Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

La Pavoteca


martes, septiembre 27th, 2016

El nuevo héroe

 

Año 1976. En un colegio de Madrid.

Don Hilario, profesor de E.G.B., ha sido informado de la aparición en una cabellera de un brote de piojos que abarca desde la patilla derecha hasta la nuca. Los susodichos inquilinos de la cabeza de Pepito Melénez, han empezado a construir hasta un mirador en las pestañas. El profesor informa a la clase para que cada mochuelo lo cuente en su olivo. Fin de la historia.

Año 2016. En el mismo colegio…

El “Hila” ha recibido un correo de una familia informando de la aparición puntual, y poco frecuente, de pediculosis en la cabeza de la criaturita conocida por José Melénez. Los padres exigen absoluta reserva y discreción, ya que no desean que la noticia llegue al grupo de whatsapp de padres.

(Nota del autor: el profesor no nombra la palabra “piojos” porque va en contra del libro de estilo del colegio)

El “Hila” consulta el expediente del niño para conocer su historial psicológico y así afrontar el caso con el tacto y aplomo que demanda la situación. De paso baja a enfermería para informarse sobre la sensibilidad de las pelambreras de la clase y la tolerancia de cada tipo de cabello a los champús que existen en el mercado. Por supuesto, elabora un informe personalizado para cada familia con el tratamiento a seguir.

En el caso de Pascualita Crines, cuyos padres andan a la gresca, el profesor prepara los informes por separado, haciendo equilibrios con el lenguaje no vaya a ser que el tema sirva de arma arrojadiza para los progenitores y que al final le toque disculparse por su poca empatía.

También es probable que le toque a él lavarle la cabeza a Justino Rizos, ya que sus padres no disponen de los medios adecuados y no es cuestión de que los huéspedes de su cabeza encabecen la resistencia.

Una vez erradicada la plaga el “Hila” redactará un memorandum para la Jefatura de Estudios, otro para la enfermera y otro para la Consejería de Sanidad, que deberá evaluar su actuación para comprobar que ha seguido los criterios del modelo de calidad establecidos por el Consejo Escolar del Estado.

También es posible que reciba la visita de alguna familia que le reproche que el champú no fuera anticaspa o con aroma a limones del Caribe, ya que el pelo de su hija es muy sensible y cortárselo podría traumatizarla, con lo cual se iniciaría un nuevo proceso que abarcaría al Departamento de Orientación y al de Convivencia. Mejor no meterse en más berenjenales…

Así que el “Hila” cada mañana, cuando se levanta y ve a su hijo babeando ante los dibujos de Superman, se acerca a la tele y le dice al superhéroe que es un puto aficionado.

Él sí que tiene superpoderes, y no ese debilucho que se derrite con un cacho de Kriptonita.

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jueves, junio 16th, 2016

Viviré de mi mujer

Sí, ya sé que el título puede resultar algo inquietante, especialmente para la gente que me conoce, pero todo tiene su explicación.

Resulta que en los últimos años vengo observando que algunos de mis alumnos están viviendo en una burbuja de grafeno (material resistente, transparente y con muchas aplicaciones en las TIC) cuidada pacientemente por sus padres. La burbuja, que actúa como escudo protector, tiene unas propiedades fabulosas y estoy convencido de que, en breve, estará a disposición de las familias en la tienda de Amazon

Si la burbuja no se adapta al colegio esta puede ser reinstalada en otro centro educativo. De hecho, en los últimos años, cientos de burbujas pululan por las calles de Madrid buscando un proyecto docente a medida de sastre.

En caso de que el alumno precise de un esfuerzo a largo plazo, para lograr sus objetivos, la burbuja emite un pitido de alarma, llamado “Defcon 4”. Si se produce un suspenso la burbuja activará el protocolo “Defcon 3”. Si este no se soluciona en junio o septiembre, la burbuja pasa a “Defcon 2” y “Defcon 1”. La repetición de curso no se contempla, porque puede provocar una explosión en la burbuja y la empresa fabricante no se haría responsable (uso inadecuado del producto).

Sobre el tema de deberes, como profesor, considero que un alumno que pasa seis horas en el colegio tiene que irse a casa trabajado y estudiado. Hasta ahí estamos de acuerdo en que hoy en día hay exceso de deberes. El problema es que en la actualidad hay alumnos que se llevan la burbuja puesta a clase (dentro de ella se tocan las gónadas a dos manos), por lo que no se enteran de casi nada y llegan a casa en blanco. ¿Qué sucede entonces? Pues que en lugar de trabajar en el colegio y disfrutar en casa, lo están haciendo al revés. La burbuja no tiene programado ese escenario, por lo que todavía debe ser mejorada para futuras versiones.

Que levanten la mano las personas que consideren que no sufren ningún problema psicológico. ¡Todos lo sufrimos en menor o mayor medida! La burbuja lo sabe y por eso lo usa como fuente de energía. El inconveniente es que un informe del psicólogo te sirve en el colegio, pero no en la vida real, porque si le tiro una bola de papel al entrevistador simplemente no te selecciona para el puesto de trabajo.

La burbuja admite un complemento en forma de nuevas tecnologías. La Tablet viene de serie. El móvil se coloca en la burbuja a los diez años con el objetivo de evitar la frustración social y personal. Aviso del fabricante: decir “NO” puede provocar fugas en la burbuja y que esta pierda sus propiedades.

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Conclusión: dentro de diez años los niños de ahora saldrán al mundo real y descubrirán que son minusválidos en materia emocional, incapaces de levantarse tras un bofetón de la vida y dependientes de sus adultos de referencia. Entonces vendrán al colegio a pedir explicaciones y yo les diré que ya les avisé, y que ahora sólo puedo darles el teléfono de la consulta de mi mujer, que es psicóloga, y que les hará un descuento especial si la terapia es familiar. Tanto dinero va a ganar mi compañera de vida que a lo mejor hasta me puedo retirar. De ahí viene el título de esta reflexión.

El que alguien gaste dinero en una burbujita es muy respetable, pero como soy profesor vocacional no me voy a rendir. Así que a partir del curso que viene me llevaré una aguja gigante de hacer punto y voy a pasarme el mes de septiembre reventando burbujas por el pasillo. Eso sí, con mucho disimulo, no vaya a ser que me toque pagar los desperfectos.

Este texto está dedicado con admiración a aquellos padres que han decidido no usar burbuja con sus hijos. Sufren y dudan porque piensan que van contracorriente, pero tanto ellos como los profesores seguro que nos sentiremos muy orgullosos de sus hijos cuando estos sean adultos.

jueves, mayo 5th, 2016

Frustración 2016

Frustración

sábado, diciembre 5th, 2015

…Y allí estaba

Para un adolescente resulta complicado reconocer y expresar sus emociones, y mucho más si es en público.

El otro día, en mi tutoría de 2º de ESO, hicimos un ejercicio a partir de un vídeo en el que un chico de su edad tenía dificultades para mostrar su amor a una chica. Se me ocurrió entonces que mis alumnos imginaran una situación similar y le desarrollaran por escrito.

La historia comenzaba así: “Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba…“. Casi toda la clase se animó a leer ante sus compañeros su relato y unos pocos valientes se atrevieron a dármelo para publicarlo en “La Pavoteca”.

Alberto Rabadán

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba.

Tras unos minutos me decidí a hablar con ella pero, justo cuando iba a hacerlo, se fue a saludar a sus amigas, así que me fui a jugar al baloncesto. Luego la vi sola y me decidí, pero se acabó el recreo y me quedé muy triste. Por suerte apareció un amigo suyo y me pasó su número. Empecé a hablar con ella al final del día, quedamos para salir con algunas amigas suyas y nos quedamos solos en un banco hasta que fue la hora.

Quedamos para ir al cine dos días más tarde solo nosotros dos. Me quería decir algo, pero empezó la película, que nos gustó, por lo que nos quedamos embobados viéndola. Al final me dio un beso, me dijo que le gustaba, pero tenía novio, y que no me quedara triste por recibir calabazas por segunda vez.

Estuve unas semanas bastante deprimido hasta que un dia ella volvió. Estuvimos hablando y resultó que su novio la había engañado con otro. Tras eso pasó lo que pasó entre nosotros.

Luis Silva

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Fui a hablar con ella en el recreo. Al salir de clase seguimos hablando mientras la acompañaba a casa. Estábamos tan embelesados que casi nos atropella un coche. Quedamos el día siguiente. Desde ese día fuimos un poco más que amigos.

Marcos Castellanos

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Con su alrgo cabello liso de color (********). Era una fría tarde de invierno, pero con su sonrisa me nació la primavera como si fuera marzo. Era el día. Me fui con mi amiga Belén para planearlo. Le regalé una flor, casi tan bella como ella, y me respondió con su alegre mirada.

Marta Gómez

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Me puse colorada y me tropecé con el escalón. Él me vio, se rió y pasó de mí. Su amigo, en cambio, vino a preguntarme si estaba bien y si me acompañaba a enfermería. Le pregunté por su amigo y no me dijo que no era muy buena persona. Tuve unos minutos de frustración y Óscar, el tío bueno que me ayudó, creyó que me había dado un infarto.

 En la hora de la comida también vino Pedro, el amigo que se fue con el que me gustaba. Este era muy majo y ambos eran encantadores. ¿Quién era mi chico? Me miraban con unas sonrisas que hacían que me derritiese y me defendían cuando Miguel, el maligno, me llamaba patosa.

 Empecé a pensar que me gustaba más Óscar, pero nos distanciamos un poco, así que me quedé con Pedro. Empezamos a salir, pero seguía sintiendo algo por Óscar. Hablé con Pedro y ahora tengo cuarenta años y estoy casada, y amargada, con Óscar.

Jorge Serrano

Había sido una dura semana de exámenes. Bajé al patio y allí estaba. Le dije “Hooola”. Como la había contado a un amigo (un poco bocachancla) que me gustaba, sus amigas la sabían que estaba por ella, haciendo lo típico de dejarte con ella a solas e irse. Empezamos a hablar de lo que habían hecho sus amigas y yo le decía: ¿por qué lo habrán hecho? Los dos callábamos, porque lo sabíamos. Y así estuvimos hasta que pitaron en el recreo.

Al día siguiente, sábado, le propuse quedar con más gente para ver una peli o algo. Nuestros amigos comunes planearon dejarnos solos. Luego… lo típico de las películas.

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Hay que agradecer mucho que adolescentes de trece años muestren sus sentimientos.

Y ahora toca esperar a que se cumplan sus “sueños de patio”.


viernes, octubre 2nd, 2015

Siete años después… ¡Un millón de visitas!

Este blog arrancó el 30 de agosto de 2008 y siete años después ha superado el millón de visitas. ¡Muchas gracias!

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lunes, agosto 31st, 2015

La vuelta al cole

Hay dos síntomas muy claros para descubrir que han terminado las vacaciones escolares. Uno es el inicio de la campaña comercial de “La vuelta al cole”, en la que grupos de niños, con indumentaria de serie americana, desfilan felices por la televisión y los catálogos de los hipermercados con ansias de sabiduría. Estrenan ropa, libros de texto, mochilas, prendas invernales (ayer vi un plumas infantil junto al material escolar en un hipermercado, lo juro por Wert). ¿Cómo no van a estar motivados si les esperan exámenes, pizarras llenas de números, metodologías del siglo XIX y tardes repletas de extraescolares que les impiden jugar? Hay que ser un cenutrio para no apreciar todo esto… (Algún día hablaré de la necesidad de renovar nuestras metodologías).

El otro síntoma es la recurrente noticia en los informativos del llamado “Síndrome postvacacional”, un trastorno que no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud, pero que te puede hacer enfermar dos o tres días (si dura más recomiendan acudir al especialista, no es broma). A finales de agosto nos machacarán a los adultos con consejos para no deprimirnos por tener trabajo, pero la semana que viene les tocará a mis alumnos. Me pregunto qué síntoma tendrá la persona que lleva cinco años buscando trabajo sin conseguir nada más que un contrato temporal en la hostelería para atender las vacaciones de la clase media alta que ha salido vencedora de la crisis.

Pues yo me opongo a que me incluyan en el grupo de afectados. El único síndrome que me afecta debe ser el de Estocolmo, porque yo tengo ganas de ir al cole. ¡Sí! Lo reconozco… Y pido perdón por ello. Soy uno de esos privilegiados que se dedican a la enseñanza y que conviven cada día con personas repletas de vida, ilusiones, energía, emociones… Acudo cada mañana al cole a disfrutar con mis “pavitos” y además me pagan por ello.

Sí, es verdad que habrá malos momentos, suspensos, incomprensión de alguna familia, políticos gestionando la educación y muchas horas de trabajo en casa, pero no cambiaría mi profesión por nada en el mundo. Confío en mis alumnos para que dentro de unos años le den la vuelta a este mundo injusto que les estamos dejando, así que procuraré sortear los obstáculos que me pongan para colaborar en la formación de personas libres, responsables y autónomas. Me lo van a poner difícil, porque esta sociedad sólo quiere borregos que consuman, tanto gastas más nos importas, pero ¿quién dijo que la victoria no requiere esfuerzo y pequeñas derrotas?

Un docente nunca se rinde.

Así que hoy, aunque alguien pida mi ingreso en una institución mental, afirmo a los cuatro vientos que: ¡Yo mañana sí quiero ir al cole!


domingo, abril 19th, 2015

Una gran partida

“Profesor de matemáticas” is loading…

Primera interacción. El profesor, o Gran Master, hace una cuenta atrás a ver si sorprende a algún alumno levantado. Todos corren a su silla. El que se fue a Sevilla (ventana) perdió su silla. Sonia02 ha sido la última en sentarse. Su almacén de energía vital retrocede hasta alcanzar la reserva. Su imprudencia le ha costado cara. Es la sacrificada.

El Gran Master extiende la pantalla y enciende el proyector para reanudar la partida del día anterior. Su lenguaje corporal y la expresión de su cara demuestran que el mensaje “Bienvenidos a mi juego” es sincero. Usa buenos gráficos emocionales para que los jugadores se sientan cómodos.

Los jugadores conectan el modo 3D para que el Gran Master, conocido como GM, el administrador del juego, coja su mando a distancia y se mueva por toda la clase.

Primer reto de hoy: el que descubra el dominio de la función 3/x gana una tarjeta con nota extra. Los jugadores disparan sus conocimientos sobre el objetivo sin dejar de observar los ensayos que hacen sus compañeros de partida. Cada error, propio o ajeno, es una forma de aprendizaje. La función 3/x es esquiva, huye al acercarse al cero…


– ¡GM! ¡Algo está pasando! ¡Estoy cayendo hacia el infinito! -informa Sonia02 apurada.
– ¡Rápido! ¡Retrocede, estimada Sonia02!
– No puedo, el cero me empuja…
– Eso te pasa por no respetar el dominio… ¡Estás perdiendo créditos! Y te quedaban pocos por haberlos gastado en el cambio de clase.
– ¡Profesor! A mí me ocurre lo mismo…
– Tranquilo, JavierBest16, salid los dos a la pantalla con el puntero. Hay que descubrir qué os está pasando.
– ¿Podemos conectar el programa de representación de funciones? –sugiere Sonia02.
– ¡Claro! En mi ordenador, el icono de abajo.
– GM, ¿dónde tiene la calculadora?
– Búscala en Windows, JavierBest16 –dice Julia_Maths_Spider desde el fondo de la nave.
– GM, ¿puedo conectarme al móvil para recordar la definición de dominio? Sólo será un momento, lo prometo –suplica Sonia02 consciente de su delicada situación.
– De acuerdo, te concedo un minuto, pero luego deberás apagarlo. Recuerda las normas del programador. Nada de móviles durante la partida.

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Mientras tanto JavierBest16 ha convocado a su grupo de aprendizaje cooperativo. Él actúa como secretario. La coordinadora presenta el problema al resto mientras que el documentalista revisa el cuaderno de bitácora de la nave.

GM ha puesto en marcha el cronómetro… Sonia02 ya ha averiguado lo que es el dominio, pero no tiene muy claro como aplicarlo a 3/x. En un intento desesperado por continuar la partida hace un rápido requiebro para acercarse al grupo de JavierBest16. La portavoz del grupo la recibe cordialmente. Se hace necesaria una alianza. Intercambian información. Hay un buen documentalista en el grupo y Sonia ha sido eficaz con el móvil.


– ¿Y bien? –pregunta GM.
– Pensamos que la función huye del cero porque no existe en ese valor –responde JavierBest16.
– Interesante –dice GM acariciándose la barbilla.
– Así que el dominio deben ser todos los números salvo el cero –concluye Sonia02 suspirando aliviada.

GM para el cronómetro. Prueba conseguida. Ceremoniosamente entrega a Sonia y a Javier sendos badges en los que se acreditan su maestría en el manejo de funciones. También informa al resto de jugadores de la valía de sus compañeros, para que su almacen de energía se recargue. Para Sonia es un mérito que le servirá en la gran prueba del final del trimestre. Javier hace cuentas y descubre que sólo precisa ganar un reto de ingenio tipo Gold para lograr el badge “Grand Slam”. Sabe que ese día será especial porque GM lo publicará en Twitter y todo el colegio se hará eco de su triunfo.

Cambio de pantalla…

Aparece un parque de atracciones. GM comienza a narrar la existencia de máximos y mínimos navegando por una montaña rusa. Julia_Maths_Spider pregunta si existe alguna función con infinitos máximos. GM le invita a cargar un nuevo juego, pero esa vez de un curso superior. ¿Te consideras preparada, joven aprendiz? Expectación. ¿Qué hará la intrépida jugadora? Julia_Maths_Spider acepta y descubre la función coseno. Luego GM regresa al juego habitual y le dice que muy pronto podrá conocer en profundidad el nuevo juego, pero hay que dar tiempo al tiempo. ¡Atención, spoiler! Dentro de dos años os van a enseñar que hay unas funciones trigonométricas…

Queda poco tiempo… GM propone retos cortos para aumentar el badge de notas de clase. Sara_araS sugiere utilizar la música de One Direction como fondo. Los más rockeros refunfuñan, pero hoy le tocaba a ella. Son las reglas que venían en el manuel de instrucciones de septiembre. El ritmo acompaña a los jugadores en el tramo final de la partida.

Más 3D… GM ha mutado en Gran Oráculo, GO, y sobrevuela las mesas reparando las bitácoras con su rayo de grafito. El cronómetro indica que quedan pocos segundos para el cambio de pantalla. ¡Suena la alarma! Las armas caen sobre la mesa. GO vuelve a transformarse en GM.

La ruleta espacial comienza a girar… ¡_Sergio_ ha sido el elegido! GM desenfunda su smartphone y fotografía la bitácora del jugador. En la pantalla aparecen los trazos realizados con la Pilot Láser por _Sergio_, el cual toma el mando de la escuadrilla para explicar el plan de ataque sobre f(x)=3x-2. La ejecución es buena. La pobre f(x) se rinde ante la puntería de _Sergio_, que logra una de las diez piezas que componen el badge “pizarra”. Paciencia, que ya queda menos.

Suena el timbre. Game Over. GM se despide.

Ha sido un buen día en 2º de ESO.

sábado, febrero 21st, 2015

Mamá, ¿qué deberes tengo?

Aunque mis alumnos no se lo crean sólo llevo poco más de un año usando el Whatsapp. ¡El coordinador de TIC de un colegio! Pues sí… La verdad es que ahora me facilita mucho esa labor de coordinación, aunque también siento que voy con “la oficina a cuestas”, para lo bueno y lo malo. También me permite comunicarme con mi compañera de forma más efectiva, ya que pasamos muchas horas trabajando y nos gusta saber el uno del otro.

Tampoco es de extrañar que en un país como España, líder europeo en uso del “guasap”, los adolescentes hayan encontrado en sus móviles una alternativa barata para gestionar su vida social a través del móvil. Las “llamadas perdidas” y los SMS han sido desplazados por el este servicio que además facilita el compartir archivos multimedia.

En el mundo de la educación existe una herramienta similar llamada Remind, que permite a los profesores enviar o programar mensajes, fotografías o documentos directamente a los teléfonos móviles de los alumnos y de sus padres. Teniendo en cuenta que el teléfono móvil es hoy en día el regalo estrella de las primeras comuniones podemos imaginarnos un peligroso escenario en el que un profesor de primaria se convierte en “Community Manager” de familias (que a veces actúan como clientes) y de niños, todavía inmaduros para moverse con soltura en la sociedad, pero a los que se invitan a hacerlo en su imagen virtual de las redes.

A raíz del éxito de estos sistemas han surgido los grupos de whatsapp “para madres” (no es una expresión machista por mi parte, se llaman así) en las que se comentan los deberes, los exámenes y lo sucedido en las clases, sustituyendo paulatinamente a los corrillos llamados popularmente “Radio patio”. Parece lógico que este tipo de grupos puedan resultar eficientes en las edades tempranas, especialmente en educación infantil, donde funcionan mucho los avisos, circulares o el diálogo diario con los docentes, haciendo muy necesaria la presencia de los padres a la salida de clase.

El problema surge cuando los niños van creciendo y se acercan al final de primaria, y no digamos ya en secundaria. ¿Por qué? El inicio de la pubertad coincide con el aprendizaje de la autonomía, ejerciéndola con responsabilidad y cierta libertad marcada por los límites. Este cambio significa que los padres deben alejarse poco a poco del aula dejando a sus hijos que se erijan en los protagonistas absolutos de su aprendizaje e interviniendo sólo en los casos en los que ellos le demanden alguna ayuda puntual. Tan ridículo es sentarse a estudiar con un alumno de secundaria como intentar conocer cada una de sus tareas a través de un grupo de mensajería.

Veamos el ejemplo de Pascualito: Nuestro protagonista se rasca los testículos a dos manos durante las horas de matemáticas. A veces abandona tan estimulante tarea para echarse unas risas en clase, por lo que al terminar la jornada su único logro ha sido calentar la silla y haber estrechado lazos con Pascualita, la compañera de al lado que, dicho sea de paso, está de buen ver. Total, que llega a casa, merienda y se sienta a estudiar. ¡Mamá! Dime hijito. Mira en el grupo de madres qué deberes tengo para mañana. ¿Qué pasa, te has dejado en casa la agenda? No, no es eso, es que el profe habla muy bajo en clase y con el jaleo que se monta no se oye nada. Vaaale, lo miro.

 

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La madre regresa al dormitorio de su hijo y le explica los deberes que tiene para ese día. Luego regresará para comprobar si Pascualito los ha hecho. ¿Qué tal hijo? Pues fatal, no entiendo el problema este de las gallinas y los conejos. Déjame que lo mire… ¿A qué es complicado, mamá? Un poco, espera que lo consulte…

0 Ivan

 

Hijo, te mando el problema por whatsapp. Mamá, me has prohibido encender el móvil de lunes a viernes. Es un momento, no te preocupes.

Y así, justo en esa etapa en la que Pascualito debe aprender a ser autónomo, a resolver sus conflictos en el colegio y a responsabilizarse de sus tareas, su mamá decide sobreprotegerle, evitarle las consecuencias de su actitud y ayudarle a que no se traumatice ante el esfuerzo.

Lo que no sabe esta madre es que el propio Pascualito y sus amigos tienen otro grupo de whatsapp en el que se pitorrean de sus madres, padres y profesores, y que a veces usan para acosar a la pobre Carmencita, una compañera muy tímida que es el objeto de sus burlas. Pero eso ya será otra historia…