio deben ser todos los números salvo el cero –concluye Sonia02 suspirando aliviada.

GM para el cronómetro. Prueba conseguida. Ceremoniosamente entrega a Sonia y a Javier sendos badges en los que se acreditan su maestría en el manejo de funciones. También informa al resto de jugadores de la valía de sus compañeros, para que su almacen de energía se recargue. Para Sonia es un mérito que le servirá en la gran prueba del final del trimestre. Javier hace cuentas y descubre que sólo precisa ganar un reto de ingenio tipo Gold para lograr el badge “Grand Slam”. Sabe que ese día será especial porque GM lo publicará en Twitter y todo el colegio se hará eco de su triunfo.

Cambio de pantalla…

Aparece un parque de atracciones. GM comienza a narrar la existencia de máximos y mínimos navegando por una montaña rusa. Julia_Maths_Spider pregunta si existe alguna función con infinitos máximos. GM le invita a cargar un nuevo juego, pero esa vez de un curso superior. ¿Te consideras preparada, joven aprendiz? Expectación. ¿Qué hará la intrépida jugadora? Julia_Maths_Spider acepta y descubre la función coseno. Luego GM regresa al juego habitual y le dice que muy pronto podrá conocer en profundidad el nuevo juego, pero hay que dar tiempo al tiempo. ¡Atención, spoiler! Dentro de dos años os van a enseñar que hay unas funciones trigonométricas…

Queda poco tiempo… GM propone retos cortos para aumentar el badge de notas de clase. Sara_araS sugiere utilizar la música de One Direction como fondo. Los más rockeros refunfuñan, pero hoy le tocaba a ella. Son las reglas que venían en el manuel de instrucciones de septiembre. El ritmo acompaña a los jugadores en el tramo final de la partida.

Más 3D… GM ha mutado en Gran Oráculo, GO, y sobrevuela las mesas reparando las bitácoras con su rayo de grafito. El cronómetro indica que quedan pocos segundos para el cambio de pantalla. ¡Suena la alarma! Las armas caen sobre la mesa. GO vuelve a transformarse en GM.

La ruleta espacial comienza a girar… ¡_Sergio_ ha sido el elegido! GM desenfunda su smartphone y fotografía la bitácora del jugador. En la pantalla aparecen los trazos realizados con la Pilot Láser por _Sergio_, el cual toma el mando de la escuadrilla para explicar el plan de ataque sobre f(x)=3x-2. La ejecución es buena. La pobre f(x) se rinde ante la puntería de _Sergio_, que logra una de las diez piezas que componen el badge “pizarra”. Paciencia, que ya queda menos.

Suena el timbre. Game Over. GM se despide.

Ha sido un buen día en 2º de ESO.

Sábado, febrero 21st, 2015

Mamá, ¿qué deberes tengo?

Aunque mis alumnos no se lo crean sólo llevo poco más de un año usando el Whatsapp. ¡El coordinador de TIC de un colegio! Pues sí… La verdad es que ahora me facilita mucho esa labor de coordinación, aunque también siento que voy con “la oficina a cuestas”, para lo bueno y lo malo. También me permite comunicarme con mi compañera de forma más efectiva, ya que pasamos muchas horas trabajando y nos gusta saber el uno del otro.

Tampoco es de extrañar que en un país como España, líder europeo en uso del “guasap”, los adolescentes hayan encontrado en sus móviles una alternativa barata para gestionar su vida social a través del móvil. Las “llamadas perdidas” y los SMS han sido desplazados por el este servicio que además facilita el compartir archivos multimedia.

En el mundo de la educación existe una herramienta similar llamada Remind, que permite a los profesores enviar o programar mensajes, fotografías o documentos directamente a los teléfonos móviles de los alumnos y de sus padres. Teniendo en cuenta que el teléfono móvil es hoy en día el regalo estrella de las primeras comuniones podemos imaginarnos un peligroso escenario en el que un profesor de primaria se convierte en “Community Manager” de familias (que a veces actúan como clientes) y de niños, todavía inmaduros para moverse con soltura en la sociedad, pero a los que se invitan a hacerlo en su imagen virtual de las redes.

A raíz del éxito de estos sistemas han surgido los grupos de whatsapp “para madres” (no es una expresión machista por mi parte, se llaman así) en las que se comentan los deberes, los exámenes y lo sucedido en las clases, sustituyendo paulatinamente a los corrillos llamados popularmente “Radio patio”. Parece lógico que este tipo de grupos puedan resultar eficientes en las edades tempranas, especialmente en educación infantil, donde funcionan mucho los avisos, circulares o el diálogo diario con los docentes, haciendo muy necesaria la presencia de los padres a la salida de clase.

El problema surge cuando los niños van creciendo y se acercan al final de primaria, y no digamos ya en secundaria. ¿Por qué? El inicio de la pubertad coincide con el aprendizaje de la autonomía, ejerciéndola con responsabilidad y cierta libertad marcada por los límites. Este cambio significa que los padres deben alejarse poco a poco del aula dejando a sus hijos que se erijan en los protagonistas absolutos de su aprendizaje e interviniendo sólo en los casos en los que ellos le demanden alguna ayuda puntual. Tan ridículo es sentarse a estudiar con un alumno de secundaria como intentar conocer cada una de sus tareas a través de un grupo de mensajería.

Veamos el ejemplo de Pascualito: Nuestro protagonista se rasca los testículos a dos manos durante las horas de matemáticas. A veces abandona tan estimulante tarea para echarse unas risas en clase, por lo que al terminar la jornada su único logro ha sido calentar la silla y haber estrechado lazos con Pascualita, la compañera de al lado que, dicho sea de paso, está de buen ver. Total, que llega a casa, merienda y se sienta a estudiar. ¡Mamá! Dime hijito. Mira en el grupo de madres qué deberes tengo para mañana. ¿Qué pasa, te has dejado en casa la agenda? No, no es eso, es que el profe habla muy bajo en clase y con el jaleo que se monta no se oye nada. Vaaale, lo miro.

 

0 Ivan

La madre regresa al dormitorio de su hijo y le explica los deberes que tiene para ese día. Luego regresará para comprobar si Pascualito los ha hecho. ¿Qué tal hijo? Pues fatal, no entiendo el problema este de las gallinas y los conejos. Déjame que lo mire… ¿A qué es complicado, mamá? Un poco, espera que lo consulte…

0 Ivan

 

Hijo, te mando el problema por whatsapp. Mamá, me has prohibido encender el móvil de lunes a viernes. Es un momento, no te preocupes.

Y así, justo en esa etapa en la que Pascualito debe aprender a ser autónomo, a resolver sus conflictos en el colegio y a responsabilizarse de sus tareas, su mamá decide sobreprotegerle, evitarle las consecuencias de su actitud y ayudarle a que no se traumatice ante el esfuerzo.

Lo que no sabe esta madre es que el propio Pascualito y sus amigos tienen otro grupo de whatsapp en el que se pitorrean de sus madres, padres y profesores, y que a veces usan para acosar a la pobre Carmencita, una compañera muy tímida que es el objeto de sus burlas. Pero eso ya será otra historia…

 


Domingo, noviembre 9th, 2014

Sueños tardíos

 

Ya han pasado más de diez años desde mi visita a Berlín y veinticinco desde que cayó su muro. Fue un viaje extraño, el último que hice con mi antigua cámara, que casi tenía mi edad, porque allí mismo decidió jubilarse, justo ante la panorámica de la ciudad desde la torre de televisión.

Aquel viaje tenía un sabor especial, porque me disponía a cumplir un sueño tardío de adolescencia: visitar el escenario de los dos grandes conciertos de mi grupo de rock favorito, Barclay James Harvest. Fue en al año 1980 cuando BJH dio un concierto gratuito en la explanada del Reichstag, reuniendo a unas 175.000 personas y creando para siempre un vínculo con Berlín. Cuentan que, a pocos metros, tras el muro, muchos aficionados al rock escuchaban la música desde la lejanía. El concierto fue grabado para su edición en vídeo y audio, pero precisó de muchos arreglos antes de su edición. Ese fue mi primer disco de BJH.

Siete años más tarde, una tarde de julio, BJH volvió a tocar en Berlín, pero esta vez al otro lado del muro, en el Treptower Park, convirtiéndose en el primer grupo de rock en tocar en la Alemania Oriental. 150.000 alemanes acudieron al evento y de nuevo fue grabado y editado. La intención del título estaba clara: Glasnost.

Así que cuando viajé a Berlín me hice las correspondientes fotografías en los lugares que habían pisado mis ídolos y, de su mano, me fui enamorando de aquella ciudad. Me impresionaron aquellas calles anchas y frías de la Alemania comunista, muchas de ellas convertidas en avenidas solitarias flanqueadas por edificios oficiales, pero sobre todo fue la  historia del muro y el colorido de los graffitis, que entonces cubrían sus restos, los que permanecen más en mi memoria.

Ahora que estoy en mi segunda adolescencia me agrada comprobar que todavía hoy persigo muchos de aquellos sueños que tuve en los comienzos de mi juventud y que, con el paso del tiempo, me han servido para conformar mi personalidad. Estoy convencido que si el camino hubiera sido menos largo también habría sido menos rico en valores como el esfuerzo o la paciencia. También fue un sueño tardío ver a BJH en directo, porque tuve que esperar al año 2013 peregrinando literalmente a Lisboa, pero con el paso del tiempo creo que me sirvió para disfrutar más del momento y paladear cada minuto del concierto.

Me preocupa la inmediatez en la que esta sociedad está educando a nuestros adolescentes… Todo a tu alcance, a golpe de clic, si tienes datos o acceso a internet. Proyectos que requerían constancia y que ahora dejan de tener sentido tras ver como nuestro estado del bienestar se va quebrando. Paro, viviendas a precios inalcanzables, desprecio político por la educación, ausencia de becas, corrupción del sistema en el que han crecido… ¿Cómo decirles que se puede esperar treinta años para cumplir un sueño? O algo tan simple como estudiar a largo plazo, “en junio lograrás aprobar”, parece lejano y carente de sentido. Necesito aprobar ahora, que me castigan sin el móvil. Si mi generación vivía al día, ellos lo hacen ahora al minuto. Por eso no me extraña que me miren como a un marciano cuando les animo a sembrar ahora sus sueños para recoger los frutos de ese anhelo en el futuro.

Hoy, 9 de noviembre, me encantaría estar de nuevo en Berlín para celebrar la caída de ese muro, porque quizás nos sirva para animar a los más jóvenes a que saquen el mazo para derribar el que le hemos puesto a ellos en este inicio del siglo XXI, uno con forma de espiral que ya no separa dos formas de ver el mundo, sino que te sumerge en un gran hermano económico en el que la insurgencia se paga con la pobreza o la exclusión del sistema.

Y mientras eso ocurre yo seguiré invitando a mis pavitos a soñar a largo plazo y a paladear cada rincón del camino. No sé cuántos de ellos me seguirán, pero todavía percibo en sus miradas reflejos del adolescente que un día compró en Discoplay una grabación de un concierto en la lejana Berlín de los ochenta.

 

“In memory of the martyrs” – Barclay James Harvest – Berlín – 30 de Agosto de 1980.

Canción que BJH escribieron para recordar a las víctimas del Muro de Berlín



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Sábado, noviembre 1st, 2014

El camino de Al-Deir

Nico y Sonia se percataron de que Zahra estaba despidiéndose lentamente de Al-Deir, atesorando el juego de luces que la propia Al-Lat, la diosa del sol que se solía representar con la figura de un león, había trazado sobre la explanada. Junto a ella caminaba, con la cabeza erguida, y el paso orgulloso del rey de los felinos, un pequeño gatito negro rescatado de los bajos de un coche en Glastonbury. Su sombra se proyectaba sobre la arena anaranjada, agrandando su silueta y desafiando a cualquiera que se atreviera a volver a robarle su colgante a Zahra.

Descarga gratuita en:

http://www.antoniojroldan.es/Zahra.htm


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