Archivo para Diciembre 2011

LA PAVOTECA - “Explorando tu mundo”

La adolescencia o “edad del pavo” es una etapa de la vida en la que el joven explora el mundo de los adultos, poniendo a prueba sus propios límites para crecer de forma armónica y preparar su proyecto de vida. En esa búsqueda también los adultos que convivimos con él necesitamos realizar otra exploración, en este caso dirigida a comprender sus sentimientos, preocupaciones y esperanzas. “La Pavoteca” trata de ser un lugar de encuentro entre esas dos realidades tan distintas en las que los momentos de encuentro son escasos y a menudo conflictivos.

Durante el verano de 2009 he revisado y mejorado los contenidos de este blog  para darles un formato de libro en descarga gratuita. Si lo deseas puedes bajarte el libro con todo el material en este enlace.

He dividido los temas a tratar en 48 capítulos organizados en seis categorías diferenciadas por colores: afectividad, cuerpo, familia, formación, personalidad y sociabilidad.

Durante el curso 2009-10 se estrena “La Pavoteca TV” donde incorporaré algunos  vídeos. Inevitablemente, el 2011 es el año de la crisis, por lo que procuraré relacionarlo también con las vivencias que los más jóvenes tienen de esta cambio social tan profundo que nos espera.

En algunos de los capítulos encontramos colaboraciones externas de profesionales y alumnos, o algún texto que publiqué con anterioridad en otros proyectos.

Aunque el blog está ordenado de la entrada más reciente a la más antigua, dispones a continuación de un índice en forma de botones de acceso con el nombre del capítulo y de la persona entrevistada.


    ¡Bienvenid@ a La Pavoteca!

    Antonio Javier Roldán (Contactar)


     


     

     

     

     

     

     

     

     

Cuento de Navidad

 

Cuento de Navidad

 

Su taxi era el único de la parada y Pedro no tenía mucha confianza en que un día de Navidad, a las 9 de la mañana, alguien solicitara su servicio. Había sorteado en la emisora los días calientes de las fiestas y le había tocado el más parado. Al menos no tendría que aguantar a los colgados de año nuevo. Observó a la brigada de limpieza amontonando los cartones en un camión que recorría la calle desierta. Siempre pringamos los mismos, pensó. Espero unos minutos más y si no me voy al Aeropuerto a echarme unas risas con los colegas. Fue entonces cuando ella golpeó el cristal. -¿Estás libre, tío? Mal empezamos, una cosa es que uno esté de servicio y otra que le traten como a una zapatilla. -No soy tu tío, niña. ¿No ves el cartel de “libre”? Lo de niña no era un menosprecio. Aquella mocosa apenas llegaba a los catorce años. -¡Ah! Vale. Pues me meto. Y se metió.

-¿A dónde?

- Traigo una lista -le acercó un móvil en el que se veía un plano de Madrid cubierto de banderitas.

-¡Coño! ¿No pensarás que esto es un bus turístico? ¿Tienes dinero para pagarme semejante carrera?

-Mi abuela me ha dado 100 euros por Papá Noel.

-No sé niña, con eso podrías hacer muchas cosas en lugar de viajar en taxi. Te comprar un bonobús y haces lo mismo.

-No crea, me sale rentable porque así termino antes. Primero vamos a pasar por casa de Miguel, que es el tipo que ahora le canta a mi vieja, que supongo que estará allí mojando los churros en el chocolate. Él me ha prometido el iPod y ella no sé qué de unos pendientes de Horteralandia que luego me choriceará. Después nos vamos a los barrios bajos a buscar al Javi, el ex de mi madre, que para competir con Miguel no escatimará esfuerzos. Creo que me usa para recordarle a mi madre que aún existe y que todavía sabe aporrear la guitarra con el truño de “La chica de ayer”. Una vez cumplimentado Javi, buscaremos a mi tío José, hermano de mi padre, pero que a veces se siente en la obligación de actuar como tal, porque él siempre dice que alguien tiene que ejercer de figura masculina de autoridad o no sé que memez, y que cada vez que me ve no para de darme la brasa con el temita de las notas y el botellón. ¡Será falso! No sabe ni hacer la o con un canuto y se pega cada lingotazo cuando juega el Madrid que el aroma inunda toda la casa. Además, para colmo soy del Atleti. Después buscaremos a mi padre, que me ha colocado en Nochebuena con mi abuela, sin que lo sepa el juez, claro, para tener vía libre y tirarse a la Natalia, esa guarra a la que duplica la edad y que se empeña en decirme que seremos buenas amigas. Puede estar en la banderita de arriba -señaló la pantalla del móvil- o en la de ese hotel. La chica tiene gustos refinados, y me ha prometido una cazadora de cuero rojo putón muy aparente. Él me dará una tarjeta regalo para que me lo gaste en lo que quiera. También habrá que darle un beso a mi madrina, una tía abuela que me preguntará si tengo novio y si voy a misa. Lo del novio prefiero no contárselo, porque podría entrar en coma diabético, y lo de la misa se me ve en la cara, así que supongo que se interesa por cumplir, ya que aquello de haberme sumergido en la pila bautismal te crea obligaciones y tal. Dejo para el final la visita a mi hermano Carlos. Creo andará durmiendo la mona en el piso que comparte con Pilar, Andrés y Sonia. Lo que no sé es la habitación, porque ya le he pillado con los tres. Me lo jugaré a cara y cruz. De él no espero regalo, pero me lo llevaré a que coma algo decente con la pasta de la abuela, porque estamos a final de mes y ya estará a base de sopa y chóped. ¡Ah! Espero que me quede algo para tu propina, por supuesto.

-Entiendo…

-Pues quemando rueda, que por la tarde he quedado con los colegas.

-Puedes llamarme tío Pedro.

-Pues date por visitado, macho.

 


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