Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

La Pavoteca


sábado, noviembre 5th, 2016

Examen 10. Explorando el mundo de los adolescentes Este vídeo, titulado “Examen 10”, ha sido grabado en el Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo de Madrid @buenconmadrid. Dieciséis adolescentes se enfrentaron a las preguntas de sus compañeros Susana, Elías, Alba y Gabriel, al igual que muchas personas célebres lo hicieron en su momento en “La Pavoteca”. En la música han colaborado Marwan @Marwanmusica, Víctor Sánchez Fraile @victorzhratrom , Álvaro Andreu @AndreuBoss e Inés @IneesN14 y Paula @Paula_Perez_R .

CAPÍTULOS DEL VÍDEO EXAMEN 10

sábado, noviembre 5th, 2016

Huelga de deberes-Huelga de hijos

 

Un ordenador dispone básicamente de dos tipos de memoria. Por un lado encontramos la RAM, la memoria de trabajo, la que usamos para llevar a cabo la mayoría de las tareas, pero que se borra cuando apagamos el equipo. Es lo que en nuestro cerebro conocemos como memoria inmediata. Cuando esos conocimientos se trabajan y se organizan entonces se pueden considerar aprendidos. En el ordenador se colocan por categorías en el disco duro y se almacenan de forma permanente.

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A veces un alumno confunde “entendido” con “aprendido”, pero no se da cuenta de que sus conocimientos se encuentran todavía en la memoria inmediata, por lo que estos serán olvidados rápidamente. ¿Cómo he suspendido si me lo sabía? Tú lo has dicho: has conjugado en pasado, pequeñín.

Esta semana le explicaba a mi tutoría que los conocimientos que un alumno se limita a memorizar sin comprender están condenados a ser olvidados porque no se almacenan en la memoria a largo plazo. Sin embargo, cuando se intenta comprenderlos y relacionarlos con otros conceptos, ya conocidos, serán más fáciles de memorizar. La memoria inmediata se alimenta de los sentidos (hay que estar atento en clase) y se guardan a largo plazo con el trabajo personal, que se puede hacer en el aula o en clase.

La labor que necesitamos realizar tras explorar un nuevo camino en nuestra ruta de aprendizaje precisa de ciertas tareas. En mi caso, como profesor de matemáticas, procuro que mis alumnos afiancen sus conocimientos en mi aula para que yo pueda orientarles en su proceso, porque considero que seis horas en el cole dan para mucho y, bien aprovechadas, te permiten disfrutar luego de más tiempo libre. Sin embargo, cada alumno tiene unas características diferentes y no todos lograrán alcanzar la meta con la misma estrategia, así que al llegar a casa deberán dar un paso más personalizado para archivar lo aprendido en la memoria a largo plazo. Soy de los que piensan que la verdadera atención a la diversidad es la que se hace a la salida del colegio con orientación del profesor. En mi caso he puesto a su disposición un aula virtual con actividades de ampliación, problemas, ejercicios y test, para que cada elija una vía de aprendizaje adaptada a su situación.

botonmoodleTambién yo, como docente que debe estar en plena formación, asisto cada año a diversos cursos en los que me presentan nuevas ideas que luego preparo y analizo en mi casa para hacerlas mías. Esta segunda fase del proceso de aprendizaje se suele llamar deberes porque se realiza fuera del ámbito de la escuela.

Este fin de semana algunas familias se han puesto en huelga de deberes, acusando a los profesores de cargar en exceso de tareas a los alumnos. Los deberes han existido toda la vida, pero es ahora, en el siglo XXI, cuando empiezan a ser un problema en casa. ¿Qué ha cambiado para que surja este movimiento?

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1) Los niños de hoy en día han sido educados en la ley del mínimo esfuerzo y han nacido en un mundo tecnológico en el que todo está a su alcance. Además, en España, tienen sus necesidades cubiertas. ¿Para qué esforzarme si ya lo tengo todo?

2) En la mayoría de los hogares los padres pasan muchas horas fuera de casa, porque en España no es posible conciliar vida laboral y familiar. Los niños son “aparcados” en colegios que tenga clase por la tarde o son matriculados en actividades extraescolares, por lo que llegan a casa muy tarde para compaginar el juego con los deberes.

3) Hace años, si un profesor te castigaba tus padres te decían “algo habrás hecho”. Ahora te dicen “algo habrá hecho mal el profesor”. Existe una profunda falta de respeto profesional hacia el docente, por lo que cualquier indicación que haga a su alumno o a su familia es comentada y analizada en los grupos de whatsapp de los padres.

4) Hoy en día, todos aquellos alumnos a los que sus padres entregaron pantallitas en la infancia (cariño, déjale el móvil a la niña para que deje de jodernos, que quiero ver la Champions tranquilo) o se les dejó moverse sin límites (porque no tenemos tiempo para sentarnos con ellos) ahora se han convertido en chavales consentidos e incapaces de estar quietos en una silla. Luego pagas un psicólogo para que le ponga nombre a la enfermedad que tú mismo le has causado. Por eso los alumnos de hoy en día no aprovechan las clases y en casa necesitan trabajar el doble, entendiendo lo que han explicado en clase y reforzando ese conocimiento.

Moraleja. Haced huelga de deberes, quitadle autoridad al profesor, evitadles a vuestros hijos cualquier tipo de sufrimiento y permitid que crezcan sin límites. Dentro de unos años, cuando los soltemos en la selva serán devorados por cualquier alimaña, y para entonces no habrá solución, ni estaremos sus maestros para orientarles.

Yo propongo a mis alumnos que cambien la huelga de deberes por una huelga de hijos.

Porque basta ya de huérfanos con padres.

martes, septiembre 27th, 2016

El nuevo héroe

 

Año 1976. En un colegio de Madrid.

Don Hilario, profesor de E.G.B., ha sido informado de la aparición en una cabellera de un brote de piojos que abarca desde la patilla derecha hasta la nuca. Los susodichos inquilinos de la cabeza de Pepito Melénez, han empezado a construir hasta un mirador en las pestañas. El profesor informa a la clase para que cada mochuelo lo cuente en su olivo. Fin de la historia.

Año 2016. En el mismo colegio…

El “Hila” ha recibido un correo de una familia informando de la aparición puntual, y poco frecuente, de pediculosis en la cabeza de la criaturita conocida por José Melénez. Los padres exigen absoluta reserva y discreción, ya que no desean que la noticia llegue al grupo de whatsapp de padres.

(Nota del autor: el profesor no nombra la palabra “piojos” porque va en contra del libro de estilo del colegio)

El “Hila” consulta el expediente del niño para conocer su historial psicológico y así afrontar el caso con el tacto y aplomo que demanda la situación. De paso baja a enfermería para informarse sobre la sensibilidad de las pelambreras de la clase y la tolerancia de cada tipo de cabello a los champús que existen en el mercado. Por supuesto, elabora un informe personalizado para cada familia con el tratamiento a seguir.

En el caso de Pascualita Crines, cuyos padres andan a la gresca, el profesor prepara los informes por separado, haciendo equilibrios con el lenguaje no vaya a ser que el tema sirva de arma arrojadiza para los progenitores y que al final le toque disculparse por su poca empatía.

También es probable que le toque a él lavarle la cabeza a Justino Rizos, ya que sus padres no disponen de los medios adecuados y no es cuestión de que los huéspedes de su cabeza encabecen la resistencia.

Una vez erradicada la plaga el “Hila” redactará un memorandum para la Jefatura de Estudios, otro para la enfermera y otro para la Consejería de Sanidad, que deberá evaluar su actuación para comprobar que ha seguido los criterios del modelo de calidad establecidos por el Consejo Escolar del Estado.

También es posible que reciba la visita de alguna familia que le reproche que el champú no fuera anticaspa o con aroma a limones del Caribe, ya que el pelo de su hija es muy sensible y cortárselo podría traumatizarla, con lo cual se iniciaría un nuevo proceso que abarcaría al Departamento de Orientación y al de Convivencia. Mejor no meterse en más berenjenales…

Así que el “Hila” cada mañana, cuando se levanta y ve a su hijo babeando ante los dibujos de Superman, se acerca a la tele y le dice al superhéroe que es un puto aficionado.

Él sí que tiene superpoderes, y no ese debilucho que se derrite con un cacho de Kriptonita.

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jueves, junio 16th, 2016

Viviré de mi mujer

Sí, ya sé que el título puede resultar algo inquietante, especialmente para la gente que me conoce, pero todo tiene su explicación.

Resulta que en los últimos años vengo observando que algunos de mis alumnos están viviendo en una burbuja de grafeno (material resistente, transparente y con muchas aplicaciones en las TIC) cuidada pacientemente por sus padres. La burbuja, que actúa como escudo protector, tiene unas propiedades fabulosas y estoy convencido de que, en breve, estará a disposición de las familias en la tienda de Amazon

Si la burbuja no se adapta al colegio esta puede ser reinstalada en otro centro educativo. De hecho, en los últimos años, cientos de burbujas pululan por las calles de Madrid buscando un proyecto docente a medida de sastre.

En caso de que el alumno precise de un esfuerzo a largo plazo, para lograr sus objetivos, la burbuja emite un pitido de alarma, llamado “Defcon 4”. Si se produce un suspenso la burbuja activará el protocolo “Defcon 3”. Si este no se soluciona en junio o septiembre, la burbuja pasa a “Defcon 2” y “Defcon 1”. La repetición de curso no se contempla, porque puede provocar una explosión en la burbuja y la empresa fabricante no se haría responsable (uso inadecuado del producto).

Sobre el tema de deberes, como profesor, considero que un alumno que pasa seis horas en el colegio tiene que irse a casa trabajado y estudiado. Hasta ahí estamos de acuerdo en que hoy en día hay exceso de deberes. El problema es que en la actualidad hay alumnos que se llevan la burbuja puesta a clase (dentro de ella se tocan las gónadas a dos manos), por lo que no se enteran de casi nada y llegan a casa en blanco. ¿Qué sucede entonces? Pues que en lugar de trabajar en el colegio y disfrutar en casa, lo están haciendo al revés. La burbuja no tiene programado ese escenario, por lo que todavía debe ser mejorada para futuras versiones.

Que levanten la mano las personas que consideren que no sufren ningún problema psicológico. ¡Todos lo sufrimos en menor o mayor medida! La burbuja lo sabe y por eso lo usa como fuente de energía. El inconveniente es que un informe del psicólogo te sirve en el colegio, pero no en la vida real, porque si le tiro una bola de papel al entrevistador simplemente no te selecciona para el puesto de trabajo.

La burbuja admite un complemento en forma de nuevas tecnologías. La Tablet viene de serie. El móvil se coloca en la burbuja a los diez años con el objetivo de evitar la frustración social y personal. Aviso del fabricante: decir “NO” puede provocar fugas en la burbuja y que esta pierda sus propiedades.

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Conclusión: dentro de diez años los niños de ahora saldrán al mundo real y descubrirán que son minusválidos en materia emocional, incapaces de levantarse tras un bofetón de la vida y dependientes de sus adultos de referencia. Entonces vendrán al colegio a pedir explicaciones y yo les diré que ya les avisé, y que ahora sólo puedo darles el teléfono de la consulta de mi mujer, que es psicóloga, y que les hará un descuento especial si la terapia es familiar. Tanto dinero va a ganar mi compañera de vida que a lo mejor hasta me puedo retirar. De ahí viene el título de esta reflexión.

El que alguien gaste dinero en una burbujita es muy respetable, pero como soy profesor vocacional no me voy a rendir. Así que a partir del curso que viene me llevaré una aguja gigante de hacer punto y voy a pasarme el mes de septiembre reventando burbujas por el pasillo. Eso sí, con mucho disimulo, no vaya a ser que me toque pagar los desperfectos.

Este texto está dedicado con admiración a aquellos padres que han decidido no usar burbuja con sus hijos. Sufren y dudan porque piensan que van contracorriente, pero tanto ellos como los profesores seguro que nos sentiremos muy orgullosos de sus hijos cuando estos sean adultos.

jueves, mayo 5th, 2016

Frustración 2016

Frustración

sábado, diciembre 5th, 2015

…Y allí estaba

Para un adolescente resulta complicado reconocer y expresar sus emociones, y mucho más si es en público.

El otro día, en mi tutoría de 2º de ESO, hicimos un ejercicio a partir de un vídeo en el que un chico de su edad tenía dificultades para mostrar su amor a una chica. Se me ocurrió entonces que mis alumnos imginaran una situación similar y le desarrollaran por escrito.

La historia comenzaba así: “Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba…“. Casi toda la clase se animó a leer ante sus compañeros su relato y unos pocos valientes se atrevieron a dármelo para publicarlo en “La Pavoteca”.

Alberto Rabadán

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba.

Tras unos minutos me decidí a hablar con ella pero, justo cuando iba a hacerlo, se fue a saludar a sus amigas, así que me fui a jugar al baloncesto. Luego la vi sola y me decidí, pero se acabó el recreo y me quedé muy triste. Por suerte apareció un amigo suyo y me pasó su número. Empecé a hablar con ella al final del día, quedamos para salir con algunas amigas suyas y nos quedamos solos en un banco hasta que fue la hora.

Quedamos para ir al cine dos días más tarde solo nosotros dos. Me quería decir algo, pero empezó la película, que nos gustó, por lo que nos quedamos embobados viéndola. Al final me dio un beso, me dijo que le gustaba, pero tenía novio, y que no me quedara triste por recibir calabazas por segunda vez.

Estuve unas semanas bastante deprimido hasta que un dia ella volvió. Estuvimos hablando y resultó que su novio la había engañado con otro. Tras eso pasó lo que pasó entre nosotros.

Luis Silva

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Fui a hablar con ella en el recreo. Al salir de clase seguimos hablando mientras la acompañaba a casa. Estábamos tan embelesados que casi nos atropella un coche. Quedamos el día siguiente. Desde ese día fuimos un poco más que amigos.

Marcos Castellanos

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Con su alrgo cabello liso de color (********). Era una fría tarde de invierno, pero con su sonrisa me nació la primavera como si fuera marzo. Era el día. Me fui con mi amiga Belén para planearlo. Le regalé una flor, casi tan bella como ella, y me respondió con su alegre mirada.

Marta Gómez

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Me puse colorada y me tropecé con el escalón. Él me vio, se rió y pasó de mí. Su amigo, en cambio, vino a preguntarme si estaba bien y si me acompañaba a enfermería. Le pregunté por su amigo y no me dijo que no era muy buena persona. Tuve unos minutos de frustración y Óscar, el tío bueno que me ayudó, creyó que me había dado un infarto.

 En la hora de la comida también vino Pedro, el amigo que se fue con el que me gustaba. Este era muy majo y ambos eran encantadores. ¿Quién era mi chico? Me miraban con unas sonrisas que hacían que me derritiese y me defendían cuando Miguel, el maligno, me llamaba patosa.

 Empecé a pensar que me gustaba más Óscar, pero nos distanciamos un poco, así que me quedé con Pedro. Empezamos a salir, pero seguía sintiendo algo por Óscar. Hablé con Pedro y ahora tengo cuarenta años y estoy casada, y amargada, con Óscar.

Jorge Serrano

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Le dije “Hooola”. Como la había contado a un amigo (un poco bocachancla) que me gustaba, sus amigas la sabían que estaba por ella, haciendo lo típico de dejarte con ella a solas e irse. Empezamos a hablar de lo que habían hecho sus amigas y yo le decía: ¿por qué lo habrán hecho? Los dos callábamos, porque lo sabíamos. Y así estuvimos hasta que pitaron en el recreo.

Al día siguiente, sábado, le propuse quedar con más gente para ver una peli o algo. Nuestros amigos comunes planearon dejarnos solos. Luego… lo típico de las películas.

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Hay que agradecer mucho que adolescentes de trece años muestren sus sentimientos.

Y ahora toca esperar a que se cumplan sus “sueños de patio”.


viernes, octubre 2nd, 2015

Siete años después… ¡Un millón de visitas!

Este blog arrancó el 30 de agosto de 2008 y siete años después ha superado el millón de visitas. ¡Muchas gracias!

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lunes, agosto 31st, 2015

La vuelta al cole

Hay dos síntomas muy claros para descubrir que han terminado las vacaciones escolares. Uno es el inicio de la campaña comercial de “La vuelta al cole”, en la que grupos de niños, con indumentaria de serie americana, desfilan felices por la televisión y los catálogos de los hipermercados con ansias de sabiduría. Estrenan ropa, libros de texto, mochilas, prendas invernales (ayer vi un plumas infantil junto al material escolar en un hipermercado, lo juro por Wert). ¿Cómo no van a estar motivados si les esperan exámenes, pizarras llenas de números, metodologías del siglo XIX y tardes repletas de extraescolares que les impiden jugar? Hay que ser un cenutrio para no apreciar todo esto… (Algún día hablaré de la necesidad de renovar nuestras metodologías).

El otro síntoma es la recurrente noticia en los informativos del llamado “Síndrome postvacacional”, un trastorno que no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud, pero que te puede hacer enfermar dos o tres días (si dura más recomiendan acudir al especialista, no es broma). A finales de agosto nos machacarán a los adultos con consejos para no deprimirnos por tener trabajo, pero la semana que viene les tocará a mis alumnos. Me pregunto qué síntoma tendrá la persona que lleva cinco años buscando trabajo sin conseguir nada más que un contrato temporal en la hostelería para atender las vacaciones de la clase media alta que ha salido vencedora de la crisis.

Pues yo me opongo a que me incluyan en el grupo de afectados. El único síndrome que me afecta debe ser el de Estocolmo, porque yo tengo ganas de ir al cole. ¡Sí! Lo reconozco… Y pido perdón por ello. Soy uno de esos privilegiados que se dedican a la enseñanza y que conviven cada día con personas repletas de vida, ilusiones, energía, emociones… Acudo cada mañana al cole a disfrutar con mis “pavitos” y además me pagan por ello.

Sí, es verdad que habrá malos momentos, suspensos, incomprensión de alguna familia, políticos gestionando la educación y muchas horas de trabajo en casa, pero no cambiaría mi profesión por nada en el mundo. Confío en mis alumnos para que dentro de unos años le den la vuelta a este mundo injusto que les estamos dejando, así que procuraré sortear los obstáculos que me pongan para colaborar en la formación de personas libres, responsables y autónomas. Me lo van a poner difícil, porque esta sociedad sólo quiere borregos que consuman, tanto gastas más nos importas, pero ¿quién dijo que la victoria no requiere esfuerzo y pequeñas derrotas?

Un docente nunca se rinde.

Así que hoy, aunque alguien pida mi ingreso en una institución mental, afirmo a los cuatro vientos que: ¡Yo mañana sí quiero ir al cole!