Archivo para Diciembre 2008

Capítulo 21

 

El primer amor

 

Jaime se encontraba feliz y realizado, rebozado en arena de playa para preparar los cimientos de la que sería una fortaleza infernal a prueba de olas, tumularios o cualquier otro tipo de bestia no identificada. El ejército de elfos y humanos, en alianza con … (¡PLOP!) Jaime, cariño, ven un momento. ¿Qué quieres mamá? Jaime otea el peligro, porque vislumbra a sus padres entre las sombrillas con unos amigos y una niña. Está claro, toca exhibición genética por parte de sus progenitores, y él de barro hasta las cejas. Pues vale, ellos se lo han buscado por interrumpirle. Van a enseñar al mundo al inigualable hombre-croqueta. ¡Voooy!

Mientras Jaime se acerca al grupo va dejando un rastro chorreante de barrillo achocolatado que se va solidificando en contacto con la arena caliente. ¡Hijo! Pero mira como vienes… Es que… Mira este es el compañero de tu padre, Don Felipe… Así que ese era el tan nombrado Felipe, el tipo ese del banco de su padre que se pasa el día hablando de fútbol y al que trasladaron a Barcelona. Claro, y la señora del traje de baño de Gata Ruiz-Nosequé es su esposa. ¡Qué pinta! Y la que está con ellos debe ser su hija. ¡Joder con la niña! Está como un queso. Mientras los adultos continúan con su rito social, Jaime regresa al tajo. Su breve ausencia ha provocado que el pie gigante del Señor Oscuro haya derribado uno de los muros. ¡Cago en…! Con lo bien que estaba quedando. Entonces escucha la voz de Arwen a sus espaldas: ¿Qué haces? Se vuelve rápidamente y se topa con Laura, la niña de D. Felipe, la que estaba de buen ver. Pues nada, ¿no lo ves? Un castillo. La niña observa perpleja como el barro se enrosca en el escaso vello de las piernas de Jaime. Me voy a bañar, ¿te vienes? Total, piensa Jaime, la fortaleza se está desmoronando y pronto tendrá que lavarse para volver al hotel. Así que asiente con desgana y se va con la medio Elfa.

Laura se maneja cual sirena por el agua, mientras él se parece más a una marsopa. Apenas intercambian palabra. Tras diez minutos de chapoteo y una propuesta de carrera que Jaime desestima viendo las habilidades natatorias de su contrincante, regresan con los padres, que ya preparan la recogida. Antes de separarse las dos familias, Laura le dice a Jaime que por qué no sale un día con su pandilla, que ella lleva varios veranos por la zona y tiene hecho su grupo. Jaime piensa que ni de coña, que está muy tranquilo en su mundo de fantasía ajeno al mundanal ruido, por lo que se prepara para darle una disculpa cortés del tipo “ando muy liado, nena“, “tengo la agenda hasta arriba, prueba la semana que viene” o “no salgo con mujeres fatales“. Pero antes de que pueda responder, Laura realiza un requiebro de pestañas mientras insiste con una sonrisa “Anda, por favooooor“. Entonces alguna débil neurona de Jaime transporta un “vale” al aparato fonador, quizás de parte de otro aparato más remoto. ¿He dicho “vale”? No es posible. La niña se aleja con sus padres mientras le dice al perplejo muchacho que ya le llamará.

Los días pasan tranquilos para Jaime. Hay Olimpiadas en la tele, no tiene nada que estudiar y sus fortalezas van mejorando día a día. Pero una tarde suena el teléfono. Jaime, es para ti. ¿Para él? Será Gustavito, que quedó en llamarle cuando llegara al pueblo. ¿Diga? ¡Hola Jaime! Soy Laura. ¡Alarma! ¡Es ella! ¡Ha cumplido su palabra! ¿Estás ahí, Jaime? Sí (gallo). ¡Ejem! ¡Sí! ¡Qué bien! Oye, ¿tienes planes para esta tarde? Es que he quedado con la pandilla para irnos al parque. ¿Planes? ¿Planes dices? Piensa Jaime, piensa. Estoooo… Tenía que acompañar a mi madre al mercado. ¡Oh cruel destino! La madre de Jaime pasa tras él llevando unas toallas al dormitorio y grita sin disimulo que “No hace falta que me acompañes, cariño. Vete a jugar con tus amigos“. Está atrapado, lo sabe. La neurona del otro día aprovecha para meter baza y obligarle a preguntarle a Laura por la hora. Te recogemos a eso de las siete. ¿Te viene bien? Sí claro. Ya no hay marcha atrás. Se jura a sí mismo que la próxima vez que su madre le pida ayuda con el carrito de la compra, va ir con ella Rita la Cantaora.

Siete de la tarde. Jaime está sentado en la recepción del hotel con sus mejores galas, repeinadito con un toque de gomina para ponerse el flequillo de punta. Por la puerta entra un maromo mayor que él con un skate en la mano y pinta de graffitero. ¡Oye colega! ¿Te llamas Jaime? Sí -gallo-. Yo soy Pablo, me envía Laura. Es que se iba a retrasar y me ha pedido que fuera a buscarte. Hemos quedado ya en el parque. ¡Ah! Pues muy bien. ¿No llevas skate? Pues habrá que ir andando. Lo siento, tío. De camino al parque el chico saca un pitillo se lo ofrece a Jaime. No, gracias no fumo. Tú mismo.

Sentados en un banco hay más chicos como el del hotel y unas pocas chicas, entre ellas Laura, que a ojos de Jaime sigue estando como un queso, como en la playa, pero algo más curadito con la ropa puesta. Se inician las presentaciones. Sus compañeros de género calibran su potencial sex-appeal y posibilidades ante las chicas y, por aquello de marcar territorio, ni se molestan en hacerle sitio. Las chicas cuchichean entre risitas mientras le observan de arriba a abajo.  Jaime recuerda lo  que decía ET: “Mi caaaasa“. Los cigarrillos se mueven con agilidad de mano en mano y una litrona de cerveza es chupeteada con deleitación por el del skate. No gracias, insiste Jaime.

Cuando la botella se queda vacía, uno de los miembros masculinos de la manada, con los ojos brillantes, propone jugar a “La botella”. Jaime no tiene ni idea de lo que va el rollo, pero parece que la propuesta tiene éxito. Se van todos al césped y forman un corro. El ideólogo hace girar la botella y esta apunta a un rubiales con pinta de ser el gracioso oficial de la tribu. El imputado recibe la orden de acercarse a unos ancianos, que pasean tan ufanos, para preguntarles si saben donde hay una farmacia para comprar un preservativo. Los pobres ancianos se alejan a toda prisa murmurando no sé qué de juventud enferma. El rubio regresa al corro partiéndose la caja y hace girar de nuevo la botella. Como le toque a él va a salir por patas de allí. La desafortuanda resulta ser Laura. El asusta ancianos medita la prueba que le va a poner a la chica mientras la mira, como calibrando sus posibilidades, y le dice que le dé un beso al chico que más le gusta. Parecía tonto el nene. Seguro que intuye que él va a ser el elegido. Los machirulis empiezan a emitir un sonido gutural, similar al de los monos en celo, mientras que el rubio se acicala cómicamente. Laura se levanta muy sonriente, pasa tras el anhelante Romeo, al que estampa una colleja y se sitúa junto a Jaime, el cual miraba al suelo trazando un plan de huida. ¡Smuac! Laura estampa un sonoro beso en la mejilla de nuestro aventurero. 

La tarde comienza a transcurrir entre neblinas. Nada importa. Nada es amenazante. Nada tiene color. Sólo ella brilla en la luz anaranjada del atardecer. Las fortalezas de arena son castillos de Walt Disney, el olor a tabaco es eclipsado por la tenue esencia de mandarina de la cabeza de Laura y cada minuto transcurrido para Jaime es una canción de amor. Llegada la noche regresan a los hoteles y por el camino comienza a hablar con ella. ¡Qué voz! ¡Qué simpatía! ¡Qué inteligencia! ¡Y… sigue estando como un queso!

Durante los próximos días del verano, Jaime sólo vivirá para ella. Las fortalezas de días anteriores serán sólo recuerdos que se llevó el agua. Ni siquiera la Olimpiada logrará sacar a su amada del pensamiento. La jornada diaria transcurrirá como un preámbulo para la hora mágica de las siete y la noche se convertirá en mundo mágico en el que poder soñar con ella. Los padres de Jaime le observan con curiosidad. No come como antes, no se entusiasma con el deporte, se queda mirando al mar en silencio y ha dejado de jugar como un crío. ¡Ay que este se nos ha enamorado!

El último día del verano, Laura y Jaime se alejarán corriendo de la pandilla y se sentarán frente al mar. Saben que es el último día en el que estarán juntos antes de que cada uno se vaya a su ciudad. Observan la inmensa oscuridad que se muestra frente a ellos, como único testigo del desaliento que les invade. ¿Puede existir alguien más triste que nosotros? Se besan con cuidado y fijan sus ojos en las estrellas pidiendo deseos imposibles. Jaime sabe que en su vida habrá un antes y un después. Ya no importará la distancia, ni los malentendidos en el Messenger, ni la evolución de la adolescencia que les hará ser dos extraños el próximo verano. Lo realmente sorprendente es que ella le ha sacado de su infancia con un beso y que alrededor de ese momento él construirá una fortaleza en su memoria a donde regresar los días de invierno en los años venideros.

Si quieres leer una historia sobre el primer amor, puedes descargarte esta novela corta: “Una nariz en mi oreja

 

Antonio Javier Roldán

 

Colaboraciones

“Recuerdo” Ismael Serrano

Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.

 

 

La Pavoteca examina a…

 

Manel Fontdevila

Biografía: Wikipedia

Blog: Público

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

¿A los trece años? Por ponerle una fecha, digamos, emblemática, la cosa empezó con un repaso a un Interviú con fotos de Bárbara Rey más en profundidad de lo habitual.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

La sociedad y yo andábamos por distintos caminos: ella no tenía nada que ofrecerme y yo no iba a aceptar nada de lo que me ofreciera. O sea que había un cierto orden en el caos, ja ja. La sensación era de que había que cambiarlo todo. Casi nada.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

En dibujar, leer y escuchar música. Lo de perseguir a las chicas hasta el ridículo, en cambio, se podría considerar que era mi actividad profesional.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Tuve la suerte de que en mi casa había un buen ambiente, e incluso creo que podría haber hablado de mis padres de cualquier cosa… de no ser, claro, porque estaba convencido de que no estaban preparados para entenderme. Supongo que tuve varios momentos francamente insoportables; tiemblo cuando veo a mis hijos crecer y acercarse a esa gran edad…

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Pues… lo justo. Cuando uno ya asumía que era del grupo de los simpáticos, oye, ¿para qué sufrir? Por lo demás, soy de una época en que con unos vaqueros y una camiseta uno ya iba hecho un pincel para toda la temporada.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Lo dicho, camiseta, vaqueros y no mucho más. Unas Converse, que entonces se llamaban John Smith. Y algún complemento de gran reafirmación personal: unas chapas, por ejemplo.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Toda la información que se nos daba sobre drogas se limitaba a esa campaña de Maradona: “disfrutá de la vida, y si te ofresen drogas, di no”. Lo demás nos lo hicimos entre los amigos y, no podía ser de otra manera, a unos les ha ido mejor y a otros peor. Entre los que les fue peor, por cierto, a Maradona.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Por no ponerme muy pesado, lo dejo con que el “London Calling” de The Clash fue el disco que me puso la cabeza del revés, aunque cuando lo oí ya llevaba una temporada militando en lo de ser adolescente. Pero vaya, de lo de antes ni me acuerdo. Aún lo escucho de vez en cuando, por qué no.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Buh! Por poner un ejemplo, yo tenía claro que en el instituto adocenaban a la gente y que nada de lo que allí se enseñaba tenía ningún interés para mi, ay señor, clarividencia. Por el contrario, el claustro de profesores insistía en que repitiera e incluso tripitiera algún curso… ¡me estaban cortando las alas! Y en fin, así con casi todo, ja ja.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Supongo que todo el intríngulis de la época viene de, precisamente, intentar sustituir cualquier valor o principio aprendido hasta entonces por otros de elaboración propia mucho más adecuados al momento. De entrada, se daba un gran valor a la amistad y a una cierta “autenticidad” en la vida y en las relaciones. Luego, conforme las cosas se iban complicando, uno se volvía loco adaptando su código ético a cualquier necesidad. Bueno, y resumiendo, que iba hecho un lío. Como para dar lecciones de nada, ¿sabes?

¡Muchas gracias, Manel!

Materiales recomendados

 

DVD: Ghost World

Al acabar la escuela secundaria,  el hilo conductor de su amistad, dos amigas se encuentran ante su primer verano como adultas. Mientras una busca un trabajo y prepara su emancipación, la otra sigue con la exploración del mundo adulto propia de la adolescencia. En ese último viaje se rodea de un coleccionista de discos antiguos fracasado a nivel emocional, un jubilado que pasa el día esperando un autobús que no existe, un padre que pretende recuperar una relación con una mujer que transporta a la protagonista a momentos malos de la infancia -provocando un sentimiento de abandono que es un síntoma más de que debe echar a volar-, un amigo que trabaja en una tienda por un puñado de dólares sin perspectivas de cambio y su amiga, que aguanta como puede en una cafetería para poder alquilar un piso –que iban a compartir en un principio- para iniciar su vida adulta.

Finalmente su mundo se viene abajo cuando su amiga cansada de esperar le dice que vivirá sin ella. Para colmo, el coleccionista de discos recae en su crisis emocional, su padre le anuncia que vivirá con aquella mujer de nuevo y el anciano logra misteriosamente montar en el autobús. Es el momento de dejar su mundo adolescente y encontrarse a sí misma. Con una pequeña maleta se dirige a la parada del autobús a coger ese línea que no existe sin saber con seguridad a donde la llevará.

Está basada en un comic del mismo nombre.

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Capítulo 20

 

Estás castigado

 

Emilio Calatayud es un juez de menores de Granada muy conocido por sus sentencias, dirigidas a corregir la alteración de la convivencia de manera educativa, para que el inculpado sea el protagonista de su propio castigo, que servirá como medio para reparar el daño causado. Por ejemplo, condenó a impartir 100 horas de clases de informática a un joven que había crackeado varias empresas granadinas provocando daños por 2000 €, y a visitar la planta de traumatología de Granada a otro menor por viajar en su moto sin casco.

A veces, cuando las palabras se las lleva el viento y los límites que hemos marcado al adolescente son sobrepasados, el castigo se hace necesario como último recurso para educarle la autodisciplina e indicarle que ha saltado la valla de la zona que le hemos acotado para que ejerza su exploración del mundo adulto.

Veamos un ejemplo: Pasculita está de marchuqui en una discoteca.  Mira el reloj. Las 22:34 horas. Si no se da prisa perderá el bus y no llegará a casa a las 23:00 horas, como había pactado con sus padres. Lo malo es que el ambiente está a tope y parece que  Pascualito por fin se ha dado cuenta de que ella existe y se siente interpelado por las miraditas que lleva lanzándole durante casi un mes. ¿Será cegato? En ese momento, el concepto del tiempo, tan distinto en los adolescentes y en los adultos, le indica a Pasculita que viva el presente, que ya afrontará mañana las consecuencias de lo que pase, y que Pascualito está en la discoteca ahora, en ese momento, y que lo que suceda un minuto más tarde ya es el futuro y está por llegar. Por cierto, uno de los síntomas de abandono de la adolescencia que percibo en mis alumnos mayores es cuando ya no sólo piensan en el momento actual y se preocupan por la nota media y su porvenir. Total que Pascualita apaga el móvil, para simular que no tiene cobertura, y se dispone a vivir “su noche” media hora más.

Mientras, en su casa, los padres de Pascualita comienzan a mirar  el reloj inquietos. Pero no le dijiste que a las once. Pues ya son las once y veinte y esta niña sin dar señales de vida. Llámala al móvil. ¿No lo cogen? Se inicia el ataque de pánico. ¡Ay Dios! ¿No le habrá pasado nada? ¿Por qué no llamas a los papás de Nuria, su amiga? No sé, los vamos a asustar… Ellos harían lo mismo. Venga, llama. Un tono… Dos tonos… Tres tonos… ¿Diga? Buenas noches. Soy Carmen, la madre de Pascualita, que… ¿¡¿Le ha pasado algo a Nuria?!? No hija, no. Es que no sé nada de la mía, que no ha llegado a casa y quería preguntarte si sabes algo, porque no me coge el móvil. ¡Uf! ¡Qué susto me has dado…! Pues la verdad es que tampoco ella ha venido, porque como vosotros dejáis a Pascualita que vuelva a las doce, nosotros hemos decidido hacer lo mismo y aún falta media hora. Perdona, pero yo a mi hija le dije que a las once, no a las doce, y me dice que soy una dictadora, no como tú. (Silencio) Nos están tomando el pelo a las dos. Ya verás cuando vengan. Va a haber más que palabras. Bueno hija, la primera que sepa algo que llame, que yo no me duermo hasta que oiga la llave.

A eso de las doce Pascualita abre la puerta. Como ahora su presente consiste en afrontar una bronca,  ahora sí está arrepentida y preocupada, no como en el pasado (una hora y pico antes). Como agravante en el juicio, apesta a tabaco, le brillan los ojos y teme llevar un chupetón en el cuello. Está condenada de antemano y preparada para recibir una sentencia inapelable.

El primer impulso de sus padres al verla aparecer tan ufana por el salón es montarle a Pasculita un pollo de una escala de 20 sobre 10, dejarla sin salir los fines de semana hasta que las ranas crien pelo, suspender la paga por los siglos de los siglos y organizar un auto de fe, junto a otras familias, para icinerar la discoteca con los dueños dentro. Sin embargo los padres de Pascualita se tragan con resignación los impulsos que les pide el cuerpo y optan por mandar a la interfecta a dormir, que por la mañana será más fácil dialogar. Cuando la pareja se encuentra a solas llega el momento de ponerse de acuerdo en las medidas a tomar, para que su hija se tope al levantarse con un frente común infranqueable.

Ambos adultos tienen claro que el castigo debe ser proporcionado, que no afecte a  las necesidades básicas ni de ella ni del resto de la familia, que tenga relación con una pérdida de premios o privilegios y que sea temporal (descartando así la reclusión perpetua propuesta por papá). Veamos, ¿qué perjucio ha causado a la familia al llegar tarde? Nos hemos puesto nerviosos, hemos dormido menos, hemos molestado a la mamá de Nuria… Además, ha fumado y bebido, que es malo para su salud… Bueno cariño, eso mejor lo hablamos otro día, para no mezclar los problemas. Sí, pero también se ha perjudicado a sí misma al no respetar los límites que acordamos con ella.

A la mañana siguiente Pascualita acude a desayunar con el semblante del quien va a ser guillotinada. Se sienta frente a la taza del desayuno y se resigna a escuchar el vedericto. Hija, a causa de tu retraso hoy hemos dormido menos horas, por lo que tu madre y yo nos acostaremos hoy más pronto para recuperarnos, así que hay labores en casa que se quedarán sin hacer, como planchar la ropa de la última lavadora, o fregar el baño. Así que ya sabes lo que hay. ¡Ah! Y mañana sería conveniente que prepararas tú el desayuno, que lo mismo estamos remolones. La madre añade otro detalle: Por cierto tienes que llamar a la mamá de Nuria para disculparte por el susto de ayer.

Pascualita observa a sus padres y les pregunta si eso es todo lo que le espera. No, nena. Ahora te toca a ti. También tú has perdido algo. Tenías unos límites marcados que no han funcionado, por lo que tienes que hacer reforma. Ya sabes, tirar algún tabique y levantarlo de nuevo. En el tabique agrietado ponía “Regreso a las 23:00 horas”. Cuando levantes el nuevo, de las 22:30 horas, debes ser más cuidadosa con él para ver si resiste tus golpes. Luego, si ves que vuelve a ser resistente, te puedes plantear reconstruir el de las 23:00 horas.

Podemos equivocarnos, por supuesto. A veces encontrar un castigo proporcional y reparador es una labor ardua y difícil, pero vale la pena. También conviene decirle que esos tabiques, esos límites, están ahí para evitar unos riesgos cuyas resultados el adolescente y los padres desean evitar, como abuso de las drogas, alteración del sueño, problemas académicos, embarazos no deseados, accidentes,  encuentros con delincuentes, etc. Por eso es tan importante que en la adolescencia los límites estén muy claros desde el principio, así como las consecuencias derivadas de su incumplimiento.

Decía Rabindranath Tagore  que “Sólo puede castigar quien ama”. Ojalá nunca olvidemos esa premisa tan importante que es educar desde la afectividad.

Antonio Javier Roldán

 

La Pavoteca examina a…

 

Víctor Ullate

Biografía: Wikipedia

Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Cuando me fui a Cannes a bailar a la fiesta de fin de curso de la escuela de Rosella Hightower con la hija de María de Ávila. Tenía 13 años y fue la primera vez que salía de mi casa solo. Me sentí mayor por primera vez.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Me daba miedo, era un mundo desconocido y no sabía lo que me iba a encontrar, lo que me iba a deparar la vida, ni las personas que iba a encontrarme, si me iban a ayudar o no. Pero tenía sobre todo muchas ganas de triunfar.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Yo jugué bailando, bailaba dentro de la escuela y fuera, siempre. Me hubiera gustado quizá jugar más con otros niños, pero mi madre no me dejaba por si me lesionaba. Pero bailar era realmente lo que a mí más me gustaba.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

Yo vivía en mi mundo de fantasía e ilusión, era introvertido, no me comunicaba mucho con ellos.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

No, lo quería era crecer más, estaba obsesionado con crecer. La danza me daba buen aspecto físico, por lo que no me preocupaba por ello, pero sí me hubiera gustado ser más alto.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Mi imagen de entonces era cuidada, pero sin más, era bastante despreocupado en ese sentido, y las marcas me daban igual, nunca le di importancia. Era otra época, con un par de camisetas de quita y pon y poco más.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

No, ni fuera, ni dentro, lo típico “ten cuidado”, entonces era tabú el sexo, te hablaban de “la semillita”, era lo único que te decían, y que “el beso era pecado”.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Escuchaba las músicas que me tocaba bailar, casi siempre clásicos de varios estilos. Sigo escuchándolos, y los temas de las coreografías que preparo, ritmos de otras culturas; además me encanta Lisa Gerrard.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

No, tenía unos padres que me comprendían muy bien, creyeron en mí y gracias a ellos pude realizar mi sueño.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Sí, claro, le das importancia a lo que la tiene, te vuelves más permisivo, más generoso, más comprensivo. Durante la juventud, piensas más en ti, y más tarde piensas más en los demás, y compruebas que una sonrisa vale más que todas las demás cosas.

¡Muchas gracias, Víctor!

Materiales recomendados

 

Web: “Lo estoy dejando”

La web “Lo estoy dejando” es una iniciativa de la Asociación Española Contra el Cáncer y el Ministerio de Sanidad y Consumo para que los adolescentes puedan dejar de fumar o ayudar a terceros que han empezado. No olvidemos que el tabaco es una droga legal y como tal es perjudicial y abre la puerta a otras drogas.

Existen tres zonas en la web: Información (para fumadores, no fumadores que quieren ayudar a terceros y sobre el tabaco), El reto (para ayudar a dejar de fumar en un plazo escogido) y Novedades.

Es muy interesante la zona de “El reto” porque en ella es posible darse de alta para recibir pautas y ayudas de profesionales y de algún nuevo amigo que te ayuda desde Internet.

Es muy curioso darse un paseo por el concurso “Acaba con Piti”, en el que adolescentes de tres categorías por edades nos ofrecen sus trabajos y manualidades a partir de sus reflexiones sobre el problema del tabaco.”

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Capítulo 19

 

La libertad al alcance de la mano

 

Érase una vez un canario que vivía muy ufano en su jaula bajo los cuidados de sus dueños, quienes lo alimentaban a base de alpiste tostado con sabor a miel y topping de chocolate, calentaban con microcalefactor vía USB, hidrataban con agua mineral de Sierra Light, distraían con un columpio ISO-Looping -verificado y testado- e inspiraban con una cadena musical que para sí querría cualquier tunero -de tuning, no de tuna.

Poco a poco nuestro amiguito fue sufriendo los primeros síntomas físicos de su adolescencia, más o menos visibles en su plumaje, y empezó a sentir cierto distanciamiento hacia sus dueños. Ya no eran tan perfectos como cuando se topó con ellos al salir del huevo y le entró el síndrome Calimero. Además, la jaula se le estaba quedando demasiado pequeña para poder moverse a sus anchas.

Total, que un día en el que Doña Pepita iba a cambiarle el agua, le soltó eso de “¡Oye vieja, que si no tienes inconveniente, yo me abro! Que uno ya es mayorcito para estar aquí en este cuartucho de barrotes dándole al piquito para que tú lo flipes con mis sonatas“. A Doña Pepita se le vino abajo el mundo y fue a llamar a Don Pepe. ¡Pepe! Que el canario quiere que le dejemos libre. ¡Ah! Y dice que flipo. Ya le toca mujer. Es ley de vida. Déjale marchar…

Una preciosa mañana de primavera las manos temblorosas de Doña Pepita abrieron la puertecita de la jaula mientras que Don Pepe dejaba la ventana de par en par para facilitarle al canario el vuelo. Adiós Piolín, que te vaya bonito. No olvides escribir y si un día te da por traernos los huevitos para irte al cine con tu periquita, sin problemas.

El canario se lanza por la ventana todo osado. Vértigo, sudor frío, mareo… A los pocos segundos se da cuenta de que la más pequeña corriente en la jaula es un huracán tropical fuera de ella. Tras duros esfuerzos, y un dolor en las alas de aquí te espero, logra estabilizarse. Descansa en un banco y contempla, con una mezcla de alivio y añoranza, su casa. Entonces todo se oscurece. El enorme cabezón de un gato le observa fijamente con ojos golosos. Cuando ya se ve en las fauces del visitante inesperado, logra zafarse en un requiebro involuntario que realiza en plena huida tras golpearse con un árbol. ¡Plonc! Casi se despica.

Una vez recuperado de la impresión, sobre la rama del árbol, comienza a buscar alpiste. Nada. Incluso el agua de los charcos sabe a líquido de frenos. ¡Qué asco! Observa a una paloma llevando una lombriz en el pico mientras que un gorrión porta orgulloso una mosca a medio deglutir. Para su sorpresa el alpiste no crece en los árboles, es más, no hay ni rastro de él. ¿Moscas? ¿Gusanos? ¿Qué tipo de mundo es ese?

La noche va cayendo y lo más similar a un hogar que ha encontrado es una lata de fabada asturiana mohosa y pringosa. Poco a poco se va dando cuenta. Ha confundido libertad con autonomía y todavía no estaba listo para dar el salto. Recuerda con morriña aquel intento frustrado de doña Pepita para que volara por el salón o las veces que ella le contaba lo peligrosa que era la calle. Él pasaba de sermones, le “rayaba” todas aquellas cosas que ahora necesitaría. Así que al día siguiente, helado, hambriento y con el pico mustio regresa a su ventana.

Don Pepe le increpa: La jaula está cerrada, Piolín. ¿No demandabas libertad? Pues, nada. Es que los canarios de hoy en día no sabéis lo que queréis“. Doña Pepita le dice con tono severo: “¿Has vuelto? ¡Te lo dije! No sabes vivir autónomo. Menos mal que aquí siempre tienes una jaula y un cuenco de alpiste. Anda pasa, que si no fuera por nosotros…

Nuestro canario ha vuelto a su rutinaria, aunque segura, vida. Eso sí, se dejó la autoestima en el barrizal.

Cuando el adolescente empieza a cuestionar a los adultos que tiene a su alrededor, significa que está comenzando su lentísima emancipación de los padres, los cuales reconocen estos síntomas con una mezcla de añoranza e ilusión. Poco a poco le irán otorgando libertad a ese adolescente que además está poniendo tierra por medio entre él y ellos. No sólo ven como se inicia su independencia, dolorosa e inevitable, sino que además saben que deben colaborar a que esta se lleve a cabo.

La libertad que debe desarrollar el adolescente es un medio para formarse como persona autónoma, capaz de diseñar y llevar a buen término el proyecto de vida que él haya desarrollado desde su educación académica e integral. Al igual que al canario de la historia, hay que enseñarle el valor de las cosas para que comprenda que el primer peaje por su libertad será el esfuerzo. ¿Qué no mantiene limpia su jaula? Pues menos alpiste. ¿Qué el día que toca práctica de vuelo sin paracaídas por el salón este se niega a mover las alas? Pues le depositamos en el suelo y colocamos la jaula en la azotea. ¿Y si llora y patalea? Ya se le pasará cuando tenga hambre y suplique por un curso de vuelo sin motor en fascículos.

A la voluntad le acompañará una adecuada formación intelectual que le permita analizar su propia vida y su entorno con pocos sesgos ideológicos en la mochila que actúen como lastre, conociendo sus propias emociones y motivaciones, y procurando empatizar y aprender de los demás.

El reconocimiento de lo que está bien o mal, a través de los modelos de vida que ha conocido, que no hayan sido inculcados a la fuerza, le ayudará a configurar, con la voluntad y la formación, unos ejes sobre los que dibujar su proyecto de vida. Tan simple y tan complejo a la vez.

Aquellos que hayan sido protegidos en la infancia, llegarán a la adolescencia cargados de miedos y carentes de herramientas que le ayuden a ejercer su autonomía. Ser adulto es muy complicado. Por eso los padres y profesores tenemos que ir soltando la cuerda poco a poco para que ellos puedan usar esos destellos de libertad y probarse a sí mismos, ensayando su autonomía, sin olvidar que nuestra obligación es vigilar en la sombra que todo se desarrolle adecuadamente.
Dicho de otra manera: Si al pajarito no le liberamos antes en un jardín bajo nuestra atenta mirada, para que vaya entrenando en un lugar acotado y controlado, mucho me temo que no será capaz de sobrevivir el día que le invitemos a ejercer su libertad.

Antonio Javier Roldán

 

 

La Pavoteca examina a…

 

Marwan

Space: Marwanmúsica

Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

Recuerdo que entre los 11 y 12 años fue cuando comenzó esta etapa para mí. Recuerdo que allí comencé a tener muchos cambios físicos y de personalidad.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

La percibía de un modo muy recortado. La verdad es que siempre fui una persona muy ingenua y, aunque era muy hablador, no emitía ni muchos juicios ni tenía mucha idea sobre la sociedad. Lo que sí recuerdo es que me impresionaban enormemente algunas cosas como cuando descubrí el racismo o el egoísmo de ciertas personas. Yo siempre reaccioné de un modo violento ante ese tipo de cosa. Un error muy grande por mi parte.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

A mí también hubo un momento en que las consolas me atraían mucho y llegué a comprarme revistas de juegos sin haber llegado a tener nunca una consola. De todos modos, lo que más hice en mi adolescencia fue deporte y salir con los amigos. Me pasaba horas y horas jugando al baloncesto y al fútbol. También iba a pescar con mi padre. Algo que me encantaría es haber leído más libros y mira que mi madre insistía en que lo hiciera.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

La verdad es que algunas veces era buena y otras menos porque me imponían. Siempre me sentí impresionado con los adultos desde que era muy pequeño. Con mis padres si me comunicaba mucho, siempre fueron muy buenos y comprensivos conmigo y atendieron a mis problemas con mucho cariño.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Sí, me importaba mucho mi aspecto físico. En ese momento comienzan a gustarte las primeras chicas y a tener las primeras novias y todos queríamos estar guapos y ser altos por lo que nos repeinábamos.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Iba siempre repeinadito porque quería estar guapo. Siempre le pedía a mis padres que me compraran unos vaqueros así o asá. No llevaba ninguna estética en especial aunque algunos días llevaba estética rap y otros días me ponía todo arregladito pero nunca una estética en general.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Sí, en el colegio y en otros lugares. Incluso antes de la adolescencia. Nunca me faltó información al respecto.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Siempre he escuchado música muy variada. Escuchaba Europe, Bon Jovi, mucho rap, soul americano, pop-rock y muchos cantautores y la verdad es que sigo escuchando de todo y muchas de las cosas que aún escucho son los discos que escuchaba en mi adolescencia.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Por supuesto que me he sentido un incomprendido. Millones de veces me he sentido incomprendido, insensato, imprudente e inseguro. Con el tiempo es algo que he superado aunque uno siempre tiene algún momento de incomprensión pero dentro de unos límites razonables.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

La madurez viene poco a poco pero sobre todo de los 16 a los 17 noté en mi un cambio muy grande. Vi que comencé a darle una gran importancia a los valores sociales, al compañerismo, a la solidaridad, a la empatía. A mi alrededor veía mucha falta de compañerismo, de amistad verdadera y a mí me afectaba mucho y se empezó a forjar en mí esa búsqueda.

Cuando recibí por correo las respuestas de Marwan para nuestro test, abusando de su cercanía y amabilidad, le pedí permiso para usar una de las canciones de su último disco “Trapecista”. La canción se llama “Adolescente” y la puedes escuchar en el reproductor que está bajo estas líneas.

¡Muchas gracias, Marwan!

 

Materiales recomendados

 

Libro: Adolescentes: “Qué Maravilla”

Eva Bach Corbacho (Manresa, 1963) es licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona. Maestra, formadora de formadores y escritora, es especialista en desarrollo personal, inteligencia emocional, comunicación y relaciones interpersonales. Es diplomada en Pedagogía Sistémica por el Institut Gestalt de Barcelona y el CUDEC de México.

Forma parte del equipo de programa “Emociones y Desarrollo Personal del Profesorado” de Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya, así como del grupo de trabajo en Pedagogía Sistémica del ICE de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Actualmente se dedica a la formación permanente de profesorado, padres y adultos en general e imparte también cursos para empresas. Es profesora en varios postgrados universitarios y asesora pedagógica en diversas instituciones y organismos públicos y privados.

Autora de numerosos artículos y de diversos libros: “Sedúcete para seducir“; “Des-edúcate“, “Lo más cerca posible“; “E-mociones: comunicar y educar a través de la red” y “El divorcio que nos une“.

Pero Eva tiene uno de esos títulos que no se entregan en ninguna facultad, el de madre de dos hijos de 18 y 14 años. Ese doble papel de pedagoga y madre le permite acercarse al mundo de los adolescentes de un modo muy afectivo y enfocado desde la inteligencia emocional. Para Eva los objetivos de este libro son:

1- Recuperar los valores esenciales y atemporales que nos transmitieron nuestros mayores.

2- Tranquilizar a los padres y madres de adolescentes, ofrecerles un pequeño y modesto reconstituyente anímico para que no se culpen y se angustien tanto, y sean capaces un poco más capaces de mirar a sis hijos/as con buenos ojos y con esperanza.

3- Ofrecerles una serie de mensajes claros, valientes y con corazón, para educarlos conjugando el amor y la ternura con las normas y los límites.

Como dice Eva al comienzo del libro, los adolescentes a veces son una maravilla y otras veces decimos que “vaya maravilla”. El libro es una invitación a afrontar la adolescencia con afecto y ternura, sin olvidar los límites y la autoridad. También es una lectura tranquilizadora para aquellos padres que tienen adolescentes en casa.

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Capítulo 18

 

Drogas (II): Alcohol y tabaco

 

Uno de los mayores miedos que tenemos los educadores y las familias es la aparición de las drogas en el entorno del adolescente. Aunque para algunas personas el alcohol y el tabaco están aceptados en la sociedad, son dos drogas legales que suelen ser las primeras a las que tienen acceso los jóvenes. Existen muchas causas relacionadas con el acercamiento a este problema, entre las que están la necesidad de socialización, la presión del grupo, la exploración del mundo adulto o los modelos de comportamiento que diariamente se ven en la familia, en los medios de comunicación o en la propia calle, que se ofrecen como modelo a seguir. Si los adultos fumamos o bebemos, no debe extrañarnos que ellos lo asuman como un rito más de su iniciación. No olvidemos que los jóvenes son el reflejo del mundo que hemos creado.

El alcohol es la droga que más daño está haciendo en España. No es raro que los adolescentes la vean en casa desde muy pequeños asociada a las celebraciones o a las relaciones sociales, por lo que se acercan a ella sin suponer que puede traerles ningún problema. Además existen muchos tópicos que se escuchan por ahí : “Mejora la actividad sexual“, “Te sientes eufórico“, “Parecerás mayor“, “Ayuda a hacer amigos“, etc. La realidad es bien distinta. El alcohol es una droga depresora del sistema nervioso central y se absorbe por el tubo digestivo, produciendo sueño, sedación e incluso coma, atacando primero a la parte del cerebro responsable del autocontrol. Aunque sus efectos dependen del sexo, la masa corporal o las mezclas, generalmente causa pérdida de memoria, problemas sexuales, enfermedades estómacales o circulatorias entre otras.

Los adolescentes beben buscando un placer que difícilmente van a encontrar, mediante el que tratan de huir de una realidad que no les gusta, mejorar sus relaciones, imitar a los adultos, o seguir la inercia marcada por los líderes del grupo para ser aceptado. “Es que si no bebo me van llamar niñato“. Como además se encuentran en una fase de exploración de sus propios límites, les resulta complicado saber en qué momento están abusando de esa droga legal por lo que están sometidos a varios peligros a corto y a largo plazo, incluyendo los accidentes de tráfico.

Tras el alcohol, la segunda droga más consumida en España es el tabaco. El tabaco es una sustancia estimulante, al contrario de lo que pudiera parecer. Lo que pasa es contiene sustancias como la nicotina que crean una adicción y unos síntomas de abstinecia, y al fumar estos desaparecen, dando la falsa impresión de causar una relajación progresiva. La nicotina es la culpable de esa fidelidad al tabaco, pero junto a ella hay otras 4000 sustancias que pueden ser nocivas para el cuerpo, obtruyendo los vasos sanguíneos, provocando problemas circulatorios así como casi todos los tipos de cánceres conocidos.

Se sabe que 90% de los fumadores se inicia en la adolescencia, por lo que es muy importante la prohibición de la publicidad en televisión, vallas o películas. Nuestros jóvenes ven el tabaco en su entorno y conocen sus consecuencias, sin embargo es difícil para un adolescente imaginar que pueda sucederle algo malo dadas su percepción a corto plazo del tiempo y la salud inherente a su edad. Yo he tenido la experiencia de explicar estos temas en mis tutorías y ver a algún alumno llorar por el recuerdo de un familiar que murió por esta causa. Sin embargo esa experiencia no parece suficiente para prevenir su consumo y te enteras cursos más tarde de que está fumando.

Cuando un adolescente termina su cigarrillo o se bebe su mini de calimocho, comprobará que aquellos efectos de euforia-depresión o de falsa seguridad desaparecen poco a poco, volviendo a su estado habitual. Si en el día a día su autoestima, los reforzamientos positivos, la vida escolar, las relaciones sociales y afectivas son normales, no lo echará de menos. Pero si tiene esas carencias se sentirá de nuevo de regreso a ese mundo de preocupaciones y dudas, por lo que deseará volver a tomar esa droga que le permitía huir de la realidad.

Por eso es muy interesante abordar el problema desde la personalidad del adolescente, entregándole herramientas en forma de habilidades sociales, apoyándole en la construcción de su personalidad y autoafirmación -para no depender del grupo y saber decir “No”-, enseñándole a afrontar los reveses de la vida como un proyecto más y fomentando un comportamiento asertivo equidistante entre la agresividad y la pasividad. En cuanto a la información, sería conveniente que está fluyera en dos aspectos complementarios. Por un lado es necesario explicarle los riesgos del tabaco y del alcohol, haciendo hincapié en aquellos que afectan a lo que más “le duele” -su imagen hacia los demás- ya que, como decía antes, las enfermedades más graves él las percibe como demasiado lejanas en su esquema temporal. ¿Cómo será tu aspecto físico si bebes? Dientes amarillos, mal olor, ojos irritados, etc.

Junto a los efectos nocivos de estas drogas no debemos olvidar descubrirle las ventajas de no tomarlos, como el ahorro económico, la no dependencia, la madurez mostrada ante el resto del grupo, la capacidad para rendir en el deporte, la percepción total del entorno que está descubriendo, etc. Por eso es más útil enseñarle a vivir sin muletas desde pequeño que explicarle los problemas derivados de andar por la vida con ellas cuando ya las está usando.

(Para más información puedes visitar la web de la FAD).

Antonio Javier Roldán

 

 

La Pavoteca examina a…

 

Rosa Regás

Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?

No tengo ni idea, pero supongo que sería hacia los 15 años.

2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?

Estaba interna en un colegio desde los dos años,(primero en Francia y luego en Barcelona), salíamos muy poco y no conocía a nadie más que a las niñas de mi colegio, así que la sociedad para mí era la familia que el Tribunal de Menores había decidido que fuera la mía, y no me gustaban, la verdad.

3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?

Leer y ensayar alguna obra de teatro. Jugar, y redactar una revista de consumo limitadísimo.

4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?

En general buena en el colegio, mala fuera de él. Mi situación familiar no daba para más.

5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?

Me importaba, pero no en exceso. Ni entonces ni más tarde creí que las pinturas y los trapos pudieran embellecer a nadie.

6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?

Una chica delgada y alta, con el pelo pelirrojo y muchas pecas, largas tranzas y un aire un tanto despreocupado. Me gustaba ser así.

7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?

Ninguna de ningún tipo.

8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?

Estudiaba bachillerato y hacía la carrera de piano, o sea que mi música era siempre clásica. La que sigo escuchando hoy.

9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?

Llegué al colegio a los cinco años hablando sólo francés, luego fui aprendiendo español, catalán e inglés. Pero nunca creí que no me entendieran por culpa del idioma. Estaba convencida que cuando no me entendían era por algo más profundo: éramos distintos o distintas.

10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?

Todos: morales, éticos, sentimentales, de convivencia, todos absolutamente todos.

¡Muchas gracias, Rosa!

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DVD: The Breakfast Club

Cinco adolescentes de una High School americana deben pasar un sábado encerrados en un colegio como castigo por alguna incidencia transcurrida a lo largo de la semana. Aunque es posible que se conocieran de vista es la primera vez que van a convivir juntos, en un edificio desierto bajo la vigilancia de un profesor que se siente escéptico de su profesión y que convierte su desencanto en odio hacia los propios alumnos.

Los cinco jóvenes representan a cinco estereotipos de la adolescencia que pugnan por abrirse camino en una sociedad que les cataloga desde niños. Lo que comienza como un encuentro fortuito entre personas que no tienen nada en común, desemboca en una auténtica terapia de grupo en el que siembran lo que puede ser el inicio de una futura relación.

John es un alumno que proviene de un hogar muy problemático, con pocos horizontes y conflictivo. Desafía constantemente al profesor, hasta que este le dice, de forma cruel, que algún día acabará en la cárcel. Parece ser que su castigo viene motivado por activar la alarma de incendios.

Claire es la “Barbie” del colegio, una niña consentida y mimada. Vive pendiente de su imagen, dispone de dinero y percibe el castigo como una humillación para su reputación. Todo apunta a que hizo novillos para irse de compras.

Andrew es el atleta. La obsesión de su padre es que triunfe como no lo pudo hacer él. Está en el colegio un sábado por gastar una broma humillante y cruel al compañero más débil en el vestuario. Su cuerpo simboliza su fuerza y estatus en el colegio.

Brian es el empollón. Toda su vida se le ha inculcado la perfección académica y marcado un camino del que no puede escapar. Ha sido castigado por traer una pistola de bengalas a clase. Ante los otros dos chicos finge ser más experimentado en temas de su edad, con poca suerte. Durante la charla con sus compañeros demostrará que su vida no es tan perfecta y que se siente muy perdido.

Allison es una marginada en el colegio, de imagen desaliñada y algo siniestra. Durante el castigo sufrirá una transformación a manos de Clair. No parece claro el motivo de su castigo, aunque todo apunta a su facilidad para mentir e imaginar historias.

La película es todo un referente dentro del amplio catálogo de títulos sobre temática adolescente rodados en los años 80. Es todo un ensayo sobre los sueños y frustraciones de la juventud de aquella época.

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