Ha accedido a los LA PAVOTECA - Blog de Antonio Javier Roldán sobre la etapa de la adolescencia archivos del weblog de Mayo, 2009.
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- 10. Marzo 2010: LA PAVOTECA - "Explorando tu mundo"
- 10. Marzo 2010: Soy
- 8. Marzo 2010: La cueva del senet
- 3. Marzo 2010: La isla del tesoro
- 21. Febrero 2010: Mariposas en el corazón
- 10. Febrero 2010: El niño del balón
- 22. Enero 2010: La puerta sin llave
- 4. Enero 2010: El pirata
- 18. Diciembre 2009: Cuando era invencible
- 5. Diciembre 2009: El carrusel de las emociones
Archivo para Mayo 2009
Capítulo 43
29. Mayo 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Estoy en crisis |
Mayo de 1985. Aunque la primavera flota en el ambiente y la naturaleza parece despertar de su letargo, Antonio se siente marchito por dentro. Son de esos días en que todo sale mal. Las Ciencias Naturales continúan su inexorable camino hacia el desastre, para disgusto de sus padres; ninguno de sus amigos parece darse cuenta de que está sufriendo porque los hombres, no saben transmitir los mensajes del corazón; su cuerpo está somatizando el estrés y las hormonas; ella está tan perdida como él, pero al menos se resigna a la incertidumbre; su percepción del mundo que le espera le horroriza por la hipocresía, la demolición de la imagen de los adultos y las dudas que agrietan sus creencias; y a su alrededor observa como la moda de los porros va fagocitando a otros jóvenes más perdidos que él, lo cual le crea una enorme preocupación.
Esa tarde ha explotado. No puede más. Resulta inútil sentarse a estudiar si las lágrimas le van a nublar la vista y ahoga la poca fuerza de voluntad que le queda, así que coge su cazadora y decide irse. Les dice a sus padres un escueto “Voy a darme un paseo para relajarme” y les deja con el corazón en un puño mientras le ven alejarse hacia la puerta. Camina sin rumbo lejos de su casa, de su barrio, del entorno donde transcurre su exploración de la sociedad que le aguarda junto a sus iguales, pisando calles desconocidas para adentrarse en su propia esencia. El edificio está cayendo, planta a planta, ladrillo a ladrillo, pero al menos cada vez es más perceptible el desmoronamiento general. Nota el vértigo, el vacío y la angustia de quedarse rodeado de escombros y no poder controlar su adolescencia En su viaje al otro lado del hogar se topa con rostros cuya indeferencia hacia él le descubren que en la gran ciudad nadie cuidará de él salvo las personas que le quieren. Comes o te comen en un parchís sin barreras de protección. Entonces es cuando nota en el bolsillo que un objeto le acompaña en su soledad…
Su familia le está apoyando en ese viaje que debe realizar por sí mismo, en el que el deslumbrante castillo de naipes, que creía firme, ha caído. Aunque sufran por él y teman que su inmadurez le prive de llegar a su destino sano y salvo, han sabido dejarle en el bolsillo una brújula confeccionada pacientemente con los valores y las enseñanzas que conforman unos cimientos resistentes a la crisis. Según cae la tarde, esa brújula iluminará el trayecto hacia su casa.

Como si se tratara de una metamorfosis, Antonio decide dejar tras sus pasos todo el lastre que ha acumulado en los primeros momentos de la adolescencia. No volverá a confundir el enamoramiento con la búsqueda del amor; no permitirá que sus problemas interfieran en sus responsabilidades; escuchará a quien pueda enseñarle, pero también al que quiera compartir con él sus inquietudes; dejará de quejarse por las injusticias, arrimando el hombro para erradicarlas; guardará en el trastero su infancia, pero le quitará el polvo de vez en cuando, porque sin ella su equipaje quedaría vacío.
Según vislumbra el calor del hogar nota como algo está muriendo en él y como la esencia de lo que es se abre paso para comenzar de nuevo. Ya en casa, sus padres le dirán que estaban preocupados por su ausencia, pero apreciarán en su mirada que el viaje no ha sido en balde.
Es de noche y, aunque el cuerpo está agotado, el corazón late tan deprisa que no puede conciliar el sueño. De la silla que hay junto a su cama toma su carpeta de apuntes y el estuche. En cada separador Antonio ha escrito las canciones que le están marcando su adolescencia Scorpions, Bon Jovi, Barclay James Harvest… En uno de los espacios libres dibuja torpemente otra versión libre de una ilustración del dibujante José Luis Cortés, en la que él aparece escuchando el “Empty Rooms” de Gary Moore -su ídolo- y junto a ella narra lo sucedido esa tarde, por si alguna vez necesita recordar su propio compromiso:
En el lugar más oscuro de la ciudad hay una persona cansada de llorar, ahogado por la tristeza camina con rumbo a ningún sitio, porque sabe muy bien que dejará su última herencia al sol para florecer como un hombre nuevo, devolviendo su vida al fuego que nunca debió abandonar. Pero las sombras no lo saben, le observan, viven, pero no lo saben.
Él siente todo el amor del mundo en una sola palabra que le ata para ser libre. El viento susurra su nombre mientras poco a poco se derrumba. La noche está creciendo, cae al fango y otra mentira hiere lo más profundo de su corazón. Sus pies caminan con lentitud, sus ojos buscan el infinito y su voz se pierde en la soledad mientras se abraza a un árbol buscando el último cobijo para caer despacio en sus raíces. Todo es silencio en la ciudad, pero una silueta brillante avanza hacia él. El silencio es paz, la luz amor, pero él permanece quieto, sin calor. Un caballo blanco cabalga alrededor, fijando sus ojos rojos en el alma, se acerca, con arrogancia y demostrando poder.
En un último esfuerzo, sube al caballo y juntos se alejan en la noche en busca de la eternidad. Toda ha terminado, pero tú no te has muerto. Tú no puedes morir nunca. Sin ti no puedo vivir, no existo. Sé que volverás…
Con las primeras luces del alba una paloma busca cobijo junto a una flor. Todo empieza de nuevo.
Leyendo su propio texto, veinticinco años después, Antonio recuerda cada uno de los sentimientos de aquella tarde de primavera, así como el trayecto que siguió en aquel paseo en el que la crisis le sirvió para tomar la determinación de reconstruir su vida desde los cimientos que le regalaron sus padres, abuelos, profesores y demás adultos que le orientaron desde pequeño. Observa la amarillenta carpeta cubierta por imitaciones de Cortés. Le resulta gracioso comprobar como la totalidad de las canciones que anotó, junto a las fotos que pegaba, en los días de la adolescencia, se encuentran ahora en formato mp3 en el disco duro de su ordenador. Selecciona en el reproductor la canción sobre la soledad de Gary Moore, que describía el dibujo, mientras escribe en su blog sobre la adolescencia. Gary Moore ya no hace “heavy metal, sino blues.
Tampoco Antonio decora ya las carpetas -bueno, algunas sí…-, pero al menos disfruta pintando corazones de tiza en las paredes del patio del colegio.
El curso escolar está llegando a su fin. Antonio, que ahora es profesor, intuye que en apenas un mes “sus pavitos” dejarán de ser los mayores dentro del grupo de los pequeños del colegio, para ser los más pequeños de los mayores. Se están despidiendo de la infancia y lo notan. Así que llegará el último día de clase y tendrá que soltar la cuerda para que vuelen solos. Como todos los años les dará algún que otro consejo para no recoger un carro de calabazas en el exigente curso siguiente, pero también les dirá que cuiden sus cimientos, esos que se van configurando desde el nacimiento y que serán una robusta base sobre la que construir sus vidas cuando llegue el momento de levantarse tras una crisis.
Sobre ese sustento de valores, fortalecido por el amor, podrán construir maravillas.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Empty Rooms
La soledad es tu única amiga.
Un corazón roto que no se puede remendar
Es el precio que pagas.
Es duro comprobar que el amor va envejeciendo.
Los días se hacen largos y las noches frías
Cuando se desvanecen.
Supones que ella cambiará de idea
Pero los días transcurren
Y nunca sabrás porque ella se ha ido.
Ves su cara en la multitud,
Oyes su voz, pero todavía te sientes orgulloso,
Así que te das la vuelta.
Te dices a ti mismo que serás fuerte,
Pero tu corazón te dice
Que esta vez estás equivocado.
Supones que ella cambiará de idea
Pero los días transcurren
Y nunca sabrás porque ella se ha ido.
Habitaciones vacías,
Donde aprendemos a vivir sin amor…
Totalmente solo en una habitación vacía,
La soledad es tu única amiga,
Ella se ha ido y tú estás en el final.
Gary Moore
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
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Cayetana Guillén Cuervo
Biografía: Wikipedia
Web: Versión Española

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
Tuve una adolescencia relativamente feliz, hasta los 17. Y un calvario emocional hasta los 22 o 23.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
A contracorriente. Antipática y compleja. Y no muy comprensiva con nosotros.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Estudiaba Periodismo y Arte Dramático, y trabajaba. Vivo sola desde los 19 años. No tenía mucho tiempo libre, pero leía, y viajaba todo lo que podía. Leer y viajar. Y si hacía las dos cosas a la vez, mejor.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Bastante fluida. Siempre he ido con gente algo mayor que yo, excepto ahora, que me ocurre lo contrario. Con mi familia, esa etapa fue algo más complicada.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí. Y estaba llena de complejos que me martirizaban. Sufrí mucho con ese tipo de inseguridades.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Bastante cañera. Y con un jersey atado eternamente al culo para que no se me viera.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
No. Lo recibí dentro de mi entorno familiar. Hablo bastante con mis padres, sobre todo con mi padre.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Música española de los 80. Desde la más radical, a la más pop. Y la sigo escuchando.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Constantemente.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Nunca estuve cerca de la Iglesia, pero en esta etapa la distancia se hizo definitiva. Empecé a colaborar con movimientos solidarios que me hacían sentirme útil, a favor de la objeción de conciencia (todavía había servicio militar obligatorio), Green Peace, viajé mucho por la India y colaboré en varias acciones. Y ahí sigo.
¡Muchas gracias, Cayetana!
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Libro: La voz de los adolescentes
Javier Elzo ha realizado numerosos estudios sobre la adolescencia, acercándose al tema desde la afectividad pero también desde el realismo de las estadísticas. En este libro analiza los grandes temas de la adolescencia aportando todos los datos de sus investigaciones, pero dejando al final de cada capítulo que sean los protagonistas los que tomen la palabra y nos narren sus experiencias con las drogas, la sexualidad, la comunicación con los adultos, sus miedos o valores.
“La voz de los adolescentes” nos ayuda a explorar un terreno a veces desconocido para padres y educadores, pero que es una realidad que debemos conocer para ayudarles a realizar el viaje hacia la etapa adulta.
Índice
- Retratos de adolescentes.
- Presente y futuro de la familia española.
- El miedo en los escolares.
- El botellón como paradigma del ocio juvenil.
- Cuando la sexualidad ocupa la escena.
- Los padres en su labor educadora y la voz de sus hijos.
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Capítulo 42
22. Mayo 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Puesta a punto |
Daniel se encuentra en su habitación, pegando saltos como un poseso, con el mando de la consola sin cables que simula una raqueta de tenis. Inmerso en una cancha virtual, delimitada por la cama, la pantalla, el armario y la puerta, nuestro aprendiz de Nadal golpea una pelota invisible como si fuera la reencarnación de su profesor de mates. Allí dentro huele a tigre reconcentrado con topping de roquefort. En esto que entra su padre alarmado por el alboroto… ¿Qué haces Daniel? Los vecinos van subir con el trabuco de su abuelo de un momento a otro. ¡Abre esa ventana! ¡Te vas a asfixiar! Nuestro atleta hace un pause, abre la ventana y le promete a su padre que hará menos ruido. Además, ¿no le dan la plasta siempre con aquello de hacer deporte? Pues eso, él se está entrenando sin salir de casa, que es mucho más seguro y no hay que pagar el alquiler de la pista. Práctico que es uno.
Durante la pubertad el cuerpo de los adolescentes empieza a desarrollarse rápidamente para alcanzar la constitución adulta. Es una etapa determinante para que el crecimiento se produzca de forma armónica y sana. Ya hablamos en el Capítulo 36 sobre la importancia de la alimentación. Dejando a un lado el aspecto genético, porque no se puede controlar, el deporte y la preparación física son fundamentales para prevenir futuros problemas en la madurez. Por cierto, no conviene olvidar que una forma de prevenir el consumo de drogas -está demostrado- es realizar alguna práctica deportiva.
La actividad física regular y moderada traerá muchos beneficios para el crecimiento de músculos y huesos, pero además ayudará a “calmar las hormonas”, mejorará el descanso y evitará esa gran plaga que nos acecha en el siglo XXI que es la obesidad. Considero que no es bueno el deporte extenuante en unos organismos que están en pleno desarrollo, como tampoco se entiende el profesionalismo encubierto que algunos adolescentes sufren porque sus padres creen vislumbrar en ellos Alonsos o Gasoles.
La cuestión es mucho más simple. El deporte es una escuela de valores en la que se puede educar en la victoria, pero también en el fracaso como forma de mejorar y madurar. Los deportes de equipo socializan, fomentan el trabajo en grupo, educan en la cultura del esfuerzo y la solidaridad, ayudan a la autoestima y destierran el egoísmo. Además la necesidad de entrenarse varios días a la semana obligará al joven a introducir las técnicas de estudio en forma de planificación de su tiempo, que a su vez le dará un empujoncito en su responsabilidad y autonomía.

Sin embargo, a menudo algunas familias caen en la trampa de convertirse en la temida criatura llamada “Papá-Mamá-entrenador” que acude a los partidos de sus “futuras estrellas” cuestionando las decisiones del equipo técnico, criticando a los árbitros o regañando a sus hijos por fallar una canasta. Afortunadamente son casos puntuales, porque la alta competición exige entrenamiento para cuerpos de adulto y resulta tentador buscar las metas a cualquier precio dejando a un lado los beneficios del propio deporte.
Desde que soy tutor en algunas entrevistas en estos últimos años, algunas familias me han comentado que si su hijo no mejoraba el comportamiento o las notas le sacarían del equipo. Siempre respondo que no es una buena idea. Los adolescentes necesitan el deporte, como el amor, el estudio o la amistad. Todas las piezas del puzzle son necesarias para que la imagen final sea agradable. Afortunadamente, hoy en día hemos dejado de lado aquella materia de otras épocas llamada gimnasia para dar paso a una materia mucho más integral llamada educación física, que fomenta el cuidado del cuerpo, la alimentación o los conocimientos técnicos, pero también el valor del equipo, el amor a la naturaleza y la cultura del esfuerzo.
Así que yo le aconsejo a nuestro amigo Daniel que use la videoconsola para matar marcianitos -si le place y no lloró con E.T.-, pero que para hacer deporte busque alguna actividad en equipo que le socialice y le permita construirse un cuerpo sano. Y a su padre, cuya única actividad deportiva es ver la “Liga de champiñones” mientras da cuenta de una birra con aceitunas, convendría pedirle que dé algo de ejemplo, que a estas edades cuenta más que cualquier reproche. El “sillón-ball” no es disciplina olímpica, pero en esta sociedad del mínimo esfuerzo todo puede ocurrir y cosas más raras veremos.
Antonio Javier Roldán
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Maite Pagazaurtundúa
Biografía: Escritoras.com

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
A los trece años.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Me empezó a resultar indiferente, sólo me importaba la burbuja en la que vivía. En la burbuja lo importante eran las personas de mi edad y mi propia identidad personal.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
En callejear y leer.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
En algunos momentos muy conflictiva porque vivía en mi burbuja la mayor parte del tiempo.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
Sí y tenía complejos físicos, pero con la autoestima bastante equilibrada, en el fondo.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Pantalón levi,ss 501 muy ajustados, zapatos de tacón muy alto y luego botas camperas. Camisa blanca y jersey de algodón tipo universidad, a veces por dentro del pantalón. El pelo rizado en melena larga. Ojos pintados con lapiz negro.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
Explícitas pocas, implícitas, bastantes.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Músicas de distintos tipos, descubrí la música clásica escuchando clásicos populares a los dieciocho años, pero hasta entonces me gustaban mucho Los Clash, los Ramones, Burning, Radio futura, los Secretos, Lole y Manuel, Camarón, Leño, pero también los Birds, Leonard Cohen, MC5, Santana, Bob Dylan, David Bowie y otros….
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
A ratos sí. Otros ratos notaba el cariño de mi familia y amigos.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No. Los valores y principios que me enseñaron en casa siempre han estado presentes, incluso en los momentos de mayor burbuja adolescente. Y es algo que agradezco porque me ha ayudado a tener equilibrio personal, a enfrentar los problemas exteriores.
¡Muchas gracias, Maite!
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DVD: Machuca
Quizás sea la película chilena de mayor éxito en los últimos años. “Machuca” se desarrolla en el tiempo previo al golpe de estado de Pinochet, en el que el clima revolucionario de la época permitió que un colegio de élite católico pudieran ingresar alumnos de zonas marginales en calidad de becados. La película nos muestra la amistad de dos niños Gonzalo -familia acomodada afín a los golpistas- y Pedro -que vive en un núcleo chabolista ayudando a vender banderitas revolucionarias- que van descubriendo el mundo adulto a través de los primeros escarceos amorosos -con una niña vecina de Pedro-, la implicación en los problemas sociales del país, el desencuentro con los mayores y el abandono de la infancia.
Gonzalo explora una realidad que desconocía y que probablemente cambiará su manera de percibir el mundo que le rodea. Para Pedro unas zapatillas de marca o un tebeo suponen todo un acontecimiento. A pesar de sus diferencias permanecerán unidos hasta la llegada del golpe de estado y su posterior represión.
La película también nos enseña a los adultos que los mismos esquemas sociales de un patio de colegio se pueden trasladar a la sociedad, cambiando las piedras por fusiles y dejando a un lado a las personas -como el director del colegio- que parecen dispuestas a llevar la paz como un valor que no sabe de intereses ni de estratos sociales.
En los cómics del Llanero Solitario que lee Gonzalo se veía que los blancos y los indios podían ser amigos. Al igual que en los tebeos y los westerns, serán los intereses del hombre blanco los que separen a los amigos para restaurar el antiguo orden social.
Para los que conocen la película “Melody” -recomendada en el capítulo 9-, reconocerán una atmósfera similar en la música, la fotografía y el ambiente emocional.
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Capítulo 41
15. Mayo 2009 por Antonio Javier Roldán.
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No me concentro |
¡Vamos nena! ¡Qué tú puedes! -dice Cristina contemplando la mesa de estudio que le aguarda expectante al fondo de la habitación-. Se sienta, enciende el flexo y sitúa la mochila a su derecha. Ya no hay marcha atrás. Toca estudiar…
Veamos, comenzaré por las mates. Hoy ha explicado no sé qué del Teorema de Tales y unos triangulitos muy monos de varios tamaños. ¡Cómo ha molado! Cuando el profe ha preguntado que relación había entre el pequeñito y el mayor va Nuria y me dice al oído que sólo salen con derecho a roce. La pobre está obsesionada con el tema desde que Daniel… ¡Cristina que te desconcentras! Estábamos con el Tales ese… ¡Qué incomoda es esta silla! Mejor será que vaya al salón a por un cojín… ¡Anda! Están dando el resumen de Operación Disco y la afortunada de mi hermanita, como no tiene nada que hacer, está ahí tan tranquila. ¡Tía! ¿Han echado a Ángel, el pibón? No sé Cristina, están ensayando…
Volvamos a la habitación, que si no me quedo sentada viendo la tele… Ahora estoy más cómoda… Pues eso, Tales. La verdad es que no sé que le ven a ese Ángel, si tiene cara de pollito. Está más bueno el Adrián, el de 4º, diga lo que diga María. A ver si se fija en mí de una santa vez. Bueno. Teorema de Tales: “Si a un triángulo cualquiera le trazamos una paralela a cualquiera de sus lados, obtenemos 2 triángulos semejantes“. No entiendo nada de nada. Claro, cuando lo ha dictado yo estaba contestando la notita que me había pasado Carmen. Buscaré información en Internet… “Windows se está iniciando” ¡Cristina! ¿No estarás con el ordenador, verdad? ¡No mamá! Sólo estoy buscando una cosa de mates que no entiendo. ¡Más te vale! Que ya sabes que hasta las ocho y media, nada de nada. Bueno, ya que estoy conectada miraré el correo, son cinco minutos. ¡Anda! ¿Para qué me escribirá Ana? A ver que dice: ¡Qué fuerte, tía! A la salida Carmen se ha quedado hablando con Pérez, ya sabes de qué. Han pasado junto a mí y como si fuera invisible. Es una… Seguro que mañana viene como si tal cosa. ¡Conéctate al Messenger, please! ¡Qué fuerte lo de Carmen! ¡En fin! Busquemos lo de Tales. Tales, Tales… ¿Yutubo? ¿Qué pinta Tales en Yutubo? Vamos a ver… ¡Es una canción muy cachonda de Les Luthiers! Buenísimo. Hay más, seguro que tienen otra para Pitágoras… ¡Cristina! ¿Qué haces en Yutubo? Ponte ahora mismo a estudiar matemáticas, que bien que llorabas…
Dibujaremos estos triángulos. Necesito una regla. Debe estar en el escritorio -se levanta-. ¡Vaya desorden! Debe estar por algún sitio, entre las carpetas y el cargador del móvil. Esto me recuerda que está sin carga. Lo enchufaré mientras estudio. ¡Mensaje! ¿Quién será? Carmen… ¿Será cínica? ¿Qué querrá? ¡¡¡Cristina!!! ¿Con el móvil? No mamá, estaba buscando una regla y… Hija, no te concentras, así no hay manera de que te cunda el estudio. ¡Al final la culpa será mía de que no encuentre la regla! Aquí está. ¿Ves cómo la estaba buscando? Bueno, pues a dibujar. ¿Paralelas? Me hace falta una escuadra. Seguro que la pitufa tiene una -se levanta en dirección al salón-. Inés, ¿tienes una escuadra? Tenías razón, ayer echaron a Ángel. ¿Qué comes? Una magdalena -Cristina va hacia la cocina a buscar una para ella.
Bueno, ya lo tengo todo -ñam, ñam-. Dibujemos el dichoso triángulo -ñam, ñam-… Eso es. No ha quedado mal. La verdad es que soy mejor en dibujo técnico que en plástica. ¡Qué risa cuando dibujé aquel pez que parecía un moco con ojos! La cara que puso la profe cuando le dije que era un pez de las profundidades y que por eso era verde fosforito. Casi me parto la caja… Que me descentro. Estaba con Tales… ¿Y esa mosca? La manía de mi madre de abrir las ventanas. A ver si la cazo y así le enseño a ella el teoremita ese. Necesito algo para atraparla, como cuando perseguimos aquella cucaracha por los vestuarios. Por cierto, ¿quién grita en la calle? -se asoma a la ventana- Seguro que se han dado otro golpe en el cruce. ¡Cristina! ¿Qué, mamá? Te llama Carmen para preguntarte no sé qué de un teorema. No estés mucho rato. Se va a enterar esa de quien soy yo -piensa Cristina mientras se aleja hacia el teléfono con le libro de mates bajo el brazo.

Aunque la escena descrita pueda parecer algo exagerada, seguro que muchos nos sentimos identificados con la falta de concentración de Cristina, especialmente en esa etapa de la vida en la que lo último que nos importa son las aventuras de dos triángulos sumergidos en el insustancial mundo del Teorema de Tales. Todo parece indicar que Cristina va camino del fracaso, porque no es capaz de separar algunas cuestiones, que percibe como prioritarias en su vida, de sus responsabilidades hacia el estudio. Es posible que permanezca dos horas diarias sumida en el estudio, pero bajo la influencia de multitud de factores externos como he descrito anteriormente. El objetivo prioritario de Cristina es mejorar la calidad de sus horas de estudio, no la cantidad. Para ello quizás necesite cambiar su estrategia y planificación. Vamos a darle algunos consejos prácticos:
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Preparación: Si planifica el estudio antes de sentarse, sabrá preparar los materiales necesarios para realizar las tareas, evitando el levantarse cada cinco minutos. Algunos objetos habituales en su estudio, como el diccionario, el papel sucio o los instrumentos de dibujo estarán siempre a mano en al mesa.
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Descanso: Ella se conoce. Sabe que es inquieta, así que se ha puesto un descanso tras una hora de trabajo para darse un “paseo por la casa” y picar alguna cosa. Es realista. Su madre lo tiene asumido y lo comprende. Así que le deja su magdalena a la hora acordada para que se la tome en la pausa. ¿La quiere de chocolate? Pues de chocolate, que sirva de premio reforzante por haber cumplido el plan estabelcido.
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Distracciones: Ordenador y móvil apagados. Pero mamá, tengo que buscar la definición del Teorema de Tales. ¡Tranquila hija! Yo te lo busco y te la imprimo -¡Maldición! Piensa Cristina-. Si llama una amiga a preguntar una duda, que sea para eso, no para comentar las incidencias del día, porque estas dejan un poso de preocupación excitación que no ayudaran en absoluto a la concentración.
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Escritura: Aunque la leyenda diga que los libros hablan, es totalmente falso. Por mucho que Cristina mire fíjamente a un libro este no nos contará las tribulaciones de un segmento en un mundo de paralelas. Es necesario estudiar con la hoja de sucio junto al libro, escribiendo lo que se está leyendo, haciendo ejemplos, repitiendo ejercicios, etc. Es el llamado estudio activo.
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Aislamiento: Si Cristina cree en lo que está haciendo, si desea con todas sus fuerzas -y no de boquilla- aprobar la materia, procurará aislarse de todo cuanto le rodea y no dejará que nada le afecte. En el caso de que así sea -ha tenido un día horrible o demasiado interesante-, que se conceda una tregua de unos minutos antes de empezar el estudio, sabiendo que deberá recuperar el tiempo más tarde, quizás renunciando al ratito de ocio que tiene antes de dormir. Por otro lado, la zona de estudio es un lugar que debe permanecer a salvo de ruidos y distracciones. ¡Inés! ¡Baja el volumen de la tele, que Cristina está estudiando! Si hace falta, Cristina puede imprimir este cartel para ponerlo en el pomo de la puerta. Todo sea por la causa.

INSTRUCCIONES:
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Antes de sentarte en la mesa de estudio, busca unas tijeras, una regla -para doblar bien- y un pegamento.Ya sabes que los materiales deben estar en la mesa antes de sentarte.
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Recorta la figura. Concéntrate para no romper los dos asideros.
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Dobla por la línea de puntos ayudante de la regla. Hay que ser pulcros en los trabajos
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Pega una cara con la otra. No abuses del pegamento, que luego salen grumos que estropean el acabado.
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Colócalo en el pomo de la puerta de tu habitación de estudio según la necesidad, pero sin ser demasiado glotón. ¿Vale?
Antonio Javier Roldán
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Carlos Latre
Biografía: Wikipedia
Web: Oficial

1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
A los 15. Fue el gran salto hacia la “libertad”. Salidas, novias, discotecas, chuipitos, aunque creo que nunca he dejado de ser un niño.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
No era consciente de las ganas que tendría de conocer el mundo. Adoro ser ciudadano del mundo y sigo en el empeño de descubrirlo a diario.
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
Siempre he sido un amante de todo tipo de gadgets, maquinitas, móviles, mini aparatos electrónicos. Me encantaba el Manga y hacía mis pinitos intentando dibujar igual que Akira Toriyama y nunca he dejado el deporte (fútbol, tenis…). Todo siempre regado con humor…
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Siempre ha sido a través del humor. Yo era el niño gracioso, el estudiante que imitaba al profesor, el más joven de mi trabajo y, actualmente, sigo intentando aprender a diario de los que tienen más años que yo.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
He vivido muchos cambios físicos en mi vida. He pasado de ser gordo a delgado en varias ocasiones. A día de hoy creo que lo más importante es tener salud, aceptarte como eres y reir mucho.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Creo que la misma que ahora. Nunca me he obsesionado por modas ni tendencias. He vestido como un chico de mi edad, con una apariencia normal y corriente.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
En el colegio recibíamos charlas sobre esos temas. También en el Instituto. Creo que la base de cualquier prevención es la información y debería potenciarse mucho más para dejar que incluso algunos aspectos sigan siendo tabús.
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Muchos de los grupos que me gustaban entonces me siguen gustando aunque he ampliado los estilos musicales. Sigo escuchando a Manolo García, Andrés Calamaro o Joaquín Sabina. Tampoco faltan en mi ipod los Beatles, Frank Sinatra o una buena big band.
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Todos los adolescentes creo que nos hemos sentido incomprendidos o no escuchados. Lo bueno es que, quizás, el primero que no te comprendías a ti mismo, eras tú. Como decía el filósofo, el tiempo lo cura todo.
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
Creo que en la adolescencia es dónde uno establece sus prioridades, valores y principios. Hasta el momento vivías con los que te habían infundido en casa, tus padres, y es en esa etapa cuando desarrollas plenamente tu personalidad. Uno de los primeros valores que recuerdo haber potenciado era el de la amistad. Sigue aún presente en mí con mucha más fuerza si cabe.
¡Muchas gracias, Carlos!
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Web: Contraste
Desde más de veinte años existen Asociaciones de Telespectadores que velan por una televisión de calidad, defediendo los derechos de los usuarios. Dentro de esa vigilancia, es importante cuidar los contenidos a los que acceden los menores.
En los últimos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías ha ampliado el campo de actuación de estas asociaciones. Hoy en día se encuentran federadas en ICMEDIA (Iniciativas para la Calidad de los Medios). Una de las iniciativas de ICMEDIA consiste en el proyecto de educación audiovisual “Aprender a mirar” mediante el que se trata de ayudar a las entidades educativas a minimizar el impacto negativo del mal uso de los medios audiovisuales en las familias y en los alumnos/as, y a maximizar el positivo. Por otro lado, ofrece a padres y profesores información crítica de los contenidos del mundo audiovisual y, finalmente, enseña a los niños/as en qué consiste el lenguaje audiovisual, para que aprendan a ser usuarios críticos.
En la web “Contraste” encontramos análisis de todos los productos audiovisuales (películas, programas de TV, videojuegos, etc) analizados por expertos y clasificados por edades. También podemos acceder a noticias sobre estos medios y colaborar en campañas para evitar que contenidos para menores aparezcan en programas o productos destinados a un publico no adulto.
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Capítulo 40
8. Mayo 2009 por Antonio Javier Roldán.
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Quedamos donde siempre |
Muchas veces hemos comentado, a lo largo de este blog, que durante la adolescencia hay una tendencia a alejarse del entorno familiar para poder explorar el mundo de los adultos en un camino de ida y vuelta que llevará de nuevo al punto de partida. El cuestionamiento de los adolescentes por el mundo de sus mayores curiosamente les lleva a desear formar parte del mismo, pero llevando consigo sus propias reglas y valores. La situación que se produce es similar a la de esa familia que le regala un coche a su hijo, por acabar el bachillerato, y lo primero que hace él es tunearlo, pintarlo a su modo y añadirle todos los extras que indiquen su personalidad. De igual manera el adolescente no renuncia a las ventajas de la sociedad que le aguarda tras la puerta de la infancia, pero procura adaptarla a su personalidad. Esa adaptación incluye su propio entorno social.
El entorno social de un adolescente está formado por sus amigos, una pandilla que en algunos casos puede llegar a considerar como un verdadero hogar que le aporte el reforzamiento, el diálogo, y la afectividad que cree no encontrar en casa. Cuando el adolescente deja la tierra firme que le ofrecen sus padres, y se pone a nadar a mar abierto, encuentra en el grupo de amigos la isla del tesoro. En el seno de la pandilla hay pocas normas, tiene libertad para expresarse y comparte inquietudes con iguales que sufren sus mismos problemas y que desean lo mismo que él. La familia pasa a un segundo plano y ahora los amigos lo son todo. La relación con este nuevo núcleo, casi familiar, se realizará en el entorno del colegio, en la calle y a través de las nuevas tecnologías. Poseen su propio lenguaje, sus reglas -basadas en valores compartidos y asumidos por la mayoría- e incluso su propio hogar, ese lugar donde quedan para contarse como les ha ido el día y relacionarse.
Recuerdo un cómic que leí de niño llamado “La pandilla compra un terreno” (¡Gracias Esther por traducirme la página incluida en este post!) en el que un heterogéneo grupo de preadolescentes luchaban por adquirir un pequeño solar con un autobús abandonado en el que se reunían y pasaban su vida. Junto a ellos compartía la aventura el viejo mayordomo de uno de los niños, que ejercía como abuelo, y un vagabundo, cuyo papel se asemejaba al de los adultos de referencia -o amigos de mayor edad- fuera del entorno familiar. Cada uno de los protagonistas usaba sus habilidades para ganar algo de dinero para alcanzar la meta soñada, haciendo de ese pequeño trabajo un motivo de autoestima en el seno del grupo. Frente a ellos otra pandilla, “Los Caimanes”, ejercían de matones, mostrando la otra cara de las asociaciones que realizan algunos jóvenes en torno a una idea, en este caso la violencia -tema tratado en el capítulo 37.

Un banco del parque, unas escaleras, un ciber o un patio se pueden transforman fácilmente en un hogar improvisado donde hacer vida de pandilla y crecer socialmente: “Nuestro banco”, “Nuestro patio”, etc. Aquella historia del cómic iba más allá del deseo de compra del propio terreno, porque ellos realizaban una incursión en el mundo de la responsabilidad de los mayores para conseguir reunir la cantidad de dinero necesaria, transformando esos objetivos en un ritual de acercamiento a la sociedad, mediante el esfuerzo y el trabajo en equipo.
Cuando los padres deben competir con “la otra familia”, descubrirán que las ventajas más visibles del grupo de amigos, como la ausencia de responsabilidades, las relaciones con el sexo contrario, la concurrencia de intereses o el encuentro generacional, superan con creces a las que ofrece el hogar a la mirada interesada de sus hijos. De este modo los padres pueden sentirse desplazados por los amigos, a los que pueden acusar de ser los causantes del desapego y las nuevas costumbres que muestra el hijo, la tan nombrada frase de “va con malas compañías” (Ver Capítulo 10). Para el hijo, la crítica hacia sus amistades duele tanto como si en la infancia alguien insultara a su querida madre.
Dentro de esta nueva familia adoptiva también encontraremos algunos roles que podrían estar presentes en casa, como la figura del líder, la persona que escucha, el solucionador de problemas, el hermano mayor, etc. Este paralelismo entre las dos familias nos abre un nuevo campo de problemas como el no recibir la atención esperada, las separaciones o el maltrato.
Sin embargo, la parte menos reconfortante de la vida, como planchar, estudiar o realizar gestiones, sigue unida a sus padres, por lo que estos perciben que su hijo sólo les hace caso en temas prácticos relativos a sus necesidades. Papá… ¿Qué quieres, hijo? Necesito más pasta… Si el padre le dice que ya está bien de soltar guita “by the face”, entonces es tachado de egoísta; pero si el chaval le pide pasta a sus amigos y estos le tachan de gorrón, seguro que asume el límite que sus colegas le han marcado como algo justo y necesario. Esa disparidad de criterios a la hora de valorar las actitudes de las dos familias es difícil de entender por los padres, cuando además están unidos a su hijo por vínculos que deberían ser más fuertes que la propia amistad.

De la misma manera que los adolescentes abandonan parcialmente el cobijo de su familia para formar parte del grupo social que han elegido, también obrarán de igual manera con la pandilla cuando encuentren a su pareja y decidan crear con ella un nuevo mundo en el que los dos primeros entornos en los que han crecido servirán de base para la construcción de esta nueva, y maravillosa, realidad. En ese momento de madurez la familia, las amistades y la pareja, configurarán juntos en el entorno afectivo de la persona, pero hasta que ese estado se alcance, a los padres deberán construir pequeños caminos y lugares comunces para que permanezca fuerte el vínculo con sus hijos, aunque este se reduzca temporalmente.
Hace falta mucho amor para aceptar este alejamiento, pero como me gusta comentar con las familias de mis alumnos, según vayan soltando la cuerda llegará un momento en el que esta no sea necesaria y serán los propios hijos los que reconozcan el camino de vuelta a casa, sin necesidad de sendas marcadas, guiados por las semillas afectivas que sus padres sembraron un día en un terreno que parecía baldío en plena edad el pavo, pero absorbió las enseñanzas como una esponja para brotar en el inicio de la madurez.
Antonio Javier Roldán
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Colaboraciones |
Carta de despedida
(Como todos los años por estas fechas, los alumnos mayores de mi colegio se despiden de la comunidad escolar en el transcurso de las fiestas. Este discurso marca el final de su adolescencia y la entrada en el mundo adulto que descubrirán en la universidad. Una de estas alumnas, Carlotta Coisals, me ha prestado el discurso que hizo en nombre de sus compañeros para todos nosotros.)
Se nos acaba el colegio, chicos. Esta es nuestra misa de despedida estas son nuestras últimas fiestas, y esta noche será nuestra última gala. A pesar de que desde septiembre podía olerse este momento, la idea de separarse de un lugar al que acudes día tras día desde 1996, impone, claro que impone.
Este es uno de los grandes momentos de nuestra vida. Nos toca madurar, ser adultos, enfrentarnos a algo nuevo y desconocido. Yo soy de las que piensa que nada está escrito, que cada uno es responsable y creador de su propio destino; y probablemente eso haga aún más emocionante este momento. ¿Acaso no tenéis vosotros curiosidad de vuestro futuro? ¿No tenéis curiosidad de vosotros mismos? Este lapso, este punto de inflexión que precede a nuestra vida universitaria, me inunda la mente de sueños. Creo que ahora es tiempo de jugar y soñar con lo que nos gustaría hacer en la vida, por mucho que se salga de las preferencias convencionales; de hacer una larga lista de propósitos y de proyectos y de verdad tratar de cumplirlos. De tomar las riendas, de responsabilizarnos, y de ser lo suficientemente valientes como para hacer de nuestro futuro algo que realmente valga la pena vivir.
Han sido unos años estupendos… Hay que reconocer que ha sido genial ser niño. Vamos a tener muy buen recuerdo de este lugar, donde hemos crecido, donde hemos adquirido la mayor parte de nuestra personalidad, donde nos hemos convertido en personitas mayores. Pero por favor no olvidéis, que estas personitas que en mayo se despedirán definitivamente, muertas de miedo, curiosidad y ganas, os van a llevar siempre en el corazón.
Carlotta Cosials (2º de Bachillerato)
Puedes enviar tus reflexiones, poesías o artículos sobre la adolescencia para que se publiquen en “La pavoteca” enviando un correo electrónico.
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La Pavoteca examina a… |
Carmen Caffarel
Biografía: Wikipedia
Web: Instituto Cervantes 
1.Pregunta de Matemáticas: ¿A qué edad recuerda que se inició su adolescencia?
No lo recuerdo demasiado, pero supongo que hacia los 14 años, mas o menos.
2.Pregunta de Ciencias Sociales: ¿Cómo percibía entonces la sociedad que estaba descubriendo?
Desconcertante y a veces muy incomprensible, no encontraba respuestas a muchas de las preguntas que me hacía, no entendía porque había tantas diferencias, tantas incomprensiones….
3.Pregunta de Tecnología: Hoy en día muchos adolescentes se sienten fascinados por las consolas, los ordenadores, los móviles… ¿En qué empleaba usted su tiempo libre?
En ir al cine, lo que entonces se llamaban guateques, es decir oír música, bailar y charlar en casa de algunos de los amigos de la pandilla, también en pasear e ir de excursión. Es importante destacar que en esa época no había ni siquiera televisión en muchos hogares. En fín otra época pero yo me lo pasaba estupendamente.
4.Pregunta de Lengua: ¿Cómo era su comunicación con los adultos?
Bastante escasa, yo no tuve demasiados problemas con mis padres que eran abiertos y comprensibles, pero desde luego había muchos temas que no se abordaban y que si lo he hecho con mis hijos. Con el resto de adultos, sobre todo en el colegio, la comunicación era nula.
5.Pregunta de Educación Física: ¿Le importaba mucho su aspecto físico?
A mi particularmente no me importaba demasiado, pero si me acuerdo que a mis amigas les importaba mucho e incluso era una fuente de complejos y discusiones con sus madres.
6.Pregunta de Educación Plástica: En la adolescencia procuramos escoger nuestra ropa según la imagen que queremos transmitir a los demás. ¿Cómo era su imagen entonces?
Está muy relacionada con la anterior, en cualquier caso yo no tenía muchas opciones, la ropa me la hacía mi madre o la heredaba de mis primas y hasta bastante mayorcita, donde la economía familiar debió ser mejor, no pude elegirla.
7.Pregunta de Ciencias Naturales: ¿Recibió alguna información sobre educación sexual o prevención de drogas fuera del entorno familiar?
JAMAS y dentro del entorno familiar bastante poco
8.Pregunta de Música: ¿Qué tipo de música o artistas escuchaba en su adolescencia? ¿Los sigue escuchando?
Sobre todo cantautores, Serrat, Víctor Manuel, Jarcha….música francesa y los Beatles (mis ídolos), a todos estos los sigo escuchando, otros, supongo que grupos o cantantes de moda, se me han olvidado
9.Pregunta de Idioma extranjero: ¿Sintió alguna vez que nadie le comprendía?
Alguna vez no, muchísimas veces durante toda la adolescencia creí que nadie, salvo mis amigas, me entendían
10.Pregunta de Religión/Ética: Al llegar a esta etapa de la vida, ¿hubo algún cambio en sus valores o principios?
No, las convicciones éticas han sido siempre las mismas con la evolución lógica que da la edad. Siempre he agradecido a mis padres que me inculcaran determinados valores y principios éticos que me han acompañado a lo largo de toda mi vida.
¡Muchas gracias, Carmen!
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LIbro: La edad del pavo
Este libro me lo regalaron hace unos años y creo que fue el primero que leí sobre la adolescencia. Toca prácticamente todos los temas más relevantes de la edad del pavo, como se puede ver en el índice. La autora, Alejandra Vallejo-Nágera, se nos muestra el punto de vista de ambas partes, adolescentes y padres, usando a menudo la escenificación de diálogos - que nos harán esbozar una amplia sonrisa-, usando un lenguaje asequible y claro.
Especialmente considero interesante su visión sobre la mejor manera de afrontar el diálogo con el adolescente -con algunas estrategias útiles-, la sexualidad y el grupo de amigos, temática de este capítulo 40 de La Pavoteca.
Índice
- ¡Auxilio, un adolescente!
- ¿Cuándo empieza esta tortura? ¿Hasta cuándo tendremos que sufrirla?
- Hablar con el adolescente.
- El adolescente y sus problemas.
- “¡Sstoy fashion!” Gustos y preferencias.
- La tiranía del cuerpo.
- “El sexo me interesa mucho, pero mis padres no lo saben”.
- Cómo hablar de sexo durante la pubertad y la adolescencia media.
- Las relaciones sexuales en la adolescencia tardía.
- El grupo de amigos.
- El colegio.
- Drogas y alcohol.
- Violenci, bandas y conducta antisocial.
- Depresión y suicidio.
- Fin de la edad del pavo.
- Diccionario.
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