Blog de Antonio Javier Roldán sobre adolescencia y educación

Capítulo 6


Martes, septiembre 16th, 2008

¡Soy un monstruo!

 

Comentaba en el Capítulo 3 (“El despertar”) la ansiedad que percibe el adolescente cuando se descubre dentro de un cuerpo que no es el suyo. La preocupación que siente le hace preguntarse si lo que le está sucediendo es normal, por lo que comienza a observar a los compañeros para establecer comparaciones en las que a menudo puede salir perdiendo. Esa misma actitud de análisis le invita a suponer que el resto de adolescentes también deben estar juzgándole a él, por lo que su zozobra puede ir en aumento. También escribí en el Capítulo 3 la importancia de ser previsores y de informar al joven, con la suficiente antelación, de los cambios que se producirán al llegar el tránsito a la madurez física, tema al cual dedicaré esta aportación.

En el chico la pubertad puede empezar entre los 11 y 12 años con la aparición del vello púbico y se suele prolongar entre cinco y seis años, prácticamente toda la adolescencia. Dos años después del inicio de la pubertad llega la primera polución. Si lo comparamos con las chicas, el ritmo de cambio es más lento y progresivo, lo cual le puede ayudar a asumirlo e incluso sentirse más viril de cara a los demás, otorgándole mayor seguridad. Los síntomas físicos más evidentes son la aparición del vello en pubis y axilas, el cambio de voz, la barba, las mencionadas poluciones, más musculatura y aumento del ancho de los hombros.

La aparición de la pubertad en las chicas puede ser más precoz, entre los 9 y los 13 años, un amplio intervalo que causa crecimiento muy desigual dentro del entorno social de la pandilla o de la clase. El primer síntoma es el inicio de la formación de los senos, lo que se llama el botón mamario. Dos años después la regla hace su entrada por la puerta grande anunciando a bombo y platillo que la portadora de la misma es oficialmente una mujer, lo cual implica culturalmente tantas cosas que compararlo con la primera polución en el chico sería absurdo. La pubertad en la chica se prolonga durante cuatro o cinco años. Los adultos solemos decir que las chicas maduran antes que los chicos, pero también es verdad que su cuerpo determina ese adelantamiento. Los síntomas en ellas son el vello en pubis y axilas, el crecimiento de los senos, el aumento de las curvas y el ensanchamiento de las caderas.

Si le preguntáramos a un adolescente como le gustaría que se sucedieran estos cambios no dudaría en afirmar que todos a las vez, porque habitualmente estos se producen de forma poco armónica, dando una impresión de desgarbamiento inicial o de falta de armonía, lo cual le hace preguntarse ante el espejo si está mutando en un monstruo. Es por eso que estos años la aceptación de los cambios por parte de la familia puede ser de vital importancia, por lo que debemos estar pendientes de él pero sin cometer el error de hacer nuestra su propia ansiedad. Por ejemplo: “¡Hija! Te estás poniendo hecha una foca”, “¡Cariño! No te toques esos granos que pareces una paella”, “Si no te depilas vas a parecer una mona“.

Evidentemente nuestra experiencia como personas que todavía recuerdan su pubertad nos hace desenvainar el machete para abrir camino en la selva y despejársela de problemas a los hijos o alumnos, como si ellos no se hubieran dado cuenta del ensanchamiento de las caderas, la irrupción del acné o del vello en las piernas. Claro que lo saben. ¿No se miran al espejo cada día? Sólo les falta ya que nosotros les señalemos el defecto para hacerles pensar si es tan evidente ese síntoma que tanto les inquieta. Es mejor esperar a que ellos den el primer paso: “Mamá, ¿me dejarías la depilady?“.

Entonces es el momento en el que la madre puede ofrecerle su experiencia en maquinillas, ceras y demás instrumentos de tortura, exponiendo sus pros y sus contras, y de paso, ¿por qué no?, recordarle a su hija lo bonito que tiene el pelo, la profundidad de sus ojos o la armonía con la que se están formando sus piernas.

Tan importante es que el cuerpo crezca adecuadamente como el que lo haga la autoestima y la confianza en uno mismo. Los adultos que servimos de referencia en los entornos del adolescente podemos mostrar la otra cara del espejo cuando la que ellos ven está distorsionada por el juicio que se hacen a sí mismos. Y si ellos nos dicen que nosotros somos afortunados con nuestro cuerpo, recordarles que también sobrevivimos a la pubertad y que la historia finalmente acaba bien.

 

Antonio Javier Roldán

 

Colaboraciones

 

Las creencias dañinas (III): El mundo es un lugar horrible

Las personas tenemos la creencia básica de que los acontecimientos en nuestro mundo son comprensibles y que tienen un cierto control y orden. Tendemos a creer que estamos protegidas contra las experiencias negativas por ser intrínsecamente “buenas” y que el mundo tiene sentido y significado. También tendemos a pensar que recibimos lo que merecemos y que nos merecemos lo que tenemos. En definitiva que el mundo es justo y protector. Pero la vivencia de acontecimientos indeseables puede hacer que algunas personas empiecen a sentir que son vulnerables y que están desprotegidas, y que el mundo realmente es un lugar horrible: Impredecible, incontrolable, malévolo, injusto y lleno de peligros y amenazas. Cuando esto ocurre, creen que tienen que controlar esos peligros y amenazas, bien eliminando o reduciendo la probabilidad de que ocurran, bien minimizando las implicaciones o consecuencias negativas de los mismos.

La persona que tiene esta creencia dañina:

  • Sobrestima la probabilidad de ocurrencia de sucesos potencialmente peligrosos y amenazantes.

  • Mantiene sus mecanismos de alerta y estrés permanentemente activados, por eso presenta con alta frecuencia trastornos psicofisiológicos (hipertensión arterial, gastritis, migrañas, infecciones recurrentes…) y graves trastornos de ansiedad.

  • Tiene “miedo al medio”, esto es, a todo cuanto le rodea.

  • Tiende a “horribilizar”: Convierte situaciones molestas, difíciles y desagradables en situaciones terribles e intolerables, y circunstancias ambiguas en necesariamente catastróficas.

  • Tiene un estilo de pensamiento rumiativo: Le da constantemente vueltas a las cosas.

  • Muestra una actitud negativa y pesimista de la vida.

  • Es indecisa, no tanto por falta de información y alternativas, como por miedo a que pueda resultar peligroso o amenazante.

  • Se resiste a los cambios por la misma razón.

Por eso, algunos de los comportamientos más frecuentes ante esos “peligros” son: Anticiparse a los acontecimientos y pensar que va a ocurrir lo peor, reflexionar continuamente sobre los desastres que pueden tener lugar en el futuro, tener alternativas previstas para cada posible situación peligrosa analizada, pensar mucho para encontrar la solución perfecta para cada problema que está por venir, planificar minuciosamente cada pequeño detalle del futuro, analizar pormenorizadamente cada situación que se le puede presentar -por si acaso-, estar siempre listo para actuar, buscar información constantemente que le pueda ayudar en caso de amenaza, vigilar permanentemente su entorno, intentar que en su vida no se produzcan cambios imprevistos e inesperados, evitar o huir de determinadas situaciones amenazantes, intentar estar siempre con alguien que le pueden ayudar en caso de necesidad y, por supuesto, advertir de las amenazas a los demás.

Pero ocurre que todos los esfuerzos previsores pueden resultar inútiles. En la vida existen muchas circunstancias imprevisibles e incontrolables. Además, nuestras preocupaciones pueden dificultar la detección de los peligros y las amenazas y reducen nuestra capacidad real para afrontar eficazmente un verdadero peligro. En muchas ocasiones preocuparse hace que la resolución de la situación sea más difícil.

No existen las soluciones perfectas. Existe la solución más adecuada para un problema en un momento concreto. A veces tendremos que elegir la alternativa menos mala.

Tampoco preocuparse por los demás cambia ni mejora nada. No sirve para proteger ni para evitar que otras personas sufran. Es mucho mejor ocuparse de ellas.

La experiencia demuestra que anticipar sucesos negativos es una profecía que llega a cumplirse y que la inquietud no posee capacidad mágica alguna para hacer desaparecer los peligros. Por otra parte, la huida resulta, en la mayoría de las ocasiones, imposible. Por más que intentemos huir de los acontecimientos que nos dan miedo no podemos escapar del dolor.

No existe mayor riesgo en la vida que no arriesgar nunca nada.

 Trinidad Nieves Soria López (Psicóloga Clinica)

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La Pavoteca examina a…

 

Victorio & Lucchino

Biografía: Wikipedia

Web: victorioylucchino.com

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

José Víctor (Victorio): Fui un niño muy precoz y a los 7 años ya me sentía como un jovencito. José Luís (Lucchino): a los 12 años..

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

J.V.: Al ser tan creativo tenía mi propio mundo, que se parece más al actual que al de entonces. J.L.: Muy reprimida y antigua , no entendía muchas cosas.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

J.V.: En diseñar y hacer cosas creativas, utilizando la imaginación. J.L.: En crear cosas..

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

J.V.: Muy difícil al ser tan adelantado a los tiempos. J.L.: Fluida, me encantaba hablar con personas mayores..

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

J.V.: Muchísimo. además he tenido una madre que siempre se preocupó de ello. J.L.: Lo justo..

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

J.V.: Avanzada a mis tiempos. J.L.: Rompedora..

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

J.V.: Ninguna, todo lo descubrí por mi mismo. J.L.: Entonces eso sólo se aprendía con los amigos, en el entorno social no había información.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

J.V.:The Rolling Stones y The Beatles. J.L.: Pink Floyd y The Bee Gees. ¿Los sigue escuchando? J.V.: De vez en cuando y me da nostalgia. J.L.: no.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

J.V.: Muchas veces. J.L.: Muchas veces, aún me la hago.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

J.V.: Me han servido de base los valores que he recibido de mis padres y me siguen sirviendo. J.L.: El ser humano es una evolución continua y los calores cambian, pero unos buenos principios son inherentes a la persona siempre..

¡Muchas gracias, José Víctor y José Luís!

Materiales recomendados

DVD: El Club de los Poetas Muertos
A una escuela conservadora llega un profesor de literatura que invita a sus alumnos a buscar juntos su lugar en la sociedad, a pensar por sí mismos y a gozar del momento. La poesía puede ser una vía para el autoconocimiento del adolescente en esa etapa en la que, como veremos a lo largo del blog, resulta complicado reconocer los sentimientos. También es un canto a la lealtad y la contabilidad de la vida, donde muchas veces es necesario perder algo para ganar.

Índice

  1. Menús interactivos
  2. Acceso directo a escenas
  3. Album
  4. Tomas iniciales
  5. Homenaje a Alan Splet
  6. Clase magistral de John Sale
  7. Trailer de cine
  8. Comentarios en audio


  9. Esperamos tus sugerencias.


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One Response to “Capítulo 6”

  1. Certificado de Alimentos Says:

    Todos tenemos nuestros mounstruos interiores, jejejeje

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