Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

La Pavoteca


Domingo, mayo 7th, 2017

La adolescencia o “edad del pavo” es una etapa de la vida en la que el joven explora el mundo de los adultos, poniendo a prueba sus propios límites para crecer de forma armónica y preparar su proyecto de vida. En esa búsqueda también los adultos que convivimos con él necesitamos realizar otra exploración, en este caso dirigida a comprender sus sentimientos, preocupaciones y esperanzas. “La Pavoteca” trata de ser un lugar de encuentro entre esas dos realidades tan distintas en las que los momentos de encuentro son escasos y a menudo conflictivos.

Durante el verano de 2009 he revisado y mejorado los contenidos de este blog  para darles un formato de libro en descarga gratuita. Si lo deseas puedes bajarte el libro con todo el material en este enlace.

He dividido los temas a tratar en seis categorías diferenciadas por colores: afectividad, cuerpo, familia, formación, personalidad y sociabilidad.

Durante el curso 2009-10 se estrenó “La Pavoteca TV” e incorporé algunos  vídeos.

Inevitablemente, el 2011 fue el año de la crisis, por lo que procuré relacionarlo también con las vivencias que los más jóvenes tienen de esta cambio social tan profundo que tuvimos.

En algunos de los capítulos encontramos colaboraciones externas de profesionales y alumnos, o algún texto que publiqué con anterioridad en otros proyectos.

Aunque el blog está ordenado de la entrada más reciente a la más antigua, dispones a continuación de un índice en forma de botones de acceso con el nombre del capítulo y de la persona entrevistada.

Desde el año 2016 el blog se dedica a la adolescencia, pero también al mundo de la educación.


¡Bienvenid@ a La Pavoteca!

Antonio Javier Roldán (Contactar)

 

Domingo, mayo 7th, 2017

La hora de comer

(Autora: Itzíar Rodríguez Franco – 2º ESO)


Capítulo 1. Inseguridad.

( 11:00 )

Todo comienza una mañana en la que…No, no, que va. No es que te levantes una mañana y ocurra. Porque no. Las cosas no son así. No es de golpe. Es poco a poco.

En verdad siempre está ahí, no viene de repente. Porque no, nadie es completamente seguro, nadie. Todos tenemos inseguridades y somos conscientes de ello, porque, aunque no lo demostremos, lo sabemos.

Hay personas que se las dan de duras, pero a veces se comportan de esa forma para así esconder sus complejos, no los culpo, me parece normal, no bueno, pero normal.

Aún así todos sabemos en nuestro interior que a lo mejor no nos gustan nuestras piernas porque nos parecen demasiado cortas o por el contrario, muy largas; puede ser que lo que no nos guste sea el color de nuestro pelo o igual es algo tan simple y tan complicado como que no nos convenza nuestra nariz. ¿Me equivoco? Seguramente no. Y ya está, no pasa nada.

Ahora bien, todo esto es muy común y más aún en adolescentes, o eso dicen; pero, una cosa es que seamos inseguros y otra que esto nos cree un problema. Problema. ¿Qué problema? A pues no sé. A cada uno le afecta como le afecte. Pero no voy a hablar del tipo: “Me da vergüenza que me miren de perfil porque no me gusta mi nariz”. Que si. Que también. Pero, no es eso de lo que yo quiero hablar, de lo que yo quiero opinar. Yo voy a hablar de mi opinión, opinión sacada de experiencias ya sean propias o gente que he conocido.

Capítulo 2. Influencia.

( 11:30 )

Bueno, a lo que estamos. De lo que quiero es hablar del físico. Pero no de algo concreto, sino de lo más sencillo y, como no, lo más común sobre todo en nosotras, las chicas: “Estar gorda”.
Para empezar, esto es algo subjetivo. Pero quieras o no, hay límites y además hay que tener en cuenta la salud ante todo.

¿De dónde viene este problema? Yo pienso, y como yo, muchos, que la culpa es de los ideales que nos transmite la publicidad, ideales que ha creado la sociedad. Actualmente además también es culpa de las redes sociales. En general la comunicación hoy en día se ve muy afectada por estos problemas y acaba siendo dañina para muchas personas. ¿Quién no ha visto a esa chica súper alta y delgada salir en el anuncio de un caro perfume con un chico guapísimo? Si estas por las redes sociales, por otro lado estarás más acostumbrada a ver fotos de chicas preciosas, con supuestas vidas perfectas. Pero la perfección no existe, solo existe la realidad. Y aún sabiéndolo seguimos con nuestros ideales. Porque esta influencia nos lava el cerebro, nos condiciona, nos crea complejo de gordas.

Puede que no sea solo eso, también influye tu entorno. Quiero decir, seguro que en tu clase o curso hay una, dos, tres o veinte chicas bastante delgadas y guapas que en tu cabeza se ven mucho mejor que tú. Y como siempre, esas suelen ser las populares y te hacen sentir menos.

Capítulo 3. Eres tú.

( 12:00 )

A lo mejor ni siquiera estás gorda. A lo mejor estás normal. A lo mejor es un problema de salud (de la tiroides). ¿Y qué? Cada uno es como es y por mucho que en nuestra sociedad y sobre todo en las chicas haya una gran presión con respecto al físico, déjame que te diga una cosa, o mejor, que te plantee unas preguntas: ¿Va a cambiar tu personalidad tu físico? De verdad, piénsalo, ¿pesando 3 kilos menos vas a ser mejor persona? Yo creo que no.

Esto deriva en la opinión de los demás, y ya lo sé, duele, créeme que lo sé.

Capítulo 4. Los demás.

( 12:30)

Son muchas las veces que nos lo dicen: “No dejes que te hagan daño con insultos o comentarios”, “no hagas caso a la gente que te quiere hacer daño”. Vale, todo esto queda muy bonito así dicho pero no es tan fácil y lo sabes. No es fácil ignorar un comentario del estilo: “Esa es una gorda” o “bueno, esa no es delgada precisamente…”. Directa o indirectamente esto hace daño y más si tu ya estás mal contigo misma.

Que a los ocho años un chico te diga que no quiere salir contigo duele. No porque no quiera salir contigo ya que eso es lo de menos, seamos realistas, ¡8 años! El problema está en que te haya dicho: “¡No, gorda!”. Realmente eso es lo que duele.

Que durante 9 años te sientas mal por ser la más gorda de tu clase duele.

Que la niña que te tiene asco en clase te decida hacerte daño llamándote gorda duele.

Que cuando empiezas a interesarte por la ropa como buena chica de 13 años te des cuenta de que usas una o dos tallas mas de pantalón que tus amigas duele.

Que haya muchas prendas que te gusten pero no te queden bien por tu cuerpo duele.

Que te mires al espejo y te des asco duele.

Que te sientas mal cada vez que comes algo duele.

Que te sientas culpable duele.

Que te pienses que eres menos por ser así (cuando en verdad es mentira) duele.

Y yo lo sé, en serio, se que duele, pero te pido por favor que no te fijes en eso. Seguro que en algún momento esto te ha hecho caer, igual te has levantado y ahora deambulas sin rumbo por ahí, perdida o igual te has quedado en el suelo, incapaz de moverte. En cualquier caso te pido lo mismo: levántate, ponte de pié, no te dejes tirar, sigue adelante, camina firme, crea un aura de seguridad a tu alrededor, y nunca dejes de creer en ti.

Capítulo 5. Soluciones.

( 13:15)

No estás sola en esto, no creas que lo puedes arreglar tu sola porque, seguramente no puedas con lo dañada que estas, con el dolor que te guardas.

Pensarás que es lo más sensato pero no. Yo también lo pensé en su momento y me alegro de haber dejado esa locura. No dejes de comer o no hagas muchísimo deporte y luego no comas nada pensando que cualquiera de las opciones es la más correcta. No es esa la solución. Existe un equilibrio.

No comer será peor, es malo para la salud de cualquier humano. Lo más importante es tu salud, no que parezcas un palo de escoba. Si de verdad te preocupa, ve a un médico, a un especialista, alguien que sabe perfectamente lo que debes hacer y que te va a ayudar. No te obsesiones con el peso, al final es solo un número y recuerda siempre que el músculo pesa más que la grasa.

No te hagas daño, no merece la pena. No merece la pena dañar tu salud. No merece la pena dejar que ganen esas personas que te hicieron daño. No merece la pena dejarte llevar por los ideales sociales. No merece la pena. No merece la pena que dejes de comer.

Capítulo 6. La hora de comer.

(14:00 )

Se acerca la hora de comer y te voy a pedir por favor que te comas la comida, no la tires. No te pido que te comas tres hamburguesas, te pido que no tires el pescado o las verduras. Son necesarios para crecer y estar sano, te proporcionan la energía necesaria para tu cuerpo y para saber esto no hace falta tener una carrera en nutrición. Comer bien y a la vez sano no es difícil y lo puedes hacer. Yo sé que tu puedes.

Quiero que vayas a la mesa, te sientes y comas. Y tú también tienes que quererlo. Y yo se que en lo más profundo de ti quieres. Entones, ¿a qué esperas? Hazlo, y hazlo por ti.

Capítulo 7. Quererte.

(17:15)

Pues sí que se ha hecho tarde, yo solo espero que hayas comprendido lo que te he querido transmitir. Lo hago porque yo me he sentido así y creo que nadie debería hacerlo. Debes quererte. Quererte por quién eres. Quererte por lo que haces y por lo que no haces. Y todo sin importar la opinión de los demás.
Aprende a ser feliz sin importar lo demás, porque para ser feliz no te hace falta ser un palo de escoba, te lo digo de verdad.

Ama por lo que hay dentro y no por lo que hay fuera

Fin

 

 

Domingo, febrero 12th, 2017

Los niños de la última guerra

Los niños que vivieron su infancia tras la Guerra Civil descubrieron rápidamente el valor de un juguete, un libro o unos zapatos nuevos. Conocieron las cartillas de racionamiento, el frío y la carencia de libertad, pero supieron dar lo mejor de sí mismos cuando España estrenó la democracia.

Hoy en día, casi todos esos niños de la posguerra, son los abuelos de las víctimas de un nuevo conflicto, silencioso, casi invisible, que está desmontando su futuro a golpe de capitalismo salvaje y crecimiento insostenible. Pero, al contrario que sus abuelos, esta nueva generación está creciendo entre algodones, protegidos y consentidos, alejados de cualquier frustración que les pueda traumatizar, educados como consumidores compulsivos y vecinos de unas ciudades convertidas en parque temáticos de pantallas planas deslumbrantes.

Cada mañana son depositados en los colegios, donde el gobierno de turno les ha obsequiado con un ley educativa repleta de contenidos y ocurrencias. Por si fuera poco, ahora los queremos bilingües (haciendo que otras materias como las ciencias se evalúen en lengua comanche –Flor tener estas partes- con exámenes tipo test dignos de una reposición de Un, Dos, Tres) y que pasen las tardes con extraescolares, por aquello de estar más preparados (y aparcados). Pero, eso sí, no queremos que sufran… Un suspenso es un conflicto, una incidencia en clase un fracaso del profesor, una camiseta de Chulanaldo no comprada es un síntoma de mala paternidad o un límite puesto en casa es una señal de autoritarismo.

Los profesores estamos asistiendo con estupefacción al
crecimiento de estos niños de la nueva posguerra económica y nos hacemos cruces pensando en su futuro, donde la precariedad laboral y la explotación les aguardan. Por eso he llegado a la conclusión que dentro de unos años no triunfarán los grandes estudiantes que han vivido en una urna antibalas donde conviven con su expediente inmaculado. No. Los que van a labrarse un proyecto de vida son los que están peleando cada día, levantándose ante una mala nota, los que perciben las dificultades y los reveses como oportunidades, los valientes que dan un paso al frente para arriesgarse, los que deciden pasar un verano en el extranjero porque saben que una flower no es más que un flor que no miras por el microscopio.

Así que menos contenidos y más inteligencia emocional. ¿Qué te han castigado? Algo habrás hecho. ¿Qué te han suspendido? Pues trabaja más. ¿Qué el entrenador pasa de tu culo? Ya sabes, toca entrenar más fuerte. ¿Qué todos tus amigos llevan zapatillas Nique-Fuerandepieldelince? Pues la de Alcampo tienen unos lo colores de lo más fashion.

Por cierto, mañana tengo examen de matemáticas con terribles ecuaciones y barbaridades algebraicas. Luchad, cachorrillos, luchad… Ojalá alguno suspenda y, mirándome con cara de odio, me suelte eso de: el próximo te lo apruebo por mis huevos.

 

Viernes, noviembre 18th, 2016

Alimentando patos

 

Don Alejandro se levantaba cada mañana muy despacio. Se aseaba y tomaba un café caliente con magdalenas. Luego cogía la media barra de pan duro del día anterior y lo desmigaba en una bolsa de plástico. Se abrigaba muy bien y salía a la calle en dirección al parque. Al llegar al estanque se sentaba en un banco que había en la orilla. Los patos rápidamente se percataban de su presencia y acudían a su encuentro. Don Alejandro abría la bolsa y comenzaba su habitual reparto de pan entre sus anátidos. Los más avispados se llevaban la mejor parte, pero los más pequeños se buscaban la vida para asomar sus cuellos entre los corpachones de los otros, logrando así ser más fuertes cada día. Cuando el pan se agotaba los patos se alejaban muy contentos a nadar.

Años más tarde, Jandro, hijo de don Alejandro quiso continuar con la tradición familiar. Para empezar, el pan desmigado debía comprarlo en un establecimiento autorizado por sanidad, pero ningún gasto era lo bastante gravoso como para impedirle seguir con la labor de su padre.

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Al llegar al estanque la mayoría de los patos le ignoran. Alguno se acerca despacio, con la seguridad de que no tendrá mucha competencia. Jandro no se rinde y se sumerge en el estanque. Con el agua a la cintura nuestro héroe persigue a los patos bolsa en mano. A uno de ellos le canta la canción de “todos los patitos se fueron a bañar”. A otro, que se está quedando en los huesos, lo agarra por el pescuezo y le mete el pan como si fuera a hacer paté. Al tercero, que nada a toda velocidad, lo tiene que interceptar adaptándose a su trastorno, nadando más veloz que una planeadora del Estrecho. Mientas mamá pata le va graznando en la oreja que a su patito no le están motivando para acudir a la orilla. Papá pato le echa en cara que el pan lleve gluten. Un cuidador del parque le advierte que más de quince minutos en el agua equivale a un baño y que eso está prohibido. Una carpa que pasaba por allí opina sin venir a cuento y le da algún mordisquito por si la carne de Jandro fuera comestible. Al fondo dos patos se pelean por un trozo de pizza, que alguien tiró en un botellón del parque, mientras Jandro les ofrece su pequeña miga de pan.

Total. Jandro sale del agua, con heridas de carpa, oliendo a pato, cubierto de barro y plumas, y sacando el monedero por haberse bañado sin permiso de la autoridad. Entonces recuerda a su padre y se promete a sí mismo no rendirse.

Porque si no fuera por su vocación de alimentador de patos se iba a meter en el estanque el señor padre del concejal de parques y jardines.

Sábado, noviembre 5th, 2016

Examen 10. Explorando el mundo de los adolescentes Este vídeo, titulado “Examen 10”, ha sido grabado en el Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo de Madrid @buenconmadrid. Dieciséis adolescentes se enfrentaron a las preguntas de sus compañeros Susana, Elías, Alba y Gabriel, al igual que muchas personas célebres lo hicieron en su momento en “La Pavoteca”. En la música han colaborado Marwan @Marwanmusica, Víctor Sánchez Fraile @victorzhratrom , Álvaro Andreu @AndreuBoss e Inés @IneesN14 y Paula @Paula_Perez_R .

CAPÍTULOS DEL VÍDEO EXAMEN 10

Sábado, noviembre 5th, 2016

Huelga de deberes-Huelga de hijos

 

Un ordenador dispone básicamente de dos tipos de memoria. Por un lado encontramos la RAM, la memoria de trabajo, la que usamos para llevar a cabo la mayoría de las tareas, pero que se borra cuando apagamos el equipo. Es lo que en nuestro cerebro conocemos como memoria inmediata. Cuando esos conocimientos se trabajan y se organizan entonces se pueden considerar aprendidos. En el ordenador se colocan por categorías en el disco duro y se almacenan de forma permanente.

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A veces un alumno confunde “entendido” con “aprendido”, pero no se da cuenta de que sus conocimientos se encuentran todavía en la memoria inmediata, por lo que estos serán olvidados rápidamente. ¿Cómo he suspendido si me lo sabía? Tú lo has dicho: has conjugado en pasado, pequeñín.

Esta semana le explicaba a mi tutoría que los conocimientos que un alumno se limita a memorizar sin comprender están condenados a ser olvidados porque no se almacenan en la memoria a largo plazo. Sin embargo, cuando se intenta comprenderlos y relacionarlos con otros conceptos, ya conocidos, serán más fáciles de memorizar. La memoria inmediata se alimenta de los sentidos (hay que estar atento en clase) y se guardan a largo plazo con el trabajo personal, que se puede hacer en el aula o en clase.

La labor que necesitamos realizar tras explorar un nuevo camino en nuestra ruta de aprendizaje precisa de ciertas tareas. En mi caso, como profesor de matemáticas, procuro que mis alumnos afiancen sus conocimientos en mi aula para que yo pueda orientarles en su proceso, porque considero que seis horas en el cole dan para mucho y, bien aprovechadas, te permiten disfrutar luego de más tiempo libre. Sin embargo, cada alumno tiene unas características diferentes y no todos lograrán alcanzar la meta con la misma estrategia, así que al llegar a casa deberán dar un paso más personalizado para archivar lo aprendido en la memoria a largo plazo. Soy de los que piensan que la verdadera atención a la diversidad es la que se hace a la salida del colegio con orientación del profesor. En mi caso he puesto a su disposición un aula virtual con actividades de ampliación, problemas, ejercicios y test, para que cada elija una vía de aprendizaje adaptada a su situación.

botonmoodleTambién yo, como docente que debe estar en plena formación, asisto cada año a diversos cursos en los que me presentan nuevas ideas que luego preparo y analizo en mi casa para hacerlas mías. Esta segunda fase del proceso de aprendizaje se suele llamar deberes porque se realiza fuera del ámbito de la escuela.

Este fin de semana algunas familias se han puesto en huelga de deberes, acusando a los profesores de cargar en exceso de tareas a los alumnos. Los deberes han existido toda la vida, pero es ahora, en el siglo XXI, cuando empiezan a ser un problema en casa. ¿Qué ha cambiado para que surja este movimiento?

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1) Los niños de hoy en día han sido educados en la ley del mínimo esfuerzo y han nacido en un mundo tecnológico en el que todo está a su alcance. Además, en España, tienen sus necesidades cubiertas. ¿Para qué esforzarme si ya lo tengo todo?

2) En la mayoría de los hogares los padres pasan muchas horas fuera de casa, porque en España no es posible conciliar vida laboral y familiar. Los niños son “aparcados” en colegios que tenga clase por la tarde o son matriculados en actividades extraescolares, por lo que llegan a casa muy tarde para compaginar el juego con los deberes.

3) Hace años, si un profesor te castigaba tus padres te decían “algo habrás hecho”. Ahora te dicen “algo habrá hecho mal el profesor”. Existe una profunda falta de respeto profesional hacia el docente, por lo que cualquier indicación que haga a su alumno o a su familia es comentada y analizada en los grupos de whatsapp de los padres.

4) Hoy en día, todos aquellos alumnos a los que sus padres entregaron pantallitas en la infancia (cariño, déjale el móvil a la niña para que deje de jodernos, que quiero ver la Champions tranquilo) o se les dejó moverse sin límites (porque no tenemos tiempo para sentarnos con ellos) ahora se han convertido en chavales consentidos e incapaces de estar quietos en una silla. Luego pagas un psicólogo para que le ponga nombre a la enfermedad que tú mismo le has causado. Por eso los alumnos de hoy en día no aprovechan las clases y en casa necesitan trabajar el doble, entendiendo lo que han explicado en clase y reforzando ese conocimiento.

Moraleja. Haced huelga de deberes, quitadle autoridad al profesor, evitadles a vuestros hijos cualquier tipo de sufrimiento y permitid que crezcan sin límites. Dentro de unos años, cuando los soltemos en la selva serán devorados por cualquier alimaña, y para entonces no habrá solución, ni estaremos sus maestros para orientarles.

Yo propongo a mis alumnos que cambien la huelga de deberes por una huelga de hijos.

Porque basta ya de huérfanos con padres.

Martes, septiembre 27th, 2016

El nuevo héroe

 

Año 1976. En un colegio de Madrid.

Don Hilario, profesor de E.G.B., ha sido informado de la aparición en una cabellera de un brote de piojos que abarca desde la patilla derecha hasta la nuca. Los susodichos inquilinos de la cabeza de Pepito Melénez, han empezado a construir hasta un mirador en las pestañas. El profesor informa a la clase para que cada mochuelo lo cuente en su olivo. Fin de la historia.

Año 2016. En el mismo colegio…

El “Hila” ha recibido un correo de una familia informando de la aparición puntual, y poco frecuente, de pediculosis en la cabeza de la criaturita conocida por José Melénez. Los padres exigen absoluta reserva y discreción, ya que no desean que la noticia llegue al grupo de whatsapp de padres.

(Nota del autor: el profesor no nombra la palabra “piojos” porque va en contra del libro de estilo del colegio)

El “Hila” consulta el expediente del niño para conocer su historial psicológico y así afrontar el caso con el tacto y aplomo que demanda la situación. De paso baja a enfermería para informarse sobre la sensibilidad de las pelambreras de la clase y la tolerancia de cada tipo de cabello a los champús que existen en el mercado. Por supuesto, elabora un informe personalizado para cada familia con el tratamiento a seguir.

En el caso de Pascualita Crines, cuyos padres andan a la gresca, el profesor prepara los informes por separado, haciendo equilibrios con el lenguaje no vaya a ser que el tema sirva de arma arrojadiza para los progenitores y que al final le toque disculparse por su poca empatía.

También es probable que le toque a él lavarle la cabeza a Justino Rizos, ya que sus padres no disponen de los medios adecuados y no es cuestión de que los huéspedes de su cabeza encabecen la resistencia.

Una vez erradicada la plaga el “Hila” redactará un memorandum para la Jefatura de Estudios, otro para la enfermera y otro para la Consejería de Sanidad, que deberá evaluar su actuación para comprobar que ha seguido los criterios del modelo de calidad establecidos por el Consejo Escolar del Estado.

También es posible que reciba la visita de alguna familia que le reproche que el champú no fuera anticaspa o con aroma a limones del Caribe, ya que el pelo de su hija es muy sensible y cortárselo podría traumatizarla, con lo cual se iniciaría un nuevo proceso que abarcaría al Departamento de Orientación y al de Convivencia. Mejor no meterse en más berenjenales…

Así que el “Hila” cada mañana, cuando se levanta y ve a su hijo babeando ante los dibujos de Superman, se acerca a la tele y le dice al superhéroe que es un puto aficionado.

Él sí que tiene superpoderes, y no ese debilucho que se derrite con un cacho de Kriptonita.

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Jueves, junio 16th, 2016

Viviré de mi mujer

Sí, ya sé que el título puede resultar algo inquietante, especialmente para la gente que me conoce, pero todo tiene su explicación.

Resulta que en los últimos años vengo observando que algunos de mis alumnos están viviendo en una burbuja de grafeno (material resistente, transparente y con muchas aplicaciones en las TIC) cuidada pacientemente por sus padres. La burbuja, que actúa como escudo protector, tiene unas propiedades fabulosas y estoy convencido de que, en breve, estará a disposición de las familias en la tienda de Amazon

Si la burbuja no se adapta al colegio esta puede ser reinstalada en otro centro educativo. De hecho, en los últimos años, cientos de burbujas pululan por las calles de Madrid buscando un proyecto docente a medida de sastre.

En caso de que el alumno precise de un esfuerzo a largo plazo, para lograr sus objetivos, la burbuja emite un pitido de alarma, llamado “Defcon 4”. Si se produce un suspenso la burbuja activará el protocolo “Defcon 3”. Si este no se soluciona en junio o septiembre, la burbuja pasa a “Defcon 2” y “Defcon 1”. La repetición de curso no se contempla, porque puede provocar una explosión en la burbuja y la empresa fabricante no se haría responsable (uso inadecuado del producto).

Sobre el tema de deberes, como profesor, considero que un alumno que pasa seis horas en el colegio tiene que irse a casa trabajado y estudiado. Hasta ahí estamos de acuerdo en que hoy en día hay exceso de deberes. El problema es que en la actualidad hay alumnos que se llevan la burbuja puesta a clase (dentro de ella se tocan las gónadas a dos manos), por lo que no se enteran de casi nada y llegan a casa en blanco. ¿Qué sucede entonces? Pues que en lugar de trabajar en el colegio y disfrutar en casa, lo están haciendo al revés. La burbuja no tiene programado ese escenario, por lo que todavía debe ser mejorada para futuras versiones.

Que levanten la mano las personas que consideren que no sufren ningún problema psicológico. ¡Todos lo sufrimos en menor o mayor medida! La burbuja lo sabe y por eso lo usa como fuente de energía. El inconveniente es que un informe del psicólogo te sirve en el colegio, pero no en la vida real, porque si le tiro una bola de papel al entrevistador simplemente no te selecciona para el puesto de trabajo.

La burbuja admite un complemento en forma de nuevas tecnologías. La Tablet viene de serie. El móvil se coloca en la burbuja a los diez años con el objetivo de evitar la frustración social y personal. Aviso del fabricante: decir “NO” puede provocar fugas en la burbuja y que esta pierda sus propiedades.

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Conclusión: dentro de diez años los niños de ahora saldrán al mundo real y descubrirán que son minusválidos en materia emocional, incapaces de levantarse tras un bofetón de la vida y dependientes de sus adultos de referencia. Entonces vendrán al colegio a pedir explicaciones y yo les diré que ya les avisé, y que ahora sólo puedo darles el teléfono de la consulta de mi mujer, que es psicóloga, y que les hará un descuento especial si la terapia es familiar. Tanto dinero va a ganar mi compañera de vida que a lo mejor hasta me puedo retirar. De ahí viene el título de esta reflexión.

El que alguien gaste dinero en una burbujita es muy respetable, pero como soy profesor vocacional no me voy a rendir. Así que a partir del curso que viene me llevaré una aguja gigante de hacer punto y voy a pasarme el mes de septiembre reventando burbujas por el pasillo. Eso sí, con mucho disimulo, no vaya a ser que me toque pagar los desperfectos.

Este texto está dedicado con admiración a aquellos padres que han decidido no usar burbuja con sus hijos. Sufren y dudan porque piensan que van contracorriente, pero tanto ellos como los profesores seguro que nos sentiremos muy orgullosos de sus hijos cuando estos sean adultos.